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La dulce ingenuidad

 

Desde hace unas dos semanas he observado en Facebook, la proliferación de usuarios que aparecen agradeciendo a determinada línea aérea por haber, supuestamente, obtenido dos boletos gratis de dicha empresa.  Me llamó la atención que los agradecimientos eran hacia diversas líneas aéreas, desde Continental hasta Iberia.  Más raro aún, se me hizo que todas lo hacían en ocasión de celebrar sus noventa años de fundadas.  No se necesita tener la perspicacia de Rick Harrison para olfatear algo sumamente sospechoso.  Es prácticamente imposible que veinte líneas aéreas fueran fundadas en 1927 y todas coincidan en una promoción de regalar dos boletos aéreos por persona.  Más recientemente, algunas empresas de seguridad informática han alertado a los usuarios sobre esta estafa (scam en inglés) en donde algunos ciber delincuentes se han aprovechado de la ingenuidad de los usuarios para hacerlos llenar cuestionarios con fines maliciosos.  Estos cuestionarios están escritos en un español que parece haber sido redactado por Tarzan.  Las líneas aéreas desde luego se han desligado de esta supuesta “promoción”.

 

Será acaso por el peso de todos los dogmas que nos hemos dejado adosar por tanto tiempo, que el ejercicio de la duda ha sido relegado de nuestro razonamiento, de tal forma que muchas veces nos damos de narices con lo obvio, sin siquiera contar hasta diez antes de reaccionar, cayendo muchas veces en el inmenso mar de la ingenuidad.

 

Con los grandes avances tecnológicos en la segunda mitad del siglo XX, la humanidad vislumbró el inicio de la sociedad del conocimiento.  La aparición del internet puso al alcance de los individuos una cantidad descomunal de información.  No obstante, fue tal el entusiasmo que provocó en los usuarios, que muy pocos lograron discriminar la información verdadera y útil, de toda la basura que comenzó a generarse en ese ámbito.  Los efectos primarios no fueron más allá de amplios sectores mal informados y la proliferación de mitos y leyendas urbanas al por mayor.  No obstante, en la segunda mitad de los años noventa comenzó a expandirse los fraudes perpetrados a través de los correos electrónicos de incautos usuarios.  La más famosa de estas estafas es la conocida como Estafa Nigeriana, llamada así por originarse en aquel país africano.  Debe señalarse que ya se habían registrado algunos antecedentes a través del correo postal y luego mediante el fax.  La estafa funcionaba de la siguiente manera: de repente, llegaba al correo electrónico de cierta persona, una comunicación de parte de un sujeto radicado en Nigeria que afirmaba poseer una inmensa fortuna, pero que por ciertas razones, tenía que trasladarla a una cuenta bancaria fuera de ese continente, de tal manera que ofrecía una más que generosa comisión por mantener los fondos en la cuenta de la víctima, para lo cual, si esta mordía el anzuelo, debía de enviar previamente ciertas sumas de dinero para pagos de gestiones diversas.  No pocas personas cayeron en la trampa y fueron afectadas seriamente en sus patrimonios.  Este tipo de estafa tuvo sus variantes entre las cuales estaban la del premio de lotería, el regalo de mascotas y otras modalidades similares.

 

Con la expansión de las redes sociales, en especial Facebook, Twiter y WhatsApp, se fue ampliando el engaño de manera exponencial.  De esta manera encontramos a las noticias falsas conocidas con el nombre de “bulos” (“hoax” en inglés) y las estafas propiamente dichas conocidas con el nombre de “scam”.

 

En lo que respecta a las noticias falsas están aquellas que no persiguen fines maliciosos, más que aumentar el tráfico hacia ciertos sitios o simplemente alimentar el espíritu bromista de quienes difunden el bulo.  En esta categoría están las noticias falsas sobre la muerte de cualquier personaje famoso.  Bien puede tratarse de algún personaje que se encuentra en alas de cucaracha o bien que se encuentre perfectamente bien de salud y lo anuncien fallecido en un accidente de tránsito.  Antes de emular el oficio de plañidera conviene poner la noticia en modo “duda” y contrastarla preferiblemente en un periódico digital del país del personaje aludido.

 

Otro bulo que estuvo muy en boga hace algún tiempo fue la noticia de que cierta compañía, desde Facebook hasta Microsoft, iba a donar cierta cantidad de dinero por cada “Me gusta” (Like) a determinada imagen con algún niño enfermo o algo similar o bien por compartir el mensaje.  Luego siguieron las variantes de reunir cierta cantidad de “Amén” a determinada circunstancia con el ánimo de obtener algún cambió favorable para determinada persona o situación.  Otros más agresivos presentaban la fotografía de una inmensa cantidad de dinero, dólares preferiblemente, prometiendo que si la compartían entre sus contactos, en determinado plazo recibirían una fuerte cantidad de dinero, pero si se ignoraba aquella invitación, le caerían siete años de mala suerte.  Habrase visto.  Otros más avezados presentan insistentemente meses que tengan muchos domingos o en donde coincidan igual número de fines de semana o cualquier idiotez similar y prometen la recepción de buenas noticias, buena fortuna o al final bendiciones en caso de compartir aquella trascendental noticia.

 

Otra categoría aparte la componen los remedios milagrosos para toda suerte de padecimientos, algunos sucedáneos a la quimioterapia y que es necesario leerlos o compartirlos antes de que las mafias farmacéuticas los eliminen de la red.   De la misma manera se propagan noticias sobre determinados medicamentos que producen desde cáncer hasta la muerte súbita, sin olvidar los beneficios de la Coca cola para destapar cañerías y limpiar la sangre en el piso.

 

Son muy gustados aquellas noticias que se refieren a situaciones dramáticas o violentas y que generalmente llevan como título: ¿A qué no se imaginan lo que le sucedió a un niño cuando llegó a su casa?  Estos bulos siempre provocan la curiosidad del usuario, obligándolos a ingresar al sitio para ver de qué se trata.

 

Otros de estos bulos atacan a determinadas compañías a través de situaciones en su mayoría falsas, como fue el caso del micrófono oculto en las baterías de los teléfonos Samsung, que permitía a la CIA escuchar todas las conversaciones del usuario.

 

Muchos cibernautas se fueron de frente con una supuesta advertencia que pusieron en sus muros en donde basados en el Estatuto de Roma, no aplicable por cierto, prohibían a Facebook el utilizar sus fotos e información sin la autorización expresa del usuario, siendo que al momento de abrir su cuenta en dicha red social, autorizan a Facebook a eso y más.

 

Las fotografías falseadas también han inundado las redes.  El caso más famoso ocurrió cuando un prestigiado periódico español, publicó digitalmente y casi lo hace en su versión impresa, una supuesta fotografía de Hugo Chávez intubado en Cuba, habiéndose descubierto, casi a tiempo, que se trataba de otra persona intervenida unos años atrás.  El diario en cuestión logró detener la edición impresa y retirar la fotografía, sin embargo, en la edición en línea la foto permaneció por cierto período, obligando al diario a pedir disculpas posteriormente.   Es posible que el propio Chávez estuviera en realidad intubado e incluso muerto en aquellos momentos, pero aquella foto no era de él.  Asimismo, tal vez muchos recordarán la fotografía de un niño que cruzaba un desierto solo, porque había perdido a sus padres y que en otras fotografías se constató que viajaba con sus padres y otros refugiados.  Otra foto impactante fue la de un niño que dormía entre las tumbas de su padres y posteriormente se filtró otra foto con el mismo niño, muy quitado de la pena, sonriendo a la cámara y haciendo la “V” de la victoria.  También recordarán la foto de un torero que supuestamente llora arrepentido por su crueldad con el animal y resulta que se trataba de uno de sus lances ante el astado.

 

Cuando una noticia se anuncia con el sello: “ya es oficial” es seguro que esconde un bulo.  Había una que aseguraba que Facebook pasaría a ser de pago y daban una serie de instrucciones para continuar de gorra en esa red.  También otra noticia declaraba de manera “oficial” el inicio de la Tercera Guerra Mundial, avalada la misma por el propio Vaticano.  De la misma forma se han propagado noticias oficializadas por la NASA sobre apagones universales, explosiones solares, etc. No hace mucho, recibí un mensaje a través de WhatsApp, de parte de una fémina que se presentaba como Gerente de esa aplicación, advirtiendo sobre medidas que tomaría esa empresa y que invitaba a realizar determinadas acciones.

 

Es obvio que los personajes famosos son el blanco preferido de estos bulos, llevando la delantera el Papa Francisco, cuya oficina de relaciones públicas pierde una gran parte de su valioso tiempo desmintiendo falsas declaraciones del pontífice.  Esto por otra parte, no deja de ser una ventaja para cualquier personaje público, pues en caso de un desliz de parte del personaje, puede pasarlo luego a la canasta de los bulos y desmentir la nota.

 

En el terreno de la política también es un recurso muy socorrido la propagación de las noticias falsas, utilizándose para deteriorar la imagen del adversario, como fue el famoso caso del Pizzagate, en donde quisieron ligar los correos electrónicos de la candidata Hillary Clinton con una red de pedofilia.  O bien, la supuesta nacionalidad colombiana de Nicolás Maduro, que es la fecha y no existen evidencias de que esto sea cierto, llegando al extremo de que algunos de sus compinches afirman que Maduro podrá ser todo lo que de él se dice, menos colombiano.

 

En el terreno de las estafas o “scam” y la modalidad de Phishing, que suplanta a un sitio web,  se hicieron famosos aquellos anuncios que ofrecían sueldos atractivos trabajando desde casa, para lo cual, los incautos debían llenar formularios con sus datos, sin darse cuenta que se trataban de ciber delincuentes que trafican con estos datos para luego utilizarse en el robo de identidades.  De la misma manera, usuarios de sitios de compra venta, como E bay y Mercado Libre, han sido víctimas de estos delincuentes a través de mensajes falsos y maliciosos con fines de estafa o de robo de identidad. Recientemente, algunos bancos comerciales han advertido a sus clientes sobre comunicaciones con fines fraudulentos que captan datos y contraseñas de los incautos con el fin de intervenir sus cuentas bancarias.

 

En fin, cada vez, quienes generan todos estos engaños, se van especializando en la práctica del engaño y recurrirán a más refinados métodos para conseguirlo, de tal manera, estimado lector, que hay que estar cada día más alerta respecto lo que nos llega a través del internet.  En principio, es saludable dudar ante todo.  No es conveniente apegarse a la certeza de nada.  Cualquier noticia, invitación, oferta o similar, páselo primero por la nicaragüense práctica del violonchelo, con un largo: Mmmmmmmmmmmm.  Luego, contraste la noticia, busque fuentes alternas, investigue las alertas de empresas de seguridad en la red, nunca tome a priori, como verdadera, una noticia que circule en la red.

 

Así pues, es menester recordar siempre el famoso adagio norteamericano, erróneamente adjudicado a Milton Friedman (aunque lo utilizó frecuentemente) “There is no such thing as a free lunch” (no hay almuerzo gratis).  Hay que tener presente que ninguna empresa le otorga dinero a nadie por el hecho de recolectar determinada cantidad de likes.  De la misma manera, debemos estar conscientes que el dinero no cae del cielo, solo se obtiene mediante el trabajo productivo y el emprendimiento eficaz. Por otra parte, las enfermedades se curan mediante el tratamiento adecuado y oportuno; no hay cura por compartir una noticia o por ponerle like o amén.

 

Asimismo, hay que recordar que la edición fotográfica ha avanzado considerablemente, de tal forma que ni siquiera una fotografía puede evidenciarnos la realidad.

 

Por lo anterior, estimados lectores, es pertinente recordar a Sir Francis Bacon cuando dijo: “Si comienza uno con certezas, terminará con dudas; pero si se acepta empezar con dudas, llegará a terminar con certezas”.

 

 

 

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