Archivo de la etiqueta: Oración-Fuerte-del-Espíritu-Santo

De donde fue el Munich

Para muchos capitalinos que viven en el occidente de la ciudad, en particular en la confluencia de Miraflores, Monseñor Lezcano, Loma Verde y Linda Vista, durante casi cuarenta años el Restaurante Munich ha sido un punto de referencia fundamental.  Es más, la dirección que aparece en mi cédula de identidad tiene como referencia a ese legendario local.  Oficialmente debería ser la 35 Avenida Sur Oeste, sin embargo, prevalece la muy arraigada costumbre nicaragüense de guiarse por puntos específicos de referencia en lugar de utilizar la nomenclatura internacional de nombre de calles, número oficial del inmueble y zona postal y los documentos oficiales no escapan a esta añeja práctica. En Managua estos puntos de referencia están unidos a la ancestral costumbre de nuestros antepasados indígenas de nombrar arriba al este y abajo al oeste y por añadidura el lago que está al norte y la montaña, es decir la loma de Tiscapa, al sur.  El problema no está en estos puntos de referencia en sí, pues después de tantos años nos hemos llegado a acostumbrar a este caos, sino que en que los mismos no son eternos y de la noche a la mañana pueden desaparecer.

De esta forma, en este maremagno debemos acostumbrarnos también a manejar el “donde fue” en los casos en que nuestro punto de referencia haya desaparecido y así manejamos “de donde fue Lozelsa”, “de donde fue La Moneda”, “de donde fue el Banco Popular”, “de donde fue La Vicky”, “de donde fue El Lacmiel”.  Así pues, el simple acto de dar con una dirección, lleva implícito un ejercicio de historia y geografía.

Lo interesante en estos casos, es presenciar el momento en que uno de estos lugares pasa de ser una histórica existencia a un melancólico recuerdo.  Lo mismo que sucede cuando a un conocido que pasó a mejor vida se le agrega el fatídico (q.e.p.d), lo cual no deja de causarnos cierto escozor; de la misma manera, no deja de provocarnos una extraña sensación el denominar nuestro lugar de referencia con el “de donde fue”.

Esto sucedió recientemente con el recordado Restaurante Munich, protagonista de mi artículo “Y nos dieron las cinco”.  Después que su dueña Angelita, abatida por la edad y la enfermedad decidió retirarse a su casa de El Crucero y al no existir alternativas para su administración, decidió cerrar el emblemático lugar.  Por unos meses lo alquiló a un karaoke que no logró despertar el interés de los trasnochadores clientes y al poco tiempo volvió a estar desocupado.  Para quienes transitamos frecuentemente por ese lugar, se mantenía la expectativa de que algún día podría regresar el Munich, sin embargo, el tiempo pasaba y el lugar continuaba cerrado.  Hace unos pocos meses, el local comenzó a ser remodelado y las especulaciones no se hicieron esperar, pues se hablaba que sería un auditorio o gimnasio de un centro de estudios vecino, se manejaba que podría ser una tienda de ropa de pacas, sin embargo, hace unos pocos días, el misterio quedó develado, se trata de un templo.

Pareciera una ironía que el lugar que sirvió de refugio a trasnochadores que llegaban a finiquitar los asuntos pendientes de una fiesta y que acompañados de los mejores mariachis y tríos de la ciudad, ahogaban sus penas en el alcohol de su preferencia, ahora sirve de refugio a ciudadanos desesperados que tratan de encontrar alivio y mitigación a sus penas, aunque de diferente manera.

Y es que el templo que ocupa el lugar del Munich es nada menos que una sucursal de la famosa Iglesia Universal del Reino de Dios “Pare de sufrir”.  Esta iglesia fue fundada a finales de los años setenta en Brasil por Edir Macedo Bezerra, ex empleado de la lotería y proclamado obispo.  Con el apoyo de una fuerte campaña mediática, en especial por espacios comprados a la televisión, la iglesia se diseminó alrededor del mundo.  Su filosofía basada en el cristianismo, está apoyada en la liberación de las fuerzas malignas, pues según ellos la pobreza es del diablo y el diablo está presente en todos los males y para esa liberación utiliza ciertos objetos “sacramentales” que ellos denominan como puntos de fe, como son el aceite de Israel, la sal bendecida por el espíritu santo, el agua bendita del río Jordán y el jabón de la descarga.  Practica además la costumbre del diezmo de parte de sus afiliados.

Su presencia en muchos países se ha visto mezclada con innumerables pleitos que en algunos casos han llegado a los juzgados por las polémicas desatadas en torno a que si se trata de una religión o una secta, que si se trata de un culto o un negocio, lo que ha provocado airadas discusiones que en momentos parecen la canción de Burundanga.

En Nicaragua, esta iglesia comenzó a expandirse en los años noventa, adquiriendo las instalaciones de las recordadas salas de cine para convertirlas en sus templos.  Se inició con el lema Oración fuerte del Espíritu Santo, Pare de Sufrir y se ha extendido en todo el país, abarcando en la actualidad más de una veintena de templos.  Al igual que en otros países, su presencia ha causado una enorme polémica respecto a la pureza de sus intenciones.  Es recordado el caso cuando en 2005, después de una negativa de parte de los personeros de la iglesia de conceder una entrevista a la revista Magazine, un periodista de esta publicación se infiltró en uno de los templos y de acuerdo al reportaje correspondiente, fue sorprendido por las autoridades del mismo y encarcelado en las instalaciones en donde con el jabón bendito le descargaron un guapirulazo a su cámara, dejándola inservible.  El reportaje también hacía una reseña de los aspectos financieros que rodeaban al culto de la citada iglesia.

En la actualidad, debido a consideraciones legales y de marketing, los templos ostentan una nueva denominación: Jesucristo es el Señor, Centro de Ayuda, tratando tal vez de borrar los sinsabores que pudo haber dejado la Oración Fuerte del Espíritu Santo.  Ahora se ofrece ayuda a todos los que deseen acudir, sin importar su religión para curar ciertas enfermedades, conseguir empleo, retener a la pareja, hacerse rico (aplican restricciones).

Así es que si transita por los alrededores del Seminario Nacional, no se asuste si en el lugar donde estuvo tanto tiempo el legendario Munich, observa un edificio color beige que lleva en letras rojas: Jesucristo es el Señor, con una palomita del mismo color en la parte superior, en donde cientos de esperanzados rezadores, elevando sus carteras al cielo, pedirán para que el Altísimo resuelva todas sus desventuras, no importa que el eco de otros tiempos almacenado en sus paredes, traiga de nuevo al recinto aquellas voces que al amanecer cantaban:  Me cansé de rogarle, Peso sobre peso, Ya no insistas corazón, Sufriendo a solas, Con golpes de pecho o Perdón no pido.

Lo más trágico de todo es que ahora mi cédula de identidad ha quedado completamente obsoleta, pues la foto en donde todavía salgo chavalón, no se me parece, la firma ya no me sale igual y para rematarla, la dirección ya no es válida pues habría que agregar:  De donde fue el Munich…

14 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense