Archivo de la etiqueta: música del cine

El Maestro Morricone

El pasado 2 de junio se celebró el Día Nacional de Italia y con ese motivo la Embajada de Italia en Nicaragua publicó en los diarios nacionales un suplemento alusivo a esa efeméride, incluyendo aspectos relevantes de la relación entre ambos países y un reportaje sobre la llegada de los inmigrantes italianos a nuestro país a través de Greytown.  Fue una grata sorpresa encontrar en la contraportada, un pequeño artículo resaltando la figura de Ennio Morricone, uno de los principales exponentes de la música moderna italiana; es más el artículo lo sitúa como “el compositor italiano más amado y apreciado del mundo”.

La verdad es que Ennio Morricone no es un desconocido para muchos nicaragüenses, en especial aquellos que eran aficionados al séptimo arte a mediados de los años sesenta, cuando la capital era una ciudad para peatones y con extrema facilidad cualquiera se podía trasladar del Luciérnaga y el Tropical en el sector de arriba, al América y al Alameda en los barrios de abajo y por dos córdobas o menos se podía disfrutar de una buena película.  En esos tiempos fuimos testigos de una de las revoluciones más sonadas en la historia del cine: el spaghetti western.  Antes de eso, para nosotros eran simplemente películas de vaqueros y estábamos acostumbrados al género clásico tal como Hollywood lo manejó por mucho tiempo a través de John Ford,  Howard Hawks y otros grandes directores y actores de la talla de John Wayne, Randoph Scott, Allan Ladd, Kirk Douglas.  Cuando a mediados de los años sesenta se presentó la película Por un puñado de dólares, el público se quedó anonadado.  El trío compuesto por el director Sergio Leone, el actor Clint Eastwood y el músico Ennio Morricone presentaron una nueva visión del western con un tremendo realismo que incluía además de un exceso de violencia, el abandono de aquel maniqueísmo propio del cine americano y el manejo de la exageración como punto vital.  El pistolero sin nombre, vino a cambiar la imagen del “chavalo” clásico, así que cuando un año después nos llegó Por unos dólares más, sabíamos que las películas de vaqueros ya no serían igual.  Con la llegada de la tercera parte de la trilogía de los dólares El bueno, el malo y el feo se consagraron Leone, Eastwood y Morricone como los revolucionarios del western.  Cabe señalar que la música jugó un papel relevante en este proceso, pues Ennio Morricone con una sorprendente combinación de sonidos e instrumentos, algunos de ellos inusuales en una orquesta, logró adentrarse en la trama de cada película y en la dinámica de cada personaje, de tal manera que como un sastre de alta costura, confeccionó cada tema a la medida de cada escena de la misma. Cabe destacar que por mucho tiempo, el tema musical de El bueno, el malo y el feo estuvo presente en el gusto de los nicaragüenses.

No obstante, Ennio Morricone no nació con el speghetti western, de hecho había nacido en Roma en 1928 y tuvo como amigo y compañero de la infancia a quien luego sería el director de cine Sergio Leone.  Estudió orquestación y trompeta, con Goffredo Petrassi, en el prestigiado Conservatorio de Santa Cecilia en Roma, ahí donde años antes había estudiado Nino Rota, el músico de cabecera de Federico Fellini. Su carrera musical comprende actuaciones en radio, televisión, salas de concierto, antes de ingresar al cine en 1955, destacando su trabajo en la cinta El Federal, de Luciano Salce en 1961.

El spaghetti western prácticamente feneció en los años setenta al haberse desgastado el género, sin embargo, para Ennio Morricone fue sólo el trampolín para una larga y fructífera carrera en el cine, que comprende la banda sonora de más de 400 películas con directores como Bertolucci, Polanski, Scola, Zeffirelli, Pasolini, Argento, Kawalerowics, Joffe, De Palma, Tornatore, entre otros.

En toda su producción musical, que además incluye más de 100 composiciones fuera del cine, se observa una tremenda calidad musical, no obstante, según los críticos y los propios cinéfilos, existen algunos temas que resaltan de esta producción.  En lo particular yo remarcaría el trabajo que realizó en 1971 para la película del director polaco Jerry Kawalerowicz: Madalenna, drama que no obtuvo una gran aceptación de parte de la crítica, pero que no obstante la banda sonora constituye una de las joyas más preciadas de la obra de Morricone.  Dentro de esa banda está el tema “Come Madalenna”, que es una pieza de singular colorido, bajo el ritmo en que se quiera interpretar, así como el afamado tema “Chi mai” que diez años más tarde fue retomado por el director francés Georges Lautner para incluirla en la banda sonora de su película El Profesional con la actuación de Jean Paul Belmondo.  Ese mismo año, la BBC dentro de su serie dramática para la televisión La vida y tiempos de David Lloyd George, utilizó la música de Morricone, incluyendo el tema “Chi Mai”, que cautivó al público inglés.  También es importante señalar que en 1980 la gran cantante francesa Denielle Licari, quien utiliza su voz como instrumento musical para interpretar diversas melodías como algunos temas de Love Story y Concierto para una voz, grabó “Chi Mai” cantando con una letra adaptada en francés bajo el título de “Mal de toi”.

También es digna de subrayar la banda sonora de la película del director inglés Roland Joffe, La Misión, rodada en 1986, en donde Morricone crea un marco musical para la intensidad de las cataratas del Iguazú y la selva sudamericana, lo cual logra con gran maestría en una verdadera gema musical.

Así pues, dentro de la producción de Morricone hay música para todos los gustos y habrá quienes prefieran la banda sonora de Erase una vez en el Oeste, por la variedad de estilos que combina, o bien, Dos mulas para la Hermana Sara, Los Intocables, Cinema Paradiso, o bien Sacco y Vanzetti.

La obra de Morriconne ha sido nominada al Oscar en varias ocasiones: Días de Gloria en 1978, La Misión en 1986, Los Intocables en 1987, Bugsy en 1991 y Malena en 2000, no obstante en ninguna de esas ocasiones logró obtener la estatuilla.  Es importante señalar que Morricone recibió un Oscar honorífico por su contribución a la música en el cine, premio que fue presentado por Clint Eastwood en la ceremonia de entrega de premios en el año 2007.  Por otra parte, el maestro ha obtenido varios premios entre los que destacan el Nastro d´argento, que es el premio que otorga el Sindicato Nacional de Periodistas Cinematográficos Italiano, galardón obtenido en varias ocasiones; ha ganado varias veces el premio BAFTA que es la Academia Británica de Cine  y Televisión, así como un Globo de Oro.

Durante el traspaso de mando del actual Secretario General de las Naciones Unidas, Banki Moon, Ennio Morricone tuvo el honor de dirigir la Orquesta Sinfonieta para deleitar a toda la Asamblea Genera e invitados.  En 2009, el Presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, firmó el decreto que lo nombraba como Caballero de la Legión de Honor, ante lo cual, los italianos con ese humor que les caracteriza agregaron: “Porque se sabe que a pesar de todas las rivalidades futboleras y culinarias, los franceses tienen un sofisticado sentido del gusto cuando se trata de celebrar la excelencia cultural de sus vecinos italianos”.

De la misma manera, la revista de la Embajada Italiana informa en el citado artículo que esa Institución y el Teatro Nacional Rubén Darío, para homenajear su indiscutible talento, su carrera y sus obras, han decidido celebrarlo en el mes de las fiesta de la República Italiana con un concierto que reconstruye su larga carrera musical.  Ahí estaremos al igual que muchos aficionados a la música de Morriconne y es posible que más de alguno, a la hora en que se escuchen los clásicos acordes de El bueno, el malo y el feo, se lleven la mano a la cintura, en busca del revolver aquel, que en menos de dos segundos vaciaba su carga, acertando cada uno de los seis proyectiles entre ceja y ceja de los forajidos.

4 comentarios

Archivado bajo cine, cultura

TOCALA OTRA VEZ, SAM

casablanca

Pareciera que el cine ha dejado de tener la influencia que en algún momento tuvo sobre la música popular a través de los temas de películas. Tal vez el último tema arrollador que captamos en Nicaragua fue My heart will go on, que inmortalizara Celine Dion en la película Titanic. Unos años antes, la gran Whitney Houston llevó a la cima de la popularidad la romántica versión de la canción country de Dolly Parton, I will allways love you, tema central del film El Guardaespaldas. Estos sencillos alcanzaron los primeros lugares de las listas de éxitos a nivel mundial y en aquellos países en donde se acostumbra acompañar los funerales con algún tema musical, estas dos canciones se encuentran entre las más solicitadas.

Sin embargo, es muy difícil que alguien recuerde el tema principal de Quantum of Solace, la última película de James Bond. A mí, en lo particular lo único que se me quedó grabado fue el hecho de que intervino Alicia Keys. Un tanto diferente a lo que sucedía cuando estos temas eran interpretados por Shirley Bassey, Matt Monroe, Tom Jones, Louis Armstrong, Wings, Carly Simon o Sheena Easton.

Los temas de películas tienen una larga historia. A partir de la aparición del cine sonoro, la banda musical de muchas películas constituyó uno de los principales elementos de su éxito. En su momento, alcanzaron una popularidad notoria los temas de las películas Lo que el viento se llevó; Over the rainbow de El Mago de Oz, así como As time goes by, famoso tema de la recordada cinta Casablanca.

Uno de los primeros recuerdos que tengo de mi niñez fue cuando estrenaron en San Marcos, allá por 1953 o 1954, la película Candilejas (Limelight). Claro que decir estreno es sólo una forma de hablar, pues en esa época la película sólo se presentaba una vez, así que era debut y despedida. Para el pueblo era un acontecimiento presenciar la primera película parlante de Charles Chaplin, quien había postergado su incursión en el cine sonoro por tanto tiempo. Mi madre me llevó a verla y convenció a mi abuelo Emilio para que fuera. Como una especial deferencia para ella, aceptó y por primera vez se le miró en el cine, pues él no dejaba que nada le arrebatara la magia de la lectura. Así que en medio de un cine abarrotado, como pocas veces en el pueblo y más que nada asombrado por la presencia de mi abuelo, miramos esa joya del cine, disfrutando al mismo tiempo el tema musical de la película, que había compuesto el propio Chaplin y que veinte años después ganara el Oscar por mejor tema musical. Recuerdo también que en la década de los cincuenta, las radioemisoras nicaragüenses por un buen tiempo incluyeron a Candilejas entre sus preferidas. Años más tarde, conocimos las versiones de Julio Iglesias, José Augusto, José José, Alfredo Kraus, Simone, y Nicola Di Bari, siendo la de José Augusto la que por 1975 alcanzara la mayor popularidad, con un estilo que hizo que muchos llegaran a confundirlo con Roberto Carlos.

Uno de los temas que en su época más impactó al público nicaragüense fue sin duda la marcha Colonel Bogey, de la película El Puente sobre el Río Kwai. Esta marcha, a pesar de que data de 1914, fue dada a conocer internacionalmente por esa película, aunque en sus versiones originales contenía una letra un tanto soez. El film fue estrenado en Nicaragua a finales de los años cincuenta y lo que más impactó al público fue indudablemente el tema musical, que en la película es silbado por los prisioneros de guerra en poder de los japoneses. La marcha tenía un carácter pegajoso, de tal manera que para esa época en cualquier lugar del país, se escuchaba a alguien silbándola. Algunas bandas de guerra de esa época tenían versiones para lira. El famoso cine Trebol de la vieja Managua, tomó esa marcha para tocarla diariamente después de cada función, con el fin de que los asistentes abandonaran la sala con ritmo marcial, independientemente de la calidad de la película que acababan de ver.

Poco tiempo después presentaron en el pueblo la cinta El Alamo, con John Wayne, cuyo tema musical es una de las canciones más tristes que se hayan producido o por lo menos, que yo haya escuchado. El tema se llama The green leaves of summer y la mejor versión fue la de The Brothers Four. Resulta que alguien tomó la melodía de dicho tema y le cambió la letra, poniéndole algo de carácter religioso que hablaba de perdón, clemencia y piedad, de tal forma que la canción era profunda y dramáticamente más triste. Esta versión la conocí en el Pedagógico de Diriamba en donde se cantaba en las misas vespertinas y era impresionante escuchar al coro compuesto por toda los alumnos de secundaria interpretarla en aquellas grises tardes invernales.

En 1967 llegó a Nicaragua una película cuyo tema logró arrancar las más grandes emociones a los cineastas. Era la época cuando el director italiano Sergio Leone sorprendió al mundo con un nuevo estilo dentro del género de las películas de vaqueros y que se conoció como Spaghetti Western. El capítulo final de la trilogía iniciada con Por unos dólares más, El bueno, el malo y el feo rompió todos los records de taquilla. Clint Eastwood, Lee Van Cleef y Eli Wallach lograron cautivar al público de ese entonces, quien por mucho tiempo repitió hasta la saciedad el tema musical compuesto por Ennio Morricone. En cualquier rincón de Managua, desde la acera del Cementerio Central hasta la Gasolinera del Triángulo en el Oriental, se escuchaba un silbido con la pegajosa tonada de esa película. Los más sofisticados sorprendían a los asistentes de un cine, provocando el sonido con las manos juntas, acercándose sorprendentemente al piccolo de la versión original. Cabe aclarar que en esos tiempos más personas tenían acceso al cine, pues había para todos los gustos y presupuestos, desde los de lujo como el Margot, el González, el Alcázar, el Aguirre, el Cabrera, que costaban el equivalente a un dólar, hasta el Trébol, el América o el Alameda que valían en gayola el equivalente a diez centavos de dólar.

Los sesentas y setentas fueron una época florida para los grandes temas de películas, basta mencionar; Moon River de Breakfast at Tiffany´s, Más de Perro mundo, los temas de Zorba el Griego y Nunca en domingo,  The shadow of your smile de The sandpipers, Un hombre y una mujer, Vivir por vivir, El Tema de Lara de Dr. Zhivago, Gotas de lluvia sobre mi cabeza de Butch Cassidy and the Sundance Kid, Anónimo Veneciano, Esta es mi canción, compuesta por Charles Chaplin para su película La condesa de Hong Kong, el tema de El Padrino de Nino Rota, el tema de The fox de Lalo Schifrin; The first time ever I saw your face, cantada por Roberta Flack en la película Play Misty for me con Clint Eastwood; The sounds of silence y Mrs. Robinson de El Graduado, en la interpretación de Simon y Garafunkel, la banda sonora completa de Bilitis, compuesta por Francis Lai, al igual que Love Story, Everybody´s talking interpretada por Nilsson en Midnight cowboy, Cotton Theme, de Bless the beast and the children conocido como El Tema de Nadia; The way we were, New York, New York y tantas más.

En mi apreciación personal la película que vino a constituir un parte aguas entre el cine de los setenta y el de los ochenta fue American gigoló, con Richard Geere. Producida arrancando la década de los ochenta marcó una diferencia en el estilo de manejar el cine. La banda sonora también vino a marcar un cambio significativo en la música; basta recordar el tema principal Call me, que interpretó genialmente Blondie. Siguió en la misma línea musical las bandas sonoras de Fama y Flashdance. Se observó también, más o menos a partir de ese entonces, la tendencia a introducir viejas canciones como temas de películas, incluyendo piezas clásicas como el concierto de mandolinas de Vivaldi en Kramer contra Kramer y no se diga el repertorio completo de Frank Sinatra en infinidad de cintas. También habría que recordar el éxito que logró la inclusión como tema de la película Ghost el clásico tema Unchained Melody.

En la actualidad, la banda sonora continua siendo un elemento clave en la producción de determinada película, sin embargo, tal vez no son compuestas con miras a llegar a las listas de popularidad, excepto quizás las producciones animadas de Disney, como fue el caso de El rey león. Esto no demerita al trabajo de grandes compositores como John Williams o bien Gustavo Santaolalla, de quien disfrutamos extraordinarios temas en los films Diarios de motocicleta, Brokeback mountain o Babel. El caso, sin embargo, es que muy pocos se acordarán del tema The blinding sun de Babel o de la adaptación de la magnífica pieza de Sakamoto: Bibo no aozora que acompaña parte de la historia de la joven japonesa en esa misma cinta.

Se puede encontrar en el mercado una serie de antologías de temas de películas, a bajo costo, de tal suerte que se puede contar con una interesante colección de aquellos magníficos temas. Así que si algún sábado por la tarde se siente nostálgico, puede prepararse un trago y sentarse a escuchar, por ejemplo, el Tema de Lara, que lo llevará de la mano a los maravillosos días de fines de los sesenta y después de algunos tragos y de varias veces de escuchar la pieza, podrá decir aún, al estilo de Humprey Bogart o Ingrid Bergman, quien usted prefiera: Play it again, Sam. (Tócala otra vez, Sam).

5 comentarios

Archivado bajo cine, Mùsica, Nicaragüense, radio