Archivo de la etiqueta: Facebook

Parte 4. Digan Whisky

Una de las aplicaciones más utilizadas dentro de Facebook es la que permite colocar fotografías en la red y compartirlas con los amigos.  No obstante, el tema de las fotografías es un tanto polémico, por no decir espinoso y no solo a partir del internet y de las redes sociales.

Era el año de 1977, yo trabajaba en el Ministerio de Agricultura y tenía un compañero de trabajo, muy buena persona por cierto, pero que en ciertas ocasiones se encendía fácilmente.  Un día fue a Ciudad Jardín a realizar una gestión y regresó morado de la indignación.  Resulta que al pasar por un estudio fotográfico, en unos exhibidores de madera y vidrio que colocaban en el exterior del local, estaba de muestra una foto de su esposa.  El amigo no terminaba de rumiar su rabia, pues el referido estudio no había solicitado permiso para ponerla en exhibición.  Conociendo su carácter y habiendo la suficiente confianza, le dije que lo peor no era la foto en sí, sino el letrero que tenía abajo: “Como esta, tres por diez córdobas”. Para qué quiso más, el amigo fue a la salida del trabajo a realizar un fuerte reclamo al estudio.  Aquellos argumentaban que ellos habían tomado la foto, ellos habían revelado el negativo y el papel en donde se imprimió también era de ellos, mientras mi amigo alegaba que se trataba de su esposa y que su imagen no era para estar en ese exhibidor.  Serían tal vez las amenazas del amigo que el dueño del estudio, cansado de argumentar sin lograr convencerlo, decidió cortar por lo sano, tomó la foto y se la entregó al indignado marido.

Así pues, en materia de propiedad intelectual no existe la suficiente certeza de quién es el que posee del derecho de una fotografía, si el sujeto o propietario del objeto que aparece en la misma o el fotógrafo que apretó el botón (del obturador).  De esta forma, si el propio Oleg Duryagin me toma una fotografía, ¿podría yo hacer con ella lo que me plazca?, ¿tengo que darle el crédito correspondiente cuando la utilice? o ¿tengo que pedirle permiso para publicar de cualquier forma mi imagen en dicha fotografía? O bien, ¿tendría él que pedirme permiso para publicar mi fotografía, o exponerla en una galería?

En una época en donde el internet y todas las redes de intercambio han puesto en las manos del mundo entero millones de imágenes, pareciera que la propiedad intelectual de dichas fotografías está más diluida que un fresco en el Huembes.  En sitios especializados como FlickrCC, Picasa y otros, se pone a nuestra disposición una cantidad inimaginable de fotografías y bajo las licencias Creative Commons es posible manejar de diversas maneras una obra intelectual, con la restricción de no utilizarlas para fines comerciales.

En el caso del Facebook, surgen a menudo agrios conflictos relacionados con alguna fotografía que determinado usuario subió a la red y luego encuentra que la misma ha sido circulada de diferentes maneras, fuera de todas las expectativas del “propietario”.  Estos conflictos llegan a alcanzar dimensiones kafkianas como el caso en que un usuario subió la fotografía de un grupo y uno de sus amigos, que aparece en la fotografía, la puso en su perfil: ardió Troya.  No dimensionó el primer usuario que al aparecer el amigo en la foto tenía todo el derecho de ponerla en su perfil o bien, que se diera el caso de que el amigo tuviera una copia de la misma y la hubiera utilizado para ese efecto.

También habría que considerar que al subir una foto a Facebook, en especial si es de vieja data, pueden originarse efectos colaterales.  Si yo decido subir una foto en donde estoy en una fiesta con viejos amigos, ahora reencontrados en la red, seguramente todos sentirán la nostalgia de los viejos tiempos, sin embargo, si en un recuadro de la foto aparece otro amigo “romanceando” con una muchacha, que al final de cuentas no llegó a llegó a ser su esposa, es posible que estas dos personas y sus respectivas familias no estén muy contentas con esa foto circulando en internet.  Surge entonces la duda de que si un usuario  desea subir una fotografía de su propiedad, pero que en la misma aparezca alguien que puede ser “balconeado” de alguna forma, ¿sería su deber analizar en forma previa las posibles consecuencias de que circule esta fotografía?

La mayoría de las personas no tiene problemas con la publicación de fotos en donde aparecen, no obstante algunos guardan ciertas reservas, ya sea de fotos viejas o bien fotos recientes.  Los motivos son muchos, desde aprensión a la imagen antigua o bien a los efectos del tiempo en las fotos recientes, o bien factores asociados que vienen a quitarles credibilidad a posiciones actuales, en fin.  El caso es que se necesita de una alta dosis de sensibilidad para subir una foto con la plena certeza de que no va a causar ningún tipo de conflicto.

El sonado caso de Wikileaks ha venido a demostrarnos que no hay nada oculto bajo el sol y que cualquier cosa que hagamos, lo que fuimos y lo que somos, de una u otra manera puede salir a la luz. Recuerdo que en 1968, estando yo en segundo año de universidad, participé en la tradicional “peloneada” de los alumnos de primer ingreso y cierto día se apareció un fotógrafo y realizó una toma del evento.  Al día siguiente apareció en la primera plana del Diario La Prensa la foto en donde yo sostenía al “pelón”, mientras varias manos con tijeras le despojaban de su cabellera.  Lo peor del caso es que el encabezado de la fotografía era “El Torturador”, abajo explicaban sobre la tradición y el hecho de que nadie podía escapar pues un estudiante de dos metros de estatura se encargaba de asegurar que lo pelonearan.   Así pues, si algún día decido lanzarme de candidato para Procurador de los Derechos Humanos, no tengo la pinta pero en fin, estoy seguro que alguien desenterraría el viejo ejemplar de La Prensa en donde se observa mi rostro en primera plana con la injuriante etiqueta y me atacarían por mi oscuro pasado de “torturador”.

Los fotógrafos profesionales ya son venados lampareados, por lo tanto toman sus precauciones y le ponen una marca de agua o un matasellos con el nombre del fotógrafo o la página web a la que pertenece, aunque algunas veces le restan gracia y distinción a la fotografía.  Otros más avezados, sólo suben el material que están dispuestos compartir en la red con todas sus consecuencias, otorgando incluso licencias CC y guardan el material especial para sus exposiciones y galerías cerradas.  Lo criticable en estos casos es que alguien se apropie de algún material ajeno y lo ponga como de su propiedad o bien que lo utilice para fines comerciales en donde exista un lucro para quien se “robó” la foto.

Existe otra situación muy peligrosa en cuanto a las fotos y en general con todo lo que se publica en la red, que ha ocurrido no en pocas ocasiones y sucede cuando un usuario ingresa a su cuenta de Facebook en estado inconveniente, léase con más de un gramo por litro en sangre, en otras palabras hasta el cereguete. En esa condición hay una enorme propensión a subir fotos indiscretas y hasta impropias, además de escribir los comentarios más incoherentes.

De todo lo anterior se desprende que es importante recordar lo siguiente:

1.- Si tiene fotos viejas con los amigos, compártalas subiéndolas a la red, la mayoría de ellos se lo agradecerán.  Sin en alguna de ellas, alguien aparece en un estado inconveniente, analícelo muy bien y si no se puede “retocarla” con el Photoshop, mejor no la suba.

2.- Si sube una fotografía a Facebook, mejor hágase la cuenta que ha otorgado una licencia CC, para que cualquiera pueda utilizarla sin fines comerciales y así no tendrá decepciones.

3.- Cuando suba a la red fotos que no sean de su propiedad, cite siempre la fuente o al artista que la tomó.  Si conoce al fotógrafo y es delicado en esos asuntos, corra previamente con la cortesía de pedirle permiso.

3.- Si alguien subió una foto a la red en donde usted aparece en alguna forma que contradice a sus posiciones actuales o pasadas, no arme un tango, apechugue. Si por ejemplo salió en una velada bailando vestido de mujer, simplemente aclare que fue con fines artísticos, aunque de todas formas cada quién va a sacar sus propias conclusiones y usted no podrá evitarlo.

4.- Si en sus fotos actuales, ya comienza a notarse el paso de los años, no se sienta mal y aún así comparta sus fotos, que es posible que sus coetáneos estén en igual forma que usted.  Aprenda la diferencia entre ser “mayor” y ser “viejo”.

5.- Ingresar al Facebook con unos tragos de más es tan peligroso como manejar un auto en ese mismo estado.  Aquí no hay usuario designado, mejor espere al día siguiente, que la goma hará que su estado sea doloroso, pero no impropio.

6.- Nunca salte a conclusiones al ver una fotografía.  La foto que aparece al inicio de este post, fue tomada por el profesional de la lente Rocco Morabito y ganó el Premio Pulitzer en el año 1968.   Plasma el momento en que un electricista recibió una fuerte descarga de electricidad y su compañero de trabajo acudió a rescatarlo y a practicarle respiración de boca a boca para salvarle la vida.  El electricista se recuperó y el fotógrafo ganó el premio.

4 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense

Parte 3. ¿Qué estás pensando?

El Facebook se hace operativo a través de un espacio en donde el usuario puede expresarse de diferentes maneras, desde pensamientos, reflexiones, estados de ánimo, mensajes a los amigos, anexando enlaces para páginas web (youtube especialmente), imágenes, videos, etc.   Este espacio tiene el nombre original en inglés de “wall” y es traducido al español como “muro”.  Es posible que dicho nombre haya sido tomado de la pizarra que se coloca en la pared de las oficinas y en donde se fijan mensajes y recordatorios de diversa índole y que en el hogar es sustituido muchas veces por la refrigeradora.  No obstante, el nombre de muro o pared en español como espacio de expresión, por lo menos en estas latitudes, nos lleva mentalmente a las pintas, grafitis o a la calidad de mingitorio, tan socorrida en estos lados.

El usuario puede utilizar su propio muro para compartir con su comunidad de amigos lo que en ese momento le inspire.  La invitación del propio muro tiene como default “¿Qué estás pensando?” y trae las opciones de anexar fotos, videos, eventos o enlaces.  El usuario puede también escribir en el muro de uno de sus amigos para dejarle un mensaje, anexándole de igual manera, fotos y demás.  Salvo algunos ajustes en la configuración, todos los mensajes podrán ser vistos por todos los amigos y de la misma manera, todos podrán tener dos opciones, la de dejar un comentario o apuntar “me gusta”.

Es también importante saber que en su utilización general, todo lo que un usuario publique en su muro o en el de sus amigos, así como los comentarios correspondientes serán observados por toda la lista de amigos que tiene en la red.  De esta forma, se necesita una fuerte dosis de ponderación con el fin de expresarse considerando que todos sus amigos, cada quien con su carácter particular, van a leer su estado y sus reacciones podrán ser muy diferentes.  No espere que a todo el mundo le guste lo que expresó o colgó en la red, de esta forma, mejor hágase de cuenta que está escribiendo por el placer o necesidad de expresarse, sin la expectativa de recibir alguna retroalimentación que lo satisfaga.  Un famoso escritor dijo que esto era como lanzar una botella al mar con un mensaje dentro, que puede ser que algún día alguien pueda encontrarlo y leerlo; de la misma manera, hay que hacerse la idea que lo que colgamos en el muro puede ser como esa botella y de esa manera será bienvenido cualquier comentario.

Hay que cuidar mucho lo que se va a escribir, incluso pensarlo dos veces antes de publicarlo, pues a pesar de que existe la posibilidad de eliminar la entrada, puede ser que alguien ya la hubiese leído y compartido a su vez y entonces sea demasiado tarde.  Así mismo, es muy importante cuidar la ortografía, lo cual se facilita con la herramienta del subrayado rojo que en muchos casos, no todos, nos alerta de algún posible dislate. No se le ocurra disimular con el estilo SMS, tan en boga, de contraer palabras, utilizar la “K” o jugar con mayúsculas y minúsculas en la misma palabra. Mucho se ha insistido también en que no es cortés escribir sólo en mayúsculas, pues se considera que el emisor está gritando su mensaje.  Tampoco utilice palabras soeces, que para algunos será un folklórico pero para otros será un patán.  Si se va a arriesgar a jugar con el doble sentido, hágalo con gracia, de manera sutil, de tal forma que muchos ni siquiera lo noten. Escriba como si estuviera en un examen de Español, con un tribunal de 150 réplicas observándolo.

Con los comentarios también es necesario tener mucho tacto.  En primer lugar, a pesar de que se supone estos están abiertos a todos los amigos del usuario, hay que ser muy intuitivo para saber cuándo es pertinente realizar un comentario y cómo hacerlo. Póngase en los zapatos de quien lo envió e imagínese qué tipo de comentario está esperando.  Muchas veces el mensaje está pensado para un determinado círculo de amigos de quien lo envió y hay que ser prudentes para decidir si se puede o no participar.

En algunas ocasiones, algún asunto genera comentarios que de repente se convierten en algo así como la canción de Muchilanga, que viene a desembocar en insultos y demás situaciones incómodas.  En estos casos, es prudente extraer el motivo de la discordia y plantearlo de manera objetiva en un foro, que es otra aplicación de Facebook,, en donde con ciertas reglas predeterminadas, se puede provocar un debate de altura sobre cualquier tópico.

La aplicación de “me gusta” tiende a facilitar la participación en la red, pues al pulsar ese botón, denota que lo expresado por el emisor del mensaje es de su interés y que le ha gustado, ya sea el propio mensaje, el enlace, la foto y demás, ahorrándole al usuario el tener que emitir un comentario.  No obstante hay que tener mucho cuidado con la interpretación que pueda tener un “me gusta” ante un mensaje.  Puede ser que el amigo haya expresado su pesar por la enfermedad o muerte de alguna persona y si usted está acostumbrado automáticamente a poner “me gusta” a todo lo que escriben sus amigos, puede verse en un problema.  Si un amigo pone una foto de su esposa, presentando a su bella compañera, pulsar el botón de “me gusta” podría tener cierta connotación un tanto atrevida, por lo que se sugiere hacer un comentario felicitando al amigo por tener una guapa esposa, que es más adecuado.

Si tiene una participación muy activa en la red social, es conveniente que estudie un poco las normas sobre lo políticamente correcto, que recomiendan ciertos conceptos que tienden a minimizar ofensas al expresarse, contra grupos étnicos, religiosos, culturales o con alguna condición de salud, pues más vale pecar de exagerados que herir cualquier susceptibilidad.

Cuando se necesita reducir el círculo de participantes de un comentario, existe ahora en el muro un selector de opciones para manejar el nivel de privacidad del mismo.  En los casos que haya necesidad de comunicación estrictamente entre dos amigos, es recomendable usar la opción de mensajes, que es una especie de correo electrónico rudimentario de Facebook, en donde sólo el emisor y el receptor pueden ver el mensaje. De la misma forma, recientemente Facebook ha creado la alternativa de formar grupos exclusivos en donde el ingreso está restringido por el creador del mismo y lo que ahí se comparte no puede ser visto por nadie ajeno a ese círculo.

Mucho se ha hablado que en breve la red agregará un botón de “no me gusta” lo cual sería un arma de doble filo, pues su uso debería ser exclusivamente para situaciones extremas. Esto me hace recordar el caso de una muchacha que allá por los años cuarenta, fue llevada a los Estados Unidos como asistente doméstica y como no sabía ni una palabra de inglés, sólo pudo aprender a responder, ante todo que le decían en la calle: “No good, Mister, no good”.

La sociedad actual nos está conduciendo hacia lo que Orwell anticipó en su libro “1984”, en donde el Hermano Mayor (de aquí nace lo de Big Brother) conocía todo lo que hacía la gente, no importando donde estuviera.  Debemos de prepararnos para actuar en una sociedad en donde todo está captado por cámaras satelitales, de seguridad, de monitoreo, del computador; del celular, por lo tanto, no hay lugar para deslices, dislates y participar en el Facebook es un buen entrenamiento, si sabemos conducirnos, con tolerancia, sensibilidad y propiedad.

3 comentarios

Archivado bajo cortesía, cultura, lenguaje, Nicaragüense

Parte 2. Yo quiero tener un millón de amigos

Facebook funciona a través de un eje que está constituido por la relación entre personas que para no llamarlas “contactos” los desarrolladores de la red les llamaron “amigos”.  Aquí habría que recordar el letrero que tenía un famoso manicomio: “Ni son todos los que están, ni están todos los que son”.  Poniendo lo anterior en términos prácticos hay que recordar que bajo este nivel se cubre una amplia gama de relaciones que va desde la íntima con los familiares y amigos del alma, ampliándose hacia los amigos cercanos y dispersándose luego hacia amigos eventuales, amigos de amigos, conocidos, contactos que comparten ciertos intereses, hasta llegar a ciertos desconocidos que de alguna manera logran colarse.  Por otra parte, una gran cantidad de amigos de la vida real, especialmente cuando uno pasa del medio siglo, no son afectos ni al Internet o bien a participar en la red social.

No está de más recordar la importancia que tiene la selección de amigos en la red.  Por el lado de las solicitudes, la aceptación debe darse sólo cuando exista la plena seguridad de que se quiere tener a esa persona en el mismo nivel que el amigo más cercano.  Hay que cuidarse de algunos buscadores de récords que sin conocer a las personas solicitan su amistad a fin de alcanzar una elevada cifra de amigos.  Por otra parte están aquellos “fantasmas” que bajo una falsa identidad quieren tener acceso a cierto círculo de amistades, la mayoría de las veces con oscuros intereses.  Así pues no está de más visitar en forma previa el perfil de estas personas para asegurarse de quiénes son y con cierta intuición adivinar de qué se trata.  Si se puede es recomendable solicitar ayuda de amigos comunes, pues la memoria traiciona y algunos nombres pueden estar soterrados en el olvido.  Si después de toda una gran consideración y análisis, piensa que no tiene interés de aceptar a esa persona, no se sienta obligado o comprometido y rechace la solicitud.  Es difícil que la persona rechazada como amigo le reclame, sin embargo, en un eventual caso de reclamo, siéntase en la libertad de expresar que  consideró pertinente rechazar la solicitud y se acabó.

De la misma forma, si es usted quién solicita la relación de amistad, asegúrese de que se trate de la persona que a usted le interesa y no un homónimo.  Tampoco debe de sentirse mal si alguna solicitud de amistad de su parte es rechazada, como dicen los gringos: Just, move on. No es remoto que muchos viejos amigos o compañeros no nos recuerden o su vida actual la están manejando de manera que nuestra presencia no cabría por ahí.

Es aconsejable que su círculo de amigos no sea muy amplio a fin de que pueda participar de manera eficiente en la red.  De conformidad con algunos análisis de psicólogos especialistas en la materia, es muy difícil que alguien pueda manejar un círculo de amigos de más de 150 personas.  Aunque la base de datos de Facebook aguanta hasta un total de 5,000 amigos, para el ciudadano común esta es una cifra inmanejable.  Parece ser que la red hará excepciones para el caso de algunos políticos y artistas para que puedan sobrepasar el límite de los 5,000 amigos, aunque es posible que estos tengan un equipo completo de cibernautas dedicados exclusivamente a manejar su imagen y a sus amigos en la red.

Hay que tener en cuenta que cada uno de los amigos en la red es un individuo con un carácter y una sensibilidad particular.  Ellos tienen algunos aspectos en común con nosotros, ya sea un vínculo familiar, una amistad de muchos años, una infancia y/o adolescencia compartida, una relación de trabajo, una vecindad, un amigo común, algunos intereses compartidos, no obstante, es muy importante considerar que cada uno de ellos tiene su propia forma de ser, sus propias creencias en cuanto a religión, sus particulares convicciones políticas, sus gustos, preferencias y orientaciones.  En algunos casos podremos compartir algunos de ellos, sin embargo, en algunos podríamos diferir sustancialmente, por lo tanto, la tolerancia debe ser un elemento esencial en nuestra relación a través de la red.

Muchos de los amigos en la red son amigos reencontrados después de muchos años de no saber de ellos, en este caso hay que tener en cuenta que el tiempo no pasa en vano.  De la misma manera que el joven de la otrora abundante cabellera tiene ahora una frente tan amplia que no se puede persignar, así mismo es posible que el amigo del bachillerato que compartió una banca por cinco años, haya cambiado sustancialmente sus convicciones y todo aquello que manifestaba en los años mozos, tenga ahora un tinte completamente diferente.  La amiga de la adolescencia con quien se intercambiaba el chicle en el cine, es ahora una respetable señora con una numerosa prole y es miembro de la liga de la decencia, así que es posible que ni desee tenerlo de amigo.

A pesar de que con algunos compañeros de trabajo mantenemos una relación cordial e incluso de amistad íntima, es necesario pensarlo dos veces antes de incluirlos en el círculo de amigos del Facebook, pues tal como están las cosas, más de alguno puede estar aspirando a ocupar su puesto y recuerde que en esta red social todo lo que diga podrá ser usado en su contra.  De la misma forma, ya se han empezado a detectar roces familiares de parte de hijos que rechazan la solicitud de amistad de sus padres o viceversa, debido a que cada quien desea mantener encapsulada su intimidad.

Por ningún motivo permita que el Facebook busque amigos por usted a través de su correo electrónico, pues al momento de proporcionarle la contraseña de ingreso al mismo, la red social enviará solicitudes de amistad a Raymundo y a todo el mundo, sin discriminar el tipo de relación que usted tuvo con el contacto en su correo electrónico.  Puede haber sido un fuerte diferendo con alguien que motivó la comunicación y de pronto usted aparece solicitándole la amistad a su adversario.  Maneje manualmente su búsqueda y solicitudes de amistad con las personas que usted, después de haberlo meditado bien, considere prudente establecer la relación en la red.

Decía Marco Tulio Cicerón que el primer precepto de la amistad es pedir a los amigos sólo lo honesto y sólo lo honesto hacer por ellos.  Creo que bajo esta premisa debería basarse cualquier participación en el Facebook.  Ya que hemos seleccionado un amplio círculo de amigos virtuales,  es menester manejar la honestidad como principio básico de nuestra relación.

5 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense, urbanidad

Guía práctica para participar en Facebook

Parte 1.  Una red que llaman social.

No cabe duda que uno de los fenómenos sociales que ha caracterizado al inicio del siglo XXI es Facebook.  Esta red social fue creada por Mark Elliot Zuckerberg, con el apoyo de Eduardo Saverin, Chris Hughes y Dustin Moskovitz allá por 2004 y fue originalmente dedicado a la comunicación entre los estudiantes de la Universidad de Harvard.  Con el tiempo han surgido nuevos colaboradores que no se mencionaron en su momento y otras circunstancias que de manera novelada podrán verse en la película “The social network” que se está estrenando a nivel mundial.  Existen otras redes, sin embargo, esta es la más importante y con mayor número de usuarios.

En términos generales Facebook no es otra cosa que una inmensa y robusta base de datos que permite ingresar una cantidad considerable de usuarios con su información básica o de perfil y que contiene las aplicaciones necesarias para que estos usuarios puedan interactuar entre sí, siempre y cuando exista un vínculo de “amistad” sancionado por ambos usuarios.  En un muro o pared, que es un espacio en la red, cada usuario escribe lo que estima conveniente compartir, incluyendo estados de ánimo, mensajes, enlaces, fotos, videos y demás.

El entusiasmo por participar en esta red social ha sido tan grande, que al día de hoy y aquí me voy a permitir emular al gran Firuliche (no el payaso), pues no hay nada como la precisión, existe un total de 5,223,215 usuarios registrados en todo el mundo.  En Nicaragua, como en muchos aspectos, nos hemos quedado a la zaga y el número de usuarios anda el día de hoy por los 80,124 usuarios, uno de las cifras más bajas en Centroamérica.  No obstante, habría que considerar a los usuarios que son nicaragüenses u originarios de acá, pero que viven fuera del país y que en total pueden alcanzar los 63,224.  Es interesante resaltar que los usuarios de Facebook en Nicaragua representan el 52.33% del total de usuarios de internet en el país.

Las estadísticas podrían llenar de sobra el presente post, lo importante sin embargo es todo lo que representa el Facebook para la sociedad, pues para algunos, se trata de algo imprescindible, para otros es algo maléfico pues según ciertos amantes de la teoría del complot esta red fue desarrollada por la propia CIA y otros, un tanto más radicales, creen que fue una creación del Enemigo Malo.  Al respecto, yo comparo el caso de esta red social con la anécdota de Esopo cuando siendo esclavo su amo le pidió preparar una comida con lo mejor del mundo, habiendo preparado el esclavo un plato de lengua.  Al preguntarle el amo a Esopo  por qué había seleccionado la lengua éste le respondió que esta permite la comunicación entre los seres humanos y con ella podemos enseñar, consolar, explicar, aliviar, conducir.  Intrigado el amo le encargó que preparara entonces una comida con lo peor del mundo y cuál no sería su sorpresa cuando encontró que Esopo había preparado un plato de lengua.  Al reclamarle el amo, Esopo le afirmó que la lengua puede ser el instrumento para la división y distanciamiento de los seres humanos, pues a través de ella se tejen intrigas y las verdades más grandes se vuelven corruptas.  La moraleja que algunos adosan a la anécdota es: habla poco, piensa mucho.

Yo en lo particular pienso que esta red social puede constituir una verdadera escuela para aprender la forma de convivir en esta aldea global.  Si se utiliza el Facebook de manera adecuada, podemos mejorar los niveles de tolerancia, prudencia, solidaridad, tacto, sensibilidad y pertinencia y aplicarlos luego sin ningún problema en la vida real.

Hubiese sido ideal que a la par que los creadores de Facebook trabajaron en el desarrollo de la red para lanzarla a nivel mundial, un equipo especializado hubiera preparado un manual o guía de cómo comportarse en dicha red, pues al igual que en la vida real tenemos normas de urbanidad y buenas maneras (muchas en desuso), la interacción en el mundo virtual también demanda de un código de conducta que permita que el participar en el mismo asegure un comportamiento decoroso.

Sin ningún ánimo de convertirme en un gurú del comportamiento en el Facebook, con base en mi experiencia de casi un año de participar en esta red, he tomado la iniciativa de escribir mis impresiones sobre lo que podría ser una guía general de comportamiento en esta red social, mientras un especialista en la materia se atreve a escribir un tratado completo sobre este tema.  Así pues, en los siguientes post encontrarán algunas consideraciones y consejos para interactuar en el Facebook.

2 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense, urbanidad