Llévame al país de las maravillas

 

Mientras transitamos pesadamente por este inmenso valle, las demás ausencias se opacan, las desapariciones de famosos, que en todas partes del mundo se deploran profundamente, terminan por pasar de puntillas por nuestro entorno.  De esta manera el fallecimiento de Charles Aznavour, el más grande cantante francés de los últimos años, ocurrido este primero de octubre a la edad de 94 años, llamó nuestra atención, aunque no rebasó las otras penurias que parecen enquistarse a nuestro alrededor.  Mientras tanto el mundo entero se consternó y lloró ante la pérdida de esta figura emblemática del entretenimiento de la segunda mitad del siglo pasado hasta nuestros días.   Avalan su figura, más de 100 millones de álbumes vendidos, un repertorio de cerca de 1,500 canciones de las cuales más de 800 son de su autoría y por si fuera poco, fue además actor y participó en cerca de ochenta películas.

A pesar del éxito que a nivel mundial había alcanzado Aznavour, desde la mitad del siglo pasado, en Nicaragua pasó casi desapercibido.  Quiero suponer que las apreciaciones del mercado realizadas por las disqueras regionales, allá por los años sesenta, consideraron que no tendría el impacto suficiente para que fuera rentable su promoción por estas latitudes y prefirieron voltear hacia otra parte.  Por eso debo de admitir que salvo alguna ligera referencia, no conocí a este gran cantautor sino hasta los años ochenta, cuando viví en México.

Cuando recién llegado comencé a integrar mi acervo musical prácticamente de cero, un amigo me regaló dos cassettes Memorex de 90 minutos cada uno, uno con el repertorio de Shirley Bassey y el otro con una colección de los mejores éxitos de Charles Aznavour.  Ahí me di cuenta que algunos de los temas de este afamado cantante nos habían llegado a través de covers.

A mediados de los años sesenta conocimos el tema, interpretado por Alberto Vázquez: Te espero mismo que aparece en los títulos de la película “Perdóname mi vida” protagonizada por este cantante y Angélica María.  Aquí cabe la aclaración la canción original fue una composición conjunta entre Gilbert Bécaud, quien escribió la música y Charles Aznavour que se ocupó de la letra.  Ambos artistas la cantaron, cada quien en su estilo y la versión de Alberto Vázquez tiene un acompañamiento copiado al carbón de la versión de Bécaud, un tanto al estilo de las grandes bandas.  Yo prefiero la versión de Aznavour, pues el estilo de la orquestación es más depurado.  La letra de la versión de Vázquez desde luego es un intento de traducción del tema original.

Más o menos para esa misma época, el cantante argentino Juan Ramón, apodado “Corazón” nos llevó una versión muy bien lograda de Venecia sin ti, que Aznavour había elevado a lo más alto de la fama e incluso con una versión en español que nunca nos llegó, cuya letra es la misma que la del argentino.  La voz de Juan Ramón, que ya había captado el gusto popular con su tema “Se ha puesto el sol”, influyó para que dicha canción quedara para siempre en la mente de todos los nicaragüenses.

En ese mismo tiempo, un día mi padre se apareció con dos discos Long Play, ambos de un pianista tico, desconocido para todos, llamado Vernon Hine, apodado El Pibe.  Los discos llevaban como título “En casa con el Pibe Hine” volumen uno y dos.  Era un popurrí de varios temas, como Niebla del riachuelo, Caminos de ayer, La flor de la canela y muchos más.  Entre ellos estaba una muy buena versión del tema de Aznavour, Et pour tant (Y sin embargo) traducida como Y por tanto. A todos en la casa les gustó el estilo de El Pibe, así que aquellos discos fueron escuchados innumerables veces.

Años más tarde, conocí el tema Yesterday when I was young, en una versión de Andy Williams, sin saber que se trataba de Hier Encore de Aznavour.

Así fue que por muchos años, aquel cassette que gentilmente me había regalado mi amigo Roberto Martínez, fue mi fiel acompañante,  aficionándome a la música de Aznavour.  Años más tarde, ya de regreso en Nicaragua, decidí ingresar a la Alianza Francesa, pues sentía que esa música, más que escucharla había que leerla, como decía el propio Aznavour.    Luego vino el Internet y Youtube y fue más fácil adentrarme al mundo de aquella música.

Al leer la noticia de la muerte de Aznavour, inmediatamente se me vino a la mente el tema Hier encore, que nos hace reflexionar sobre la profundidad de la nostalgia de los años perdidos, ese divino tesoro que se fue para no volver:  “Apenas ayer, tenía veinte años, acariciaba el tiempo, jugaba con la vida, como se juega al amor y vivía la noche, sin contar con mis días que  escapaban en el tiempo”.

Tuve la oportunidad de ver el video del funeral de Aznavour.  Impresionante ver como el hijo de inmigrantes armenios, con una niñez llena de penurias y una feroz lucha para llegar a destacar, fue distinguido en su muerte con uno de los honores más elevados en Francia:  un funeral de Estado, el homenaje más grande ofrecido a un artista francés en toda su historia.  En el Patio Interior ( Cour d´honneur ) del Palacio de los Inválidos, en donde reposan los restos de Napoleón, se realizó el evento solemne en donde asistió la  crème de la crème de la intelectualidad, con la participación de los presidentes de Francia Emmanuel Macron y de Armenia Armen Sarkissian, quienes dirigieron sendos emotivos discursos enalteciendo la figura de Aznavour.

Al terminar el acto, el ataúd de Aznavour, cubierto por la bandera francesa, cargado por diez militares y seguido por una corona de flores que formaban la bandera de Armenia, es llevado fuera del patio, mientras el coro de la Guardia Republicana (aunque usted, ni nadie por aquí pueda creerlo) entonó el tema Emmenez moi (Llévame) una de sus canciones más emblemáticas y que en una parte dice:  “Llévame al final de la tierra, llévame al país de las maravillas, creo que la miseria sería menos penosa al sol” sin haber sospechado que en el final de la tierra, en el país de las maravillas, la miseria se magnifica al sol.

Finalmente, los restos del Aznavoice, como también se le conoció, salen por el Cote du Nord del patio y se pierden de vista, mientras viene a la mente una infalible verdad, que el cantante pareciera dirigir a todos:  Et je t´attands ( Y yo te espero ).

Reposer en paix

 

 

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3 comentarios

Archivado bajo cultura, Mùsica

3 Respuestas a “Llévame al país de las maravillas

  1. Me fascinaba escucharlo interpretando Nathalie en español. Lo vi por TV en blanco y negro como en el 70 y lo grabé, de manera que pude escucharlo en varias ocasiones. Perdí la cinta para el terremoto y la interpretación no la he encontrado en Youtube. Que descanse en paz.

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  2. Oswaldo Ortega

    A principio de los setenta se estrenó la película The Adventurers basada en la famosa novela de Harold Robins con un reparto que contaba con la presencia de Charles Aznavour quien era un completo desconocido en Nicaragua pues como bien decís en tu reseña, únicamente nos llegaron unos pocos covers de sus composiciones.Afortunadamente, hoy en día, con el avance de las comunicaciones dependemos cada vez menos del mal gusto y aberrante incultura de los programadores de radio. Como siempre, un placer leer tus interesantes artículos.

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  3. Quizás tenía unos 20 años cuando tuve la oportunidad de ver por primera vez en algunas películas en blanco y negro a este gran actor y cantante Charles Aznavour. A través de la niebla del tiempo, oigo su voz cantando en impecable español “Venecia sin ti” una canción que estuvo muy de moda en Nicaragua. ♫Qué profunda emoción, recordar el ayer, cuando todo Venecia, me hablaba de amor♩, ante el atardecer …bellísima canción, grandes recuerdos… Repose en paix.

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