Los que viven en el mundo, muertos

 

Hace poco más de un año comenzó a circular en las redes sociales una imagen que literalmente dice: “No son muertos los que en dulce paz descansan, bajo la tumba fría. Muertos son los que tienen el alma fría y viven todavía”.  En la parte inferior se observa la firma autógrafa de Rubén Darío.  Cuando leí por primera vez semejante dislate, me quedé patidifuso, atónito, estupefacto y a partir de entonces me he dedicado a aclarar a diestra y siniestra, que no es un escrito del gran vate.  Esto lo puede confirmar cualquiera de los innumerables expertos en Rubén Darío que existen en el país e incluso habrá algunos que se indignarán afirmando que es una ofensa achacarlo al Príncipe de las Letras Castellanas.  En primer lugar, porque quien transcribió el fragmento del poema, parece que lo hizo con las extremidades inferiores, pues está muy apartado de la versión original y tan solo le faltó incluir una cerveza bien fría, para acabarla de rematar.

También es importante aclarar que dicho poema, ha tenido una paternidad más vilipendiada que la constitución política de algunos Estados.  Al buscar en Google, se encuentra una colección de disparates en la autoría, desde Gustavo Adolfo Becquer, Amado Nervo, Julio Flores y finalmente Rubén Darío.  No obstante, la lucha más encarnizada la libran el peruano Ricardo Palma y el colombiano Antonio Muñoz Feijoo.

Ricardo Palma, es un escritor peruano (1833-1919) célebre por sus obras sobre las tradiciones peruanas, pero que en su juventud escribió un considerable número de poesías.  He tenido la oportunidad de revisar la obra Poesías Completas de Ricardo Palma, publicado por la Editorial Maucci, en 1911 y en ese compendio no se encuentra la citada poesía.  Es más, el estilo de Palma en su poesía, es un tanto diferente al mostrado por la obra que nos ocupa y puede observarse claramente en el siguiente fragmento de una de sus Coronas Fúnebres dedicada a Rosa Amelia e incluida en dicha colección:

Lo que llamamos muerte

de vida se alimenta:

la muerte a nueva vida

tan sólo es despertar:

en ella siempre el germen

de otro existir alienta,

y así la estrella tórnase

radiante luminar.

 

Cuando creyente el alma

de Dios en la grandeza,

al ideal se eleva

de excelsa religión,

no es triste a ese misterio

que tras la tumba empieza

llevar el pensamiento,

llevar el corazón…

 

Como se puede ver, al analizar dicho fragmento, encontramos elementos que nos conducen a confirmar que la poesía que nos ocupa no fue escrita por Ricardo Palma. 

Lo anterior, nos lleva a revisar más a fondo, la alternativa de que hubiese sido Antonio Muñoz Feijoo, quien escribió dicho poema.  Muñoz Feijoo (1851-1890) era originario de Popayán, Colombia, quien además de ser Ingeniero de la Universidad del Cauca, fue posteriormente profesor y rector. También subdirector de la Escuela Normal y profesor en otros planteles de la capital del Cauca.  Desde muy joven se aficionó a la literatura, participando en diversos círculos intelectuales de Popayán.  Existen también testimonios de personas que conocieron muy de cerca a Muñoz y que confirman que a sus 18 años, escribió dicho poema y que lo que más le costó fue asignarle un nombre.  Vaciló al respecto, al tratarse el poema de tres cuartetos con diferente rima, habiéndose decidido al final denominarlo “Un pensamiento en tres estrofas”.   Muñoz cometió el error de entregar su manuscrito a un editor, quien al final quitó al crédito al joven y por algún tiempo apareció el primero como autor de la poesía y luego, con el tiempo, su paternidad se convirtió en la canción de Muchilanga.

Al igual que este caso, existen muchos en que las redes sociales se han encargado de cambiar a discreción la paternidad de cualquier frase u obra, algunos por convenir así a sus intereses, otros por crasa ignorancia, sobrando quien les eche segunda y lo reproduzcan a diestra y siniestra, logrando únicamente la confusión de la sociedad.

Para que disfruten e hagan propia esta interesante reflexión, tan válida en los momentos que “vivimos”, les dejo el original del poema que lleva por título “Un pensamiento en tres estrofas” del escritor colombiano Antonio Muñoz Feijoo.

 

Un pensamiento en tres estrofas

 

No son los muertos los que en dulce calma
la paz disfrutan de su tumba fría,
muertos son los que tienen muerta el alma
… y viven todavía.

No son los muertos, no, los que reciben
rayos de luz en sus despojos yertos;
los que mueren con honra son los vivos,
los que viven sin honra son los muertos.

La vida no es la vida que vivimos,
la vida es el honor, es el recuerdo.
Por eso hay muertos que en el mundo viven,
y hombres que viven en el mundo, muertos

 

Para que usted, estimado lector, sea de los vivos que viven siempre vivos, anteponga siempre la duda, no se deje engañar con este tipo de bulos. 

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4 comentarios

Archivado bajo cultura, lenguaje

4 Respuestas a “Los que viven en el mundo, muertos

  1. Marco Antonio

    Increíble, yo también creí que este trozo de poema había sido escrito por Ruben Dario y hasta para un aniversario de su muerte lo colgué en mi muro de facebook, lamentablemente no todo lo que se publica en las redes sociales es cierto o serio, en cambio el caso de Los hijos de Septiembre es escrito y dirigido por alguien muy ducho en la materia. Gracias DR. Ortega Saludos.

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  2. Creía a pie juntillas que este poema era de Rubén Darío. Creo que Orlando tiene toda la razón, ya que él debe haber investigado con toda seriedad y muy a fondo el origen del mismo. Ahora sé que el verdadero autor es Antonio Muñoz Feijoo (1851-1890), poeta colombiano, rector y profesor universitario. Esta aclaración sobre este poema ¨Un pensamiento en tres estrofas¨ debería ser leído por muchas personas, especialmente por estudiantes y personas que están muy ligadas a las poesías de Rubén Darío y posiblemente estén cometiendo el mismo error que muchos teníamos. ¨muertos son los que tienen muerta el alma… y viven todavía¨. Creo ¨que soy de los vivos que viven siempre vivos.¨ Gracias Orlando por esta muy importante aclaración al mundo de la poesía, el arte y la cultura.

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  3. Elizabeth Pasquier

    Muy cierto don Orlando.

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  4. Jorge Molina

    Pues lo que me tiene confundido es que este trozo del poema lo conocí por mi tío el lo recitaba desde años atrás antes que las redes sociales se volvieran tan populares y siempre pensé que era de Darío ya que el era un gran admirador de su poesía y nunca le pregunte de quien era supuse que era del príncipe de las letras castellanas.

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