Archivo diario: julio 2, 2017

Mamá, yo quiero saber

 

Mamá, yo quiero saber,

de dónde son los cantantes,

que los encuentro galantes

y los quiero conocer….

Miguel Matamoros

 

Por muchos años, los cantantes impresionaban tanto al resto de los mortales, que su origen y hasta su apariencia eran motivo de enorme curiosidad.  Ese fue el caso de una señora que allá, en los albores de los años veinte del siglo pasado, se acercó al que llegara a ser uno de los grandes compositores cubanos, el trovador y sonero Miguel Matamoros y le pidió que le aclarara a su hijita, quien quería saber de dónde eran los cantantes y después que Matamoros le diera una extensa explicación, la niña se limitó a decir: son de la loma y fue esta anécdota la que motivó a Matamoros a escribir una de sus más famosas composiciones: Mamá, son de la loma, en donde se adivina cierto juego de palabras entre son, del verbo ser y son, el género musical cubano.

 

En el pueblo, lo que más nos intrigaba era la apariencia de los cantantes, misma que llegábamos a percatarnos mucho tiempo después de conocer su música, en algunos casos con tremendas sorpresas, al no imaginarnos nunca, por ejemplo, que Nat King Cole o Los Platters, fueran afroamericanos o que Antonio Prieto no tuviera nada de moreno.

 

Con la revolución en las comunicaciones, fue acercándose la asociación de los cantantes con su imagen y su origen, en especial cuando en la segunda mitad de la década de los sesenta fueron apareciendo los video clips.

 

Una vez cubierta aquella curiosidad respecto a las particularidades de los artistas, comenzó una especie de competencia entre los presentadores de espectáculos y los reporteros de lo que sería la nota rosa, respecto a quien lograba bautizar a los cantantes con una etiqueta que reforzara sus cualidades y que supuestamente ayudaría a elevar la popularidad de los mismos.  Muchos de los nombres que fueron surgiendo, parecían emanar del sopor etílico de aquellos sujetos y de esa manera comenzamos a acostumbrarnos a un remoquete adosado o en otros casos, sustituyendo al apelativo del artista, que en algunos casos ya no era el que habían portado en su acta de nacimiento.

 

Una gran mayoría de estos motes estaban asociados a títulos de realeza para ubicar a los artistas que según ellos merecían estar encima del resto de los plebeyos, tales como Dámaso Pérez Prado, El Rey del Mambo, Javier Solís, El Rey del Bolero Ranchero, José José, El Príncipe de la Canción, Roberto Carlos, El Rey de la Canción Latinoamericana, Olga Guillot, La Reina del Bolero, Selena, La Reina del Tex Mex, Oscar de León, El Faraón de la Salsa.

 

La asociación con el metal, también fue muy socorrida, como fue el caso de Agustín Lara, El Flaco de Oro, Miguel Aceves Mejía, El Falsete de Oro, Paulina Rubio, La Chica Dorada, Imelda Miller, La Voz de Metal.

 

Otros cantantes tuvieron sus motes relacionados con su lugar de origen como Pedro Infante, El Ídolo de Guamuchil, Raphael, El Ruiseñor de Linares, Rocío Durcal, La Española más Mexicana, Celia Cruz, La Guarachera de Cuba, Marco Antonio Muñiz, El Lujo de México, Juan Gabriel, El Divo de Juárez, Antonio Aguilar, El Charro de México, Ana Gabriel, La Diva de América.

 

Algunas cantantes, aun bajo el riesgo de mostrar un asomo de promiscuidad, portaban alias como Angélica María, La Novia de México, Olga Tañon, La Mujer de Fuego o Lucero, La Novia de América.

 

Otros artistas eran lanzados hacia lo superlativo, como Lola Beltrán, Lola la Grande, Beni Moré, El Bárbaro del Ritmo, Gilberto Santa Rosa, El Caballero de la Salsa, Vicente Fernández, El Hijo del Pueblo, Héctor Lavoe, La Voz.

 

Con menos creatividad, encontramos algunos que simplemente llevaban el nombre de alguno de sus éxitos, como fue el caso de Julio Jaramillo, Mr. Juramento, Rafael Hernández, El Jibarito, Alberto Beltrán, El Negrito del Batey, Lola Flores, La Faraona, Manolo Muñoz, El Hombre de la Llamarada o bien Cristian Castro, El Gallito Feliz.

 

Muchos portaron remoquetes ajenos al contexto que estamos viendo, como José Luis Rodríguez, El Puma, nombre que salió de un personaje de una telenovela, Chavela Vargas, La Chamana, Alejandro Fernández, El Potrillo, Marco Antonio Muñiz, El Buki Mayor.

 

Para mi gusto, uno de los motes con más creatividad fue el de Bienvenido Granda, El Bigote que Canta, así como el que llevó la gran cantante Manoella Torres, La Mujer que Nació para Cantar, Carlos Gardel, El Morocho del Abasto, Daniel Santos, El Inquieto Anacobero y uno al que nunca le encontré conectivo lógico, el de don Pedro Vargas, El Samurai de la Canción.

 

En Nicaragua, guardando el nivel, también se dio esa gama de motes.  Muchos recordarán a Marina Cárdenas, La Gordita de Oro, José de la Cruz Mena, El  Divino Leproso, Camilo Zapata, El Clarinero Mayor, Erwin Kruger, El Acuarelista Musical, Víctor M. Leiva, El Arquitecto de la Música Popular Nicaragüense, Tino López Guerra, El Rey del Corrido Nicaragüense, Luis Enrique, El Príncipe de la Salsa, Gastón Pérez, Orej´e Burro, Otto de la Rocha, Anis Prais, César Andrade, Nicasito, René Domínguez, El Chapo, Edgard Aguilar, El Gato, Roberto Montalbán, Trapito, Ezequiel Jerez, El Panzer, Roberto Martínez, Maguila, Ramón Mejía, Perrozompopo.

 

En el tercer milenio, época de las redes sociales, tal vez ya no se hace necesaria aquella promoción  de un artista a través de una etiqueta, además que muchos de ellos ya portan de entrada un remoquete, a cual más rebuscado.  No obstante, llama la atención que a pesar de todos los membretes que lleva un tema con relación a sus intérpretes, especialmente en el video correspondiente, algunos de ellos han tomado la costumbre de gritar su nombre al inicio e incluso en cualquier parte del tema.  Después de que en Youtube aparece el nombre del cantante, más quienes lo acompañan (featuring, ft.) escuchamos:  Sebastiáaaaaan Yatra Yatra, Chino y Nacho, Aaay Fonsi, Maluma, CNCO o bien Gente de Zoooooooooooooona.  No me imagino escuchar, después de la introducción coral a Nessun Dorma, una potente voz exclamando: Placido Domingoooooooooooooooo.  Así pues, de lo anterior, solo dan ganas de emular a Enrique Iglesias, ft. Descemer Bueno, Zion & Lennox :  Tráiganme el alcohol, que quita el dolor.

 

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Archivado bajo cultura, Mùsica, radio