Hay un pokemon en mi sopa

Pokemon go.  Imagen tomada de Internet

 

Nicaragua siempre fiel al postulado de Federico: “Lo que hace el mono, hace el mico” se ha lanzado, como clavadista olímpico, al juego virtual que se ha convertido en fiebre tech mundial: el Pokemon Go.  No importa si el país, según el Banco Mundial, haya descendido en la calificación de desarrollo logístico, ni que ocupe el lugar 130 en el índice de percepción de transparencia según Transparencia Internacional, no obstante, en materia de este juego virtual, hay una marcada voluntad para no quedarnos a la zaga.  Así pues se observa un impase en la fiebre que ocurrió recientemente de circular por el Centro Comercial Galerías Santo Domingo, con bolsas de compras de Zara, Pull & Bear o Bershka, para dar paso a la realidad aumentada de Pokemon Go.

Para quienes no están interiorizados en los pormenores de esta fiebre, se trata de un video juego desarrollado por Niantic y distribuido por Nintendo, basado en un juego que la última desarrolló hace veinte años.  Es una aplicación gratuita, si es que algo, en estos dorados tiempos, puede considerarse realmente gratuito, en donde los teléfonos celulares (inteligentes, eso sí), utilizando sus cámaras y geoposicionadores (GPS) localizan a monstruos virtuales en lugares reales, para atraparlos, para lo cual deben de seguir las referencias que ofrece la aplicación y la medida en que se atrapa a estos monos y se entrenan en gimnasios virtuales, se van ganando puntos y subiendo de nivel.

Hay que admirar la astucia de estos jugadores criollos, pues la aplicación todavía no se encuentra disponible en muchos países, entre ellos Nicaragua, debiendo entonces tomarle el pelo al sistema, para lo cual deben cambiar sus identidades del perfil, por la de ciudadanos de Australia, Nueva Zelanda, Alemania o Estados Unidos, sustituyendo, por aquello de las cochinas dudas, su foto de perfil por una de Brad Pitt o de Meryl Streep.

Mientras en Nueva York, este fin de semana el Central Park llegó al caos debido a la concurrencia de jugadores en busca de estos muñecos, en Managua, en el Parque Luis Alfonso Velásquez, manteniendo desde luego la debida proporción, también albergó a los pioneros locales en este controversial juego, mismos que se dieron la tarea de atrapar a los diferentes especímenes de estas criaturas, quienes, en medio de su carácter virtual y como un signo de solidaridad y de buena esperanza, se tiñeron de los colores de un partido político.

La pregunta que por todos lados está saltando es: ¿Hasta dónde nos va a llevar este jueguito?  En realidad nadie lo sabe, aunque se barajan a nivel mundial muchos escenarios, algunos tejiendo las más descabelladas teorías conspirativas, desde la apropiación de millones de identidades de parte de Niantic, con fines por demás tenebrosos, hasta la invasión silenciosa de extraterrestres;  otros dicen como Moratín: “Arte diabólica es…” y otros anticipan cambios significativos a nivel mundial en lo tecnológico, lo económico y lo cultural.  Lo interesante es que todo esto podría ser sólo la punta de lanza de una corriente tecnológica que va tomando a las generaciones jóvenes y los va despegando de la cruda realidad de sus existencias y la va sustituyendo por un mundo virtual que se empeña en coexistir con el real, en momentos en que es tan necesario sacudirnos los mitos que nos han dominado desde tiempos ancestrales.

Dicen que de la víspera se saca el día.  Son pocas semanas desde que se lanzó este juego y ya empiezan a notarse ciertos efectos colaterales que nos pueden indicar lo que se avecina.  Por un lado, todas las consecuencias de caminar absorto con un celular en la mano, que si al caminar chateando ocurren numerosos accidentes, no se diga conduciendo un vehículo, ahora bien, buscando un animalejo de esos, con un mayor nivel de stress, la propensión al accidente se eleva exponencialmente y de hecho ya se han reportado algunos cuantos.   Por otra parte, todos los sitios emblemáticos de una localidad quedan expuestos a la invasión de aspirantes a Maestros Pokemon y si bien es cierto si llegaran a ingresar a la Asamblea, podría ser que los padres de la Patria, desde los brazos de Morfeo, no se dieran cuenta, pero si lo hicieran dentro de un atestado templo de cualquier denominación, podrían correr la misma suerte del muchacho aquel que tuvo la ocurrencia de ingresar a vender huevos.

Ahora bien, qué podría pasar con la propiedad privada y el derecho a la privacidad de los ciudadanos, si por casualidad uno de estos monstruos se localiza en el patio de una casa particular o por otra parte, no se estaría dando pie a que cualquier amigo de lo ajeno, cuando sea pescado in fraganti, en el interior de un inmueble, inmediatamente saque su IPhone y finja estar buscando a un Pikachu.

Si buscamos algunas ventajas dentro de toda la incertidumbre que nos está planteando el juego, puede decirse que está obligando a muchos jóvenes a caminar, a explorar y si logran descobijar el GPS podrían aprender a orientarse en determinado punto y saber dónde se encuentra el norte; sin embargo, sin tener una claridad en los criterios de ubicación de estas criaturas, se puede anticipar de que estos jóvenes, un tanto inocentes, pueden ser conducidos a lugares de extrema peligrosidad, en donde si la sola presencia de un extraño es riesgosa, el portar en la mano un celular es como dejar caer una gota de sangre en un mar lleno de tiburones.

De la misma forma, algunas universidades que han abusado en el otorgamiento de doctorados honoris causa, adjudicándolos a personas que a duras penas pueden leer de corrido o resolver una resta en la recta numérica, pueden otorgar, sin poner en riesgo su “integridad”, un título de Maestro Pokemon, quedando planchados con el homenajeado.

Quienes a ciencia cierta se están beneficiando de este juego, aparte de Niantic y Nintendo, son las operadoras de telefonía celular, pues la ejecución de la aplicación consume una considerable cantidad de datos de internet y no en todos lados los jugadores podrán encontrar el wi fi gratuito.  De la misma forma, ya están floreciendo nuevos emprendimientos para servicios asociados a este juego, como es el caso de transportistas improvisados que ofrecen sus servicios safari de localización y transporte hacia donde se encuentran los pokemones, así como lugares en donde podrán realizar las paradas obligadas en su exploración.

Es muy posible que como todos estos procesos virales, en cierto tiempo pierdan toda su fuerza y poco a poco se apague la fiebre de este juego, no obstante, lo inquietante es el juego que viene, pues no es remoto que la competencia de Nintendo ya se encuentre trabajando en un nuevo juego de realidad aumentada, pues en estos días ya se lanzó en China una versión local del Pokemon Go.  Es más inquietante aún, imaginarse hacia dónde se dirigirán estos nuevos video juegos, pues el cazar o entrenar estos seres virtuales no ofrece en sí, ningún riesgo a la integridad de las personas, salvo los riesgos colaterales que se mencionaron, pero qué pasaría si un nuevo juego propusiera retos en donde en esa extraña mezcla de lo virtual y lo real, se llegara a afectar realmente la integridad de los ciudadanos.  Ya hemos visto los excesos que se cometen de parte de ciertos oligofrénicos que realizan programas de televisión basados en bromas con cámaras escondidas que ofenden al ciudadano común, ahora ¿qué pasaría si algo parecido partiera de un video juego?

Mientras tanto,  habrá que esperar y en vía de mientras, como dice el Cardenal: “Hay que extremar precauciones”, si usted va caminando por la calle y ve a un joven con un celular más absorto que Newton debajo del manzano, mejor apártese, que el muchacho ni ve, ni oye, ni entiende y si usted conduce un vehículo y mira a alguien con la mirada fija en el celular, mejor frene en seco, que el joven se atravesará la calle como los Beatles en Abbey Road, sin volver a ver a los lados.  Prepárese bien, estimado lector, que en breve, los pokemones estarán hasta en la sopa.

 

5 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense

5 Respuestas a “Hay un pokemon en mi sopa

  1. Muchas gracias, Orlando, por ponerme al tanto de este juego. Luce macabro, preocupante. No tenía idea. Saludos.

  2. Hola, Orlando.Muchas gracias por ponerme al tanto. No tenía idea. Resulta preocupante. Saludos.

  3. Oscar Martinez Aguirre

    Lo único bueno de este demencial juego es que al menos obliga a la gente a moverse un poco, andar e ir de un sitio a otro para agarrar los muñequitos de marras. Este es un jueguito de niños que también juegan los adultos. Ya Hillary Clinton lo estuvo jugando en un mitin de campaña en Virginia. Habrase visto! Que falta de seriedad de la futura presidenta de Estados Unidos. No me cabe la menor duda de que la humanidad va derecho a la extinción, tal como le paso a los dinosaurios, aunque estos últimos no tuvieron la culpa.

    • Oscar Martinez Aguirre

      Agrego que como siempre Don Orlando nos deleita con su elegante prosa, su impecable narrativa, con un conocimiento extraordinario del tema que trata. Nos lleva sutilmente de la mano a conocer lugares como la Asamblea y ver a los padres de la patria en los brazos de Morfeo. A algunos centros comerciales y ver lo que sucede por ahí. Al Parque Central de New York a ver todo el caos que ocasiona el Pokemon Go. Humor, seriedad y picardía se combinan para que su lectura sea un deleite a nuestros sentidos. Además, nos indica paso por paso la tecnología de este absurdo juego. Un abrazo estimado amigo Ortega.

  4. pietro piccinini

    En miles de años el comportamiento humano sigue siendo el mismo. Recuerdo que en Nicaragua unas décadas atrás nos invadían con yo-yos, traca-tracas etc. recuerdo que pasábamos con el yo-yo casi todo el día para volvernos hábiles y esto interfería con nuestras tareas escolares y otros quehaceres, habían concursos, venían jugadores expertos internacionales a demostrar sus habilidades. Todo eso ya pasó, desaparecieron del mapa hasta los trompos y las chibolas, y apareció la tecnología y los teléfonos inteligentes y dado que las redes de comunicaciones nos mantienen conectados con todas las coordenadas de este mundo, el juego pues se hizo mundial. Cuando la física cuántica nos llegue a describir cómo teletransportarnos se volverá más divertido todo este asunto, vendrán e iremos por todos lados de este mundo buscando los pokemones. Muchos saludos amigo, sigues escribiendo muy bien.

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