La Tremenda Corte

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A inicios de este mes de enero el gobierno de Nicaragua anunció con bombo y platillo la inauguración del Complejo Judicial Central de Managua.  Se trata de un edificio “inteligente”, según sus diseñadores, supliendo tal vez la infraestructura las deficiencias endógenas, pues se puede trabajar sin energía eléctrica, gracias a la gran cantidad de luz solar y tan sólo se necesita para el trabajo de las computadoras.

El arranque de este Complejo ha suscitado toda suerte de conflictos que han convertido al recinto en una verdadera maroma.  Infinidad de personas tratando de entrar al edificio, los encargados de seguridad esculcándolos y revisando si cumplen con los requisitos de vestimenta, pues se ha aprovechado esta nueva ubicación para imponer un protocolo de vestimenta, en la cual los asistentes no podrán ingresar con bermudas ni chinelas de gancho y al rato los jueces lucirán pelucas blancas al mejor estilos de las Queen Bench inglesas.  Por otro lado los comerciantes que estaban en el complejo de Nejapa tratando de anclar sus naves lo más cerca del nuevo recinto, por su parte, las gentes de la Alcaldía tratan de impedirlo.  Congestionamiento del tránsito al no haber suficiente estacionamiento.  En fin. El caos.  Sin embargo, esta situación, como dice la Presidenta, es como la soledad: pasajera.

Lo primero que se me vino a la mente, no podría explicar por qué razón, fue La Tremenda Corte. A inicios de la década de los cuarenta, uno de los programas favoritos de mi abuelo, quien era muy selectivo en lo que escuchaba a través de las ondas hertzianas, era precisamente La Tremenda Corte, programa radial cubano originado a partir de la idea del escritor y humorista Cástor Vispo e interpretado por el genial actor cómico Leopoldo Fernández (Trespatines), acompañado por Anibal de Mar quien personificaba al Tremendo Juez, Mimi Cal quien representaba a la recordada Nananina, ex esposa de Trespatines y Adolfo Otero quien caracterizaba al gallego Rudecindo Caldeiro y Escobiña.  El programa era una parodia de lo que ocurría en los juzgados cubanos, llamados correccionales, en donde el ingenio de Cástor Vispo provocaba las situaciones más hilarantes utilizando enredos lingüísticos y malas interpretaciones, que aprovechaba Trespatines para cometer sus fechorías.  El humorismo se mantenía a través de todo el programa, desde los diálogos iniciales entre el Tremendo Juez y el secretario, en donde este último trata de tomarle el pelo y se lleva multas al por mayor, hasta el desarrollo de la trama y el veredicto final del juez que invariablemente era condenatorio para Trespatines, ya fuera a través de una multa o de cierta cantidad de días en La Loma.

Me contaba mi padre que mi abuelo, la mayoría del tiempo un hombre circunspecto, se desternillaba de risa cuando escuchaba a Trespatines, sin importar que el episodio hubiera sido repetido infinidad de veces.  A comienzo de los años sesenta, el programa continuaba siendo de los preferidos en la radiodifusión nacional y en nuestra casa lo escuchábamos con asiduidad y por muchos años, parte del vocabulario de Trespatines fue parte fundamental del nuestro, de tal suerte que cuando alguien aseveraba algo con vehemencia, la respuesta inmediata era: ¿Tú estabas ahí, chico?

A comienzos de los años setenta, llegó a Nicaragua la serie televisiva de La Tremenda Corte, al haber salido de Cuba la mayoría de los integrantes del cuadro dramático de dicho programa y encontraron en México la oportunidad de llevarlo a la pantalla chica.   Fue entonces cuando conocimos la figura de Leopoldo Fernández que con sus gestos y ademanes le daba más fuerza a su personaje y de esta manera continuamos por algunos años más disfrutando del humorismo de dicha serie.  Luego Leopoldo Fernández apareció en otro programa cómico en donde caracterizaba a un policía que realizaba toda clase de burradas, de tal manera que antes de salir a patrullar su jefe encarecidamente le suplicaba: “Y sobre todo Trespatines, no vaya a meter la pata”. Recomendación que utilizábamos para hacerle la vida de cuadritos a alguien que había cometido algún error.

Cuando viví en México en los años ochenta, me sorprendió la cantidad de admiradores de La Tremenda Corte, pues en algunas emisoras todavía trasmitían el programa y en cierta ocasión miré colecciones de casettes con una considerable cantidad de programas grabados.

Cuando regresé a Nicaragua en los años noventa, todavía se trasmitía diariamente en la Unión Radio, si mal no recuerdo, el programa de Trespatines.  Me imagino que la mayor parte de la audiencia eran personas de edad, pues para las nuevas generaciones ese tipo de humor como que ya no es viable.

La lección que encerraban los episodios de La Tremenda Corte era que no importaba todo el circo que prevalecía en el proceso, ni los disparates y absurdos que en el mismo surgían, al final, el Tremendo Juez, con estricto apego a la ley, dictaba una sentencia justa y el autor de las fechorías recibía su merecido y el  resto de graciosos se llevaban una que otra multa.  Había risas al por mayor durante todo el programa, pero al  final se cumplía aquella sabia máxima:  El que la hace, la paga.

Podríamos inferir entonces que a pesar de todo el sainete que ocurre en el nuevo complejo judicial, al final de cuentas después de tanto desaguisado, la justicia encontrará por fin la seriedad que merece y su impartición responderá a los tiempos que estamos viviendo y al nuevo rostro que le está imprimiendo el nuevo edificio. 

Hace rato que tanto el libretista como los actores de La Tremenda Corte duermen el sueño de los justos y cada vez se escucha menos el afamado programa radial, sin embargo, en la historia de la radiodifusión latinoamericana, es muy difícil que alguien le arrebate a dicho programa el cimero lugar que ocupó dentro de la audiencia, así como lo ingenioso e hilarante de sus guiones. 

En Cuba, parece que esa chispeante veta humorística desapareció por completo.  En You Tube se pueden apreciar algunos programas que tratan de imitar al genial Trespatines, pero no le llegan a los talones.  Parece que todo el ingenio lo están utilizando para escribir otro tipo de guiones para actores venezolanos, quienes al salir de la Habana pareciera que les advierten:  Y sobre todo, Encargado, no vayan a meter la pata.

Cosa más grande e´la vida, chico.

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6 comentarios

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6 Respuestas a “La Tremenda Corte


  1. Es grato recordar esos episodios de La Tremenda Corte.

    Gracias por los recuerdos.

    Saludos

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  2. Gustavo

    Orlando, aquellos que quieran oir los episodios radiales pueden ir a este sitio web: http://www.latremendacorte.info/episodios-radio/radio-a.php. Saludos

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  3. A. L. Matus

    En el programa de Trespatines, la justicia resplandecía al final de las payasadas, ahora en este pobre país, la justicia está opacada por tantas payasadas. Saludos

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  4. Oswaldo Ortega Reyes

    En Nicaragua Radio Mundial transmitía La Tremenda Corte y el genial Trespatines era interpretado por el brillante actor Antonio Pentzke Torres que en la vida real era un serio y prestigioso abogado. De los Juzgados de Managua recuerdo mucho las vistas de jurados que se celebraban a diario y en aquella pequeña oficina sin aire acondicionado que yo ocupaba en el antiguo Centro Comercial Nejapa se reunían a esperar por el resto de los miembros personajes como Lizandro Chávez, Luis Rocha, Armando Delgadillo, Pentzke Torres, P.J. Chamorro Barrios, el Profesor Julio Cesar Sandoval, Alvaro Urtecho,Claudia Frixione, Dr. Clemente Guido, Nardo Morales, Franklin Caldera,Silvio Turcios, Horacio Ruiz y Nacho Briones entre otros. Fue una época donde no se necesitaba leer mucho para conocer sobre cine, literatura, política, historia y arte pues bastaba escuchar aquellas eruditas y animadas conversaciones.

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  5. Marco Antonio

    Muy bueno su articulo al recodarnos el programa La tremenda Corte, referente al nuevo edificio del Complejo de Justicia No todo es excelente en ese complejo judicial , al problema de los vendedores hay que agregarle los inconvenientes técnicos de los ascensores, porque en días pasados Ergio Lazo, jefe de seguridad del Complejo Judicial, confirmó que dos personas estuvieron 5 minutos atrapadas en el elevador número tres del nuevo edificio, pero el abogado Pedro Alonso, padre de la joven Mayerli Alonso, -una de las dos personas encerradas-, estimó que el tiempo que estuvo su hija en esa situación fue de aproximadamente una hora y 20 minutos. El día de ayer vivio momentos de tensión al quedar atrapada varios minutos dentro de un baño la fiscal auxiliar María de los Ángeles Mendoza. Para poder abrir la puerta del sanitario ubicado en el primer piso del edificio, uno de los empleados de Mantenimiento tuvo que remover dos piezas de cielo raso para penetrar y así lograr destrabar la cerradura. Claro que es super mejor este complejo en comparacion con el antiguo nejapa. Saludos Dr.

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