Un Oriental en el occidente

En el barrio Santa Ana, en el occidente de Managua, a dos cuadras de la iglesia del mismo nombre, se encuentra un complejo comercial que de manera un tanto incongruente, se llama El Oriental II.   Mientras en un fin de semana a medio día, todos los mercados y centros comerciales de la ciudad se encuentran de bote en bote, con un hervidero de compradores y “mirandas”, este centro languidece en medio del olvido y la apatía, mostrando más del ochenta y cinco por ciento de sus locales cerrados y ofreciendo una imagen de desolación, que para nada invita a un acercamiento.

Y pensar que en 2005, año en que se inauguró este complejo, era una promesa para cambiar el concepto de compra en sectores populares.  Su nombre se deriva del mercado Oriental, el emblemático punto comercial de la ciudad de Managua que abarca, más bien ha engullido, cerca de 91 manzanas y llega a reunir en un solo día a ciento diez mil visitantes; constituyendo el lugar de mayor concentración de ciudadanos en toda la región centroamericana.   Es además la zona más peligrosa del país, no solo por la delincuencia que campea, como Pedro por su casa, por todos sus recovecos, sino por la precaria situación urbanística de los improvisados locales que llegan a superar los diez mil tramos y que ofrece un enorme riesgo en cuanto a seguridad ante cualquier desastre.   Algunos avezados economistas, al estilo de El Firuliche, llegan a afirmar que en el Oriental llega a manejarse transacciones que arañan el 20.77 por ciento del Producto Interno Bruto de Nicaragua.

Así pues, el proyecto de El Oriental II, tenía la intención de arrancar el espíritu del original, de ofrecer una gran variedad de productos a los precios bajos a las clases de ingresos medios y bajos de la zona occidental de la capital, con las ventajas de un desarrollo urbanístico que contara con todas ventajas de seguridad y sanidad.

El soñador de este proyecto fue el prestigiado arquitecto Alfredo Osorio Peters, quien además cubrió la mayor parte de la inversión inicial.  El arquitecto Osorio es uno de los arquitectos nicaragüenses más calificados y con una trayectoria impresionante de más de cincuenta años.  Entre sus más conocidos proyectos en Nicaragua se encuentran el Banco Central de Nicaragua, el edificio del INSS, el Hotel Crown Plaza, conocido como la Pirámide, el Edificio Pellas, el Club Terraza, de la misma manera cuenta con desarrollos en varias partes del mundo.

Para la ubicación de este proyecto se seleccionó al barrio Santa Ana, que es un barrio que surgió de la urbanización de las zonas marginales del oeste de Managua después del terremoto de 1931.  El centro comercial estaría ubicado en la prolongación de la Calle del Triunfo.  Habría que resaltar que el proyecto guardaría cierto paralelismo con el mercado Oriental, al estar ubicado muy cerca de la zona de El Cartelito, que dentro del barrio Santa Ana muestra uno de los índices delincuenciales más altos de la capital.  No obstante, el centro comercial contaría con los servicios de seguridad privada para garantizar el orden dentro del recinto.

Dentro de la seguridad en caso de sismos, el Arquitecto Osorio Peters garantizó una estructura resistente y que según declaraciones de este profesional, era siete veces más segura que cualquier otra construcción de la ciudad capital.  Otro aspecto bien cuidado en el proyecto fue el de la capacidad de evacuación, con un diseño que aseguraba la evacuación total en un minuto, incluso con su ocupación máxima.

Se realizaron las adecuaciones a fin de facilitar el transporte colectivo y para fines recreativos se incluyeron dos cines en el proyecto.

De esta manera, se originó cierto entusiasmo entre emprendedores del sector comercio, especialmente mujeres, quienes adquirieron los locales en propiedad a un precio promedio de 35,000 dólares.

A siete años de haber sido inaugurado el Mercado Oriental II, ante el evidente fracaso de tan promisorio proyecto, la pregunta obligada es: ¿Qué pasó? Si estaban garantizadas la seguridad e higiene del complejo, si los estudios de mercado acusaban una demanda agregada en el área de influencia, de un marcado dinamismo y era posible mantener un nivel de precios equiparable con el Mercado Oriental, entonces cuál fue el factor que imposibilitó el éxito a este proyecto.

Aquí me pregunto yo.  ¿Sería acaso que faltó entre los estudios preliminares, uno de tipo sociológico que pudiera arrojar información fehaciente sobre los factores reales que hacen que el Mercado Oriental, siendo como es, atraiga a semejante cantidad de compradores?

Tal vez habría que plantearse si al capitalino le motiva en grado máximo comprar en condiciones de extremo peligro.  Como si el hecho de saber amenazada su integridad física y la descarga de adrenalina que provoca en su organismo el riesgo latente de ser asaltado o bien que al momento de un siniestro sus posibilidades de sobrevivencia estén minimizadas, sea un reto a su espíritu aventurero.  Aparentemente, el costo que representa el riesgo de visitar ese mercado no tiene relevancia en comparación con el bajo precio que obtendrá y la sensación de salir airoso de una jornada azarosa.

Por otra parte, pareciera que la comodidad e higiene en el entorno de compras le quitaran el sabor que siente al transitar por caramancheles improvisados, que rebasan los espacios para transitar y que obligan al comprador a realizar diversas maniobras, como Tarzán en la espesura de la selva, para esquivar la mercadería o a otros compradores.

Un lugar aséptico podría no ser un espacio óptimo para las compras del capitalino, que transita en el Mercado Oriental en medio de las 50 toneladas de basura que diariamente se generan en ese lugar, tanto por comerciantes como por los mismos compradores.

En conclusión podría afirmarse que no era factible cambiar la mentalidad del capitalino de clase baja y media, en cuanto a su modalidad de compra, a través de un proyecto de esta naturaleza, lo cual nos lleva a pensar si no será cierto, por desgracia, el refrán que dicta que el caprino siempre propende al accidente orográfico.

Es posible que si un centro comercial similar se hubiese construido en la carretera sur, manejando un concepto de exclusividad y de elegancia, con precios muy por encima que los del mercado y con un nombre como Buckingham Mall, seguramente hubiese atraído a un considerable segmento de población del occidente de la capital.

Lo cierto es que es una verdadera lástima que se haya perdido una oportunidad dorada para dignificar la actividad comercial en la ciudad capital.  Ahí no queda más que exclamar, tal como lo hacía hace algún tiempo, con su tremenda voz, el llorado Leonardo Favio: Que otra vez será…

5 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense

5 Respuestas a “Un Oriental en el occidente


  1. En cambio el Multicentro Las Américas pienso que se quedó pequeñito por la afluencia de personas que he logrado ver las pocas veces que voy a pesar que queda a escasas doscientas varas de mi casa. Creo que porque este centro no fue diseñado solo para compras sino porque ofrecen eventos recreativos. Recuerdo que hace como un año fui a visitar a mi hermana y para ello cruzo el centro. Me encontré una multitud de padres con sus niños corriendo -para fotografiarlos- detrás de un elefante y de un camello que habían presentado allí. Eran animales de un circo que los llevaron a entretener a los visitantes.

    Pienso que el administrador trabaja porque hayan atractivos en el lugar.

    Saludos y gracias por tus escritos tan interesantes.

  2. ¡Buen post! conocí este mercado en 2007. me dio muy buena impresión y efectivamente no dio bola me entere hace algún tiempo./ pero pienso q eso se debe a la falta de dinamismo en promocionarlo. Ahora ya no existen los centro culturales de los pueblos, donde músicos o payasos animan el ambiente provincial. No! Ahora los centros comerciales son centros culturales, y esa fusión hace que la gente vaya a comprar y a la vez a divertirse./ OK tal vez no debería ser asi o no sé; pero ahora vemos a Katia Cardenal o Norma Elena cantando en metrocentro. Unos dicen que se democratiza la cultura otros dicen que se mercadifica, al final. Por último voy creer q fue una falta de aplicación de las normas del feng shuin🙂 falta de armonia entre la energía y el ambiente.

  3. Posiblemente es un problema de escala, manera de transitar y permanencia de los vendedores. Como usted dijo, el mercado oriental abarca un montón de manzanas. Este otro proyecto parece que toma sólo una. Le última vez que anduve por el mercado oriental fue antes de 1980. Si recuerdo bien, se anda mejor de peatón que en vehículo. Este otro proyecto se parece más a un mall de Los Estados Unidos. La experience que provee es muy diferente al mercado oriental. Finalmente, el mercado oriental me recuerda del término en inglés “Flight by night,” or “Huyéndose en la noche,” que se refiere a negocios o ladrones sin una dirección permanente. Eso ayuda a limitar costos y permite mejores precios.😉

    Sin ver los planes o más fotos, es difícil hacer sugerencias de cómo revitalizar este proyecto, pero estoy seguro que debe de haber una manera, aunque sea algo radicalmente diferente, por ejemplo, volverlo centro creativo de diseño o comunicación rápida por medio de la Internet. Aquí en California se les llama “incubadora de negocios.” ¿Existen esos en Nicaragua?

  4. Marco Antonio

    Creo que es casi dificil que este proyecto reviva, hace unos 5 años estuve en una sala de cine y fue tanta mi decepcion que al final regresaron el dinero al solo haber en la sala 5 personas nada mas…

  5. Harley Ocón, Ingeniero Civil.

    El otro punto con esas características es el que se levantó frente a Migración.

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