Bond, James Bond

A mi hermano Ovidio

Aunque usted no lo crea, el día de hoy viernes 5 de octubre de 2012 se está celebrando el Día Global de James Bond, para conmemorar el 50 aniversario del estreno en Londres de la primera película de la franquicia del legendario agente 007.  Para muchos, este hecho podría constituir, tal como sabrosamente dicen los españoles, una gilipollez.  No obstante, a pesar del obvio trasfondo comercial que pudo haber motivado a varias productoras cinematográficas como 20th Century Fox, Metro Goldwyn Mayer y Eon Productions de Albert Broccoli, el promover esta celebración, el hecho es que encontró eco en muchas organizaciones a nivel mundial, entre ellos el Museo de Arte Moderno de Nueva York que presentará hoy una retrospectiva de las películas del espía británico; una subasta internacional, en línea y en vivo, organizada por la Casa Christie´s de Londres para fines caritativos, un concierto en Los Angeles con los temas musicales de las películas de James Bond patrocinado por la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas; así como una exhibición en la sede del Festival Internacional de Cine de Toronto.  Por otra parte, en muchos cines del mundo se presentará el documental Todo o nada, sobre este icono y desde luego muchas televisoras pasarán películas del agente 007 en su programación de este día.

En lo particular, creo que si el mundo está inundado por infinidad de celebraciones día a día, que incluso abarcan los casos más patéticos que puede uno imaginarse, es digno, justo y necesario celebrar a un personaje que, aunque ficticio, al igual que muchos de nuestro imaginario, por cincuenta años ha resaltado en nuestras vidas la emoción y el suspenso.

Recuerdo como si fuera hoy, que allá por 1963 en el Teatro Julia de San Marcos pasaron el avance de una película que prometía las más grandes aventuras jamás llevadas a la pantalla.  En una imagen congelada de un tipo impecablemente vestido, se resaltaba su mano mientras el locutor aclaraba que portaba una Walter PPK, mortífera y que en poder de un agente 00, es decir con licencia para matar resultaba una mezcla explosiva.  El actor, Sean Connery, se presentaba como la elegancia personificada, incluso en los momentos más difíciles.  Para nosotros en Nicaragua la licencia para matar no era una novedad, pues la Guardia Nacional la tenía desde hacía tiempo y vaya que sí la utilizaba.  También aparecía, como Venus emergiendo del mar, la imagen de Ursula Andress, en bikini, luciendo un puñal en su cintura.  Con semejante avance, esperé la película como agua de mayo y el día del estreno, estaba desde temprano en el cine, esperando lo que prometía El Satánico Dr. No, título que para impresionar al público de habla hispana tenía como anexo lo de satánico, que no aparece en el original en inglés.  Cabe decir que disfruté la película de principio a fin, sin sospechar que le seguirían unas dos docenas de películas más.  Fue toda una revolución la presentación de los títulos de la película, con el omnipresente cañón de la pistola y  el agente al otro lado disparando y bañando de sangre la escena, mientras el más que conocido tema de Monty Norman, adaptado por John Barry, inducía al público a la emoción.

Poco tiempo después, presentaron en la televisión un documental sobre el agente con licencia para matar, más bien como una promoción para la siguiente película de la serie, que a pesar de tener un título atrayente en inglés: From Russia with love, en español nos recetaron: El regreso del agente 007.   En el documental aparecía James Bond corriendo en unas colinas, perseguido por un helicóptero que le disparaba sin cesar, hasta que de su maletín saca un rifle plegadizo, lo arma y se trae al helicóptero, luego venía la famosa escena de la segunda película en donde acompañado de la bella Daniella Bianchi, desde una veloz lancha, lanza al mar unos barriles de combustible perforados por las balas de quienes lo persiguen y con una luz de bengala, hace explotar los barriles junto con sus enemigos, mientras le dice a la chica: -En Inglaterra hay un dicho: donde hay humo, hay fuego.

Desde luego que la espera para la segunda película de la serie se hizo eterna y cuando llegó, de la misma manera estaba de primero en el cine, disfrutando de hora y media de grandes emociones.  Fue la primera cinta que tuvo un tema musical propio, en esa ocasión con el mismo nombre From Russia with love, en la voz del cantante inglés Matt Monro.  Fue impactante, cuando en las escenas preliminares, Sean Connery sale del mar en traje de hombre rana y al quitárselo se queda en un dinner jacket impecable.  Ahí también miré la última actuación del recordado actor mexicano Pedro Armendáriz, antes de sucumbir al cáncer, así como al gran actor Robert Shaw (Tiburón) y la gran actriz austriaca Lotte Leny, quien fue la esposa del compositor Kurt Weill.  Fue interesante ver al momento de los créditos finales, un anuncio que anticipaba el regreso de James Bond en Goldfinger.

Cuando presentaron Goldfinger en el pueblo, llegué temprano al cine y ya había una nutrida concurrencia, pues a nivel nacional ya el agente británico era un ídolo.  Así disfrutamos de una película más de James Bond, con un tema musical de primera en la voz de Shirley Bassey y con la gran sorpresa del Aston Martin que tenía un rudimentario GPS integrado y ametralladoras al frente y en caso necesario, lanzaba aceite para que los vehículos que los seguían resbalaran y colisionaran.  Lo último no fue novedad para nosotros pues los carros concheños circulaban tirando el aceite en todo el camino.  Recuerdo también que todos se quedaron sin habla cuando a una chica que seduce Bond, como castigo, Goldfinger la manda a pintar de oro, ocasionándole la muerte. A partir de esta película, mi hermano Ovidio se convirtió en mi fiel compañero en la afición por esta serie, que anunciaba felizmente la siguiente producción de la saga: Operación Trueno.

Con tiempo, mi hermano y yo nos preparamos para el estreno de Thunderball, ahorrando dinero para viajar e ir a verla de primeros en el estreno en Managua.  Así pues, la miramos en el Margot, con aire acondicionado, sillones acolchados y palomitas de maíz. En cada película, el formato de la misma, iba mejorando, aparecían mejores artilugios, escenas submarinas espectaculares, chicas Bond al por mayor, un tema impactante en la voz de Tom Jones y en general el argumento con una adaptación bastante aceptable.   Para esa época, los fanáticos de James Bond abundaban, especialmente en Managua y se pusieron de moda unas calcomanías que imitaban impactos de bala en la carrocería y algunos llevaban una Beretta, a falta de la Walter PPK, en la guantera.

Cuando ya vivía en Managua, con mucha mayor razón seguí devotamente asistiendo a todas las películas de James Bond que le siguieron.  En una ocasión, encontré en una librería del centro, varios ejemplares de las novelas originales de Ian Fleming y las compré, disfrutando al máximo la lectura de las mismas.  Una de las que más disfruté fue Casino Royale, que todavía no se había llevado a la pantalla.  Luego apareció la primera versión cinematográfica de esta novela, pero resultó que los derechos los había adquirido otra productora, quien consideró pertinente convertirla en una obra al estilo Pop Art y resultó en una comedia divertida, pero sin el sabor a la aventura que tenían el resto.  La música fue sin igual, parte escrita por Burt Bacharach y Al David y participaron artistas de primera línea al por mayor, entre ellos David Niven, Peter Sellers, Ursula Andress, Deborah Kerr, Orson Welles, Woody Allen, William Holden, entre otros.

Aún cuando Sean Connery tiró la toalla y lo sustituyó Roger Moore, mi afición por las películas de James Bond, no decayó y siempre estuve atento al estreno de esas películas. Cuando me trasladé a México, igual continué con mi asidua asistencia a todas las películas.  Lo más interesante se dio cuando si iba a estrenar En la mira de los asesinos, título también un tanto mafufo para el original A view to a kill, programada para finales de septiembre de 1985.  El 19 de septiembre de ese año, ocurrió el terremoto más grande que se recuerde en el Distrito Federal; nosotros nos salvamos de chiripa, pues vivíamos en el Edificio Chihuahua de Tlatelolco y estando fuera escuchamos caer estrepitosamente al vecino Edificio Nuevo León.  El complejo quedó inhabitable y fue gracias a la generosidad de una tía materna que logramos refugiarnos en una comunidad cerca de Xochimico.  Cuando la calma regresó a la capital y los cines comenzaron a operar de nuevo, sería un par de meses después, anunciaron el estreno de la película de James Bond.  Mis hijos estaban cansados de permanecer los fines de semana en aquel apartado lugar y les propuse ir al cine a lo cual accedieron encantados.  Fuimos a ver la película, un poco nerviosos, pero todo ocurrió sin incidentes y el único temblor que sucedió fue en la pantalla, cuando Roger Moore está en San Francisco con Tanya Roberts.

Un día en una librería del Distrito Federal encontré un libro sumamente interesante y lo compré, se llamaba Triciclo y era la historia de Dusko Popov, un espía de origen serbio, que inicialmente espiaba para Alemania pero que al final terminó siendo un doble agente a favor de Inglaterra.  Ian Fleming conoció a Popov y se encontraron en un casino en Portugal en donde Popov realizó una apuesta de 40 mil dólares de aquel entonces en baccarat, para hacer que un rival se retirara.  Esa fue la inspiración para Fleming para su primera novela Casino Royale.

A la fecha he visto las 22 películas de James Bond oficiales más la primera de Casino Royale y pienso asistir al estreno de de Skyfall, a estrenarse a finales de este mes y que tiene además la sorpresa del tema musical interpretado por Adele.

Por la particularidad del caso, encuentro un tanto cuanto difícil ver la manera de celebrar en forma esta especial ocasión.  Ya ven que en ninguna película se enfoca las costumbres de James Bond a la hora del almuerzo y en todo caso nuestra asistente gastronómica decidió preparar un delicioso Indio Viejo el día de hoy, cosa que definitivamente no va con el 007.  Así pues por la noche, sacaré a orear un smoking que tengo y ya caracterizado, me prepararé un par de vodka martinis, agitados no revueltos, que seguro me pondrán cachetón, mientras escucho en el reproductor de MP3, uno de los temas cuya letra me sigue gustando:  You only live twice, or so it seems, one life for yourself and one for your dreams…(Solo se vive dos veces, o así parece, una vida para ti mismo y otra para tus sueños).

4 comentarios

Archivado bajo cine, cultura

4 Respuestas a “Bond, James Bond

  1. A. L. Matus

    Estaría más a favor de un Día Internacional de Los Beatles. Ellos fueron personas reales que nos dejaron un enorme legado cultural. Para personaje ficticio ya tenemos a Santa Claus.

  2. Obdulio Eduardo Ortega

    Parece mentira cincuenta años de estar en pantalla, un merecido homenaje. Han desfilado villanos de la talla de Cristofher Lee, maravillosas mujeres, actuaciones magistrales como la de Topol en ” Solo para tus ojos” y presencias refrescantes como la de Halle Berry. Ni que decir de los temas, hasta Sir Paul McCartney se lució con Live and let die. Un agasajo los trajes que han usado los James Bond , desde los elaborados por los maestros sastres de Broock Street , hasta la magia de Armani .
    Excelente mi bro.

    • ortegareyes

      Gracias por el comentario. En efecto, parece mentira que cincuenta años pasen tan rápido y en ese lapso, la ficción tan elegante que nos traen esas películas, nos llenaron de emoción y suspenso, como pocas otras. Tantos protagonistas, villanos, chicas Bond, temas musicales e intérpretes, llenan un recuento que no había espacio para una reseña completa. Los muertos de ficción, nos enseñaban que el que parpadea pierde, y los de verdad como Louis Fletcher, Bernard Lee, Desmond Llewelyn, Adolfo Celi, Gert Fobre, Herve Villechaize, entre otros, nos mostraban que solo se vive dos veces, por otra parte, la belleza perdida de las ex chicas Bond, nos muestran que hasta el acordeón de Peñaranda se arruga, como el caso de la muchacha que pintaron de oro y ahora necesitarían una pipa de pintura para lograrlo. Un abrazo mi hermano.

  3. Gustavo Arcia

    The name is Bond….Orlando Bond.

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