La Virgen de El Arenal. Parte V

 

Epílogo

He visitado El Arenal y es un lugar en donde el tiempo parece no transcurrir.  A excepción de las vías principales que conectan la zona con San Juan de la Concepción, La Concepción o Masatepe, en donde existe un tráfico regular de moto taxis y vehículos todo terreno, al transitar por el resto de sus parajes se siente una profunda quietud y la sensación de que en cualquier momento nos transportará a cualquier lugar en el pasado.  Sigue siendo una zona pobre, pues las condiciones de sus tierras no han cambiado, sin embargo sus habitantes son gente trabajadora y han aprendido a sobrevivir en condiciones adversas, aprovechando sus recursos hasta llegar al caso de novedosos emprendimientos con las rocas arrojadas por el volcán con las cuales han construido casas, cercos y pozos.  Se observa una fuerte organización comunal promovida por grupos locales que cuentan con el apoyo de instituciones internacionales.

La comunidad parece contar con una clara memoria histórica, pues se mantienen vivos ciertos eventos, tales como la presencia en esa zona del guerrillero Pikín Guerrero y posteriormente del recordado Eduardo Báez con su gran labor a favor de la lectura en la niñez.  Sin embargo, cuando se empieza a indagar sobre el caso de la Virgen de El Arenal, brota cierta reticencia para hablar sobre ese tema.  Pareciera que a nivel colectivo hubiese una tendencia a olvidar ese episodio que no obstante es trascendental para la zona.

En la casa que ahora ocupa un hijo de Catalina y su familia, no hay ningún indicio de ella ni de la historia que protagonizó, salvo tal vez, un cofre de madera que está colocado en un rincón y en donde permanecen los “milagros” que lograron sobrevivir a los dramáticos episodios.  Ahí conviven brazos, ojos, piernas, muletas y demás recuerdos de algunos de los prodigios que se achacaron a Catalina y destacan dos de esos ex votos que están hechos de oro, un machete perfectamente labrado en miniatura y la figura de un niño con extraordinario detalle usando pantalones cortos y un libro bajo el brazo y en medio de todos, una medalla antigua con la figura de una santa que según el grabado es Santa Catalina.

En la ciudad de Managua, en el barrio Pantasma a unas cuadras de la entrada al Centro Comercial Managua, en una pequeña casa vive el ahora octogenario Juan, con una de sus hijas.  No pudo soportar vivir en El Arenal sin su Catalina; eran demasiados recuerdos para permanecer ahí y se exilió en la capital.  Nunca habla de aquellos sucesos y sus recuerdos y conversaciones abarcan solo aquellos 55 años que vivió felizmente al lado de su Catalina.  No obstante, muchas noches sueña que camina por los altos parajes de El Guarumo y comienza a ascender hasta ver todo el inmenso panorama a su alrededor, con una tranquila laguna en el oriente y un imponente volcán al poniente, de donde parece salir una voz que le dice: – Te espero Juan.

Para mí, en particular, fue una experiencia enriquecedora haber visitado las comarcas de El Arenal y conocer a su gente, que a pesar de su natural desconfianza, tuvieron sus brazos siempre abiertos para recibir a un peregrino, que además de una historia, ansiaba encontrar paz y tranquilidad para su corazón.  En esos caminos en donde el viento parece susurrar secretos entre los árboles encontré un poco de ese bálsamo que sirve para heridas que no quieren cicatrizar y de la historia que recogí, reconfirmé que al final de todo, lo único que perdura es el amor.

La historia que he presentado es lo más cercano a lo que ocurrió, aunque contrasta con lo que verbalmente se ha manejado hasta hoy y que a medida que se va alejando del epicentro de los sucesos, va tomando otros carices y transformándose en una leyenda completamente tergiversada.  La verdad completa tal vez nunca se sabrá.  Las personas que sobreviven recuerdan lo que desean recordar y cuentan lo que desean contar, de ahí recogimos las partes fundamentales de la historia, que con la investigación de los hechos históricos de ese momento permitieron armar, de la manera más objetiva posible, este reportaje.

Así pues, cada quien podrá creer o no lo aquí presentado, sin embargo, como dijo Campoamor: “En  este mundo traidor nada es verdad ni mentira; todo es según el color del cristal con que se mira”.

 

Deseo hacer patente mi más profundo agradecimiento a mi hermano Ovidio y a su esposa Celeste porque con entrañable cariño me animaron a completar este trabajo, acompañándome hombro a hombro en las investigaciones, entrevistas y fotografías.  Asimismo agradezco a mi hermano Eduardo por sus aportes a la investigación.  Mi gran reconocimiento a los habitantes de El Arenal por su gentileza de recibirnos, en especial a Don Santos Calero, Don Juan Aguirre Ampié, así como a Johnatan y su novia.

6 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense

6 Respuestas a “La Virgen de El Arenal. Parte V

  1. A.L. Matus

    Después de leer los dos últimos capítulos de su relato, sentí la necesidad de leerlo completo desde el inicio y en realidad es una historia más que interesante y especialmente bien relatada con la mayor objetividad posible y con el respeto que los personajes merecían. Este esfuerzo es un gran aporte a las crónicas de la época pues nunca había encontrado nada escrito sobre dicho tema. Felicidades

  2. Eduardo Ortega

    Cinco maravillosas entregas que obligan a buscar un sombrero y rendirlo ante su presencia. Genial mi bro.

  3. ♥”
    Muchas gracias por la estupenda crónica que nos has ofrecido. Los fenómenos paranormales- quién sabe cómo los llamarán después cuando la ciencia admita que son normales y pueda explicarlos- existen. Lamentablemente los electrochoques y otras prácticas médicas hicieron más daño que bien con aquellos que se desviaron de lo considerado normal. Tenés razón: lo único que perdura es el amor” y todo apunta a ello.

    Gracias por tu dedicación.

  4. Fabiana Arauz

    Exacto maestro…usted lo dijo bien ” lo único que perdura es el AMOR”.

  5. Marco Antonio

    Muchas gracias por esta exelente e interesante cronica, como siempre usted Dr. delitandonos, no omito manifestarle que lei todas las partes completas. Saludos

  6. Jose Manuel Calero Moraga

    Soy del Arenal y me siento muy ogulloso de su cronica, realmente es muy buen escritor. Lei con detalle todos los capitulos de esta linda historia y me sorprende el detalle con que realizo este trabajo. Pareciera que hubiese vivido en el Arenal, por todos los detalles aqui expuestos. Saludos y con certeza que esto ayudara a mas jovenes seguir el rumbo de su literatura especialmente los Arenalenos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s