Volver a verte

A inicios de 1964 mi hermana Oralya fue a visitar a los abuelos a México y como siempre era una tremenda emoción esperar el regreso de quien realizaba el viaje, pues la familia de allá se esmeraba en enviarnos abundantes regalos.  En aquella ocasión, además de todos los presentes recibidos, ella presentó un regalo especial.  Se trataba de un disco del tamaño Extended Play, de los medianos que traían cuatro canciones y se trataba de una artista que estaba empezando a causar furor en México.  Era una cantante española y su nombre era Rocío Dúrcal.  Para ese tiempo, en las radiodifusoras nicaragüenses todavía no sonaba ninguna de sus canciones.  El disco era parte de las canciones de la película “Rocío de la Mancha” que la artista había filmado en 1963 y que traía Que tengas suerte, Canta conmigo, Nubes de colores y otra que no recuerdo.   Rocío había filmado anteriormente en 1962 la película “Canción de Juventud”, la cual llegó a Nicaragua con bastante retraso, al igual que la canción más destacada de la cinta: Volver a verte.

Al inicio, escuchamos las canciones de aquel disco, para ser franco, sin demasiado entusiasmo y no fue sino hasta algunos meses después que llegó a las radiodifusoras locales la banda original de la película” La chica del trébol”, que fue poniendo en los primeros lugares de audición los éxitos:  Trébole, Los piropos de mi barrio, Hay tantos chicos y Mucho más, por cierto esta última era un cover del hit de Ricky Nelson Fools rush in.  Cierto tiempo después empezaron a presentarse las películas de Rocío.  La frescura y grácil figura de la española captó al instante las preferencias de los jóvenes de aquella época.  En esos años empezamos a asistir a fiestas danzantes en donde se fue haciendo una costumbre tocar los éxitos de Rocío, a pesar algunos no se prestaban mucho a ese efecto, imagínense a alguien en esos tiempos tratando de bailar Trébole.  Luego llegó el tema Tengo 17 años de la película del mismo nombre que rápidamente se colocó en los primeros lugares.

Sin embargo, fue cuando se presentó la película “Más bonita que ninguna”, filmada en 1965 que Rocío se apoderó de nuestros corazones.  En general, las películas españolas de esos tiempos, todavía bajo el manto del franquismo, eran unas completas gilipolleces, pero en esa cinta se presentó Rocío como nunca antes lo había hecho, un tanto más madura, derramando gracia, elegancia y una belleza sin igual, en especial cuando interpreta el tema que dio lugar al título de la película, con un dominio escénico sin igual, una coreografía insuperable y una estampa que definitivamente no nos dejaba lugar para dudar que difícilmente encontraríamos a una muchacha tan bonita como ella.

A partir de entonces Rocío Dúrcal llegó a arraigarse en nuestras vidas, como parte esencial de ellas, pues por mucho tiempo fue marcando cada una de nuestras etapas con sus temas que llegaron a producirse al por mayor.

A finales de 1967, el artista radial y empresario de espectáculos Richard Moore hizo los arreglos para que Rocío Durcal viniera a Nicaragua.  La gran noticia en Carazo fue que dentro de la gira programada para ella, estaba una presentación en el recién inaugurado Teatro La Salle en el Instituto Pedagógico de Diriamba.  Mi hermana Oralya me dijo que una amiga suya de apellido Obaldía de Jinotepe, tenía boletos para la función y como en aquellos tiempos una entrada a estos conciertos no llegaba a los 4 dólares, no como ahora que cualquier hijo de vecino pide un ojo de la cara, conseguimos un par de boletos y nos fuimos al concierto.  Tuvimos entonces la suerte de verla en vivo interpretar sus grandes éxitos.  Todo el teatro se emocionó y aplaudió al máximo sus interpretaciones, todavía no se estilaba hacerle el coro a ninguna de ellas y debo de admitir que disfruté mucho de esa velada, aunque francamente no miré el glamour que Rocío derramaba en su interpretación de Más bonita que ninguna de la película.

A pesar de que antes de llegar a Nicaragua ya había filmado “Acompáñame”, no fue sino hasta meses después de su presentación que disfrutamos del tema del mismo nombre, que por alguna razón de las disqueras, en la versión discográfica no la acompañaba Enrique Guzmán, sino un español con el timbre de Alberto Vázquez.  Desde luego el tema ocupó los primeros lugares en las listas de éxitos de las radiodifusoras, al igual que algunos meses después lo hizo con el tema Cartel de Publicidad, y luego Amor en el aire, de la película homónima con Palito Ortega.

Después vinieron unos años de vacío, cambio de sello discográfico y la unión de Rocío con el cantautor Antonio Morales “Junior”, quien tuvo mucho que ver en el regreso de la cantante con el álbum Una vez más en 1977, en donde destaca Sola y En algún lugar con un marcado sello de Junior.

En ese año precisamente se produce el encuentro entre Rocío y el cantautor mexicano Juan Gabriel y la cantante toma un nuevo rumbo en su carrera, lanzándose a bucear en las aguas de la canción ranchera, con gran suceso de tal suerte que prácticamente fue adoptada por los mexicanos.  De esta forma lazó los grandes éxitos de Juan Gabriel que en su voz adquieren una enorme dimensión.

En los años ochenta que estuve en México fui testigo de la forma en que Rocío Dúrcal se adueñó de gran parte de las listas de popularidad, no solo con los éxitos de Juan Gabriel sino que con las rancheras clásicas.

En 1981 Rocío retoma la balada y selecciona al compositor español Rafael Pérez Botija para integrar un álbum que también logra la cima de la popularidad con los recordados temas La gata bajo la lluvia, No sirvo para estar sin ti y La verdad de la verdad, entre otros.

En el año 1983, Rocío regresa con Rafael Pérez Botija quien produce el álbum, que para mi humilde criterio es el mejor de toda la carrera musical de Rocío, Entre tú y yo.  En este álbum están los grandes éxitos: Jamás te dejaré,  Tu foto en la pared, Amor no gracias, Fruta verde, Tú si que sabes amar y Por qué será. Estos dos últimos temas de la autoría y con la participación de del gran maestro Clare Fischer, el autor del clásico Morning.

En el resto de los ochenta Rocío sigue grabando canciones mexicanas, con Juan Gabriel y luego con Marco Antonio Solís “El Buki” y en los noventa graba temas de Joan Sebastian, del argentino Roberto Livi, de quien grabó Cómo han pasado los años.  Sigue produciendo álbumes de sus mejores canciones y antologías diversas y en los años dos mil continua su carrera en donde se destacan Entre tangos y mariachis producido por el renombrado director y arreglista Bebu Silvetti, así como el álbum Caramelito que lo produjera el colombiano Kike Santander y que fue nominado a un premio Grammy Latino en 2004.  Para esa época se le detectó un cáncer que la obligó a cancelar muchos compromisos e iniciar un largo camino que desembocó en su fallecimiento en el año 2006.

Después de tantos años en que Rocío y sus canciones fueron parte fundamental de la banda sonora de nuestras vidas y que siendo ligeramente mayor, iba marcando las diferentes etapas de nuestra existencia, su partida no dejó de impresionarme.  A la mayoría su muerte tal vez trajo a la mente esos temas que dejó como un himno de despedida: Amor eterno y Cuando dos almas, yo en cambio retomé una canción que en su momento no tuvo un gran significado para mí, pues en esa época el verbo extrañar no estaba prácticamente en mi vocabulario.  Fue a mediados de los sesenta cuando en una matinée de beneficencia miré “Canción de juventud”, en donde Rocío interpreta Volver a verte.   Ahora, que el verbo extrañar es una constante en mi vida, escucho ese tema y llego a comprender ese profundo sentimiento que envolvía la canción en su sencilla letra y de esta manera, la vuelvo a ver, con su vestido rojo, sus guantes blancos, su peinado embombado, el prendedor que remataba su discreto escote y su melodiosa voz que insistía: Más bonita que ninguna y yo que me siento vestido con un smoking y una copa de champán contemplando la escena y al divino tesoro que se fue para no volver.

6 comentarios

Archivado bajo cine, cultura, Mùsica

6 Respuestas a “Volver a verte

  1. Edwin Salvatore Obando

    Bello, definitivamente, el extrañar y el perder (sentimientos que solo el amor los da) ganan partidas diarias y nos van empolillando el alma hasta que también nosotros somos lo extrañado. Muy bello maestro, Gracias.


  2. Broche de cierre triste…para un artículo, en apariencia, desenfadado.

    El amor es energía y la energía no se pierde -JAMÁS-, sólo se transforma. El amor del tesoro que se fue para no volver estará gravitando en el entorno de sus seres amados que no lo olvidan.

    Un fuerte abrazo.

  3. A.L. Matus

    Muy buena reseña de la trayectoria de esta gran cantante. Tal vez hubiera sido interesante que incluyera algo sobre la película tan controversial que hizo a finales de los setenta.

    • ortegareyes

      Muchas gracias a todos por sus comentarios. Al amigo Matus le aclaro que mi artículo no era una biografía, mucho menos una reseña de su trayectoria artística. Era tan solo un relato de cómo esta artista y sus canciones estuvieron presentes en mi vida y el significado que fueron teniendo considerándolas desde diferentes perspectivas. Es cierto que ella filmó a finales de los setenta una película sobre el tema del lesbianismo, como parte de esa sed de libertad de pueblo español después de la muerte de Franco. Sí ella después de haber participado en dicha cinta se enorgulleció o renegó de ella, no lo se ni me interesa, pues como lo dije en el post, aparte de la escena en Más bonita que ninguna, no había mucho que rescatar de sus películas. De la misma forma, su vida personal, su relación con Junior, su herencia y demás, no tienen relevancia si se comparan con todo lo que significó su música a través de más de cuatro décadas.

  4. Oswaldo Ortega Reyes

    De la presentación de Rocio Durcal en el Instituto Pedagógico recuerdo muy bien que fue acompañada por Los Solistas del Terraza que interpretaron los arreglos con gran maestría sustituyendo los fondos de violines con un sólido ensamble de saxofones donde destacaba el gran Roger Barreto . Acompañaba a Rocio esa noche un pianista español que dirigió a los músicos nicaraguenses que supieron armonizar perfectamente aquella singular voz que arrancó nutridos aplausos cuando entonó “Si yo tuviera rosas”

  5. Funde el club de Rocio Durcal en 1965 actualmente llamado Club Durcalistas Por Siempre visiten mi web http://www.durcalistasporsiempre.com fundadora y webmaster Lic. Ma. Elena Ugalde

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