Archivo mensual: noviembre 2011

¿Dónde andarán?

Nuestras vidas están llenas de historias inconclusas.  Solo una parte de las historias que ocurren en nuestra existencia se presentan en toda su dimensión, el resto, la mayoría, quedan siempre sin finiquitar en nuestra memoria.  Sabemos de lo que ocurre con nuestra familia, parte del círculo de nuestros amigos y de una pequeña proporción de nuestros conocidos.  Lo mismo ocurre con todos aquellos que arañaron la fama y que algunos fugazmente, otros con mayor persistencia, fueron parte importante de nuestros recuerdos.  Sabemos del destino de alguno de ellos, dramático y vertiginoso como el caso de Amy Winehouse, James Dean, Michael Jackson o sostenido como Elizabeth Taylor o John Wayne.  No obstante, hay algunos famosos que ocuparon gran parte de nuestra atención y luego se esfumaron totalmente y no es sino cuando algo detona en nuestra mente una chispa que trae un cúmulo de recuerdos y como Pablo Milanés nos preguntamos: ¿Dónde andarán?

Sería por 1964, en la época cuando The Beatles empezaron a adueñarse de todos los hit parades del mundo, cuando de pronto apareció una canción pegajosa que repetía incansablemente Dominique-nique-nique y que hablaba de Santo Domingo y su obra.  Pronto se supo que quien cantaba era una monjita, así en diminutivo pues el vocablo monja suena un tanto fuerte para los nicaragüenses, grosero, tal vez. La tal monjita con el tiempo se llegó a conocer como Sor Sonrisa.  La canción logró colarse en los primeros lugares de las preferencias radiofónicas, luego vino otra canción, Todos los caminos, creo que se llamaba y finalmente no volvimos a escuchar nada de la mentada monjita quien desapareció de escena sin dejar ningún rastro.

Hace algunas semanas, alguien colgó en su muro de Facebook un video de Sor Sonrisa interpretando Dominique y de pronto se me vinieron a la mente una serie de recuerdos de los años maravillosos de la adolescencia y me pregunté qué habría sido de la tal monjita.  Me puse a investigar y la historia de esta religiosa es un completo drama, como de tango arrabalero.  El verdadero nombre de esta religiosa era Jeaninne Deckers y había nacido en Bruselas, Bélgica.  Estando próxima a casarse descubrió que no se sentía realmente atraída hacia su novio, así que canceló la boda y para escapar de la presión de su familia, demasiado conservadora, ingresó a la orden de las monjas dominicas.  Ahí, bajo el nombre de Luc-Gabriel, se refugió en la música y con esto logró ganarse el cariño de sus compañeras, pues también le daba por componer.  Cuando a inicios de la década de los sesenta compuso Dominique, todas la animaron para que difundiera al exterior su canción pues era muy pegajosa.  Así lo hizo y no tardó la empresa disquera Philips en ofrecerle un jugoso contrato para grabar la canción.  El contrato lo manejó desde luego la orden religiosa, que no dejó a Luc Gabriel tocar el fruto de su trabajo, pues debido a los votos de pobreza y obediencia tenía que apechugar para que los fondos fueran a las cuentas de la orden y que hicieran uso de ellos algunas vivales que se pasaban esos votos por el arco del triunfo.  No obstante, disfrutó la fama y recorrió el mundo, habiéndose presentado hasta en el show de Ed Sullivan en los Estados Unidos.

Sin embargo, con el tiempo, la fama fue disipándose y sus canciones ya no caían en gracia. Por otra parte, se le metió el duende de la rebeldía y empezó a cuestionar muchas imposiciones de la orden, a realizar comentarios un tanto fuertes, como decir que era cierto que los Beatles eran más famosos que Jesucristo y al final no aguantó el ácido y decidió mandar a las dominicas a volar, dejando la orden.  Al mismo tiempo, otra monja, muy amiga de Luc-Gabriel, llamada Annie Pescher y que aparentemente le tocaba la ocarina en algunas interpretaciones, también se salió de la orden y se fue a vivir con su amiga.  Las dominicas belgas se portaron idem y las despidieron sin darles ni sal para un jocote, a pesar de que Luc-Gabriel les había generado inmensos beneficios económicos.  Es más, le obligaron a no utilizar ninguno de los nombres comerciales que había adquirido en su carrera artística, así que Sor Sonrisa desapareció para siempre.

Luego, parecía que las monjas les habían realizado algún conjuro pues toda empresa que emprendían fracasaba estrepitosamente y el colmo fue cuando la DGI de Bélgica le salió cobrando impuestos no pagados sobre las royalties de las canciones que desde luego se embolsaban sus hermanas dominicas, de tal manera que el fisco le reclamó el pago equivalente a  200,000 euros o iría a parar a la cárcel con sus huesos, ya ven que las autoridades belgas no andan con cuentos.   Las monjas dominicas ni siquiera se camisearon para ayudarle con el pago del adeudo, menos la disquera Philips, así que en 1985 entre la espada y la pared, Luc-Gabriel y Annie hicieron un pacto de amor en donde mediante la ingesta de alcohol y medicamentos pusieron fin a sus vidas.  En medio de todo, nunca renegaron de su fe, al contrario en su carta de suicidio solicitaron que las enterraran juntas y con el rito católico.  Y así fue.

Allá por 1974, pues era en la Managua post terremoto, se presentó una película italiana que causó sensación en el público: Malicia.  Era una comedia, primera en su género, pues trataba de una familia que pierde a la matrona y el viudo y sus hijos quedan atendidos por una fámula de quien se llegan a enamorar.  La picardía y atrevimiento en algunas escenas, al igual que un tema musical bandido, hicieron que esta película tuviera un éxito arrollador.  Sin embargo, lo que más llamaba la atención era la belleza sin igual de la actriz que interpretaba a la mucama: Laura Antonelli, italiana, nacida en 1941 y que inicialmente fue maestra, luego modelo, posteriormente ingresó en la televisión.  Cuando filmó Malicia, ya tenía unos ocho años de actuar en el cine, habiendo aparecido en El mirlo macho a la par de Lando Buzanca, quien había hecho sensación con el Homo Eroticus Supermacho y todas las que le siguieron.  En ese mismo año filmó otro gran éxito del cine erótico italiano Pecado Venial que junto a Malicia llevaron a la fama a Laura.   Malicia inició el género de películas de comedia picaresca cuya su trama se basaba en el acoso a las mucamas, que generalmente eran jóvenes sensuales que al realizar sus quehaceres domésticos se agachaban enseñando sus redondeces.  Este género tuvo una gran aceptación en el público nacional pues despertaba el espíritu pichelesco de muchos compatriotas.

Después de filmar Laura sus dos grandes películas con el actor Alessandro Momo, viajando ambos en una motocicleta tuvieron un accidente en donde Alessandro perdió la vida.  Luego pareciera que su vida no caminó igual.  Poco a poco su frescura y candor que resplandecía en las pantallas se fue apagando, sus películas no tuvieron el éxito de antes y tratando de realizarse un tratamiento estético, le salió la venada careta, así que su última película que debió titularse Me siguen llamando Malizia, fue todo un fiasco.  Luego en una fiesta en su casa la policía encontró drogas y la acusaron, no de posesión, sino de tráfico.  Luego se revisó el caso y levantaron el cargo de tráfico de drogas.  Después de grandes depresiones estuvo internada en una institución de salud mental.  Al salir, descubrió que todos sus ahorros se habían esfumado y actualmente, con setenta años a tuto, tiene que sobrevivir con una pensión de menos de 600 dólares mensuales.  Es cierto que por estas latitudes alguien con un ingreso mensual de ese nivel, se ríe de la vida, sin embargo, en Europa no alcanza ni para la masa del chocoyo, de tal forma que Laura tiene que depender de la caridad pública, pues algunos ex admiradores de Ladispoli, que es la ciudad italiana donde vive, le llevan alimentos y otras vituallas.    Antes de que le  jalaran el aire, Berlusconi estudiaba, dizque seriamente, la manera de concederle una pensión estatal como figura cultural de su país.  De esta manera, quien fuera un icono de la belleza italiana de los setenta, se encuentra en la indigencia, deprimida que no quiere que nadie la mire y escuchando todo el día Radio María.

En 1975 se estrenó en Managua una película que escandalizó a la mojigatería local imperante en aquellos tiempos.  Era un film de Just Jaeckin, en el cual se traspasaron las fronteras de lo que se manejaba en el cine erótico de la época, con escenas de sexo explícito, que sin caer en la pornografía, casi no dejaban nada a la imaginación.  El personaje central se basa en un libro del mismo nombre, escrito por Emmanuelle Arsan, seudónimo de Marayat Rollet- Andriane, novelista francesa nacida en Bangkok y casada con un funcionario dela UNESCO.  Emmanuelleera una mujer un tanto desinhibida que exploraba su sexualidad en todas las formas posibles, para deleite de los demás.  El personaje Emmanuelle impactó a la sociedad de tal manera que algunos sociólogos enfocaron sus investigaciones a este fenómeno.

El gran suceso que obtuvo la primera película de Emmanuelle, motivó la creación de una saga que inicialmente tuvo a Sylvia Kristel como protagonista y dueña de la pantalla, sin embargo, como toda serie, el tema se llevó al exceso con secuelas medio apócrifas con artistas desconocidas y que se enfrentaban, como El Santo, hasta contra las mujeres vampiros.  Vale la pena destacar que en las primeras películas de esta serie, con la participación de Sylvia, la banda sonora estuvo a cargo del genial compositor Francis Lai, resaltando el tema de Emmanuelle 2, L´amour d´aimer, el cual fue interpretado por la propia Sylvia Kristel y que es algo exquisito.

La actriz de Emmanuelle era holandesa y había nacido en Utrech en 1952 en un hogar con buena capacidad económica, pues sus padres poseían un hotel.  Fue secretaria y de casualidad se inscribió en el concurso de Miss TV, el cual ganó y fue el trampolín para llegar a la pantalla grande.  A pesar de su figura sensual, admitió posteriormente que su forma de ser, distaba mucho del personaje que de manera tan perfecta llegó a interpretar, así que llegó el tiempo en que se cansó de ser identificada como Emmanuelle.   Realizó otros personajes, trabajando bajo la dirección de Roger Vadim y de Claude Chabrol.  Se trasladó a los Estados Unidos con la vana esperanza de conquistar Hollywood, sin embargo, al igual que La Pedrona, no tuvo éxito.  Logró hacer una película sobre el Super Agente 86 y posteriormente sólo hizo películas de segunda categoría.  Luego como ella misma admitió cayó en el vicio de las drogas y al final fue diagnosticada con cáncer de pulmón y de garganta.  Creyendo que le quedaban pocos meses de vida, escribió sus memorias las cuales tituló como Desnuda.

Al final ha llegado a sobrevivir a su enfermedad y vive modestamente en un departamento alquilado en Amsterdam, viviendo sola, sin compañero y soñando con ser abuela.  De su autobiografía salta una frase interesante:  “Emmanuelle no ha matado a Sylvia Kristel, la mujer ha sido más fuerte que el personaje. Yo estoy viva. Emmanuelle es un fantasma de mi pasado”.

Decía mi padre, no sé de qué fuente: “Es triste ignorar lo que debemos saber, pero es más triste saber lo que debemos ignorar”.  Por eso no sé si hubiese sido mejor que me quedara con aquella creencia de que a este tipo de personas en cierto momento, al igual que a Elías, un carro de fuego los arrebata hacia el cielo o traer de nuevo a Pablo: “Me lanzarán al viento y a mi tiempo retornarán, vendré feliz y fresco, para siempre sé donde estarán”.

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Pérez Prado for export

Mucho se ha discutido respecto a la paternidad del mambo y miles de artículos se han escrito sobre este tema y será muy difícil que algún día los musicólogos se pongan de acuerdo en este sentido.  Lo que no está a discusión es que el Rey del Mambo, fue y seguirá siendo Dámaso Pérez Prado.  Con una trayectoria artística de cerca de cinco décadas, este intérprete, director, arreglista y compositor de origen cubano y radicado posteriormente en México, dejó una huella indeleble en la música latinoamericana contemporánea.

Para abarcar todo el legado musical de Pérez Prado, el popular Car´e foca, como se le conocía en el ambiente artístico, se necesitarían libros completos, esfuerzo que ya ha sido realizado por diversos autores.  Lo que en este articulo quiero resaltar es la genialidad con que este singular artista logró dominar a las audiencias norteamericana, inicialmente y mundial posteriormente.  Es decir, la sensibilidad extrema de este artista para llegarle al gusto tan particular de esas audiencias en un determinado momento.

El gran músico cubano llegó a México en 1948 y en poco tiempo logró cautivar al público mexicano y por ende al latinoamericano que bebía de la misma fuente a través de la música tropical.  No obstante, a inicios de los años cincuenta circularon en el ambiente artístico mexicano dos leyendas urbanas que con el tiempo se han ido disolviendo.  La primera era que el popular Cantinflas había filmado una película sobre Jesucristo y que la Iglesia Católica había gestionado la prohibición de su proyección y la segunda era que Dámaso Pérez Prado se había atrevido a manejar una versión en mambo del Himno Nacional de esa nación lo que causó la ira dela Secretaríade Gobernación.  Lo que fue cierto es que en la década de los cincuenta, Pérez Prado se mudó a los Estados Unidos en donde logró alcanzar la fama que ningún artista latinoamericano había alcanzado antes.

Una de las situaciones que enfrentó en esa época el gran Car´e foca es que las regulaciones norteamericanas le obligaron a manejar en su orquesta a músicos registrados en la asociación de músicos de aquel país y lo único que le liberaron, por carecer de esa especialidad, fue a sus percusionistas cubanos.  Con esa restricción Dámaso comprende que el mercado norteamericano tiene particularidades que merecían un enfoque diferente y seleccionó un tema de origen francés para que fuera su punta de lanza en los Estados Unidos.  El tema se llamaba Cerisier Rose et Pommier Blanc, del músico catalán de origen italiano Louis Guglielmi, conocido también como Louiguy y que había compuesto la música de La vie en rose, que inmortalizara Edith Piaf.  Esta canción ya había sido arreglada en diversas versiones en Estados Unidos bajo el nombre de Cherry Pink (and Apple blossom White), una de ellas a cargo de la orquesta Jimmy Dorsey.  Con una gran sensibilidad artística Pérez Prado realizó un arreglo con un ligero sabor a cha-cha-cha, en donde una trompeta lleva la melodía principal y que realiza un efecto que pareciera un bostezo para luego retomar la melodía.  El trompetista que logró ese efecto fue el gran maestro de ese instrumento Billy Regis.  Para el tiempo en que Pérez Prado grabó esa versión de Sherry Pink, el magnate Howard Hughes estaba produciendo una película en donde combinaba la sensación de la fotografía submarina con la sensual actuación de Jane Russel, habiendo seleccionado el tema de Pérez Prado para que fuera el tema de la película que llevó el título de Underwater, con una escena al final en dondela Russel baila cadenciosamente la canción.

La popularidad de Cerezo Rosa, como se tradujo al español, creció vertiginosamente en los Estados Unidos y en poco tiempo logró colocarse en lugares destacados de los pop charts por 26 semanas consecutivas, de las cuales diez semanas correspondieron al primer lugar y tan sólo pudo ser destronada por el gran hit del rock and roll de Billy Haley: Rock around the clock.  Ningún artista latino había logrado semejante triunfo, además que la RCA le otorgó el disco de oro por las ventas de Sherry Pink.  Este logro le abrió las puertas a Pérez Prado quien viajó por toda la Unión Americana presentando su música y desde luego Sherry Pink.  Parece que el trompetista Billy Regis en determinada ocasión sintió celos de que todas las ovaciones se las llevaba Pérez Prado y se separó del grupo.  En ese momento se dio la gran coincidencia de que Car´e foca conoció a un trompetista de origen nicaragüense que se había radicado con cierto suceso en los Estados Unidos.  Su nombre era Jaime Calderón.  El trompetista pinolero logró interpretar a la perfección el solo de trompeta de Sherry Pink y así se convirtió en parte de la orquesta de Pérez Prado por varios años.

Jaime Isaac Calderón era oriundo de Niquinohomo, Departamento de Masaya, Nicaragua y de acuerdo a lo que me comenta Don Juan José Valerio de esa localidad, Jaime Isaac desde pequeño dio muestras de su talento musical, el cual heredó de su familia pues muchos de sus miembros también fueron destacados músicos.  Después de ser parte integrante de la banda de “chicheros” de Niquinohomo, se trasladó a Jinotepe, en donde formó parte de la legendaria orquesta Jazz Carazo y posteriormente junto con un grupo de artistas nicaragüenses se fue a los Estados Unidos, como decían antes, a rodar fortuna.  Me cuenta Don Juan José que estando todavía con Pérez Prado, Calderón se encontraba interpretando una melodía que requería demasiada energía, cuando cayó víctima de un accidente cerebral, lo cual minó su salud y a inicios de los años ochenta falleció de un infarto al miocardio.

El mejor homenaje a Jaime Isaac Calderón, se encuentra tal vez en un video (ahora en Youtube) en donde Dámaso Pérez Prado al anunciar que su orquesta interpretará el clásico Sherry Pink, hace la aclaración de que el solo de trompeta estará a cargo de Jaime Calderón.  Algo que Pérez Prado no hacía regularmente. En dicho video se observa la maestría de Calderón, cuya interpretación del solo de Sherry Pink no tiene nada que envidiarle a la de Billy Regis.

En 1958 Pérez Prado lanzó un nuevo hit al mercado internacional.  Se trataba de un mambo al que llamó Patricia y en el cual estudió profundamente el arreglo necesario para impactar al público internacional.  No se trataba de un mambo tradicional, sino que de una pieza con un ligero toque de mambo en donde el instrumento que llevaba la melodía era un órgano.  Pérez Prado, a pesar de que muy poco se resalta, era un excelente tecladista y para muestra un botón, pues la versión en piano de El Manicero a cargo de este artista es inigualable.  En esa época el órgano no se acostumbraba en la música popular, sin embargo, Pérez Prado logró un tema exquisito, con ritmo candente y que inmediatamente cautivó a todas las audiencias.  Con este tema, Pérez Prado también logro colocarse en el número uno de los hit parades de los Estados Unidos y posteriormente de Europa.  Aprovechando la fiebre que Patricia había causado en todo el mundo, Pérez Prado lanzo dos temas de gran trascendencia.  En 1958 realiza un arreglo de una canción napolitana de Giuseppe Fanciulli cuya letra había compuesto Nicola Salerno y que había ganado el primer lugar del IV Festival de la Canción Napolitana en 1956.  El título de la canción era Guaglione, que en el dialecto napolitano quiere decir “muchaho de la calle” o tal como se tradujo al español Chamaco.  Pérez Prado realizó un arreglo muy bien logrado, en donde nuevamente introduce el órgano para darle una combinación sin igual al conjunto de trompetas, con un sabroso ritmo con un toque ligero de mambo, al igual que Patricia.  Este tema tuvo una gran acogida, sin embargo, su mayor éxito lo logró en 1995, cuando la Cerveza Guiness utilizó el mambo para un comercial de su producto.   En 1959, Pérez Prado compuso el tema Why wait, orientado al mercado internacional, en donde cambió completamente la estructura musical utilizada anteriormente, dejando el ritmo a las cuerdas eléctricas, un poco al estilo que hiciera famoso a Bert Kaempfert, dándole mayor fuerza a la sección de trompetas, logrando un tema lleno de ritmo y sabor.  Esta canción se hizo popular en Nicaragua pues los publicistas de aquella época la utilizaron para un comercial de los Pollos Tip Top, que repetía: “Compre usted pollitos Tip-Top”.

A finales de 1959 se encontraban reunidos el gran cineasta italiano Federico Fellini y su compositor de cabecera Nino Rota, estructurando lo que sería el fondo musical de la cinta que cambiaría totalmente el estilo de Fellini: La dolce vita.  Al director le había entusiasmado el ritmo del mambo internacionalizado por Pérez Prado y le trasmitió la inquietud a Rota, que con su genio musical seleccionó dos temas de Car´e focaPatricia y Why wait, utilizando el primero para dos escenas clásicas del film, el encuentro de Marcelo Mastroianni con una chica que en un restaurante de playa insiste en disfrutar del tema mientras él quiere dar rienda suelta a su vocación de novelista y una segunda vez, durante el famoso strip tease  de Anouk Aimée.  Luego en forma magistral Nino Rota arregla un tema final de la película en donde combina el leit motiv de la banda sonora, con Why wait.   La banda sonora de La dolce vita se convirtió en un clásico y desde luego la fama de Pérez Prado se elevó todavía más y se dice que por mucho tiempo en los antros europeos, el tema favorito para los strip tease fue Patricia.

En los años setenta, el insigne director regresó a México en donde retomó a su audiencia latinoamericana y en donde permaneció hasta su muerte en 1989.  En el año 1982, caminando yo por la céntrica calle de Francisco I. Madero, en el centro de la Ciudad de México, tuve la suerte de encontrarme al legendario Dámaso Pérez Prado, vistiendo estrafalariamente, con unas botas de grandes tacones para aumentar su tamaño y caminando con cierta dificultad.  Era impresionante el respeto de todos los transeúntes que a su paso le saludaban: ¡Maestro! y él levantando apenas su mano les regresaba el saludo.

En este vertiginoso siglo XXI ya pocos individuos menores de cuarenta años conocen a Pérez Prado, salvo tal vez por el cover que recientemente realizó Lou Bega del Mambo No. 5, sin embargo, para los veteranos, musicólogos e investigadores es un tema obligado.  Los más acuciosos podrán hacer esa necesaria separación de su música, como el Mambo No. 5, el Mambo del Politécnico, Qué le pasa a Lupita, El mambo del taconazo, de temas como Cerezo Rosa, Guaglione, Patricia, Why wait y Mambo en sax, entre otros.

Para los que mantenemos siempre en la memoria a tan insigne músico, se nos ocurre que sería interesante que en la Nicaragua de hoy, de repente se escuchara en todo el territorio nacional aquel clásico pick up que Dámaso Pérez Prado utilizaba para provocar la entrada de su orquesta con todo el swing, cuando al gritar: “Dilo”, en su garganta se transformaba en un sonoro: ¡Aauughh!

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Puro pinolero

Era una gélida mañana de enero de 1969 y el céntrico y exclusivo barrio de Mayfair en Londres a pesar de ser ya mediodía, lucía todavía brumoso, pareciendo ser mucho más temprano. En la calle de Brook Street, muy cerca de la casa donde vivió el célebre compositor clásico Georg Frideric Handel, un hombre con pinta de ejecutivo abordó un vehículo que lo aguardaba.   En su trayecto hacia el norte de Londres, atravesaron la calle de Saville Row, en donde se observaba una inusual aglomeración de personas.  A pesar de llevar las ventanillas subidas del lujoso vehículo, el ejecutivo que hojeaba su periódico le pareció escuchar que en el aire flotaba fuertemente una melodía:  Get back, get back to where you once belonged…  El ejecutivo, se extrañó un poco pero pudo más su flema inglesa y regresó a su lectura, sin imaginarse que a pocas cuadras de donde pasaba, el célebre cuarteto de Liverpool ofrecía su legendario concierto en la azotea del edificio de Apple Records de su propiedad, en la calle Saville Row.

Una hora más tarde, el vehículo llegaba a Osborne Road en la ciudad de Luton, condado de Bedfordshire, en donde en el edificio conocido como Griffin House se encontraban las oficinas de Vauxhall Motors, filial de General Motors.  Con dos minutos de antelación, el ejecutivo ingresó a la sala de conferencias de la Divisiónde Vehículos Ligeros de dicha empresa y ceremoniosamente saludó a los otros ejecutivos que aguardaban.  A la hora en punto, la reunión inició y nuestro ejecutivo presentó formalmente ante sus colegas el proyecto conocido como Basic Transportation Vehicle.  El mismo consistía en el ensamblaje de vehículos sencillos en los países en desarrollo, en donde Vauxhall Motors proveería los componentes básicos y los concesionarios locales trabajarían la carrocería y el armado final de los vehículos.  Para la empresa, este proyecto vendría a ampliar su venta de motores y componentes, además de consolidar su presencia en esos países y para estos últimos, sería una fuente de empleo, un poco de valor agregado y la posibilidad de que en el futuro pudiesen ensamblar vehículos con mayor componente local y en mayor escala.  Algunos directivos se mostraron escépticos respecto a la viabilidad de dicho proyecto, sin embargo, el encargado de finanzas del grupo opinó que pudiera ser una alternativa para paliar los efectos de la sobre producción de motores que la empresa experimentaba en ese tiempo.  Se decidió al final iniciar cautelosamente la ejecución del proyecto, seleccionando algunos países de Asia, así como algunos países latinoamericanos, en especial Centro América.  Se decidió que Adam Opel A.G. la filial alemana de General Motors, participara en el proyecto, proveyendo algunos componentes para el vehículo.

En agosto de ese mismo año, en el bar del Hotel Kastens Luisenhof, de Hannover, Alemania, dos hombres se sentaban en una mesa, uno de ellos pidió un escocés en las rocas y el otro una cerveza local.  Casi no probaron su bebida y se limitaron a conversar en torno a un documento llamado Basic Transportation Vehicle, cuya copia uno de ellos guardó celosamente en su maletín de cuero.

A General Motors le tomó cierto tiempo el darle forma al proyecto, diseño de prototipos, definición de componentes y origen, búsqueda de inversionistas locales.  De esta manera no fue sino hasta entrados los años setenta en que el Proyecto Basic Transportation Vehicle se puso en operación en los países seleccionados.

El prototipo del vehículo podría considerarse como “feo”, pues debido a la dificultad técnica que se encontraría en los países ensambladores para manejar el laminado en la forma redondeada que demandaban los modelos en boga, tenía que pensarse en formas de paralelepípedos.   El chasis fue diseñado por Adam Opel A.G. utilizando láminas de un cuarto de pulgada, mientras que la carrocería se desarrollaría totalmente por el ensamblador utilizando láminas de 1/32 de pulgada.   El tipo de carrocería sería pick up, con una cama o tina que tendría una superficie utilizable de1.85 metros.  El largo total del vehículo sería de tres metros y medio, la distancia entre los ejes sería de2.32 metrosy tendría un peso total de1,200 kilogramos.  La carga que soportaría nominalmente el vehículo era de media tonelada.

El motor que se utilizó fue el 1,256 c.c. de gasolina, que Vauxhall utilizaba en su vehículo de turismo “Viva” con una potencia de 59 caballos de fuerza, que representaba una potencia aceptable con un consumo económico de combustible, pues superaba fácilmente los40 kilómetrospor galón.  El resto de los componentes mecánicos y eléctricos también eran parte del inventario dela G.M.europea que se intercambiaban sin problema entre Vauxhall y Opel.

Una de las tareas más laboriosas de parte de los ensambladores locales fue la selección del nombre del vehículo que cada uno de ellos debía de proponer ala General Motorsy así fue que el prototipo de Guatemala llevó el nombre de “Chato”, en El Salvador se bautizó como “Cherito”, en Honduras como “Compadre”, en Costa Rica “Amigo” y el más propio fue sin duda alguna el nicaragüense que llevó el nombre de “Pinolero”.

En Nicaragua fue la empresa denominada INDEVESA, quien se hizo cargo del ensamblaje.  Tenía sus instalaciones enla Carretera Nortepasando el kilómetro siete, en las cercanías de lo que es hoyla Shell Waspan, en donde tenían una enorme nave industrial que albergaba toda la línea de producción.

Sería tal vez a finales de 1974 que se inició la producción del Pinolero y poco después salió a la venta a un precio bastante accesible de US$1,800.00, más o menos la mitad de lo que costaba un vehículo de línea sencillo.  Principalmente fue utilizado para labores de traslado de personal y materiales y a pesar de que estaba diseñado para aguantar media tonelada, se llegó a cargarles casi una tonelada y el vehículo parecía aguantarla sin mayor problema.  Muchos finqueros que necesitaban un vehículo utilitario de bajo costo y que no necesitaba ingresar a terrenos difíciles que requerían doble tracción, adquirieron este vehículo.

Los beneficios locales fueron mínimos, pues la absorción de mano de obra fue modesta y los componentes locales se limitaron a la madera que conformaba la tina de la camionetita.

A mediados de los años setenta,la Volkswagenalemana en forma conjunta con su filial en México, lanzaron la producción de una camioneta de plataforma, con un motor de 1,600 c.c. enfriado por aire y colocado bajo la parte central del compartimento de los pasajeros, de tracción delantera y con una capacidad de carga nominal de750 kilogramos, comercializándose en México con el nombre de VW Hormiga, en Indonesia como Mitra y en Turquía como EA489.  Daba la casualidad que la carrocería era muy parecida al modelo ideado originalmente porla GeneralMotors.

Lo cierto es que la producción de estos vehículos no sobrevivió en ninguno de los casos a los años ochenta.  En esa década, los últimos vehículos fueron poco a poco feneciendo por falta de mantenimiento y principalmente de repuestos.

En la actualidad, la mayoría de estos vehículos constituyen una leyenda urbana, muchos juran que si existieron y los más jóvenes se niegan a creer que en algún tiempo hubiese existido un vehículo ensamblado en estos lares y mucho menos aún que hubiese tenido como nombre Pinolero.

Pues bien, sirva este artículo para reafirmar el hecho de que sí fue cierto, que a mediados de los años setenta, los nicaragüenses se llenaron el pecho de orgullo al mirar circular por el territorio nacional un vehículo que llevaba como nombre: Pinolero.

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Y a veces río sin querer

Cuento para el Día de Difuntos

Orlando Ortega Reyes

And into my garden stole
When the night had veiled the pole;
In the morning glad I see
My foe outstretched beneath the tree. 

William Blake

Cuando la asistente de vuelo anunció que en pocos minutos el avión estaría aterrizando en el Aeropuerto Internacional Augusto C. Sandino de la ciudad de Managua, a duras penas pudo disimular la emoción que sintió y casi sin querer, observó desde la ventanilla el clásico verdor de la novia del Xolotlán.  Después de tanto tiempo, el paisaje se le hacía a veces un tanto desconocido, sin embargo la silueta de lo que fuera el Banco de América era inconfundible.  Al aterrizar, con un par de horas de retraso, el aeropuerto le impresionó por las grandes ampliaciones que se habían realizado y después de pasar migración y recoger su maleta se dirigió a la salida, en donde decidió abordar un taxi.  No quería arriesgarse a rentar un vehículo y retrasar su programa.   El conductor muy atento, le saludó extendiéndole la bienvenida a Managua.  Secamente le devolvió el saludo y le indicó: -Al Cementerio General.   –Sí, señor, respondió el conductor.   Por la seriedad del pasajero, comprendió que no quería nada de plática, así que se limitó a conducir por la carretera norte, en un tráfico bastante ligero por la ocasión.  Ya era tarde y en un dos de noviembre, la mayoría de las personas ya habían regresado de los cementerios de conmemorar el día de difuntos.

El pasajero zambullido en sus pensamientos no se percató del trayecto y en menos de lo que canta un gallo estaban en el Cementerio Central.  Las últimas personas estaban ya abandonando el camposanto y los vendedores de flores estaban recogiendo lo que había quedado de sus productos.  Parecía que había sido un día no muy afortunado para ellos pues había ocasiones en que vendían la totalidad de sus flores.  Al acercarse al portón principal, el pasajero le preguntó al conductor si podía esperarlo una media hora.  Este último lo pensó un rato, pues se hacía un poco tarde y en breve todo estaría sumido en la oscuridad.  Al final acordaron una suma que incluía llevarlo a un hotel en el nuevo centro de la ciudad.

Pasó por un puesto de flores en donde la locataria le manifestó que sólo le quedaban algunos arreglos que por lo elevado de su precio, nadie había querido llevar.  Sin regatear compró uno y se dirigió al interior del cementerio.   Después de vacilar un poco entre las callejuelas, llegó a un lugar en donde había una tumba que parecía abandonada.  Era obvio que nadie había estado ese día de visita ni tampoco por mucho tiempo atrás.  Tomó su pañuelo y mojándolo con un poco con el agua que quedaba en una botella que llevaba en su bolso, limpió la superficie de la lápida y entre el lodo salió un nombre que al verlo le produjo una punzada en mitad del corazón.  Lo leyó una y otra vez, mientras las lágrimas caían copiosamente sobre la tumba.  De rodillas colocó el ramo de flores en la tumba y se quedó así un rato, mientras balbuceaba algunas palabras que se quedaban flotando en la superficie.  Cuando vio que los celajes estaban dando paso a una incipiente pero segura oscuridad, decidió levantarse y después de acercarse a la tumba y decir algo en voz baja, se levantó y emprendió el regreso a la salida.

En el camino de regreso para encontrar el portón principal, tomó un trecho que no había transitado a la ida.  De pronto, pasó por un paraje que le pareció familiar por los mausoleos que todavía lucían los arreglos de la ocasión, cuando sintió curiosidad por una tumba en particular, más reciente que el resto y se acercó.  Con la poca luz que todavía bañaba el camposanto, logró distinguir la lápida.  Leyó varias veces los dos nombres, los dos apellidos y la fecha de nacimiento.   Cuando se convenció de que no había la menor duda, sin proponérselo, una sonrisa asomó en su rostro. Por mucho tiempo había obligado a su rostro a mantener aquel rigor de la seriedad y de pronto, una lápida le había cambiado radicalmente su expresión y sintió la casi olvidada formación de sus músculos cuando dibujaban una sonrisa.  Se alejó mientras disfrutaba de aquella sensación de volver a sonreír y de pronto, como cuando empieza una tos, soltó un tímido “ja” y luego como en cascada le siguieron otros.  Cuando llegó al taxi, que impacientemente le esperaba, no podía contener su risa.  El conductor se quedó anonadado al ver al grave pasajero, salir del cementerio en carcajadas.  –Debe de estar loco, pensó para sus adentros.

Llegaron a Tiscapa y al bordearla apareció la iluminación de la ciudad que se aglutina sobre la Carretera a Masaya, el pasajero calmó su risa y admiró aquel paisaje que se le hacía completamente nuevo.  Aprovechando el impase, el conductor muy prudentemente le preguntó: -¿Se encuentra usted bien?, el pasajero le respondió: -Sí, es tan sólo que la muerte no lo termina todo.

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