El Rey del humor blanco

Decía Nietzsche que “el hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa” y en este mismo sentido, Camilo José Cela expresó que “el humor es la gran coraza con la que uno se defiende en este valle de lágrimas”.  Así es que el ser humano, desde pequeño comienza a desarrollar ese mecanismo tan importante para hacer frente a un mundo cruel y contradictorio y llega a administrar su humor de acuerdo a sus genes y al entorno en que se desarrolla.

Indudablemente tienen mucho que ver en el proceso, todas las manifestaciones humorísticas que el ser humano observa desde su infancia, tanto en el hogar, como en los diferentes medios de comunicación masiva.  Para aquellos que hemos alcanzado la gloriosa tercera edad, o están en el umbral de la misma, sin atreverse a traspasar, nuestra niñez se vio plagada de humorismo, principalmente del cine, los comics y posteriormente la televisión.  Grandes cómicos como Charles Chaplin, Laurel y Hardy, Los tres chiflados, Cantinflas, Tin-Tan, Viruta y Capulina y varios más nos encaminaron en esa senda del humorismo que definió en gran parte nuestro carácter y esa capacidad de buscar el humor cuando nuestras vidas necesitan de esa válvula de escape.

Lo importante es que esos estímulos que recibimos del mundo exterior, especialmente en la niñez, estén de acuerdo con el grado de madurez del receptor y en este sentido, hay que reconocer a los humoristas que han sabido respetar esa situación, manejando un humor sencillo y sin ninguna malicia y es cuando hay que resaltar el trabajo de quienes supieron mantener esa línea de trabajo a lo largo de toda su carrera artística y me refiero en particular a Don Gaspar Henaine Pérez, conocido en el mundo de la farándula con el nombre de “Capulina” y reconocido posteriormente como el Rey del Humor Blanco, quien falleciera el pasado 30 de septiembre en la ciudad de México a la edad de 85 años.

Muchos nicaragüenses recordarán la singular figura del cómico mexicano, pues por casi cinco décadas trajo a nuestras vidas el humor a través del cine, la televisión y los comics, inicialmente al lado de Marco Antonio Campos Contreras, con quien formó el legendario dueto de Viruta y Capulina.

Recuerdo que sería allá por 1959 cuando en la matinee del Teatro Julia de San Marcos presentaron la cinta “La odalisca número 13”, en la que actuaban estelarmente Tin Tan y María Antonieta Pons, con la infaltable participación de Marcelo Chávez, el carnal de Germán Valdéz, así como Ramón Valdez, su hermano.  Como novedad apareció un par de actores cómicos nuevos, Viruta que hacía el papel del representante artístico de la pareja de bailarines formada por Tin Tan y la Pons y Capulina que interpretaba el papel de un emir de un país ficticio. De la película no recuerdo mucho, salvo tal vez que la fama de Tin Tan, motivó a que los productores se arriesgaran a realizar la película en Technicolor y todavía persiste en mi memoria una escena en el desierto en donde aparecían gigantescos recipientes de vidrio, sudados, conteniendo coloridos refrescos.    Luego llegaron varias cintas, principalmente en blanco y negro, con la pareja de cómicos en las más jocosas aventuras.  También incursionaron en la televisión con mucho éxito a través del programa “Cómicos y canciones” que se mantuvo por mucho tiempo en la televisión latinoamericana.   Sin embargo, lo que más nos gustaba era el comic que a inicios de los sesenta sacó Editormex bajo el título de “Las aventuras de Viruta y Capulina”, pues tenía la ventaja que salía regularmente a un precio accesible, un córdoba y cada ejemplar era compartido por toda la familia, las veces que se le antojaba.  Por otra parte, Héctor Macedo que tenía a cargo los textos de la historieta, asistido por Angel Morales quien realizaba los monos, es decir la parte artística de comic, se adaptaron al tipo de humor que llevaba la pareja de cómicos.  En algunas películas y principalmente programas de la televisión, los argumentos eran realizados por Roberto Gómez Bolaños, quien años más tarde saltaría a la fama como Chespirito y muchos recordarán que algunos de los sketches más famosos de Viruta y Capulina, se repetían de manera cotidiana en los programas de Chespirito.

En 1967 el dueto de Viruta y Capulina se separó y cada quien siguió con sus propios proyectos.  Indudablemente el alma del dueto era Capulina y fue quien logró mantenerse dentro de la misma línea humorística, montando inicialmente el espectáculo de El Circo de Capulina con el que permaneció en el medio por muchos años.  Cuando estuve en México en los años ochenta, Capulina participó en el programa de televisión “Las aventuras de Capulina” en donde aparecía junto al luchador Tinieblas y como novedad sacaban a un pequeño luchador llamado Alushe y que en el programa lo manejaban como un duende maya.  Mis hijos se hicieron aficionados a ese programa y además a todas las películas que Capulina filmó en esa década y que se repetían en la televisión mexicana y así una generación más sonrió con el humorismo blanco que caracterizó a ese cómico.  Me gustaba responderle a mis hijos cuando me hacían una pregunta: “No se, puede ser, a lo mejor, quién sabe, tal vez.”

La madurez de cada individuo le va señalando el momento en que el humor cambia hacia manifestaciones más adultas e incluso picarescas, sin embargo, cada quien sabe manejarse dentro de los límites que la convivencia social permite.

Con la aparición de la televisión de paga, se malinterpretó el concepto del humor y en lugar de buscar nuevas alternativas para divertir a la audiencia, la supuesta libertad que significaba la falta de censura motivó que muchos programas de humor se convirtieran en una verdadera bazofia en donde predomina la exaltación de la procacidad.  Quienes ha visto los programas de la cadena Telehit de México que se transmite en el cable nicaragüense pueden dar fe de lo bajo que ha caído el concepto de humor para esas gentes, en especial un programa llamado Las lavanderas, en horarios en donde todavía puede acceder la teleaudiencia infantil.

Ante semejante pérdida de valores, la figura de Don Gaspar es todavía más digna de admiración y a pesar de que la carrera del gran Capulina no ha sido aquilatada en su verdadera dimensión de parte de las autoridades y medios de comunicación mexicanos, como si las figuras de Cantinflas y Tin-Tan hubiesen ocupado todo el firmamento que no daban lugar a nadie más, tal vez ahora que falleció en gran cómico, es posible que del propio público surja el clamor para reconocer esa trayectoria de alguien que supo mantener una línea sostenida en el humor blanco.

2 comentarios

Archivado bajo cine, cultura, Familia

2 Respuestas a “El Rey del humor blanco


  1. Me acostumbré tanto a los comics que ya mayor cuando tuve oportunidad de ver peliculas no me gustaban, me parecían más cómicos los primeros. Me encantaba el personaje de Capulina. Gracias por toda la información que das, además de la de su muerte, que desconocía.

    Saludos.

  2. Augusto

    A mi tambien me gustaban mas los personajes de Viruta y Capulina en los “paquines” ó “penecas”. A proposito de estos paquines recuerdo que hasta la CocaCola sacó promociones de obtener paquines intercambiando tapas + dinero, creo que era un chelin ó cincuenta centavos. Dios tenga en su santa gloria a Dn Capulina. Gracias por habernos entretenidos con su humor.

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