La inalcanzable virtud

Concede a tu espíritu el hábito de la duda, y a tu corazón, el de la tolerancia.

Georg Lichtemberg

A medida que pasa el tiempo y el divino tesoro se nos va escapando de las manos como peces sorprendidos, nos queda el consuelo de que la experiencia en esta vida nos va haciendo más sabios; entendiendo la sabiduría no como el tener la respuestas para todas las interrogantes de este mundo, sino más bien, como la capacidad que vamos desarrollando en el cultivo de las grandes virtudes.  Las vivencias obtenidas a través de los años, muchas de ellas errores de los cuales aprendemos, van logrando que aquellas virtudes que nos parecían inalcanzables en una época, ahora estén tan cerca mediante un esfuerzo que se nos antoja cada vez más fácil.

Tal vez ahora, después de tantas metidas de pata, se nos hace más alcanzable la prudencia en la mayoría de nuestros actos, podemos así mismo practicar con mayor frecuencia la templanza, tan sólo al recordar alguna goma resistente a cualquier cura o los efectos terribles de un reflujo.  Con tantos golpes que nos da la vida, llegamos a hacer callo en nuestro interior de tal manera que adquirimos una fortaleza sin igual.  También vamos distinguiendo más fácilmente la diferencia entre el bien y el mal de tal suerte que la justicia se nos presenta de manera más diáfana.  Aunque la palabra en estos tiempos nos produzca cierto escozor, tendemos a ser más solidarios.  En fin, el camino hacia la integridad se nos presenta más llano.

No obstante, existe una virtud que pareciera cada vez más difícil de alcanzar y es la tolerancia.  Quizá un problema toral al respecto sea la falta de conciencia en el verdadero sentido de este concepto.  Me parece que la definición y consideraciones de las Naciones Unidas reflejan de manera fiel los alcances de esta virtud:  “La tolerancia es el respeto, la aceptación y el aprecio de la riqueza infinita de las culturas de nuestro mundo.  La fomentan el conocimiento, la apertura de ideas, la comunicación y la libertad de conciencia.  La tolerancia es la armonía en la diferencia. No solo es un deber moral, sino una obligación política. La tolerancia es la virtud que hace posible la paz y que contribuye a la sustitución de la cultura de guerra, por la cultura de paz.  La tolerancia no es concesión, condescendencia ni indulgencia.  Ante todo, la tolerancia es el reconocimiento de los derechos humanos universales y de las libertades fundamentales de los demás.”

Pareciera que en pleno siglo XXI la tolerancia debería ser una virtud practicada universalmente, pero lamentablemente no es así.  El problema es que una gran parte de la población fuimos educados para ser intolerantes.  Ahora que analizo mi niñez me doy cuenta que la intolerancia era en ese entonces más bien una virtud.

En los aspectos religiosos fuimos educados en la fe católica, única verdadera y quien se apartara un ápice de los dogmas de la religión era reo del fuego del infierno, siendo un alivio que este martirio se aplazara hasta después de la muerte y no como en tiempos de la santa inquisición en donde herejes, apóstatas, ateos o simples adversarios del poder eclesiástico eran condenados a morir en la hoguera, después de horribles torturas.  Se nos enseñaba que los protestantes eran enemigos, por lo tanto las relaciones con sus practicantes era observada muy de cerca por el clero y en más de en una ocasión, algún líder religioso fomentó la agresión a quienes no practicaban nuestra misma religión, sin importar aquello de: amaos los unos a los otros.

Se nos inculcaba de manera recalcitrante la homofobia, mitigada tal vez por el conocimiento personal desde siempre de los pocos miembros, por lo menos declarados, de la comunidad gay de ese entonces, con quienes había cierta condescendencia, sin embargo, el resto debía mantener actitudes sumamente viriles al hablar, al vestir, al comportarse, so pena de que algún jayán le gritara al infractor: ¡Ay amor! o bien ¡Ay Ella!.  Recuerdo todavía que en la misa de ocho, los varones debían sentarse en las últimas filas y al momento del sermón, era menester que los machos que se respetaban, salieran al atrio a conversar cosas de hombres. Si alguno se quedaba en el sermón o mostraba una devoción desmedida, era calificado con un: Mmmmmmm.

Respecto a las convicciones políticas, el régimen de la familia Somoza nos enseñaba que no había derecho a la disidencia, que cualquier demostración en contra del régimen era disuelta a punta de culatazos y en el peor de los casos, a balazos de parte dela Guardia Nacionalo bien por las turbas al servicio del régimen.  De esta manera, no había cabida para el diálogo político.

Por otra parte, puede decirse que tradicionalmente no ha existido la xenofobia en Nicaragua, más bien se observa una actitud generalizada de malinchismo, término utilizado para calificar las actitudes de preferencia hacia los ciudadanos extranjeros.  Si alguien habla con un acento extraño, fácilmente obtiene un trato preferencial respecto a los locales.  Sin embargo, el racismo ha estado siempre muy arraigado y aquellos que tienen la piel más clara que el resto, se creen descendientes de Felipe El Hermoso, con mayores derechos y prerrogativas que quienes tienen la piel más oscura.  El blanco es tarjeta de presentación, decían las viejas del pueblo, algunas de ellas de tez clara y otras que ocultaban su origen etiquetándose como morenas lavadas.  De la bolsa, le reprocharía alguien.

Así pues con todo ese bagaje es muy difícil practicar la tolerancia tal como lo demandan estos tiempos.  Lo cierto es que estamos muy adentrados el tercer milenio y no sólo en Nicaragua, sino que en todo el mundo, encontramos por doquier muestras de una intolerancia que se rehúsa a desaparecer.  Dicen que para muestra algunos botones.  En Youtube, ese magnífico invento a través del cual se comparten millones de videos de todo el planeta, hay un botón para expresar: me gusta y otro para: no me gusta.  Es obvio que siguiendo aquella famosa máxima de que en gustos se rompen géneros y en petates otras cosas, determinados videos tienen un gran número de visitantes que han expresado que les gusta y como es obvio, otro número de observadores que le han puesto el no me gusta.  Pues bien, en vez de que los comentarios se centren en los motivos por los cuales les gusta o no el referido video, muchos se dedican a insultar con los epítetos más agrios a quienes votaron por el no me gusta.  Habrase visto.  Mayor demostración de intolerancia no puede existir en Youtobe.

Supuesamente Facebook se ha concebido como un instrumento para fomentar las relaciones sociales y debería ser una herramienta que promueva la tolerancia, sin embargo, hace un par de días, en Estelí un estudiante de tan solo 17 años asesinó a sangre fría a un condiscípulo a raíz de una disputa en la red social.

En esta semana, el socio de un exclusivo club social solicitó el alquiler de un salón para presentar su libro y asómbrese, la junta directiva decidió negarle su solicitud.

En lo político no parece darse una mejoría en las actitudes intolerantes.  No existe el clima para el debate de altura entre adversarios políticos, sino que lo que impera es la descalificación, el insulto, la agresión, la violencia y el más completo irrespeto a los derechos humanos.  De esta forma, el fomento de una cultura de paz, es prácticamente imposible, pareciera que de pronto la máquina del tiempo nos retrocediera cincuenta o sesenta años.

Se ha avanzado mucho en la tolerancia respecto a las creencias religiosas o la falta de ellas en la población, proliferando la cantidad de iglesias y sectas, algunas de ellas con tremendo poder político.  Ya la religión católica ha bajado el gas y el infierno ha sido declarado, no como un lugar físico, sino como un estado de la mente, del espíritu.  Ya no se escucha hablar de herejes o apóstatas y los ateos han sido reclasificados como agnósticos. Se escucha hablar de cultos ecuménicos y se respira un aire de tranquilidad respecto a la libertad de conciencia religiosa.  El problema serio que se presenta a nivel mundial es el hecho de que existen religiones que se autodenominan como poseedoras de la verdad absoluta y para las cuales, el resto del mundo es infiel y en sus sectores fundamentalistas, existe la firme creencia que hay una ordenanza divina de matar a todos los infieles.

En cuanto a la homofobia, se notan pasos firmes en la eliminación de esta actitud de intolerancia, aunque todavía persisten algunas actitudes con resabios del pasado, como por ejemplo un prestigiado diario nacional que decidió no publicar nada sobre la marcha del orgullo gay realizada hace algunas semanas.  No obstante podemos observar que cada vez es mayor el número de individuos que se atreven a salir del “closet” y expresan libremente sus preferencias sexuales, obteniendo de parte del círculo de familiares y amigos diferentes actitudes, algunas de aprobación, otras de condescendencia, otras de indulgencia y desde luego algunas de desaprobación.  En este aspecto, lo difícil es definir el límite hasta donde debe llegar la tolerancia, pues si bien es cierto hay que partir del hecho de que cada quien puede hacer de su fondillo un barrilete, no es justo que pretendan que el nuestro sufra de vértigo ajeno.  Es decir, se puede aceptar abiertamente su orientación y preferencias, pero no llegar al punto de aplaudirlas o declararlos héroes por expresar su opción sexual.  Hace poco fuimos testigos de algo sobre este particular y fue cuando dentro de una bien montada campaña mediática Ricky Martin declaró públicamente su orientación sexual, haciendo reverencias para el aplauso, mientras en el fondo se escuchaban los acordes de Vive la vida, loca.

Pareciera que respecto a la xenofobia aquí se da una de cal por tantas de arena.  A pesar de que el nicaragüense es víctima de las mayores manifestaciones de xenofobia en muchos países, aquí se mantiene la actitud malinchista de chinchinear a todo aquel que hable difícil.  No es lo mismo en el caso del racismo, pues todavía se mantienen esas manifestaciones de discriminación, sin importar que el mestizaje cubra casi al 85 por ciento de la población.

Y así estamos en pleno siglo XXI, presumiendo de nuestra modernidad al tener al mundo en la palma de la mano a través de un Blackberry, al resolver cualquier interrogante mediante Google o bebiendo de la fuente de la eterna juventud gracias a los laboratorios Pfizer, sin embargo, el camino hacia los frutos del espíritu se nos hace cada vez más escarpado por la falta de tolerancia.  Algo tan sencillo, pues si no puede cumplirse con la sabia enseñanza de amar al prójimo como a uno mismo, por lo menos habría que aceptar que cada quien tiene derecho a vivir en paz y a ser como es.

4 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense, urbanidad

4 Respuestas a “La inalcanzable virtud


  1. Completamente de acuerdo con todos tus planteamientos.

    El racismo y el malinchismo son terribles. En diciembre estuve en una purísima. Llegó una mujer con su nieta blanca que no hallaba qué hacer con ella, toda sonrisas y carantoñas. Muy cerca estaba una joven con un bebé morenito. La abuela le dijo a otra señora : Mirá, esta es mi nieta, qué blanquita. Y aquel es mi nieto -señalando al bebé- mirá qué horrible salió, todo negro. Se me partía el alma pensando en la vida terrible de discrinación que le esperaba a ese pobre niño. Qué horrible.

    Conozco a una joven que viajó a Bélgica con un grupo universitario. Es una morenita con facciones muy finas y bonitas, como con sangre indígena. A su paso por el aeropuerto en Miami, fue retenida, sospechosa de ser mexicana ¡¿?!

    Y tantas anédotas a cual más triste.

    Saludos. Gracias por compartir.

  2. Eduardo Ortega

    Me ha sorprendido la manera en que has podido desarrollar un tema tan lioso. De pronto pensé en aquellos padres escuchando al médico decir que su niño presentaba un cuadro de intolerancia a la leche materna; un gachupín hubiera exclamado “la leche” mientras un mexicano hubiera pensado en que poca… Para muchos estudiosos de la conducta de mediados del siglo pasado, la tolerancia era un síntoma de debilidad el carácter, la imagen del padre estricto que no permitía la menor indisciplina de su hijos , jugando carreras con los nietos, una clásica estampa a lo Ramón y Cajal: “ a medida que los años tornan el carácter débil, la tolerancia se convierte en una forma de expiación”.
    Creo que la virtud no está en la tolerancia en sí, mas bien en controlar las manifestaciones de la intolerancia. Hace poco nos hacías reflexionar con tu artículo sobre el ruido, lo intolerante que puede llegar a ser, ahora mismo mientras te hago este comentario, el reguetón está a lo que da inaugurando un puesto de comida rápida ; tu respuesta la intolerancia fue la denuncia , yo estoy pensando seriamente en tirarle un imán a las bocinas por el hecho de que la autoridad se viste de una tolerancia de octogenario.
    Un forma efectiva de evaluar el grado de intolerancia se encuentra en la capacidad de tolerar la crítica, hay días en que uno no tolera ni la autocrítica. Muy completo , un abrazo mi bro.

  3. Cece Bracamonte

    Orlando, se ha practicado la intolerancia en nuestro pais en todos los aspectos de nuestras vidas, es como un lastre que nos han pasado de nuestros antepasados, abuelos, padres etc. etc. Yo soy un ejemplo tipico de comentarios de parte de la familia de mi mama, “Morenita pero distinguida” el morenita lo “endulzaban” con lo distinguida; y asi muchas veces he tenido que cargar con la “culpa” de ser morenita. Pasando al tema de facebook, a mi me parece que este medio nos da la oportunidad de “socializar” no a complicarnos la vida con religiones, credos y politicas. A medida que nuestra juventud divino tesoro se nos va de las manos, uno como ser humano aprende a ser “tolerante”. Magnifico articulo Orlando. Felicidades y gracias por habernos dado algo bueno que leer como siempre.
    Ceci
    .

  4. A. L. Matus

    Me parece que lo primero que habría que hacer es actualizarnos en el manejo del concepto de la tolerancia, pues hasta hace poco “zona de tolerancia” era aquel lugar en donde las autoridades se hacían de la vista gorda para que se practicaran los siete vicios del garrote. Me gustó mucho lo del “vértigo ajeno”. Saludos

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