El Hombre de la Paula Pasos

A mediados del siglo XX comenzó a utilizarse con mayor frecuencia en Nicaragua la expresión: “El Hombre”.  Se usaba para referirse a un individuo, no necesariamente uno distinguido por sus actitudes de macho, mucho menos por ser lo que se llamó en un tiempo un “prohombre”.  Se trataba simplemente del protagonista de una historia, del individuo de quien se estaba hablando o en el peor de los casos, alguien de quien los interlocutores pretendían burlarse, pues al exclamarse: -Ahí viene El Hombre, alguien con sorna respondía, incluso con voz atiplada: ¿Cuál hombre?  No obstante, la expresión se utilizaba en mayor medida para denominar, en primer lugar a quienes ostentaban alguna autoridad: el jefe, el maestro, el capitán, el capataz.  En cierto momento, específicamente durante el mandato de Anastasio Somoza Debayle, se utilizaba para referirse a esta persona.  Cabe aclarar que el significado real de esta expresión lo manifestaba el lenguaje corporal del individuo que la emitía, pues cuando decían El Hombre, refiriéndose a Somoza, lo hacían suspirando fuertemente en forma previa y entornando los ojos y luego mirando hacia el cielo en señal de respeto, bajando la intensidad de la expresión a medida que bajaba el nivel de autoridad del aludido, hasta caer en un guiño de ojo cuando se manejaba en son de burla.

El origen de esta exclamación es un tanto indeterminado.  No es remoto que pudo haber nacido de la repetición que ocurre en el Nuevo Testamento, en donde si mal no recuerdo es empleada 88 veces: “El Hijo del Hombre”.  Esta denominación muchas veces utilizada por el propio Jesús, realmente ha puesto en un verdadero aprieto a los exégetas de la fe, pues presenta claramente una contradicción respecto al origen divino del Mesías.  Lo realmente irónico es que Poncio Pilatos al presentar a Jesús prisionero ante la muchedumbre de judíos, que menos de una semana antes lo habían aclamado con palmas en las manos gritando Hosanna, y les dice: -He aquí El Hombre (Ecce Homo).

Por otra parte, dentro de las leyendas colombianas se encuentra la figura de un juglar del vallenato conocido como Francisco, El Hombre, de quien se cuenta sostuvo un duelo con el acordeón con el mismo Satanás, quien después de escuchar la maestría del músico de la guajira, no tuvo otra opción más que salir huyendo.   Esta figura es mencionada en la persona de Francisco Mascote en Cien años de soledad de Gabriel García Márquez.  De la misma forma, también se menciona en el famoso clásico vallenato: El cantor de Fonseca.

Así pues, hubo una época que en Nicaragua se utilizó esta expresión, que analizándola bien tenía un corte machista, puesto que no existía un equivalente para nombrar a alguna fémina que se destacara o mereciera el respeto o por lo menos el realce de su figura a través de una expresión. Sin embargo, es interesante resaltar que allá a finales de los años cincuenta comenzó a ampliarse la expresión a:  El Hombre de la Paula Pasos.  Pocos sabían quién era esta mujer y por qué se hacía referencia a ella en dicha expresión.  Se utilizaba igualmente para resaltar la figura de un individuo ya fuera por su autoridad o simplemente como una simple referencia.

Para conocer el origen de esta expresión en particular debemos remontarnos a la ciudad de Rivas, tal vez a los años cuarenta.  En esa época se hizo famoso un estanquillo que tenía una señora llamada Paula Pasos.  La señora en cuestión se esmeraba en servir el mejor guaro de la región, además de unas bocas y platillos “discutidos” como se decía, prueba de lo anterior era el famoso mondongo de los lunes.  Se comentaba que la citada señora tenía un carácter fuerte y un espíritu comercial bastante agudo y relataban en el pueblo que cuando la demanda superaba la oferta de mondongo, sólo con el objeto de no defraudar a los clientes, se permitía agregarle agua a la sopa y a introducirle una candela de sebo.  No obstante, para curarse en salud advertía a los parroquianos: -No quiero que nadie me reclame por la sopa.   La mujer en referencia tenía un compañero de vida que era aficionado a los placeres etílicos, pero que a pesar de contar con el material bélico en su propia casa, su compañera no le permitía que superara la dosis que ella estimaba pertinente.

Cuentan que en cierta ocasión el compañero de doña Paula después de haber agotado su mínima cuota asignada por ella, se quedó con el deseo de continuar ingiriendo alcohol y como tampoco tenía acceso al dinero, tuvo que buscar alguna alternativa viable.  Después de mucho cavilar recordó que en la Alcaldía Municipal se manejaba la distribución departamental de guaro, tal vez a nivel institucional o tal vez a nivel personal del alcalde.  El asunto es que compelido por su deseo etílico, decidió irrumpir en el edificio de la Alcaldía, en ese momento solitario y una vez adentro, tuvo todas las reservas alcohólicas a su disposición.  Hubiese terminado con todo el guaro, si no es que ya intoxicado le dio por empezar a gritar y a cantar, llamando la atención de los vecinos que inmediatamente dieron parte a las autoridades.  Intervino la Guardia Nacional y se llevaron preso al intruso quien al momento de ser llevado al Comando, lo único que se le ocurrió gritar fue: -Soy el hombre de la Paula Pasos.

Después de dejar a su compañero un tiempo prudencial tras las rejas, doña Paula Pasos arregló el asunto con la Alcaldía y consiguió su libertad.  Desde luego, la anécdota fue la comidilla del pueblo por un buen tiempo y se llegó a hacer famosa la expresión: -Soy el hombre de la Paula Pasos.   Con el tiempo, dicha expresión se extendió por todo el territorio nacional y a alguien se le ocurrió agregarle a la expresión: El Hombre, la cola: de la Paula Pasos.  De tal manera que durante los años sesenta y setenta era muy común en toda Nicaragua escuchar: Llegó el Hombre de la Paula Pasos, Ahí va el Hombre de la Paula Pasos.

Al llegar los años ochenta quedó proscrita cualquier alusión a El Hombre, de tal manera que se pasó el rasero y todos se convirtieron en “compañeros”, quedando sin embargo, la misma expresión de suspirar, entornar los ojos y elevarlos al cielo al decir: Dirección Nacional.  De la misma manera, por añadidura, el Hombre de la Paula Pasos pasó a la historia, aplastado por el panteón de héroes y mártires.

Para los años noventa el tratamiento de compañero se fue al traste, pero la expresión El Hombre no tuvo oportunidad de regresar, pues asumió la primera magistratura Doña Violeta, así pues aquella expresión siguió en el olvido.  Posteriormente siguieron soplando los vientos del cambio y muchas personas empezaron a salir del closet y pregonaron con orgullo sus preferencias, de tal suerte que el tratamiento de El Hombre podía convertirse en una adivinanza.

Luego se reivindicó el papel de la mujer en la política y se logró una mayor participación de las féminas en cargos públicos, ocurriendo entonces el síndrome del hombre de la Paula Pasos, al aspirar los cónyuges de estas mujeres a obtener beneficios similares que ellas, alcanzando en algunos casos la oportunidad de mamar la teta del erario de manera tan irregular como lo hizo el hombre de doña Paula al interior de la Alcaldía, pegado a la llave del tonel de guaro.

Actualmente sólo en algunas reuniones de sexagenarios o mayores, se puede escuchar todo el repertorio de aquellos dichos y expresiones de antaño, así pues cuando llega un coetáneo con una botella de Extra Seco de Flor de Caña, el resto de la audiencia exclama al unísono: Llegó el Hombre de la Paula Pasos.

Anuncios

12 comentarios

Archivado bajo cultura, lenguaje, Nicaragüense

12 Respuestas a “El Hombre de la Paula Pasos

  1. Poeta muy ameno tu relato, lo contrario sería un ridículo. en los años, cuando los rios erán de leche y miel. sé utilizo la palabra “El caballo”. expresión que yo escuché en uno de los viajes que el Comandante de la Robolución, hizo por estos lados. Fíjate la similitud de los vocablos: Hombre=Caballo. Compañero se Utilizaba, solamente para guardar las apariencias. Un fuerte abrazo Orlando Ortega REYES. STQ.

    Me gusta


  2. Muy interesante, como siempre, tu artículo.

    Gracias por compartir tus ideas.

    Feliz resto de vacaciones.

    Me gusta

  3. Cece Bracamonte

    Buenisimo como siempre, yo he escuchado mucho esa expresion,especialmente que mi mama de es de Rivas (Urtecho) y en pueblo chiquito todo el mundo se conoce, yo a los Pasos que conoci empezaron con el Dr. Pasos, antes de el no recuerdo nada de la familia Pasos. Gracias por tu relato es excelente. saludes Ceci

    Me gusta

  4. ANTONIO GARCIA

    ME GUSTARON MUCHOS SUS ESCRITOS PAD , AUNQUE EN MI EPOCA SE USO MUCHO EL DE MENCHAS CAMPO PARA REFERIRSE QUE ERA DE MENTIRA ,LO QUE TE ESTABA DICIENDO, LO MISMO QUE CERRARLE EL OJO AL BROTHER ,PARA QUE NADIE ENTENDIERA , Y LA MENCHA PIENSO QUE AUN EXISTE , MIS RESPETOS PARA ESTA SENORA SAN MARQUENA , CAUSANTE DE ESTA EXPRESION CULTURAL

    Me gusta

  5. Isa

    Cómo disfruto leyendo tus relatos Orlando, tan llenos de historia y detalles. He gozado con éste y mientras leía decía en mis adentros… es cierto! es cierto! Mi familia y yo aún utilizamos “el hombre” en nuestra rutina diaria a pesar que dejamos Nicaragua hace más de dos décadas. Lo aprendimos de mi padre y exclamamos todos al unísono cuando algún varón de mi familia entra a la casa… Llegó EL HOMBRE!!

    Me gusta

  6. A. L. Matus

    Me gustó mucho el artículo, en especial porque vine a conocer el origen del famoso dicho: El hombre de la Paula Pasos, pues para mí, la señora esa era de dudosa reputación, por el contexto del dicho, sin embargo, veo que se trató de una mujer trabajadora y ahora parte de la historia nacional. Conozco algunos veteranos que todavía anuncian: Ahí viene el hombre.

    Me gusta

  7. Chepeleon Arguello U

    Muy buen escrito, por mis orígenes rivenses, se de esa historia. Buen trabajo.

    Me gusta

  8. Gloria Esther

    Según escuché que la palabra mentira fue sustituida popularmente por¨´ mencha
    otros de men . Pero vivia la Srita Laurencia Campos ( mencha o menchita) frente donde es TELCOR con su hermana Irene Campos mi bisabuela .,Entonces asociaban el nombre y agregaban elapellido. Hablo de los anos 50 . Interesante
    el origen de dichos ,frases y idiomaticos .
    Desafortunadamente no conoci a la Menchita .

    Me gusta

  9. Jose Castillo

    Interesante aclaracion pues yo pensaba que la frase “el hombre de la paula pasos” era achacada al amante de un homosexual de la epoca de los sesenta-setenta que por mal nombre le decian la Paula Pasos. Este homosexual vendia telas y cortes para pantalones a domicilio, y en una ocasion que llego Rafael a cantar al teatro Gonzalez, creo, se levanto y le ofrecio un ramo de Rosas al cantante espanol.

    Me gusta

  10. Marco Antonio

    Disfruto leyendo sus anecdotas Dr. tan llenas de historia y detalles. He gozado con éste y mientras leía decía en mis adentros… es cierto! yo aún cuando regreso del Hospital de trabajar pregunto quien viene a recibir al hombre de la casa? es esa mi rutina diaria a pesar que abandone Nicaragua hace más de una década aprendi de mi padre cuando algún varón de mi familia entra a la casa… Llegó EL HOMBRE!!

    Me gusta

  11. Pingback: Evocando aquellas bocas | Los hijos de septiembre

  12. PAULYTA

    IGUALITO A MI NOMBRE (Y)

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s