¿Cero goma?

En Nicaragua, así como en muchos países del mundo, es imposible pensar en las fiestas sin la presencia del alcohol.  A pesar de que el consumo per cápita de alcohol en nuestro país (al igual que nuestro ingreso) es uno de los más bajos del globo, 2.365 litros, frente a los 13.711 de Francia como precisaría El Firuliche, es necesario resaltar que dicho consumo se focaliza en determinadas fechas, en otras palabras, en promedio se bebe poco pero cuando se hace, es hasta caer morado.

Para muchos conciudadanos, una fiesta sin alcohol es como un día sin sol.  Ya en cierta ocasión el célebre filósofo de mi pueblo, el Fay Estar, exclamó al saber que no habría aguardiente en la reunión familiar en la playa, con un dramatismo digno de Hamlet ante la calavera del bufón: -Y entonces, ¿cuál es la alegría?

Así pues, un tema ineludible en estas fiestas de fin de año, es la consecuencia inexorable del consumo etílico, que constituye la penitencia implícita en el pecado del exceso de la bebida y que es la goma.

Goma es el regionalismo centroamericano que equivale a la resaca y que según del DRAE es el malestar que padece al despertar quien ha bebido alcohol en exceso.  ¿Por qué se llama goma? Sepa.  Es un vocablo que se pierde en el tiempo y no existe documentación accesible que determine el verdadero origen del mismo, al igual que sucede con términos latinoamericanos equivalentes de cruda, caña, guayabo, ratón, jumo, chaqui, mona, entre otros.

En términos clínicos, la goma no es otra cosa más que los efectos manifiestos de la intoxicación del organismo por la ingesta excesiva de alcohol.  Estos síntomas van desde el dolor de cabeza, hasta vómito, dolor abdominal, irritación de los ojos, pérdida de memoria (a veces convenientemente), sed insaciable, diarrea y en algunos casos flatulencia del nivel Toxic Hazard.

Desde una óptica científica, la causa de este cuadro tiene que ver con la capacidad del organismo para segregar enzimas que metabolicen el alcohol.  Cuando el consumo de alcohol es mayor que la capacidad del cuerpo para metabolizarlo se presentan los síntomas anteriormente señalados.   Estas manifestaciones proceden de una aguda deshidratación del organismo, en especial de las meninges, así como una disminución del nivel de glucosa en la sangre y la dilatación de los vasos sanguíneos. Los desórdenes gástricos se derivan de la erosión de la mucosa del estómago a causa del etanol contenido en el alcohol.

Los cuadros agudos de goma son tan severos que se escuchan exclamaciones como: -Diosito lindo, si anoche te ofendí bebiendo, con la goma de hoy te pago y me quedás debiendo.  Otros menos devotos dirán: -Si no supiera que es goma me dejaba operar.

En Nicaragua la edad promedio en que un varón comienza a probar el alcohol es 12.25 años y en las féminas 16.66 (loco citato), aunque ambos promedios tienden a juntarse.  De esta forma, dentro de la memoria de muchos ciudadanos (as) a la par de la primera comunión y la primera experiencia sexual, se encuentra, más que la primera borrachera, la primera goma.

En la cultura popular se han generado una serie de creencias respecto a la prevención y cura de la goma.  Muchos creen que al ingerir en forma previa a la papalina una cierta dosis de aceite fino, pepto bismol o leche de magnesia se protegerá al estómago de los efectos del alcohol, sin embargo esto es completamente falso, pues la mucosa gástrica no queda cubierta del todo y en una superficie libre, por pequeña que sea, el alcohol será absorbido totalmente.  Otros más sofisticados ingieren vitaminas del complejo B, no obstante para que pueda actuar de manera positiva, esta necesita aplicarse de forma intramuscular y en grandes dosis.

Para curar la goma existen varias recetas populares que dependen de los malestares con mayor manifiesto.  El dolor de cabeza se combate popularmente con aspirina o ibuprufeno, aunque algunos prefieren el Alka Seltzer pues por su contenido de bicarbonato de sodio también puede aliviar el malestar estomacal.  Para la insaciable sed muchos recurren a la simple receta del agua natural, no obstante, con la aparición de las bebidas energéticas muchos utilizan el Gatorade o similares para calmarla.  En caso de los desórdenes estomacales en muchas regiones se utiliza la “cimarrona” que no es otra cosa que una limonada concentrada, sin azúcar y si acaso una pizca de sal, otro remedio popular es la sal de frutas en cualquiera de sus variedades.  Cuando la goma va acompañada por una temblorina se recurre con frecuencia a las sopas, en especial las de res, mariscos o punche, aunque algunos temerarios recomiendan la sopa de mondongo.  Algunos veteranos en estas lides recomiendan curar la goma con lo mismo con que uno se emborracha, otros más conservadores se inclinan por una cerbatana bien helada, los más eclécticos se van por un bloody mary rebajado con cerveza o bien un clamato preparado de igual manera y los conoisseurs ocupan el Bull Shot, que es vodka con jugo de limón, tabasco, salsa inglesa, consomé de carne, sal, pimienta negra, perejil y se sirve helado o caliente, según el estado particular del engomado.   Otro remedio bastante utilizado es la leche agria, en cuyos expendios se mira una enorme concurrencia los fines de semana.  Algunos creen a pie juntillas en lo efectivo de estos remedios, otros son incrédulos y no le asignan ninguna efectividad.

Sin llegar al extremo de algunos Perogrullos, que afirmarían que la mejor forma de evitar la goma es no bebiendo, al igual que dicen que la mejor forma de evitar las ETS y los embarazos no deseados es la abstinencia, llegándose al punto de evocar la sabia frase del Fay Estar, por lo tanto, algunos consejos sabios al respecto dictan que no hay que beber con el estómago vacío.  En segundo lugar hay que campanear el trago, es decir, llevarla al suave, pues a mayor velocidad de ingestión del alcohol, sus estragos son mayores.  Los tragos oscuros como el brandy, whisky, vino tinto son más peligrosos respecto a la goma y no es cierto que el Flor de Caña hoy lo toma y mañana cero goma.   Si toma al straigh (estray) tiene menos riesgos que si toma combinado con refrescos de cola, jugos o cualquier otro ligue.  Los cocktailes, entre más revoltura traigan mayor será la papalina y la consecuente goma.  La calidad del trago también tiene mucho que ver, pues de la misma manera que un mal guarón lo puede dejar ciego, los rones, tequilas, whiskys, vinos, cususas, de mala calidad, además de ponerlo hasta el cereguete, le provocarán una goma que no es jugando.

Metiéndome en los terrenos movedizos de la psicología, creo que es conveniente incluir en este tema lo que se conoce como goma moral.  Generalmente, los efectos del alcohol son traicioneros y pueden conducir a una persona a extremos ignotos, de la misma forma que los rayos gama convierten al Dr. Robert Bruce Banner en el increíble Hulk, el alcohol en forma desmedida puede transfigurar al oficinista ejemplar en un vulgar barbaján.   La modosita asistente al calor de los tragos puede intentar un Table Dance que dejaría pálida a Lady Gaga y el devoto de Sor María Romero al segundo trago ya sacó la caja de lustrar.  Cuántas personas de comportamiento intachable se despiertan un día y después de los efectos de la tremenda goma, empiezan a formarse en su memoria un extenso mosaico de imágenes que a medida que pasan a su nivel consciente van encogiéndole el corazón al protagonista; palabras que nunca debieron haber salido, acciones que pasará reprochándose por el resto de su existencia, desfiguros que nadie podrá borrar, en fin, con mayores estragos que la goma en su organismo, la goma moral empezará a hacer mella en su mente, en su integridad e infructuosamente buscará un botón de rewind a fin de deshacer aquellos momentos.  Algunos se refugiarán en la desvergüenza y acudirán al dicho: borracho no se vale, otros fingirán demencia y reclamarán que no recuerdan que hubiese ocurrido el desaguisado, otros no le volverán a dar la cara a los afectados y solamente tendrán suerte aquellos que compartieron con otros de igual comportamiento y al final llegaron a empatar.

Si el Señor realizó su primer milagro convirtiendo el agua en vino en las bodas de Caná, se puede pensar que de vez en cuando y de cuando en vez es sano echarse unos trancazos, sin embargo, como dijo Solón de Atenas:  Nada con exceso, todo con medida.  De esta forma, la próxima vez que vaya a una fiesta, tenga muy en mente los alcances de la goma y llévela al suave y piense que puede despertarse como un bebé y gozar viendo en su celular todas las fotos de quienes no supieron calibrar la grandeza de la templanza.

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5 comentarios

Archivado bajo cultura, lenguaje, Nicaragüense

5 Respuestas a “¿Cero goma?


  1. Felicitaciones por tan acucioso e ilustrativo artículo.

    Felices fiestas de fin de año.

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  2. A.L. Matus

    Muy oportuno el artículo, pues la mayoría de paisanos bebe en estas fechas sin medir consecuencias. Lo malo es que la mayoría del licor que se consume es de mala calidad, lo cual produce unas gomas terríficas. Coincido en que hay que beber poco y despacio, siempre con algún alimento previo. Es mala onda recibir el año nuevo con una tremenda goma. Paz y armonía en el Año Nuevo.

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  3. Marco Antonio

    Asi es Dr. Ortega a dado catedra usted en este articulo, hasta cierto punto muy real, muy cientifico, hay algo que me llama la atención como medico no recomiendo tomar licor y se que mis pacientes no me harán caso pero puedo reptir lo que usted escribe; “Nada con exceso todo con medida” estas palabras suyas son sabias.
    Deseandole lo mejor en este Nuevo Año.
    Su Amigo:
    Dr. M. A. Cortez C

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  4. Rosario

    Bueno, antes que nada , està excelente. pues en realidad todos esos sintomas son terrible! y concuerdo que todo con medida es lo mejor. màs no pude evitar reirme mucho pues, de pronto se vienen a tu mente mil recuerdos ya sea que los pasaste o los viste. muy bueno Orlando como todos, son siempre tus escritos. saludes.

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  5. Heberto José Linarte Cardoza

    Hace ya varios años encontré a mi concuño Carlos Rodríguez Aguado con un poemario de Darío delcamando a todo pulmón. Estaba de goma y al verme interrumpió La Marcha Triunfal para decirme: “Muchos autores han dicho que Darío escribía “picado”, yo creo que picado no sale nada, porque uno está en mal estado. ¡Darío escribía de goma! porque es con los “DIABLOS AZULES” que a uno se le ocurren cosas lindas”.
    Aunque no sea histórico ni científico creo estar de acuerdo con Carlos. Saludos y gracias por compartir sus conocimientos con nosotros.

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