Managua de todos los santos

Con el regreso de Santo Domingo de Abajo a su “hogar” en San Andrés de la Palanca el 16 de agosto, finalizan las fiestas patronales de la ciudad de Managua, una celebración que con el tiempo ha sufrido una enorme metamorfosis y que al día de hoy se encuentra revestida de las más grandes contradicciones.

Generalmente las fiestas patronales son un factor de unión entre los miembros de una determinada comunidad.  Me parece que estas fiestas están fielmente retratadas en la magistral composición de Joan Manuel Serrat:  “La Fiesta”, que en algunas de sus estrofas expresa:  … en la noche de San Juan/cómo comparten su pan/su mujer y su gabán/ gentes de cien mil raleas….Hoy el noble y el villano/el prohombre y el gusano/bailan y se dan la mano/sin importarles la facha… Y con la resaca a cuestas/vuelve el pobre a su pobreza/vuelve el rico a su riqueza/y el señor cura a sus misas…Se acabó/el sol nos dice que llegó el final/por una noche se olvidó que cada uno es cada cual

Tal vez, cuando Managua era tan sólo un pueblón, sin ínfulas y el patrono oficial era (creo que todavía es) Santiago Apóstol, toda la población se volcaba en una celebración que unía a todos por igual.  En aquellos tiempos, ya entrado el siglo XIX, desde inicios del mes de julio se congregaba la población para iniciar las festividades del patrono de los conquistadores, cuando aún permanecía en el inconsciente colectivo de la población el grito de guerra de los ejércitos españoles:  ¡Santiago!

En estas festividades un grupo de personas con pitos y tambores pregonaban el acercamiento de las fiestas y todo el pueblo esperaba el anuncio sobre el nombramiento de los Priostes y del Mayordomo.  Se realizaba la vela del sombrero y del bastón de Santiago y el 25 de julio, día del santo, se realizaba una procesión en donde participaba toda la población y la cual iba encabezada por los montados, en donde los caballos representaban un medio de locomoción más que un símbolo de estatus.

Pero la imposición del patrono de Managua de parte de los conquistadores no sobreviviría al inicio del siglo XX, pues da la casualidad de que el caudillo liberal José Santos Zelaya era un fervoroso devoto de Santiago, quien incluso aguardó hasta el 25 de julio de 1883 (el propio día de Santiago Apóstol) para hacer su entrada victoriosa en la ciudad capital por la calle que luego se llamaría la calle de El Triunfo.  Durante la gestión de Zelaya, el gobierno apoyó al máximo la celebración de esa fiesta.  No obstante, cuando Zelaya y los liberales salieron del gobierno en 1909, los conservadores, tratando de echarle tierra a todo lo que había hecho el gobierno antecesor (nada raro en Nicaragua), arrinconaron a Santiago y lanzaron al estrellato a Santo Domingo de Guzmán,  Este santo había empezado a cobrar fama entre los managua a partir del hallazgo de una imagen en las Sierritas en 1885 y que de acuerdo con la opinión autorizada del párroco de la iglesia de Veracruz, que quedaba ubicada en El Mamón, cerca del Xolotlán, fue identificada como representativa de Santo Domingo de Guzmán.  Se ignora los criterios de identificación del mencionado párroco a la diminuta imagen, pues Santo Domingo había vivido en el siglo XII.

De esta manera, para los años veinte la veneración a Santiago Apóstol en Managua era historia, salvo tal vez en algunos reductos de la capital, en donde sigilosamente lo celebran, como es el caso de una familia que en San Judas, todavía guarda esta tradición.

Al inicio, las fiestas de Santo Domingo guardaron un poco aquel sabor pueblerino de antaño, en donde toda la población participaba con fervor en los nuevos ritos establecidos como la roza del camino, la bajada del santo, la procesión y el regreso a las sierritas de la imagen y en donde los montados acompañaban al resto de la población, como parte integral de la comunidad.

A partir de cierto momento, cuando se inició la afición por la crianza de los caballos de raza, los montados pertenecientes a los sectores económicos que podían darse el lujo de comprar ejemplares caros y sobre todo mantenerlos, se organizaron para hacer un desfile propio y de ahí salió la tradición de reunirse y salir de La Industria, beneficio de café ubicado al final de la calle El Triunfo perteneciente a Don Rafael Cabrera, uno de los primeros caballistas de la capital.  Al comienzo, estos jinetes se encontraban con la procesión de Santo Domingo en el Gancho de Camino y se integraban a la misma, aunque poco a poco sus familiares y amigos prefirieron asistir a la salida del desfile de caballos y admirar los ejemplares en vez de asistir a la procesión del santo.  Luego aquellos que querían que se les viese como amistades o parte de esas familias de los caballistas fueron engrosando las filas de los observadores del desfile hípico en La Industria.

Para complicar más el asunto, de repente los habitantes de San Andrés de la Palanca decidieron compartir sus propias fiestas en honor a Santo Domingo con sus vecinos y de esta forma la imagen recorría el asentamiento conocido como OPEN (Operación para Emergencias Nacionales) debido a que se trataba de los damnificados de las inundaciones de las playas del Xolotlán que fueron reubicados en los alrededores de San Andrés de la Palanca y que ahora constituye un municipio de Managua: Ciudad Sandino.  Posteriormente la imagen incursionó en los barrios occidentales de Managua en donde se le bautizó como Santo Domingo “de abajo” y que ahora la tradición manda que visite a todos los barrios occidentales de Managua entre el 7 y el 16 de agosto de cada año.

Como si esto fuera poco, los habitantes de la comunidad de Nejapa en el suroeste de la capital vienen realizando sus propias festividades del santo a quien llaman Santo Domingo de “en medio”, provocando cierta rivalidad, no malsana por cierto, entre todos los santo domingo que confluyen en la creencia popular. Es interesante escuchar a los nejapeños expresar que el más milagroso es el “de en medio”.  Aquí se hace la jaculatoria.

Por otra parte, hay que recordar que Managua es el mayor centro nacional receptor de migraciones de todo el territorio nacional, agregando a esto, las fuertes oleadas de los nicaragüenses que regresan del exterior.  Todo esto provoca un serio impacto en el manejo de la cultura y tradiciones de la ciudad, al ser tan difícil de asimilar todo este bagaje para un extraño.  Así pues, las festividades agostinas llegaron a convertirse en algo completamente diferente a lo que originalmente fueron.

Los capitalinos auténticos se aferran a la tradición de Santo Domingo de las Sierritas y participan en cada uno de los eventos, aunque soportando toda la manipulación que realizan los políticos, al igual que lo hicieron los conservadores a comienzos del siglo pasado, hasta llegar al colmo que se ha dado el caso de que el mayordomo sea evangélico, luterano o agnóstico, pues París bien vale una misa.  Por otra parte ciertas argollas van manipulando estos ritos al extremo que la iglesia católica no se atreve a meter las manos (Remember Lisímaco).  Por otra parte, el desfile de montados que ahora lleva el nombre de “hípica” es sólo un factor de división de clases, en donde algunos consorcios comerciales y mediáticos se han adueñado del evento y lo han convertido en un desfile carnavalesco, en donde predomina el licor y cada vez se aleja más del significado de la fiesta patronal.

Así pues en Managua hay santo para todos los gustos.  Si hay un milagro de por medio, indudablemente el de las Sierritas es el indicado.  Si se quiere un baile a domicilio con la intensidad, zangoloteo y duración a gusto del cliente que esté dispuesto a pagar la tarifa vigente, pues ahí está el “de abajo”.  Si hay predilección por las emociones fuertes ahí tienen al “de en medio”, pues en la comarca de Nejapa se realizan las mejores corridas de toros de la capital.

 

10 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense

10 Respuestas a “Managua de todos los santos


  1. Excelente escrito, un documento para sumar a la historia de Managua. FELICITACIONES.

  2. Eduardo Ortega

    Excelente reseña, un abrazo.

  3. A.L. Matus

    El patrono de nuestra ciudad capital sigue siendo Santiago Apóstol, pues la ciudad fue “bautizada” como la leal Villa de Santiago de Managua y ese nombre es el que aparece en el escudo oficial de la ciudad. La iglesia católica accedió al cambio de patrono por ver en Santo Domingo una veta más rica para la promoción de la fe de los capitalinos, aunque ahora califican la fiesta como pagana.

  4. Edwing Salvatore Obando

    Muy interesante historia. Yo habia leido que Santo Domingo terminó de destronar a Santiago cuando la iglesia de éste quedó destruida por el terremoto de 1931, quedando solo la de Santo Domingo. Es cierta esta version?

    • ortegareyes

      Gracias por los comentarios. Edwing, parece que es cierto y el puntillazo a la devoción de Santiago lo dio el terremoto de marzo de 1931. Sin embargo, fue decisiva la acción de los conservadores de remover al patrono de José Santos Zelaya.

  5. Marco Antonio

    Muy buena la historia, yo no la conocia, lo que si puedo asegurar que los Managua somos gente única, tanto asi como de aceptar de mayordoma a la actual alcaldesa de Managua que ni ella sabe que religión profesa… Asi es Nicaragua!

  6. scarleth

    si por derecho Santiago es el patrono de Managua, pero tengo entendido que en 1819 fernando VI nombro a Managua MUY LEAL VILLA DE MANAGUA y posteriormente fue elevada a ciudad en 1852 como Santiago de Managua, integrando como un todo en su escudo luego.”Leal Villa de Santiago de Managua”. es correcto esto?

  7. scarleth

    me gustaria saber cuando aparecieron las imagenes de santo domingo de Nejapa y San andres de la palanca, desde que ano se celebran y por que tres imagenes en distintos puntos de la capital???

    • ortegareyes

      En efecto, el nombre “oficial” de Managua señala que el Rey Fernando VI, al saber por qué razón le anexó el nombre de Santiago a la novia del Xolotlán. Al parecer había una fijación de los conquistadores con Santiago, quienes creían que el apóstol (uno de varios con el mismo nombre) había llegado hasta España y desde entonces acompañaba a los ejércitos de esa nación. En vista de que Santiago era el santo de la devoción de José Santos Zelaya, al caer este último, los conservadores trataron de borrar cualquier vestigio de los liberales y promovieron a Santo Domingo. En 1932 inició la devoción por el santo en San Andrés de la Palanca, promovida por un cura de apellido Argüello que oficiaba en esa comunidad, además de la parroquia de Cristo del Rosario y de ahí esa peregrinación entre los dos puntos. En Nejapa desde 1954, se inició la celebración de las fiestas del Santo Domingo de enmedio, el cual es el más divertido. Así fue que se cubrieron todos los flancos de la capital con la devoción a este santo.

  8. 🙂 Felicitaciones de nuevo. Saludos

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