El sanmarqueño cosmopolita

No cabe duda que en el siglo XXI el sanmarqueño se ha vuelto cosmopolita.  Los encuentros casuales que se daban con frecuencia en el parque o en el Teatro Julia, ahora ocurren en las salas de espera de los aeropuertos de Comalapa, Barajas, Ruzyne, LAX  o bien en el lobby de un hotel de Las Vegas, en la Rautatientori en Helsinki o en la Plaza de Mayo en Buenos Aires.  Muchos de nuestros paisanos hoy viven en diferentes partes de los Estados Unidos, Sudamérica o Europa y viajar es una constante en sus vidas.

No obstante a mitad del siglo XX, las fronteras del universo para una gran mayoría de sanmarqueños parecían comenzar donde Carlos Romero, San Dionisio, El Porvenir y el Barrio de La Cruz.  Había, sin embargo, un ciudadano que recorría el mundo de la misma forma en que sus paisanos recorrían el pueblo en bicicleta.  Era el heredero de la fortuna de El Gallo, como se conocía a Don Fabio Gallo, acaudalado cafetalero que había llegado al pueblo en el siglo XIX y con el cultivo del café en su hacienda San Pedro y afortunadas inversiones en Italia de donde provenían sus ascendientes, llegó a acumular un impresionante capital.  Don Fabio padre era casado con Doña María, una ciudadana española originaria de Andalucía con quien tuvieron un único hijo, a inicios de los años veinte, que llevó el nombre de su padre.

Al comienzo Doña María sobreprotegió a su bebé, aislándolo en una burbuja con el fin de que no estuviera expuesto a los males de aquella época, en especial la malaria.  Lo anterior no hizo sino que el niño creciera desmedrado y propenso a toda suerte de dolencias, hasta que el médico de cabecera de los Gallo, el Dr. Samuel Martínez fue claro con Doña María y le expresó que Fabito necesitaba salir del aislamiento, correr por la finca, salir al pueblo y si se le antojaba, beber agua de la pila y no la hervida que le reservaban.  Así lo hizo Doña María, tal vez no llegando a la exageración de darle de beber el agua con renacuajos de la pila y de esta forma, el niño se curó de todas las enfermedades recurrentes y parece que la libertad de ir a donde le pegara la gana le gustó pues de ahí se aficionó a los viajes.

Parece que el joven Fabio pasó del internado en el Colegio Centroamérica a internados en Europa y desconozco si al final obtuvo un título académico, sin embargo, su capacidad para los negocios era brillante y lo mejor de todo es que sabía disfrutar de los beneficios que generaban los mismos.  Cuentan que en una reunión de amigos en Managua, cada quien estaba contando al grupo sus planes para las vacaciones y algunos presumían que irían a Miami, otros a Costa Rica y así por el estilo y cuando le preguntaron a Fabio a dónde iría, él respondió humildemente: -Voy para el África a un safari.  Me imagino que todos sin excepción cayeron como Condorito:  Flop.

Así pues Fabio Gallo se convirtió en un verdadero cosmopolita, a quien se le miraba en cierto momento en Roma y al día siguiente en Grecia y luego en España.  Era tal vez muy temprano para el Jet Set, pero bien pudo pertenecer a ese selecto club.  Tenía una villa en las afueras de Roma, muy cerca de la lujosa casa del siglo XVI perteneciente a Carlo Ponti y Sofía Loren, por lo cual la famosa pareja era muy amiga del joven Fabio y cuentan que en cierta ocasión, en San Marcos se vio circulando por el pueblo a una pareja de extranjeros conociendo el pueblo, sin sospechar nadie que se trataba de Carlo y Sofía que invitados por Fabio pasaron un par de días en San Pedro en su periplo hacia los Estados Unidos.

Cuando estaba en Nicaragua, Fabio gustaba de darse la gran vida, tenía varios automóviles en San Pedro, entre ellos un Cadillac y un Masseratti.    Le gustaba mucho la comida italiana y para poder saborearla mandó a traer a un chef italiano llamado Annunziato Espósito allá a finales de los años cincuenta.  Recuerdo bien cuando llegó el chef, pues una tarde se apareció por la botica de mi abuelo, se sentó al piano e interpretó una canción que estaba de moda:  Piccolissima Serenata.     Con el tiempo, Annunziatto decidió trabajar por su cuenta y abrió en Managua el recordado restaurante “El Coliseo”.

La vida de Fabio Gallo no fue ajena a interesantes aventuras que afortunadamente no desembocaron en algo trágico.  Sin deberla ni temerla, estando en España se vio involucrado en un caso que cimbró a las principales agencias de espionaje, en especial la CIA.  Era el año 1953, en plena Guerra Fría y se corrió la noticia que el famoso Lavrenti Beria, ex jefe de los servicios de inteligencia de la Unión Soviética, temido incluso por el propio Stalin, había sido purgado y ejecutado por órdenes de Nikita Khrushchev.  De casualidad Fabio se encontró en Madrid con un diplomático nicaragüense que había estado en Moscú y que después de algunos tragos este último le confió que Beria había logrado escapar con vida de la URSS y que él lo había visto en España.  Semanas más tarde, estando Fabio en Valencia en un exclusivo restaurante en compañía de algunos amigos, les comentó que le parecía haber visto a Beria en una calle de esa ciudad.  La noticia fue captada por los servicios de inteligencia americana quienes desplegaron un operativo descomunal, que al final resultó un fiasco.  Desde ese momento Fabio decidió no volver a ingresar a los Estados Unidos, por aquello de las moscas.

En tiempos de los complots para derrocar a Anastasio Somoza García, Fabio participó en el suministro de armas, como representante de la Fabbrica d´armi Pietro Beretta SpA, de cuyos propietarios era amigo cercano.  Contactó y suministró armas, algunas de ellas de obsequio tanto a los ex oficiales de la Guardia Nacional exiliados en El Salvador, como a los organizadores del movimiento que después realizó la invasión llamada de Olama y los Mollejones.  Cuando los servicios de inteligencia de la Guardia Nacional identificaron a Fabio como responsable del suministro de las armas Beretta, todos creyeron que Somoza iba a tomar medidas dramáticas en su contra, sin embargo, en un corto período de tiempo ocurrió una serie de comunicaciones que le dieron un enorme viraje al asunto.  De Nicaragua se dio una comunicación a un número privado en El Vaticano; horas más tarde, de otra oficina de la Santa Sede se realizó una llamada a la residencia del Cardenal Francis Joseph Spellman, Arzobispo de Nueva York, quien luego a su vez llamó a Guillermo Sevilla Sacasa, Embajador de Nicaragua en los Estados Unidos y este por su parte llamó inmediatamente a Casa Presidencial en Managua.  Nadie sabe a ciencia cierta el contenido real de estas llamadas, sin embargo, Fabio Gallo salió completamente ileso de todo el asunto.

Para la insurrección allá entre 1978 y 1979, Fabio andaba visitando a un amigo en el sector de Ticomo, coincidiendo con que un alto mando del FSLN había sido localizado y perseguido en el mismo sector de Loma Linda-Ticomo.  El guerrillero buscaba afanosamente un refugio seguro y pasando por la quinta de la persona a quien visitaba nuestro personaje, fue detectado por el vigilante de la propiedad, exponiéndolo ante los dueños, quienes se pusieron nerviosos.  Fabio entendió bien la situación y le dijo al fugitivo que se metiera en la valijera de su Cadillac.  De esta forma, regresó a San Marcos, sin que ningún retén se atreviera a registrarlo.  En la hacienda San Pedro, el guerrillero estuvo escondido un tiempo, gozando de la hospitalidad y discreción de Fabio Gallo.

Por muchos años Fabio llevó una vida de playboy, rehuyendo de compromisos serios, sin embargo, ya en la madurez de su vida se casó formalmente con una señora de Managua.

No recuerdo bien la fecha, pero sería tal vez en los años noventa que Fabio Gallo durmió el Sueño de los Justos.  Quienes conocieron a Fabio habrían pensado que un personaje con una vida apasionante, tendría al final una muerte emocionante, de esas que salen de la mente de Ian Fleming, ya fuera en un accidente de esquí o en medio de fuego cruzado en un enfrentamiento entre espías o en un naufragio de un yate en el mar Tirreno o bien por la ponzoña de un áspid en Egipto, sin embargo, murió según consta en su Acta de Defunción, de un simple infarto al miocardio.

De cualquier forma, no cabe duda que Fabio Gallo es una leyenda, muy pocos nicaragüenses se dieron el lujo de disfrutar a plenitud su capital.  En San Marcos será recordado siempre, pues después de su muerte corre el rumor de que a veces se le mira deambular por San Pedro y otros llegan a asegurar que el paisano cosmopolita quiere manifestarse a través de un cuadro de una virgen que hay en la hacienda y que claramente se le mira sudar.

4 comentarios

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4 Respuestas a “El sanmarqueño cosmopolita


  1. Muy interesante. M ehubiera gustado saber el fin que ha tenido San Pedro…

    Salud♥s

  2. Eduardo Ortega

    Que personaje de señor, me acuerdo que pagaba la entrada al cine en Jinotepe para dormir y roncar a sus anchas. Y muy cierto que Carlo Ponti y Sophia Loren fueron huéspedes de San Marcos, pasaron por donde Doña Veva preguntando por la edición matutina del New York Time, se conformaron con llevarse la Prensa con el suplemento.
    Era un gran colaborador de todas las causas, fiel cumplidor del mandamiento ” que no sepa la derecha lo que hace tu “pata ” izquierda”. Dueño de una inteligencia sobrenatural, no es de extrañarse que pueda manifestarse desde otras dimensiones, solicitando los servicios de la Dra. Bones, para que de una buena vez se aclaren los misterios de su repentino fallecimiento.Extraordinario mi hermano, un abrazo.

  3. A.L. Matus

    Muy interesante la historia de este señor. No es de extrañar lo sucedido en España en 1953 pues era el época de la guerra fría y ahí cualquier rumor que caía en las manos de las agencias de espionaje era tomado muy en serio. Lo mismo ocurrió cuando se decía que Hitler no había muerto y que había escapado con vida hacia España lo que provocó un movimiento sin precedentes para descartar el rumor. Hubiera sido ilustrativo conocer el nombre del alto mando del Frente que fue salvado por don Fabio.

  4. Yo de chavalo escuche los rumores de que Carlos Ponti y Sofia Lorén estubierón en San Marcos y jámas les dí crédito, esto ha sido para mí una lección. Gracías Poeta como siempre te luces. Un fuerte abrazo.

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