Los peregrinos

A simple vista, el vocablo peregrinaje nos podría sonar a una mezcla de devoción, aventura (por no decir vagancia) y superstición.  Sin embargo, esta vocación tan antigua como el ser humano, tiene raíces mucho más profundas de lo que podemos imaginar.  De conformidad con el Diccionario de la Lengua Española, peregrino es: “dicho de una persona, que anda por tierras extrañas”, “dicho de una persona: que por devoción o por voto va a visitar a un santuario, especialmente si lleva bordón y esclavina”.  No obstante, algunos estudios concluyen que el peregrinaje es una búsqueda del ser humano que lo motiva a viajar para encontrar algo muy arraigado en el interior de su ser, otros lo consideran como un ritual que mueve a la reflexión.   Claros ejemplos de lo anterior son el viaje del pueblo hebreo por el desierto en busca de la tierra prometida o el viaje de los aztecas desde Aztlán hasta encontrar Tenochtitlán.

Hay que observar que la costumbre de visitar determinados lugares con especial significación se encuentra en muchas culturas.  Por ejemplo los judíos, además de las visitas al Tabernáculo, tenían los santuarios de Siquén, Betel, Mambré, Sinaí, Monte Tabor.  Los musulmanes tienen a su vez la obligación de peregrinar a La Meca por lo menos una vez en su vida. En India existen centenares de lugares sagrados, para cada uno de los cultos y religiones.

Cuando el cristianismo se consolidó en occidente, allá por el siglo III de nuestra era, se iniciaron las peregrinaciones a Tierra Santa, para visitar los lugares por donde anduvo Jesucristo y recuperar millones de reliquias, que luego dieron lugar a las Cruzadas.  De ahí surgió el nombre de romería y romero, que es el peregrino que llegaba desde Roma.  No obstante, la diferencia entre peregrinación y romería es tan difícil de conceptualizar que ni el Diccionario de la Real Academia aporta elementos que aclaren al respecto.  Para algunos, romero es el que salía de Roma para visitar algún santuario, para otros, el que llegaba a Roma a visitar la ciudad santa, para otros más perogrullos es el que participa en una romería; para algunos, peregrino es exclusivamente el que visita al Papa y otros insisten en que la diferencia radica en la vestimenta que se utiliza.  Como si esto fuera poco, recientemente se acuñó el término Turismo Religioso, que trata de realizar un repechaje o repepena después de agotados los conceptos de peregrinaje y romería.

Es posible que el prurito de la peregrinación hubiese sido traído a nuestras tierras de parte de los españoles, pues a lo largo y ancho de la península ibérica se puede observar una innumerable cantidad de santuarios y demás lugares de peregrinación, como Santiago de Compostela, Nuestra Señora de Loreto, Virgen de la Fuensanta, Virgen de Navahonda, Virgen del Monte, La Esperanza, Virgen del Rocío, Virgen de la Cabeza, San Benito, Virgen de Cortés, San Juan del Monte y muchísimos más.

En la actualidad, en Nicaragua se observa cierta inclinación al peregrinaje desde dos aspectos un tanto diferentes.  La primera tiene que ver con el aspecto religioso, derivada tal vez de la herencia de los españoles, tal vez no en la proporción que lo realizan los estos últimos, pero que resalta como una manifestación cultural de ciertos sectores y regiones.

Dentro de este aspecto, la peregrinación más representativa y que contiene muchos de los elementos tradicionales de estos eventos, es la del santuario de Jesús del Rescate, en Popoyuapa, Departamento de Rivas, a dos kilómetros de la cabecera departamental.  Cada año, para la semana de Dolores, es decir la previa a la Semana Santa, se organiza una peregrinación que parte de los departamentos circunvecinos a Rivas: Granada, Carazo y Masaya.  La tradición marca que la misma debe realizarse en carretas tiradas por bueyes, en las que viajan familias con vituallas para todo el viaje, la estancia y su regreso. Algunos de los peregrinos cuentan con carretas propias, sin embargo, muchos de ellos tienen que alquilarlas, por lo que llegan a pagar más de 120 dólares. Las carretas van adornadas con diversos y vistosos motivos en lo que parece ser una competencia sobre el carruaje mejor adornado.   El viaje hasta el santuario dura aproximadamente cuatro días, realizándose una especie de rendez vous en el río Ochomogo, donde confluyen los peregrinos de los tres departamentos, para iniciar una sola caravana hacia Popoyuapa.

Uno de los eventos fundamentales de esta peregrinación, según don Ramón Valdez rivense cronista oficial de la misma, ocurre en una finca a la orilla del Río Gil González Dávila en donde se realiza una reunión entre los padrinos y ahijados, así como los mayordomos de la festividad. Ahí comparten su comida, conversan, se bañan en el río, las bestias abrevan y la caravana entera pernocta. Lastimosamente en los últimos tiempos, la ceremonia se ha visto secuestrada por agrupaciones politiqueras inescrupulosas que ocupan la peregrinación con fines propagandísticos.  Al día siguiente los peregrinos realizan el último trayecto hasta Popoyuapa.

Los días jueves y viernes de Dolores se realiza una masiva concentración de peregrinos y promesantes, pues hay muchos que llegan por diversos medios, desde los que viajan a pie desde el mismo departamento de Rivas, hasta los que llegan en autobuses de otras partes del país.

La imagen objeto de esta veneración es el Jesús del Rescate.  Aunque de primera impresión este nombre sugiere algún secuestro o fuerzas especiales de tarea, la imagen corresponde a Jesús mostrado al pueblo por Poncio Pilatos, pasaje del Evangelio que algunos pintores inmortalizaron bajo el nombre de Ecce Homo, que en latín significa “He aquí el Hombre”.  El Cristo de la imagen con las manos atadas, luce una corona de espinas y una túnica color púrpura, que según los evangelistas le pusieron los romanos como una burla, pues era el color que demostraba poder en Roma.

Los peregrinos en la antigüedad después de su visita al santuario, permanecían ahí para un período de purificación, de la misma manera, los visitantes de Popoyuapa antes de regresar acampan en los predios vacíos del lugar, escapándose eventualmente a la feria que se instala en el pueblo en donde resaltan los juegos mecánicos, venta de artesanías e incluso un circo que ofrece los espectáculos más fantásticos y espeluznantes de la tierra,   Luego, los peregrinos regresan a sus lugares de origen, partiendo los últimos el martes santo.

Otra renombrada peregrinación es la que se realiza al santuario de El Sauce, en donde se venera a Nuestro Señor de los Milagros o Cristo de Esquipulas, celebración que se realiza el 15 de enero y a donde llegan peregrinos de todas partes de Nicaragua, especialmente de León y del norte del país, aunque también se observan promesantes procedentes de otros países de Centroamérica.  Aunque algunos llegan a pie de localidades circunvecinas, la mayoría se moviliza en autobuses.  En algún tiempo se observaban carretas igual que sucede en Popoyuapa, sin embargo, esta costumbre ha ido desapareciendo.  La imagen venerada es un Cristo crucificado, de color oscuro, de tan sólo 18 pulgadas de altura, que según los historiadores llegó de Guatemala a El Sauce, cuando éste todavía se llamaba Valle del Guayabal, allá por 1723.

Mucho se habla también de la peregrinación que se realiza al mismo Cristo Negro de Esquipulas, pero el que está localizado en La Conquista, Departamento de Carazo.  Este lugar, según cuentan algunos cronistas, representó la más valiente resistencia a la conquista de los españoles, quienes fueron derrotados y muertos en los alrededores de parte de los indígenas que defendían su territorio.  Recuerdo en mi niñez, la emoción de algunos paisanos cuando programaban su peregrinación anual a ese lugar.  Según recuerdo, cada ciudad de Carazo, Granada y Masaya, tenía asignado un determinado viernes dentro de la cuaresma.  Esa peregrinación se realizaba también en carretas de bueyes, aunque en algunos casos algunos grupos se organizaban para viajar en autobús.  A quienes no se nos hacía la gracia de participar en aquel viaje, nos quedaba el consuelo de escuchar al regreso todas las aventuras que corrían los niños que lograban integrar aquellos grupos y que iban desde la natación en las pozas del lugar, hasta historias fantásticas de aparecidos y gigantes.  Eran tradicionales las promesas consistentes en recorrer largos trechos de rodillas, en donde algún devoto daba gracias por haberse curado de una enfermedad terminal o una mujer que debía su prosperidad al “negrito”, como también se conoce al Cristo.

El otro aspecto del peregrinaje que viven los nicaragüenses de hoy es más parecida a la de los antepasados indígenas y se trata de la devoción que guardan nuestros conciudadanos que emigraron a otros países, quienes después de cierto tiempo de trabajar de sol a sol, sienten en su interior el llamado de su tierra y se las arreglan para asegurar tiempo y recursos para viajar con su familia, ya sea durante alguna festividad específica, semana santa, fiestas patria, gritería, navidad, año nuevo, fiestas patronales, o en cualquier momento durante sus vacaciones.  Esta peregrinación cambia radicalmente los medios tradicionales de transporte y se realiza en su gran mayoría en aeronaves y el atuendo se transforma a bermudas, lentes para el sol y una cámara de video de alta definición.  Su promesa, más que desplazarse de rodillas hacia una imagen, es abrazar a los seres queridos, volver a mirar el terruño y recordar la inocencia de la infancia.  Otros paisanos, sin embargo, traerán acaso a su conciencia el dilema planteado por Luis Cernuda en su poema:

Peregrino

¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos.
Del amor que al regreso fiel le espere.

Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,
sino seguir siempre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.

Agradezco a la gran fotógrafa Celeste González por haberme proporcionado la fotografía y como rivense por adopción por la acertada información sobre la peregrinación a Popoyuapa.

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3 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense

3 Respuestas a “Los peregrinos


  1. Una cátedra es la que nos regalas con tan interesante información.

    La búsqueda en el ser humano es permanente.

    Salud♥s

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  2. A.L. Matus

    Muy interesante el enfoque de este tema tan fundamental en la vida de los nicaragüenses. Yo desde mi personal punto de vista, encuentro más superstición que otra coas en estas peregrinaciones. Sin embargo, cada quien con lo suyo. Felicitaciones

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  3. Te felicito Orlando, por tan interesante información y contenido de tu artículo,útil y traer a mi memoria el sabor del terruño .Por accidente encontré tu página, buscando en la red información sobre Semana Santa en Nicaragua.
    Me encontré tambien el del profesor Itsvan ,ya que el fué profesor mío de atletismo,cuando estudiaba Arquitectura en la UNAM Managua,ya que era una materia del pensun académico.
    Sigue adelante con tus contenidos y te digo que a partir de ahora seré un asiduo visitante de tu blog.Y te consulto si me permites ponerlo en mi blog.Porfa enviarme mensaje a mi e-mail.Abrasos.

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