Por quién doblan las campanas

Con la aparición del Internet, una de las prácticas más comunes es buscar nuestro propio nombre en Google, investigar si existimos en la red y averiguar qué se dice de nosotros.  Muchas figuras públicas lo hacen regularmente para detectar cualquier alusión sobre su persona fuera de los medios tradicionales de comunicación.

A finales de los noventa, al buscarme en la red, descubrí que yo no era tan famoso y al mismo tiempo encontré que existían muchas personas con quienes compartía mi nombre, entre ellos un “most wanted” del FBI, por lo que dejé entonces de buscarme.  Sin embargo, en el 2006 volví a tener la curiosidad de cómo andaba mi nombre en el ciberespacio.  Ya no era tan desconocido entonces, no obstante, la cantidad de personas con quienes comparto mi apelativo parecía haberse incrementado notablemente.  Tan sólo en Nicaragua aparecían reiteradamente varios homónimos, resaltando un líder comunal que es citado frecuentemente por la prensa local.  A nivel internacional, ya no aparecía el delincuente buscado por el FBI, al parecer ya lo habían capturado o se aburrieron de buscarlo, pero existía un bailarín canario de mucho renombre, un general, un veterinario, un alcalde norteamericano, una estrella de lucha libre y así por el estilo.

Lo que más me llamó la atención fue una entrada que decía: Orlando Ortega, movie and TV actor.  Recórcholis, me dije a mí mismo e ingresé a la página web y en efecto, se trataba de un joven actor que tenía una incipiente carrera en el cine y la televisión norteamericana.  Me dio curiosidad y seguí buscando en otras páginas hasta que encontré una que tenía una breve biografía del joven y para mi sorpresa era de origen nicaragüense.  ´Ira, ´ira, ´ira, me dije como los regiomontanos.  Al continuar leyendo me quedé anonadado al darme cuenta que el actor había nacido en Managua el 16 de febrero de 1976, es decir, casi un año antes que mi hijo del mismo nombre.  Así que exclamé, como buen chilango: Ay güey, al pensar que cualquier malicioso podría empezar a realizar revisiones exhaustivas en el calendario tratando de buscarme cualquier implicación.

El joven actor, cuyo nombre completo era Orlando S. Ortega Ortega había llegado a los Estados Unidos cuando tenía sólo 8 años de edad y se había establecido en la ciudad de Nueva York, en el sector del Bronx, con su madre y su hermana mayor Karla.  A pesar de que ser actor siempre fue su sueño, se inició trabajando en el campo de la informática.   Estando en el metro de Nueva York fue abordado por Margaret Harris quien le ofreció incluirlo en la película que ella estaba filmando llamada Exit 8A, él accedió e interpretó el papel de Francisco.  En el año 2003 se trasladó a Los Angeles y obtuvo algunos papeles secundarios en series como 24, CSI Miami y Jericó.  También trabajó en el film Game Over e interpretó a Luis en G.I. Jesus.  En 2005 participó como escritor, coproductor y actor en el cortometraje Speed Dating 101.

En realidad yo nunca había oído hablar de este joven actor y revisando los periódicos nacionales no aparece ningún artículo sobre él, lo cual es extraño pues muchas veces los encargados de las páginas de espectáculos tienen que recurrir a la publicación de verdadera bazofia para llenar sus espacios, sin embargo una nota sobre los logros de este muchacho brillaba por su ausencia, a pesar de que aparte de Barbara Carrera, ningún ciudadano nicaragüense había llegado a ese nivel en Hollywood.

Tiempo después, a mediados de 2007 volví a buscarme en la red, esta vez con el fin de realizar una línea de base, como dicen los investigadores, antes de lanzarme a la aventura de convertirme en bloguero.  Estaba en la búsqueda cuando de repente encontré una noticia que me dejó helado, “Muere Orlando Ortega durante un asalto”.  Algo así es para dejarlo a uno patitieso, así que sólo alcancé a decir al estilo del D.F. Ah, Cabrón.  Con la mano un tanto temblorosa pulsé el ratón para entrar a la página y el detalle de la noticia me impactó.  El joven actor Orlando Ortega de 31 años falleció el 29 de mayo, después de recibir un disparo tras ser asaltado por desconocidos al llegar a su casa en West Hollywood.  Los diarios locales no habían mencionado nada al respecto.

Es cierto que en la madurez se empieza a tener la conciencia de que en cualquier momento la muerte pisará nuestro huerto, como dice Joan Manuel.  Pero mirar mi nombre ligado a la muerte de esa manera fue hasta cierto punto acalambrante. Por otra parte, aun recobrando la tranquilidad al saber que se trata de otra persona, lo invade entonces a uno la sensación de vacío y rabia ante esas traiciones del destino, en esta ocasión contra un joven que llegó al sueño americano para saltar luego al sueño de Hollywood y cuando todo iba sobre rieles, sin más ni más un frío asesino, en un instante le arrancó la vida.

Recordé entonces aquel famoso fragmento de Devotions Upon Emergent Occasions del poeta inglés John Donne (1572-1631) que inspiró a Ernest Hemingway para el título y epígrafe de una de sus mejores novelas.

Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca preguntes por quién doblan las campanas: doblan por ti.

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7 comentarios

Archivado bajo cine, Nicaragüense

7 Respuestas a “Por quién doblan las campanas

  1. Melba


    Muy interesante lo que decís respecto a que en los medios nacionales no se publicó sobre ese muchacho, dado que los columnistas andan a la caza y al pesca de estas noticias para llenar sus espacios.

    Con mi nombre hay una activista política en Cuba y una en Honduras.

    Desde hace unos tres años lo último que supe de mi homónima nacional es que a mi correo electrónico llegó un mensaje donde ella le hablaba a una de sus hijas sobre un viaje a Europa. Imaginate mi susto cuando lo vi, afortunadamente solo fue esa vez.

    Salud♥s

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  2. A.L. Matus

    Me parece injusto que a nivel nacional no se conozca nada sobre la fugaz carrera de este paisano. Gracias por difundirlo.

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  3. Barrunto

    Por eso yo llamo como me llamo. Si nos proponemos a buscar a tantos compatriotas que han logrado incursionar con éxito en diferentes especialidades, nos vamos a encontrar con dobles de cine, el caso de Moisés Fonseca, originario de León; Jaime Ocón, uno de los mejores bajistas de Jazz radicado en Chicago. Te puedo asegurar que ninguno ha merecido la atención de los medios nicaragüenses.
    Lo que me resultaría difícil, sería encontrarme con la noticia de que alguien con mi nombre hubiese muerto y más si le hubieran encontrado la marca de nacimiento que tengo en el pie derecho; creo que correría a buscármela y si ya no la tuviera, entonces yo sería el muerto.

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  4. Oswaldo Ortega

    Aclaracion de homónimo, era una nota que nunca faltaba en los diarios del pais de parte de ciudadanos atribulados que su nombre apareciese involucrado en hechos bochornosos atribuidos a vagos, proxenetas,ladrones o violadores. Muchas veces si leiamos que Roberto Guzmán – por mencionar un nombre- había intentado terminar con su vida por decepción amorosa ingiriendo una alta dosis de Gramoxone , llamábamos a un amigo que llevaba el mismo nombre preguntando con fingida preocupación sobre su estado de salud con el único afán de abochornarlo y hacerlo leer la alarmante noticia. La nota aclaratoria no se haría esperar en la siguiente edición dejando constancia que el hierbicida por ser poco romántico y elegante estaría descartado para reaccionar frente a una decepción amorosa

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  5. “RIP”.
    Una historia muy interesante y trágica.

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  6. Rafa

    Don Orlando,

    Hace unas semanas que he descubierto y lo disfruto mucho… hay relatos amenos, interesante y muy nicaraguenses……

    He querido contactarlo por medio de correo electronico, pero no he encontrado informacion en el sitio al respecto…

    En fin, quisiera saber si estuviera interesado en compartir algun material de su autoria para poder publicar en una pagina de bloggers. Tal vez le interese…

    Si le interesa, le agradecere me corresponda… Mi correo es rafa.sanchez@nicablogger.com

    Esperando una respuesta positiva quedo pendiente de su amable respuesta.

    Atte

    Rafael

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  7. Brian Kemper

    Estimado Orlando Ortega,

    Me encontré con tu blog escritos completamente por accidente. Ves que era un amigo del Orlando Ortega que escribió tan elocuentemente acerca de tu blog. Orlando verdaderamente era un hombre muy querido y maravilloso. Hemos trabajado juntos en un pequeño bar restaurante llamado “Fiesta Cantina” en West Hollywood. Orlando saludó a muchos de los clientes con una sonrisa amable y siempre les hizo sentir como eran viejos amigos.

    Lamentablemente, Orlando fue asesinado en las calles seguras de nuestra ciudad. Fue coming home de las películas, estacionado su coche y mientras caminaba a su apartamento un asaltante abordado él y pistola azotaron Orlando. Nadie conoce todos los detalles, pero el Orlando sabíamos que habría luchado para detener al matón y al hacerlo se filmó el punto blanco y dejó para morir.

    Las memorias y el funeral eran extremadamente triste debido a la gran pérdida que todos habíamos sufrido y al mismo tiempo que nos sentimos cierta comodidad en la celebración de la vida de un buen tipo Orlando se había convertido en.

    Ha sido más de cuatro años desde Orlando murió y sus amigos y sus vecinos están sufriendo todavía sobre el asesinato sin sentido. De lo que entiendo, que no han podido capturar el asesino y el caso sigue sin resolverse.

    Quería te escribo esta carta debido a su historia conmovedora de cómo usted y nuestro Orlando fueron conectados en homónimos y ambos hombres nacidos del país, Nicaragua. Orlando habría gustado mucho, como estoy seguro de que le hubiera gustado conocerte demasiado.

    Atentamente,
    Brian Kemper
    _____________________________________________________

    Dear Orlando Ortega,

    I came across your blog writings completely by accident. You see I was a friend of the Orlando Ortega that you so eloquently wrote about on your blog. Orlando was truely a very loved and wonderful man. We worked together at a little bar restaurant called “Fiesta Cantina” in West Hollywood. Orlando greeted many of the patrons with a friendly smile and always made them feel like they were old friends.

    Unfortunately Orlando was murdered on the safe streets of our town. He was coming home from the movies, parked his car and while walking to his apartment an assailant accosted him and pistol whipped Orlando. No one knows all of the details but the Orlando we knew would have fought to stop the thug and in doing so was shot point blank and left to die.

    The memorials and the funeral were both extremely sad because of the great loss we all had suffered and at the same time we felt some comfort in celebrating the life of such a good guy that Orlando had become.

    It has been over four years since Orlando died and his friends and his neighbors are still hurting over the senseless murder. From what I understand, they haven’t been able to capture the murderer and the case remains unsolved.

    I wanted to write you this letter because of your touching story of how you and our Orlando were connected in both namesakes and both men born of the country, Nicaragua. You would have liked Orlando very much, as I am sure he would have liked to meet you too.

    Sincerely,
    Brian Kemper

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