Al entendido por señas

Una mañana cualquiera, en la pulpería de la cuadra, coincide Doña Catalina con Doña Eduviges.  Se conocen desde hace muchos años y sin llevar una amistad íntima, han mantenido una relación cordial y han participado juntas en muchas actividades de su comunidad.   Doña Catalina se acerca a su vecina y muestra una amplia sonrisa, mientras levanta levemente las cejas en una señal de que le da gusto encontrarla; mientras tanto, Doña Eduviges trata de dibujar una sonrisa que no termina de salirle y que finaliza con un ligero arqueo de sus labios hacia abajo, casi imperceptible, lo cual es captado al vuelo por Doña Catalina.  Inmediatamente pasan al saludo, que tradicionalmente en ciertos sectores consiste en el medio abrazo y mediante el cual la persona que anticipa el saludo extiende su brazo derecho hacia el brazo izquierdo de la otra persona y ambas se palmean ligera y cariñosamente un poco abajo del hombro.  En esta ocasión, al ver que Doña Catalina se ha anticipado a extender su brazo derecho, Doña Eduviges se apresura y fuerza el contacto hacia un poco abajo del codo, en clara señal de que desea mantener distancia.  Doña Catalina entonces confirma su repentina sospecha y le encuentra sentido a las visitas que en los últimos días le ha hecho a Doña Eduviges, Doña Conchita, la arpía del barrio, famosa por sus infundios y calumnias y concluye que seguramente la “rata de dos patas”, como también se le conoce a Doña Conchita, seguramente la “cuenteó”.   Doña Catalina entonces hace un leve gesto con su boca, juntando los labios y sacándolos levemente mientras asiente de manera muy suave con su cabeza, como diciendo, ¡con que esas tenemos!.  Luego encoge levemente los hombros y su rostro dibuja ahora una mueca, también casi imperceptible pero que Doña Eduviges interpreta como un: ¡Me vale!; luego termina el contacto con un adiós que emite levantando el brazo derecho y con los dedos índice, medio y anular realiza un leve tamborileo, como quien dice: Hasta nunca.

Así como en el relato de las vecinas, la comunicación del nicaragüense está plagada de manifestaciones no verbales que en algunos casos dejan en una mínima proporción la participación de la palabra hablada, como si su fundamento estuviera subyacente al nivel de conciencia.  Cabe aclarar que estas manifestaciones no se enseñan, ni se estudian sino que cada individuo las absorbe y la experiencia hace posible su interpretación.

Como un complemento al tema de la comunicación oral no verbal, cubierta en el post “El nica y el violoncello”, se presenta a continuación algunas consideraciones sobre la comunicación no verbal del nicaragüense, expresada mediante movimientos del cuerpo.

Los investigadores de este tema, que ha llegado a convertirse en una rama formal de la psicología moderna, la Kinesia, coinciden en lo relativo a las expresiones faciales y afirman que existen algunas que son universales y que indican alegría, dolor, asco, enojo, miedo, interés y tristeza y que son reconocidas fácilmente por la mayoría de las personas.  No obstante, en Nicaragua estas expresiones presentan sus variantes para indicar diferentes expresiones.  Por ejemplo si a una persona le platican sobre una desgracia ajena, algún accidente o enfermedad, en señal de solidaridad realiza una media expresión facial de dolor, generalmente con la sección derecha de su rostro.  De la misma forma cuando alguien quiere demostrar abiertamente su ignorancia sobre algún tema, realiza una mezcla de expresiones entre enojo, miedo e interés, como una forma de mitigar su falta de conocimiento.

Lo mismo ocurre con los gestos.  Son casi universales los gestos de afirmación y negación con movimientos de la cabeza.  No obstante, en Nicaragua la velocidad en que se realiza el movimiento de la cabeza tiene sus matices.  En el caso de la afirmación, si el movimiento es lento, denota comprensión, atención al interlocutor o bien ¡Ajá! generalmente acompañado del sonido correspondiente de violoncello.   Por otra parte, si el movimiento es rápido, indica sumisión ante una orden e instrucción, pero si el movimiento es más rápido indica una afirmación mezclada con picardía o búsqueda de complicidad.  Lo mismo ocurre con el gesto de negación, si se realiza de manera lenta denota incredulidad, sorpresa, desaprobación, sin embargo, si se efectúa de manera rápida significa que quien lo hace desea alejar de su mente algún mal pensamiento o tentación, como cuando una muchacha recuerda la proposición que le hizo su novio.  También habría que recordar el gesto utilizado para decir: Vámonos, que consiste en el mismo de la negación pero sólo la mitad, empezando del centro y girando hacia generalmente hacia la izquierda con una leve inclinación hacia arriba.

Ha caído un tanto en desuso la costumbre de cerrar un ojo a un interlocutor en señal de lo que se va a decir es mentira o una broma, será que mucha gente se ha acostumbrado a mentir sin importarle lo que piensen los otros.  Al igual que cuando quiere expresarse que alguna persona está tratando de engañar a la concurrencia, se levanta un poco la cabeza y se realiza el gesto de la negación pero en un recorrido más corto y con cierta velocidad, como quien quiere decir: que te crea Yeyo o No me joda.

Lo mismo ocurre con los gestos conocidos como emblemáticos cuyo ejemplo clásico es el de agitar la mano en señal de adiós.  En este aspecto en Nicaragua existe una riqueza inigualable en la cantidad de ellos.  Al igual que en muchos países, el dinero se expresa frotando los dedos pulgar e índice con el resto del puño cerrado, sin embargo, para denotar algún pago o desembolso, se recurre al movimiento de la mano derecha abierta completamente y puesta hacia abajo, rozando apenas la mano izquierda también abierta y puesta hacia arriba.  Pero resulta más enfático el gesto realizado con los dedos índices con el resto del puño cerrado, el izquierdo apuntando hacia abajo y el derecho frotando al izquierdo en posición perpendicular y hacia abajo y con un movimiento en estrecha proporción con la cantidad o lo expedito del pago.  Si el pago es considerable o definitivo se enfatiza dándole una enérgica velocidad.

En cuestiones de salud se recurre frecuentemente a ciertos gestos.  Cuando alguien padece del corazón se utiliza el dedo índice derecho, un tanto encorvado y señalando unas tres veces el centro del pecho, pero si el dedo señala un tanto más hacia la izquierda, indica que padece de tuberculosis.   Para indicar que alguien sufrió un infarto, con el dedo índice derecho completamente recto, y situado al centro del pecho, describe un semicírculo hacia afuera.  Cuando alguien perdió la razón o manifiesta alguna incongruencia, se procede a tocarse con el dedo índice derecho la sien derecha o bien con el dedo índice perpendicular a la cabeza describir varios giros alrededor de la sien.  Si el padecimiento es estomacal, con el puño derecho cerrado a la altura del estómago se realizan movimientos repetidos hacia afuera.  Si se trata de vómitos el mismo movimiento del infarto se realiza a nivel de la garganta, aunque el radio del giro es ligeramente mayor.

Para indicar la acción de caminar, se unen los dedos medio y anular, mientras se agita la mano y el índice azota la unión de los dos primeros y la intensidad y duración denotan la longitud de la jornada.  Para entrecomillar el relato de una conversación telefónica se acostumbra simular un aparato telefónico con una mano empuñada pero dejando libres el meñique y el pulgar que se extienden totalmente hacia afuera, llevándose la mano hacia la oreja y moviéndola al compás de la conversación.  Esta misma señal de la mano, pero llevada hacia la boca y moviéndola de manera oscilatoria, significa que a alguien le gusta la bebida, alcohólica, desde luego.  La variación de este mismo gesto, pero alejando la mano y acercándola repetidas ocasiones de manera enérgica corresponde a un relato en donde el que lo cuenta fue quien se echó sus rielazos.

Para ilustrar una huída, se pone la mano derecha abierta completamente hacia arriba y la mano izquierda, también abierta hacia abajo y encima de la derecha y luego la derecha se desliza hacia afuera con la velocidad que corresponda a la importancia de la huída.  La distancia y su magnitud se señala mediante un gesto realizado con la mano derecha con todos los dedos doblados sobre la palma y luego con un movimiento ayudado por el brazo se despliegan hacia afuera indicando una distancia indeterminada pero considerable.  Lo mismo puede utilizarse el gesto anterior para demostrar un tiempo remotamente pasado.

Indudablemente los aspectos sexuales muestran una veta increíble en cuanto a gestos.  Tradicionalmente la “guatuza” está ligada a la cultura nicaragüense aunque en los últimos años pareciera que ha entrado en desuso.  Se trata del signo universal de la Higa, que originalmente tenía carácter de amuleto y que consiste en asomar el dedo pulgar entre el índice y el medio con el puño cerrado y se trataba como signo despectivo hacia la otra persona o como prevención contra el mal de ojo.  Sin embargo, en Nicaragua su significado se fue deformando hacia dos diferentes acepciones, una de ellas ligada al engaño o actitud hipócrita y la otra que denota el acto sexual.  Obviamente existen sus variantes en cuanto a su interpretación, recurriendo a este gesto para expresarle a alguien que no nos engaña, sacando la guatuza mientras se le dice: Tomá o recurriendo a los famosos “ojitos de cangrejo” en donde se forman dos guatusas que se llevan hacia los ojos, realizando movimientos con los pulgares.  Para indicar que alguien se encuentra en plena actividad sexual, se forma la guatusa y los dedos medio, anular y meñique, describen un mariposeo cuya velocidad está en proporción con el énfasis que se le quiera dar a la actividad sexual. Este gesto se utiliza también para referirse a una sexoservidora.

Otra forma de graficar el acto sexual es empuñando ambas manos y colocándolos a la altura del pecho, el derecho encima del izquierdo y moviéndolos hacia abajo hasta la altura del vientre y volviéndolos a subir, repitiéndolo hasta cuatro veces, algunas veces acompañándolo con: Poj, poj, poj.  Cuando se quiere darle énfasis a la expresión, el movimiento se realiza hacia afuera, generalmente hacia la izquierda, como si se cargara un cañón o se destaqueara un albañal, en este caso se acompaña del sonido: Bimbanga, bimbanga, bimbanga.   Un poco también en desuso es el gesto realizado también para expresar lo relativo al acto sexual cuya utilización también se hace extensiva a los fracasos en los exámenes estudiantiles y que consiste en empuñar las dos manos, bajándolas totalmente y separándolas un poco de las caderas y subiéndolas hasta la altura del vientre mientras se realiza un sonido con los labios apretados y aspirando aire por la comisura central, resultando un zumbido parecido al que realizan los zancudos.  El mismo gesto se realiza también poniendo los puños a la altura de los hombros mientras se bajan hasta el vientre, emitiendo el sonido antes descrito.

Los órganos sexuales, masculino y femenino también tienen sus respectivos gestos, en el caso del primero se colocan las manos abiertas, la izquierda encima de la derecha, traslapadas, separando poco a poco la izquierda hacia abajo hasta darle la dimensión que el interlocutor desea expresar, mientras que para el órgano femenino, con las manos extendidas y las palmas hacia abajo se unen las puntas de los dedos índices y pulgares, estos últimos extendidos completamente hacia afuera.

Nicaragua todavía tiene resabios de una sociedad machista y homófoba, aunque afortunadamente la tendencia es hacia la tolerancia.  Así que entre los gestos también se encuentran aquellos para identificar a quienes tienen preferencias sexuales diferentes y generalmente para los varones se maneja la mano derecha abierta y hacia arriba, la cual se deja caer enfáticamente para mostrar una mano caída o bien, se cierra el puño izquierdo poniéndolo ligeramente inclinado hacia arriba y con la mano derecha abierta completamente se golpea repetidamente la parte superior de la mano izquierda a velocidad moderada.  En el caso de las féminas, con las manos abiertas se palmea repetidamente, a veces con el estilo de Chiquito de la Calzada al cantar flamenco.  Aquí es importante resaltar, que en caso de los varones, principalmente, estos gestos se hacen extensivos a sujetos que aún dándoselas de muy machines, de repente salen con expresiones, argumentos, lances o delicadeces propios de una damisela, por lo que se hacen acreedores de estas señales.

Los dídimos también tienen su señal y usualmente se utiliza una o ambas manos, con las palmas hacia arriba, ligeramente cerradas describiendo una semi esfera y se suben y bajan ligera y lentamente.  Esto significa que el aludido es un huevón. Esto tiene dos acepciones, una de ellas significa que los tiene bien puestos y no le teme a nada y la otra que se trata de un boludo, es decir perezoso u holgazán. Cuenta la leyenda que en un pueblo había un individuo tan holgazán que cuando pasaba por su casa la procesión del Niño Dios de Praga, que tenía una esfera en la mano derecha, disimuladamente subía y bajaba su manita.

En fin, este es sólo un pequeño muestrario de la riqueza que existe en la expresión no verbal del nicaragüense, cada quien tendrá una lista considerable de ellos, algunos los manejarán, otros los interpretarán.  Lo importante es saberlos ubicar en el contexto al cual corresponden, pues las equivocaciones traen consecuencias funestas, no vaya a ser que confundan alguna con un tic nervioso.

Los romanos tenían una máxima muy sabia: Intelligenti pauca, al inteligente pocas cosas, con el tiempo llegó a Nicaragua algo parecido, pero un tanto más pertinente y muy adecuado al presente post: Al entendido por señas.

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10 comentarios

Archivado bajo cultura, lenguaje, Nicaragüense

10 Respuestas a “Al entendido por señas

  1. Tambíen se tenía la costumbre de saludar a una persona fálsa, en mí época ya que nací en el 51, poniendo la Guatuza, con la palma habierta en el hombro derecho del ya nombrado. Sin que él se diera cuenta.

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  2. En mi niñez, nací en 51, los adultos no permitían que los niños escucharan -mucho menos, participaran- las pláticas de las visitas. Cuando mis hermanos y yo no nos retirábamos inmediatamente, mi madre con disimulo movía hacia un lado los globos oculares. Ya sabíamos, si no nos retirábamos después que los visitantes se iban nos caía una buena tunda.:D

    Muy bueno tu trabajo, excelente. FELICITACIONES.

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  3. A.L. Matus

    Muy interesante e ilustrativa la investigación, sólo espero que la foto no sea para el lector. Tal vez sería bueno agregar aquel gesto de arrugar la nariz como ratón para demostrar interrogación, después de lo cual viene el gesto de ignorancia como usted muy acertadamente lo expuso.

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  4. Oswaldo Ortega

    Uniendo la yema del dedo índice con la del pulgar y bajando la mano unos cuantos centímetros expresa que este artículo está en su punto, exacto y perfecto. Hay una seña en particular que he llegado a pensar que es exclusiva de los nicas y es la mano derecha agitada repetida y energicamente hasta impactar el pulgar con los dedos índice y medio exhoratando a alguién que apure el paso, que imprima carácter de urgencia a sus movimientos . No siempre se consigue el propósito buscado , entonces para externar nuestra resignada protesta flexionamos la mano derecha vuelta hacia arriba y apenas empuñada a la altura de la ingle con notorio desgano . Este gesto aparece asimismo reservado para referirnos a ciertos servidores públicos , gestores , asistentes,consultores , edecanes, asesores y otros especialistas en peinar la culebra de las diferentes entidades gubernamentales.

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  7. Isa

    Cuando estaba en primaria, tuve una maestra que solía estirar “el piquito” cuando alguna de sus alumnas favoritas estaba resolviendo algún problema de matemáticas en el pizarrón y decía alguna gracia por nervios o para disimular que no tenía idea de lo que estaba haciendo. Nosotras nos reíamos, como que los labios estirados de la maestra nos daba permiso para no estar tan serias en la clase y teníamos carta abierta para hacer fiesta de las ocurrencias de la víctima.

    Mañas y señas que va captando uno de niño(a) y cuando uno ha vivido lejos del país de alguna forma se pierden, pero que vuelven a la memoria cuando se lee temas tan buenos como el suyo.

    Me recomendaron su blog y es cierto, vale la pena visitarlo!

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  8. René Solorio

    Aunque faltaron las señales de la Mara Salvatrucha y las de la clicka de la 18 de los Angeles; Creo que ya se me antojó ver una de: Harold Lloyd. ja,ja,ja,ja,ja. Buen articulo como siempre. ¡ Saludos !.

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  9. Marco Antonio

    Muy Ilustrativo y educativo este articulo, no habia tenido la oportunidad de leerlo. Saludos

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  10. Guadalupe Noguera

    creo q por ahi voy enseñando a mi hija el lenguaje de los ojos y de gestos, para ponerle limites sin que los demas sepan q hago con la maravilla de niña, bien portada jejejejejejejeje la verdad es q este tipo de lenguaje de señas y gestos nos han educado por generaciones, saludos y gracias

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