De Cocula es el mariachi

Mariachi Vargas de Tecalitlán

Hace muchos años, todavía en el vertiginoso siglo XX, Nicaragua se levantaba con música ranchera.  En esos tiempos, la mayoría de radiodifusoras iniciaban sus transmisiones muy temprano, a veces de madrugada, con programas como “Amanecer Ranchero”  y demás títulos que evocaban aquellos retablos que se observaban en las películas mexicanas, que por mucho tiempo fueron las preferidas en los cines de pueblo.  De los años cuarenta hasta los sesenta, había una notoria predominancia de la música ranchera en el gusto nicaragüense y figuras como Tito Guizar, Jorge Negrete, Pedro Infante y Javier Solís, se convirtieron en verdaderos ídolos de la audiencia nacional, no sólo en las áreas rurales, sino también en los ambientes urbanos.

Los investigadores de la música ranchera mexicana son muy estrictos en cuanto a los alcances de este género y lo ubican en los linderos de temas exclusivamente relativos al campo mexicano y circunscritos al texto y no precisamente a la indumentaria o tipo de conjunto musical que la ejecuta; no obstante, en Nicaragua, como en muchas partes, incluso en México, la música ranchera es sinónimo de la música de mariachis.

Al hablar de este conjunto musical, lo primero que surge es la polémica respecto al origen de la palabra mariachi.  Por muchos años, se creyó que el vocablo nació durante la ocupación francesa en México a mediados del siglo XIX y que se deriva del francés marriage que significa boda, pues en esos eventos era común que amenizaran estos conjuntos musicales.   Esta teoría fue refutada a partir del descubrimiento en los años ochenta de una carta fechada en 1852, es decir antes de la ocupación francesa en México, en donde el Pbro. Cosme de Santa Anna se queja ante el Arzobispo Aranda y Carpinteiro sobre las escandalosas celebraciones del sábado de gloria por parte de unos fulanos llamados mariachis.  Por otra parte, otros historiadores remontan el origen del vocablo a la época de la conquista, en donde los indígenas evangelizados llamaban a la virgen María del río a quien dedicaron un canto de alabanza, que en una estrofa decía María ce son, lo cual se distorsionó a Mariashe son y de donde se cree que pudo derivarse el vocablo mariachi.  Otros musicólogos afirman que el nombre procede del huichol y que significa sonidos del cerro.  Otros por su parte afirman que mariachi proviene del nombre que se le daba a la tarima en donde actuaban estos conjuntos musicales y que estaba fabricada de una madera llamada mariachi, que a su vez proviene de náhuatl huamachil.

Si el vocablo mariachi y su procedencia es motivo de fuertes polémicas, también lo es el origen de este conjunto musical.   La mayoría de las personas se atienen a la letra de una famosa canción ranchera llamada Cocula de Cortazar y Esperón, por cierto este último de ascendencia francesa, la cual tiene una estrofa que dice: De Cocula es el mariachi, de Tecalitlan los sones… ambas localidades ubicadas en el Estado de Jalisco.  No obstante, otros historiadores de la música vernácula mexicana ubican a estos músicos también en Jalisco pero más al norte, en la región denominada Los Altos, de donde por cierto era originario mi abuelo materno y por eso es que somos medio mariachis.   Lo que sí es seguro es que estos conjuntos provienen de Jalisco y regiones circunvecinas como Nayarit y Michoacán.  Lo interesante es que en Cocula, la palabra mariachi se utilizaba para identificar a un músico o ejecutante de algún instrumento.  Al respecto, habría que recordar la famosa película de Robert Rodríguez El mariachi en donde se denominaba así al protagonista, que era un cantante solitario.

De cualquier forma, el mariachi que conocemos en la actualidad, dista mucho de lo que fue en sus orígenes, principalmente en cuanto a su vestimenta.  Inicialmente estos conjuntos se vestían a la usanza de los campesinos de esa región, que era pantalón y camisa de manta, huaraches y sombrero de palma.  Con la llegada del mariachi a la Ciudad de México, a inicios del siglo XX, se transforma su indumentaria y se adopta el traje de faena del charro, que es el jinete del campo y posteriormente el practicante del deporte de la charrería.  Luego el cine mexicano lo transforma en el traje de gala del charro con charreteras y demás ornamentos en plata, así como un sombrero de lujo.

En sus inicios el mariachi interpretaba básicamente canciones rancheras, con temas puramente campiranos y cuyos más ilustrativos exponentes fueron:  Allá en el Rancho Grande, Adiós mi chaparrita, Flor Silvestre, La Panchita, No volveré, El mariachi, Al morir la tarde, El Pastor. Con el tiempo, el mariachi incursionó en otros géneros, que a simple vista podrían ser iguales a la canción ranchera, pero que en el fondo son diferentes, como el Corrido, el Huapango o Son Huasteco, el Jarabe, la Sandunga, la Jarana Yucateca y el Bolero Ranchero.

En cuanto al número de integrantes, el mismo es variable aunque generalmente el mínimo es de siete y usualmente es de doce, aunque los últimos mariachis son monumentales, como los que acompañan a Juan Gabriel que amenazan con alcanzar a una orquesta sinfónica.  Los instrumentos básicos son la guitarra, trompetas, violines, guitarrones y vihuelas, esta última se trata de una guitarra pequeña presente en toda América Latina, como en el caso de Martín Fierro que inicia su canto al compás de este instrumento.  Los mariachis más sofisticados incluyen arpa y flauta.

La consolidación del mariachi como exponente de la música vernácula mexicana ocurrió hasta el siglo XX, cuando este conjunto llega a conquistar a la Ciudad de México y en esta etapa cabe destacar la actuación de José Marmolejo quien alcanzó un rotundo éxito en la Feria de la Canción Mexicana de 1927 y se quedó en la capital mexicana.  Años más tarde llegó al Distrito Federal el músico jalisciense Silvestre Vargas quien realizó las últimas adaptaciones a la conformación musical del mariachi, al incluir las trompetas, conformando el legendario Mariachi Vargas de Tecalitlán.   El resto del trabajo lo realizó el cine mexicano, en donde resaltó la actuación del recordado Tito Guizar y su famosa película Allá en el Rancho Grande, así como posteriormente Jorge Negrete y Pedro Infante, este último haría famoso al bolero ranchero con las grandes composiciones del creador de este género, Rubén Fuentes (Cien años, Ni por favor).   De esta manera, la canción ranchera fue perdiendo su carácter campirano, abordando a veces temas con cierto sabor urbano, como es la obra del gran compositor e intérprete José Alfredo Jiménez, siendo un clásico ejemplo su tema Las ciudades. También es interesante el fenómeno de urbanización completa de este género con el compositor e intérprete Salvador “Chava” Flores, autor de Bartola, El gato viudo, Herculano y muchas más.  Después de la muerte de Pedro Infante en 1957, la música ranchera parecía haber perdido a su último exponente, sin embargo, para esa época se disparaba la carrera de Javier Solís quien a través del bolero ranchero logró mantener vigente a esta música.  En Nicaragua causó una tremenda sensación y no hay quien no recuerde las versiones de Cuatro cirios, Payaso, Llorarás, Llorarás, incluyendo la versión del tango Sombras y el éxito italiano He sabido que te amaba.  Después de su muerte en 1966, el género ranchero cayó en un impase hasta los años setenta cuando surgió Vicente Fernández para darle un nuevo aire al género.

En Nicaragua, a inicios de los años sesenta, Francisco López de Matagalpa integra el primer mariachi del país, sin embargo, muchos alegan que en realidad no era un conjunto nicaragüense, pues los integrantes eran salvadoreños.  No obstante, el mariachi de Pancho López, como se le llegó a conocer, amenizó muchas fiestas a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, bajo el entusiasmo de poder escuchar en vivo a una agrupación de este género.  En 1964, en La Trinidad, Estelí,  se integró un grupo que en un inicio tenía el nombre de Mariachi Triniteño y que luego lo cambió por el de Mariachi Norteño.  Estos dos conjuntos abrieron la brecha para que con el tiempo poco a poco se fueran integrando nuevas agrupaciones.  En Managua el Mariachi Nicaraguano se proclama el primer conjunto capitalino, formado en el año 1975, siendo dos locales quienes abrigaron el desarrollo de estas agrupaciones, el Munich que después del terremoto se había establecido en las inmediaciones del Seminario Nacional al occidente de la capital y la Plaza Justo Santos, que se improvisó el la plazoleta del Estadio Nacional, junto al Caballo de Somoza.  Al desaparecer la Plaza Justo Santos, la Rotonda de Bello Horizonte tomó su lugar para la concentración de mariachis y tríos que ofrecen sus servicios musicales.

En la actualidad, el mariachi y la música ranchera, a pesar de las transformaciones que han sufrido siguen vigentes, aunque cada vez tienen que competir con mayor cantidad de corrientes musicales.  En México, a la par de los grandes exponentes de este género, como los mariachis Vargas de Tecalitlán, el Mariachi México de Pepe Villa, el Mariachi de América de Jesús Rodríguez de Hijar y muchísimos más, así como intérpretes como Vicente Fernández,  Alejandro Fernández, Aida Cuevas, Pepe Aguilar, Pedro Fernández, además se realizan continuamente festivales de la canción ranchera que mantienen vivo el espíritu vernáculo, además que los artistas de música popular, mexicanos y extranjeros, de vez en cuando se dan sus escapadas hacia el género.  También es impresionante la originalidad de algunos músicos para realizar verdaderas joyas en los arreglos para este tipo de música.

En Nicaragua, a pesar de toda la influencia de la música internacional, todavía existe un gusto preferencial por la música ranchera y es siempre un acompañante emotivo para cualquier tipo de celebraciones.  Existe un gran número de agrupaciones en toda la república que se esmeran por competir y lograr sobrevivir.  Sin embargo, es muy raro encontrar un mariachi completo tal como se debe, con todos los instrumentos, pues algunos suplen a la sección de violines con un acordeón e incluso sustituyen a las trompetas.  La crisis actual ha venido a afectar seriamente a estos grupos, pues en primer lugar, el legendario Restaurante Munich cerró sus puertas para siempre y en general, no muchos están dispuestos a pagar cerca de 50 dólares por ocho canciones.

Respecto al repertorio que manejan estos mariachis locales, es variado y a veces amplio, incluyendo desde luego las tradicionales como La negra, Guadalajara, Las mañanitas, El Rey, Volver, volver, volver, La ley del monte, La retirada y demás.  Sin embargo, si quiere poner a prueba el conocimiento de la música ranchera de uno de estos grupos, puede pedir Las Olas (no confundir con el vals Sobre las olas), emblemático tema autóctono de Jalisco y que sólo los conocedores a fondo de este género la saben e interpretan.  Yo he solicitado, a manera de prueba este tema y nadie la conoce, salvo en una ocasión en que fui a una boda a Estelí y llegó un mariachi a amenizar, no recuerdo si era el de La Trinidad, el caso es que les solicité Las Olas y todos pusieron cara de yo no fui, a excepción de un señor de edad que tocaba el violín y para mi sorpresa se lanzó la introducción de ese tema a la perfección, agregando: -Sí la conozco, pero no la tenemos montada.

Al sintonizar las emisoras a primera hora de la mañana, cada vez es menos la música ranchera que se transmite, tal vez en las áreas rurales todavía predomina, sin embargo, aquella relación tan estrecha entre la música bravía de los mariachis con una humeante taza de café ya pasó a la historia y esta música ahora se asocia más que nada a amanesqueras y al sabor del tequila.  Lo cierto es que no hay mejor manera para expresar los sentimientos fuertes que una canción ranchera y el mejor pretexto para sacar un grito a todo pulmón.  Chan-charrán-chan-chan.

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7 comentarios

Archivado bajo cine, Mùsica

7 Respuestas a “De Cocula es el mariachi


  1. Excelente e interesante artículo.

    Yo también viví la tremenda sensación ocasionada por las canciones de Solís.

    Salud♥s

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  2. A.L. Matus

    Muy completo el reportaje sobre este exponente musical de todos los tiempos. Tal vez habría que resaltar al Mariachi Sol de Oriente, de Masaya, que es el más completo del país y ya ha ganado varios premios en los concursos que se realizan a nivel nacional.

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  3. Oswaldo Ortega

    Muy ilustrativo tu artículo aunque este género no ha evolucionado en las últimas décadas y no ha sido por falta de intérpretes o compositores sino por imposiciones de promotores de espectáculos que no apuestan por la verdadera expresión artística sino por la seguridad que brindan charros improbables de voces chillonas y afeminadas que rebajan la imágen de la música bravia que inmortalizó Negrete. Estoy seguro que habrá
    composiciones magistrales a la altura de La Bikina de Ruben Fuentes o Mi ciudad de Guadalupe Trigo en espera de empresarios comprometidos con la cultura y el buen gusto.

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  4. Roberto Argüelles

    Ay, ay, ay, ay, ay!
    Cuanto me gustan las olas
    Ay, ay, ay, ay, ay!
    Las olas no las casadas
    Mucho me gustan las olas.

    Ay, ay, ay, ay, ay!
    Pero más a mí me gustan
    Ay, ay, ay, ay, ay!
    Cuando las tengo abrazadas
    Mucho me gustan las olas.

    Y que Viva México

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  5. René Solorio

    A diferencia de mi amigo Oswaldo Ortega; Yo creo que hacen falta mejores compositores. Tuvo que venir Bebu Silvetti de argentina,a darle un pequeño estirón de orejas a los mexicanos con su canción “Mexico de Noche” .
    No importa de donde sean,pero eso es lo que hace falta.

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  6. MIGUEL ALVAREZ

    excelente informacion

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  7. Rafael Plazola Armenta

    Hola, yo tengo una foto, que comprueba que el mariachi Cocula de mi papa Victor Plazola, ya utilizaba la trompeta en 1933 en Mexico D.F., la foto esta con la fecha: 30 de julio de 33 y esta firmada por mi señor padre, cuando gusten la muestro, y el mariachi Vargas llego a la capital en 1934, asi que, Silvestre Vargas imito al mariachi Cocula de Victor Plazola al incluir las trompetas, la vihuela y el guitarron.

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