Adiós, Profesor Linarte

Profesor Heberto Linarte

Tenía tan sólo seis años cuando fui arrancado de las faldas de mi madre para ingresar al Instituto Pedagógico de Diriamba.  Fue un evento traumático pues previamente había cursado dos niveles de preescolar cerca de mi casa, bajo la sombra protectora de la abuela, quien mandaba a sus emisarias a monitorear mi estancia en la escuela y de una maestra, amiga de la familia, que me trataba con especial consideración.  Para ir al Pedagógico tenía que madrugar y tomar una camioneta que pasaba por el pueblo para recoger a los sanmarqueños que en esa época estudiaban con los ínclitos hijos de La Salle y que nos llevaba de regreso a las cuatro de la tarde, pues todavía existía el turno completo, con dos medias jornadas los miércoles y los sábados.  Estaba en la modalidad de seminternado por lo que tenía que almorzar en el Colegio, cuya comida era infame comparada con la comida de la casa de los abuelos.

Fue toda una experiencia asistir diariamente al vetusto edificio del Colegio, además de convivir con tanto condiscípulo y en especial con el claustro de profesores, unos más notorios que otros.  Los personajes más pintorescos eran los hermanos Agustín y Felipe.  “Tincito”, como le decían al primero, tenía a su cargo el tercer grado y además de ser un músico consumado, autor de numerosas composiciones y creador de varias bandas musicales, era un fiel creyente que el mejor alimento era el pinolillo, del cual cargaba siempre una generosa dotación en un bote que escondía bajo su sotana y repartía a todos los pinoleros que se acercaban a solicitarle.  Felipito por su parte era una figura novelesca, de pequeña estatura pero con una vitalidad única y un dinamismo que lo hacía transitar de la librería a la tesorería, así como a todas las labores de mantenimiento y cuando era menester, bajaba al pozo a componer la bomba o subía al tanque, treinta metros arriba, a revisar los niveles de agua.

Sin embargo, la figura más enigmática de todo el colegio era el Profesor Heberto Linarte, quien impartía Matemáticas y Física en secundaria y a quien le decían “El Mago”.  Este sobre nombre lo había ganado porque había una creencia en todo el alumnado de secundaria que nadie podía copiársele en un examen, lo cual con el tiempo se volvió una leyenda.  Ayudaba a su misteriosa figura, no tanto los anteojos oscuros que casi siempre los mantenía puestos y que le ayudaban a mirar hacia donde nadie sospechaba, sino su automóvil.  El Profesor Linarte vivía en ese entonces en El Crucero y se trasladaba al Colegio en un  enorme Cadillac color biege, convertible, al que por añadidura le eran endosadas capacidades mágicas y hasta se llegaba a decir que lograba despegarse del suelo cuando corría.  Cuando viajábamos en la camioneta de San Marcos a Diriamba, pasando Las Esquinas de repente nos aventajaba el Cadillac y todo el mundo se asomaba para ver las maravillas que pudiera hacer el fantástico automóvil.

Cuando llegamos a la secundaria sentimos el rigor en el estudio.  Por un lado el titular del primer año, el Hermano Inocencio insistía en que debíamos aprender de memoria todos los huesos y músculos del cuerpo humano y en la clase de religión nos advertía sobre los peligros de los pecados impuros que podrían conducir no tanto al infierno en la otra vida, sino a la ceguera en esta, mientras nos miraba inquisidoramente a través de unos gruesos lentes que parecían arrancados del observatorio Auger. El Profesor Francisco “Paco” Cordero se lucía con sus narraciones sobre los más coloridos pasajes de la historia universal o bien sobre la educación cívica.  Sin embargo, lo que esperamos con una mezcla de temor y curiosidad eran las clases de Matemáticas que impartiría el Profesor Linarte.

Lo primero que nos impresionó en la clase de Matemáticas fue la tremenda voz del Profesor Linarte que puso a temblar a la mayoría de los alumnos.  Comenzamos con las operaciones básicas y elementos de geometría y de paso nos encaminó hacia el orden y la disciplina.  No permitía ningún tipo de relajo en su clase y aunque estuviera de espaldas a la clase, escribiendo en la pizarra, sabía quién estaba distraído o jugando y lo sorprendía con una pregunta, lo que reafirmaba la creencia de que tenía capacidades mágicas.  Los más escépticos le achacaban esas facultades a sus anteojos oscuros, que le servían para esconder su mirada u observar hacia atrás como un espejo.  Lo que no se imaginaba nadie era que el Profesor Linarte era un psicólogo práctico.  Sabía adivinar en la mirada de los alumnos si estaban nerviosos o bien si no tenían la menor idea de lo que se preguntaba en un examen.  Una gota de sudor resbalando por la patilla del joven bastaba para adivinar algún atrevimiento.  De cualquier forma, en los cinco años que lo tuvimos como profesor, nadie logró copiársele en un examen y los vanos intentos terminaron con el reprobado automático.

A pesar de que las matemáticas nunca fueron de mi agrado, con el Profesor Linarte logré aprender los elementos básicos de las operaciones matemáticas, la geometría, el álgebra, la trigonometría, los logaritmos, el cálculo, derivadas e integrales.  Posteriormente, en Física logré también adentrarme al mundo de la estática, la termología, acústica, óptica, electricidad y magnetismo.

Los profesores seglares, se distinguieron por tratar de manera respetuosa a los alumnos y en los años que yo estudié en La Salle, nunca presencié ningún maltrato físico a un alumno de parte de ellos.  El Profesor Linarte era exigente, enérgico y firme, pero nunca empleó la violencia con nosotros y el castigo más duro que utilizó fue una operación matemática kilométrica que debíamos resolver si queríamos salir al recreo de medio día y que al final nadie pudo resolver.

El Profesor Paco Cordero trataba de lucirse en sus clases con sus narraciones de la historia universal y se empeñaba en atraer la atención de todos sus alumnos y que vivieran dichos pasajes como si los estuvieran viendo.  El Profesor Bayardo Cordero que a partir de tercer año impartía Química y Biología, tenía un carácter campechano para explicar sus clases y era flexible para tratarnos en los exámenes.  El Profesor Linarte por su parte era estricto y nos sometía al rigor de sus explicaciones, sin embargo, una vez por semana, dedicaba un parte de su clase a hablarnos de los valores que deberíamos cultivar.  Si el Profesor Paco Cordero nos recordaba el pasaje de Francisco I, derrotado, escribiéndole a su madre: “Todo se ha perdido, menos el honor”, el Profesor Linarte por su parte nos hablaba sobre lo que significaba el honor y como una persona debe luchar por su dignidad y buscar la admiración y el respeto de los demás.  Tal vez el Profesor Paco Cordero nos narraba de manera emocionante la defensa del Paso de las Termópilas de parte de Leónidas y sus 300 espartanos, el Profesor Linarte por su parte nos hablaba del significado del heroísmo y del amor a la Patria.  Y así, esas cápsulas de profunda enseñanza fueron ayudando a fortalecer nuestros valores y que son distintivos de los lasallistas de aquella época.

En quinto año, por tradición las cosas cambiaban para los futuros bachilleres.  La actitud de parte de todo el claustro de profesores se flexibilizaba, había un trato más cercano y considerado y se llegaba a sentir un ambiente de camaradería.  El Profesor Linarte hacía más frecuentes sus intervenciones sobre aquellos temas que no estaban en ningún programa pero que a lo largo de la vida nos daríamos cuenta de su importancia.

Un día a finales de febrero de 1967 llegó el momento del adiós.  En la ceremonia de Promoción nos despedimos de todos los compañeros y de nuestros profesores, sin imaginarnos que a muchos de ellos no los volveríamos a ver jamás.  Al Profesor Linarte lo miré en un par de ocasiones a finales de los setenta, en Masatepe, adonde acompañaba a mi padre a reuniones que lo invitaban sus amistades en esa ciudad; nos saludamos cariñosamente y fue la última vez que lo miré.

A través de un comentario a este Blog, de manera casual entré en contacto con un hijo del Profesor Linarte, quien me comentó que su padre había fallecido recientemente.  Decidí entonces escribir algo sobre él y le solicité información para completar mis ideas y fue entonces que me di cuenta que llegué a conocer a Heberto Linarte, el Profesor, el Guía, el Mentor, sin embargo no sabía nada del Hombre, de aquel que en algún momento se despojaba de su capa de magia y misterio y como un ser de carne y hueso era hijo, esposo, padre, con tristezas y alegrías, sueños y ambiciones.

Heberto Antonio Linarte Rodríguez nació en Masatepe un 30 de marzo de 1929.  Su padre era Don Nicolás Linarte Jirón y su madre Doña María de Jesús Rodríguez Téllez, ambos dedicados a las tareas del campo.  A los pocos meses de nacido Heberto, su familia se traslada a la Hacienda El Crucero, en donde su padre es contratado como administrador y ahí, en una escuela multigrado cercana, estudia sus primeras letras; luego, es trasladado a casa de su abuela en Masatepe en donde cursa hasta el tercer grado.  Luego llega a Managua en donde ingresa al cuarto grado del Instituto Monseñor Lezcano que dirigían los ínclitos hijos de La Salle y posteriormente cursa la secundaria en el Instituto Pedagógico de Managua en donde se bachillera en el año 1948.

Por su dominio de las ciencias exactas se inclina por la Ingeniería e ingresa a la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad Nacional con sede en Managua.  Al mismo tiempo, imparte clases en una escuela nocturna ubicada en las cercanías de la Casa del Obrero.  A inicios de los años cincuenta, por razones personales abandona la carrera de Ingeniería. Coincide lo anterior con el hecho de que a su amigo el Dr. Alfredo Cardoza le ofrecen en el Instituto Pedagógico de Diriamba una plaza de docente, misma que la cede a Heberto.

De esta manera, a partir de 1951, Heberto se inicia como docente del I.P.D., en donde imparte las materias de Matemáticas y Física en secundaria. En 1955 se casó con la Sra. María del Socorro Cardoza Solórzano, hermana de su maestro y amigo Dr. Alfredo Cardoza con quien procreó siete hijos; desafortunadamente el último parto, de trillizos, tuvo serias dificultades y no sobrevivieron.  En 1968 los bachilleres del Instituto Pedagógico de Diriamba le dedican su Promoción al Prof. Heriberto Linarte.

Durante su labor docente en el Pedagógico, Heberto nunca se apartó de las labores agrícolas, pues siempre ayudó a su padre con la administración de la Hacienda El Crucero, así como de la finca de su propiedad en San Rafael del Sur llamada “Rancho Alegre”.  En 1970 que fallece su padre, Heberto hereda la administración de la Hacienda El Crucero y consigue un horario especial en el Pedagógico para poder combinar sus actividades, además de las clases que impartía en el Colegio Madre del Divino Pastor en sus dos planteles y ad honorem, en la escuela nocturna San Sebastián que fundara su amigo el Profesor Juan Carlos Muñoz para ayudar a los jóvenes de Carazo.

En 1974 después de un fuerte sismo que sacude a Carazo, el Instituto Pedagógico de Diriamba, después de 35 años de funcionamiento, cierra sus puertas definitivamente. Heberto queda abandonado a su suerte, pues los ínclitos hijos de La Salle fingen demencia y no le ofrecen absolutamente nada por sus 23 años de servicio, ni siquiera una alternativa de trabajo en Managua.  Heberto se dedica entonces de lleno a las actividades agrícolas, administrando además de El Crucero, una pequeña finca llamada El Pozo.

En los años ochenta, las fincas que administraba Heberto son confiscadas para favorecer a los “pobres”.  Sin muchas alternativas Heberto tiene que aceptar un puesto en la imprenta de su amigo Don Octavio Rocha en Managua.  Posteriormente, en 1983 a través de su ex alumno, el Profesor Rafael Narváez, originario de San Rafael del Sur y sanmarqueño por adopción, consigue una plaza de docente en el Colegio Corazón de Jesús de las Hermanas Betlemitas de Chinandega en donde imparte clases hasta el año 1984,  y logra ganarse el cariño del alumnado quienes le dedican las promociones de todos los años que estuvo allá.

Al año siguiente imparte clases en el Instituto Pedagógico de Managua, esta vez simultáneamente con su hijo menor quien impartía Matemáticas en segundo año.  El siguiente año lectivo, 1986, regresa a Chinandega a impartir su último año en esa ciudad pues tiene que regresar a El Crucero por razones de salud de su esposa.  En 1987 el Dr, Carlos Herrera le ofrece su plaza como profesor de Matemáticas en el Instituto Nuestra de las Victorias de El Crucero.  El Centro contaba apenas con el ciclo básico, sin embargo Heberto convence a Sor Bertha González que realizara las gestiones ante el Ministerio de Educación para incorporar toda la secundaria.  En 1989 el Instituto logra su primera promoción de bachilleres.

A mediados de los años noventa, la salud de Heberto empieza a deteriorarse debido a una diabetes padecida desde los cuarenta años y que comenzó a incidir en su vista y audición, lo que lo motiva a retirarse definitivamente de la docencia en 1995.  En ese mismo tiempo, la Hacienda El Crucero fue regresada a sus dueños y Heberto fue llamado a hacerse cargo de la misma.

A partir de entonces su salud fue deteriorándose poco a poco.  En 1997 sufrió un pequeño derrame cerebral que afortunadamente no dejó secuelas graves.  Por recomendaciones de su amigo el Profesor Bayardo Cordero, nunca dejó que le inyectaran insulina y recurría a remedios sencillos y a veces naturistas.  A comienzos de este año, su salud estaba en el límite y Heberto comenzó a presentir su muerte y hasta empezó a barajar fechas probables, que si el día de su cumpleaños el 30 de abril, que si el 11 de abril que era sábado de gloria en que cayó el día que nació o el 15 de abril fecha en que habían fallecido su padre y su abuela materna.

Fue el 16 de abril de 2009 que Heberto, rodeado de su esposa, hijos y nietos abandonó este mundo.  Fue su última voluntad que lo enterraran en el Cementerio de El Crucero, en una colina desde donde se divisa la montaña, el mar y Managua y fue allí en donde cargado por sus hijos y nietos bajó a su última morada.

Sus miles de alumnos se encuentran ahora en los puntos más inverosímiles del planeta y estoy seguro que en algún momento de sus vidas recordarán cariñosamente al Profesor y por eso en nombre de todos ellos, con el corazón de gratitud henchido, como dice el himno lasallista, digo: Querido Profesor Linarte, Descanse en Paz.

Agradezco profundamente al Profesor Heberto Linarte Cardoza, por haber compartido conmigo “El Retrato de mi padre”, que es un testimonio de la vocación y dedicación de un hombre que se entregó a la educación nacional, pero más que eso, es la muestra del amor y respeto que se ganó de parte de su familia.

Promoción I.P.D. "Heberto Linarte" 1968

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27 comentarios

Archivado bajo cultura, Familia, Nicaragüense

27 Respuestas a “Adiós, Profesor Linarte

  1. Heberto José Linarte Cardoza

    Crecimos en el tiempo que los padres decían “los maestros son los segundos padres”. Un eterno agradecimiento de los primeros hijos hacia los segundos hijos de nestro padre. Los LInarte Cardoza.

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  2. María de Jesús Linarte Cardoza y Valentina Montalvan Linarte

    Estimado Don Orlando Ortega:
    Soy la hija mayor del Profesor Heberto Linarte, mi hermano Heberto me comento que usted habia tenido la amabilidad de recordar a la figura amada de mi padre y abuelo.
    Ojalá, que en el futuro muchos de esos alumnos regados por todo el mundo se unan a esta página de adiós y sepamos hasta donde germinó la semilla que mi papá sembro en cada uno de ellos.
    Mi papá murió féliz convencido de que iba a encontrarse con Jesús y con su muerte nos dio la última lección memorable.

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  3. Que descanse en paz el profesor Linarte. Él sigue viviendo en el recuerdo de sus alumnos y sus seres queridos.

    Salud♥s

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  4. Nicolas Antonio Linarte Cardoza

    Agradezco Sr. Ortega su fineza, al resaltar aspectos de la vida de uno de sus recordados maestros, no tiene idea de lo emocionado que me dejo leer su relato en compañia de mis hijas, soy el hijo numero tres del profesor y Doña Coco con quien compartio 54 años de matrimonio mas siete años de noviasgo me confirma mi hija Veronica, y actualmente resido en San Pedro Sula Honduras, soy padre de cuatro hijas y tengo una pareja de nietos que recuerdan con mucho amor al fallecido Abuelito como tuvieron la oportunidad de llamar al Bisabuelo. El pidio ser enterrado en el Crucero viendo hacia el mar, y le cumplimos, aunque recibimos criticas de muchos conocedores de las tecnicas de entierro que lo pusimos en posicion equivocada, realmente estamos seguros que el murio en paz con Dios y con sigo mismo y que ha estas alturas goza de la felicidad de la vida Eterna. El epitafio que encontro mi Hermano para la tumba dice LAS ENSEñANZAS DEJADAS INMORTALIZAN TU ESPIRITU, como un homenaje a su entrega por la educacion no solo de los Lasallistas centroamericanos que lo gozaron en sus tiempos de joven sino tambien de las y los estudiantes de Chinandega, Managua y su mismo Crucero que ya en sus epocas seniles supieron que don Heberto estubo para servirles cuando lo necesitaron y donde lo necesitaron. Que en paz descance Papa, Abuelito y Superabuelito.
    Nuevamente gracias Sr. Ortega de parte de la familia Linarte Pereira, desde San Pedro Sula Honduras.

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    • Roberto Augusto Linarte Saavedra

      Quizas muchos de ustedes no tengan ni la mas minima idea de quien soy yo… Pero mi intencion es solo expresar algunas palabras! Por cosas de la vida yo no pude conocer a Don Heriberto Linarte, aunque me hubiese encantado poder hacerlo.

      Estoy muy orgulloso de mi abuelo!!!
      Lastima que fue esta la manera de conocerlo, almenos un poco… Gracias señor Orlando por sus palabras, a medida que fui leyendo este articulo salieron de mi rostro lagrimas, lagrimas de amor, lagrimas de ternura, lagrimas de aprecio para ese hombre al que no pude conocer pero del cual hoy me siento muy orgulloso, Por cosas de la vida encontre este blog en internet y por mera curiosidad entre, haciendolo sin saber que dentro de el iva encontrar algo mas que un articulo para leer.

      Soy un joven de 21 años que por cosas de la vida encontro la maravillosa historia de un mentor, de una persona que se entrego de lleno a la educacion, y no solo a aquella que nos demuestra que 2 y 2 son 4, sino a una educacion de vida llena de consejos, ejemplos y valores que atravez de las lineas de su escrito puedo apreciar.

      Me siento orgulloso de un hombre al cual nunca pude conocer, pero al cual siempre recordare… Me siento triste por su partida de la cual me entero ahora, pero brindo mi grande honra a ese padre ejemplar, a ese amigo sin igual a ese segundo padre de muchos, a ese abuelo que no pude disfrutar.

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  5. A. L. Matus

    Es de grandes hombres respetar a sus padres y a sus maestros. Me parece un merecido homenaje para un gran educador y es una lástima que los periódicos nacionales no hubieran publicado nada al respecto. Muy buena prosa y parodiando a Francisco I yo diría: Todo se ha perdido, menos el humor, pues eso del Hermano Inocencio está de antología.

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  6. Apreciado Orlando Ortega cuntos anos han pasado, y cuanto me alegra saber de ti, como quisiera saber de Rafael Quant, Eliodoro Robleto,Martinelli.Orlando Gonzalez, Moises Baltodano, Rodolfo Mendieta, Fco Gonzales. Fradega, Marinez, Sovalbarro, Frenzel,Matuz, Serrano, Vega, Beteta, Baez, Rojas, se de otros de nuestros conpaneros unos viven en USA, estos son Miguel Gonzales, Julian y Elias Zogaib, Silvio Paheco, N Teran, E Lopez, Madrid, J Elizondo, en mexico vive Eduargo Bekuillart, en Australia vive Fresch, y Pataky, en Espana vive Alfredo Valle, R Arguello, chele Ivan Garcia quiero decirte lo mucho que aprecio tus escritos los estoy leyendo, son numero 1 estos me traen gratos recuerdos de aquellos memorables momentos que nos toco vivir como estudiantes durante 11 anos en el IPD, recuerdos imnolvidables de tantas decenas de bellos momentos vividos y compartidos con esos maestros seglares y religiosos que nos formaron y que nos impartieron el pan del saber entre ellos el profesor Juan Carlos Munoz, el Prof Paco Cordero, el prof Dr Bayardo Cordero, el prof Heberto Linarte, el prof se me vienen a la mente durante fuimos estudiantes tambien los que fueron directores, 1 hno Gabriel, 2 hno Miguel y 3 el hno Felipon, a estos hay que agregar hno Basilio prefecto de primaria, hno Angel tambien prefecto, hno Bernardo mangache, hno Apolinar, hno Luis, hno Emilio, hno Agustin tincito, el hno Felipito, hno Timoteo, hno Agustin el joven, el hno Javier, el hno Inocencio, el hno Alberto, el hno Pedro, el hno Mincho, el hno Edilberto Maria,el hno Esteban, el hno Arbert, el hno Hipolito, el hno Julio, el hno ,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,,Orlando espero que sigas haciendo estas fichas historicas del IPD, de esa alma mater que nunca olvidaremos,donde pasamos la infancia, ninez y adolecencia, en ese maravilloso centro de estudio que dejo sus huellas bien enmarcadas en nosotros, como decia su himno que nos ensenaba Tincito que decia asi, Pedagogico flor de juventud, foco de labor de ciencia y virtud,,,, de jovialidad y de distincion todos te ofrendemos nuestro corazon, a estudiar y aprender volvamos y el deber integral tomemos de la vida tal cual es, colegio bendecido jamas te olvidaremos, por siempre viviras en nuestra memoria,

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  7. Oswaldo Ortega

    Para mi es un privilegio poder contarme entre los exalumnos del Profesor Linarte y aunque han pasado más de cuarenta años y difícilmente pueda ya recordar las Leyes de Kepler o diferenciar la masa inercial de la masa gravitacional ,aquellas enseñanzas cívicas respaldadas por una vida intachable y proverbial honradez nunca fueron echadas al olvido. Ojalá muchos puedan conocer a traves de tu blog el perfil de este admirable mentor que inspiró a varias generaciones

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    • marianela linarte

      Soy la hija #2 del prof. Linarte,le agradezco mucho el articulo sobre mi padre que aparece en su pagina. El dejo tanto buenos recuerdos y creo que su vida merece solo comentarios positivos. Fue un hombre muy noble aunque de temperamento fuerte,pero inspiraba mucha confianza, ustedes sus ex alumnos lo saben. El gran lider que supo guiar a su familia en un mundo tan cambiante para seguir siempre por los caminos del bien. Descanza en paz papa, aqui todos te valoramos, te honramos, respetamos tu reecuerdo,te agradecemos todo lo que significas y sobre todo siempre te querremos. Tu nene’.

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  8. GUILLERMO COREA CARDOZA

    Motivado por el recuerdo de don Heberto, asi lo llamabamos familiarmente al Profesor Heberto Linarte Rodriguez hago presente mi testimonio familiar.
    Le recuerdo de cuando yo tenía 9 años de edad y cursaba el tercer grado de primaria, en el “INSTITUTO PEDAGOGICO DE VARONES DE MANAGUA”.Era el año de 1954,para este tiempo estaba de novio con mi tia Cocó Doña Socorro Cardoza Solorzano, hermana menor de mi Mamá Rosita Cardoza Solorzano.En ese tiempo yo sentía alegre todo el convivio familiar que nos rodeaba todo era como mas sencillo no habían tantos adelantos técnologicos y crecíamos alrededor de la casa paterna familiar de los Cardoza Solorzano donde nuestro abuelo Santos Cardoza Hernandez nos innundaba de cariño a familiares y amigos, ya la Abuela Doña Mercedes Solorzano De Cardoza había partido a la casa de DIOS(no tuve la dicha de conocerla)en el año de 1943.
    La casa estaba ubicada en la siguiente direccion: Del cine Alameda una cuadra abajo sobre la calle Colon llegaba uno a la esquina de “LA VALERIANA” establecimiento de Doña Felipa Mendoza y luego media cuadra al norte.
    En ese tiempo la “Calle Colon” y sus alrededores eran de gran actividad comercial, que comenzaba en el Parque Bolivar y terminaba en la esquina de “Sony Boy”,tiempo de oro de las Radioemisoras,salas de cine pues no existía la TV,brillantina Yardley,brillantina “Para Mi”,Camay y Palmolive se disputaban el mercado de los jabones de tocador,”MEJORAL”arraigada popularmente para el alivio de dolores en general.La Calle Colon era ruta exigida para el transporte hacia la carretera sur, que te llevaba a “EL CRUCERO” donde habitaban Los Linarte.
    En el año de 1955 mi tía Cocó y Don Heberto contraen matrimonio gran fiesta familiar amenizada por el conjunto “Shampoo Musical” de Dn Guillermo Dominguez,la sorpresa de la separacion con nuestra querida tía Cocó nos innunda a todos los sobrinos que vivimos la dicha de gozar de su alegría y cariño y la llegada ya como tío de don Heberto,se abre nuestra incognita y con el pasar de los días motivados por su bondad y cariño se fomenta una gran union con él.
    En los siguientes años se suceden mis etapas de niñez,Juventud y de adulto en la que nos brindo muchas enseñanzas, a familiares y amigos.Entre lo que podemos comentar el cultivo y florecer de El Cafe,como se recolectaba y procesaba,inolvidables las visitas en temporada de corte a la “HACIENDA EL CRUCERO”, administrada en ese entonces por sus queridos padres Don Nicolas y Doña María De Jesus Linarte.
    Y que decir de conocer y amar la Naturaleza en nuestra Tierra NICARAGUA en compañía de nuestra Tía Cocó y primos, noches de campamento que hicimos a la orilla del mar en “Punta de Piedra” y su finca “Rancho Alegre”.Recibiendo tambien clases de cosmografía a cielo abierto.
    En fin con gran gozo puedo decir que mis Tíos HEBERTO Y COCO ejercieron una gran influencia paternal en el entorno familiar,presentes siempre en todo momento en alegrías, duelos y tambien en los eventos desafortunados, su hogar fué refugio incondicional cuando el terremoto de Managua,durante La guerra en fin solo Bendiciones.
    Tuve la dicha de despedirme , la noche anterior a su partida a la eternidad con un fuerte abrazo que me trasmitio todo el calor y el gran cariño que goze de él todos los años que compartí,indiscutiblemente “SU PRESENCIA SIEMPRE ESTARA CON NOSOTROS”

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  9. Pedro Miguel Barriuso

    Soy ex-Hermano de la Salle y trabajé un año en el IPD como prefecto de disciplina del internado en 1969-70 y varios años en el IPM como profesor.
    Guardo un grato recuerdo de todos esos maestros y profesores a los que hacéis referencia en estas notas tanto del Prof. Duarte como del prof. Cordero y de los diversos Hermanos de La Salle así como del equipo Excelsior que tantas glorias nos dio en las campos de fútbol…
    Por ahí tengo alguna foto de la comunidad de aquellos años que trataré de encontrar para enviarlas a esta página.

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    • Carlos J. Rondon

      Sr. Pedro Miguel Barriuso,

      yo curse el 6to. de primaria 1963-1964 en el IPM, nuestro profesor era el Hno. Pedro. Quisiera saber si es el mismo.
      Saludes,

      Carlos J. Rondon

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  10. Eduardo Guayo Gonzalez

    Un caluroso saludo a todos mis coterraneos Diriambinos y un abrazo fraternal al Senor Lolo Morales a quien felicito por esta encomiable empresa de escribir sobre el Glorioso Instituto Pedagogico de Diriamba; Sin duda alguna, hemos vivido una de las mejores epocas de Nicaragua en nuestro colegio. Eduardo Guayo Gonzalez

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  11. Ricardo Nesme Velasquez

    Gracias Sr. Ortega por haber compartido con todas las personas, familiares y los Ex-alumnos del IPD la biografia de este gran hombre, profesor y mentor DON HEBERTO LINARTE. Yo tambien tuve la dicha de ser su alumno en el IPD (65-71) y siempre he llevado en mi mente su imagen y su voz, especialmente cuando nos impartia disciplina.
    Profesor Linarte nos precediste en la partida mas alla del horizonte para ir a la presencia del Padre Eterno dejandonos la estela de tu recuerdo. Nunca tendremos palabras para retribuir esas enseñanzas tuyas. Solo dejame escribirte estas humildes estrofas:

    Del que enseña alabemos el estro
    Bendigamos su vida y su ejemplo
    Veneremos la escuela que es templo
    Donde oficia abnegado el Maestro.

    Gloria a ti ignorado Mentor
    Que prodigaste tu esfuerzo y tu luz
    Y que llevaste a cuesta la cruz
    Caminando resuelto al tabor.

    Que prodigaste tu sabia simiente
    Laboraste constante y con calma
    Que iluminastes del niño la mente
    Transformandole el cuerpo y el alma.

    Padre Eterno prodigale al Prof.. Linarte siempre tu Luz Eterna.

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    • Heberto Jose Linarte Cardoza

      Estimado señor Nesme la famila Linarte agradece profundamente su comentario a este articulo escrito por el buen amigo Orlando Ortega. Con comentarios como este cada vez estamos mas seguro que la labor de nuestro padre sigue teniendo muchos y muy buenos frutos.

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  12. Brenda Luz Trujillo

    Com profundo pesar he leido esta nota que me envio una amiga Regina, es para mi un orgullo haber tenido la oportunidad de ser alumna del profesor, aunque me dio clases hasta 3 años por motivos personales pues sali del colegio de las Hemanas, recuerdo que iba a buscarle a su casa en el reparto san luis en donde siempre me oriento cuando tenia algun problema con mis clases en la nocturna, siempre encontre en el al MAESTRO y AMIGO, pues en las promociones de mis compañeras disfrute bailando toda la noche con el pues el gustaba mucho y no sabes cuanto lo disfrute pues tambien me enseño a bailar o mas cosas sobre la vida y la etica, moral que debemos tener. Lo llevo en mi corazon y aunque no lo crean simpre lo pondo de ejemplo pues formo mi vida, con una frase que el mucho nos decia, pues las clases con el eran a la ultima hora y estabamos cansadas “El timbre dice la hora de salida no que podemos irnos ”

    GRACIAS MAESTRO

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  13. juan carlos muñoz amador

    con gran pesar estoy sabiendo esta noticia de la muerte de una gran persona,noble y desinteresada.gran amigo de mi papa,mi padrino heberto. que descanse en paz.

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  14. Recuerden que en masatepe hay un sinnumero de profesores de primaria y secundaria que hoy en dia son jubilados el cual tambien se merecen que se les publique su trabajo que realisaron en este pintoresco pueblo como son lijia tapia,florentina tapia, jose dolorez sevilla,carmen gonsalez, ana blanco, jadira tapia y muchos mas el cual seria bueno realizales yna pajina de su biografia por internet.

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  15. maria de lourdes chamorro linarte

    mi tio era una persona exclente y buena a pesar que perdi todo contacto con la familia despues de la guerra yo siempre me acordado de mis primas y mi tio ahora atraves de ud. he podido ver la foto de querido tio

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  16. mario cajina estrada

    Soy Mario Cajina Estrada ex alumno del IPD de la XXVIII Promoción de Bachilleres. Estuve en el colegio entre 1966 y 1970.
    Soy economista, pero ahora estoy semi retirado y doy algunas clases a nivel universitario.
    Nunca olvido al Profesor Linarte, quien me impartió las clases de Física, Matemáticas y Economía pero le recuerdo sobre todo por su calidad humana, su vocación de docente y su afable personalidad.
    A sus descendientes a quienes nunca tuve el honor de conocer les participo mi solidaridad y les invito a ser siempre fieles al legado y magnifico ejemplo del Profesor Heberto Linarte.

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    • Heberto José Linarte Cardoza.

      Gracias Maria Cajina por sus conceptos hacia mi padre. Para nuestra familia, él y mi mamá, siguen siendo el referente obligado. Nadie muer mientras no sea olvidado y nosotros los recordamos diario.

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  17. Nelson Hernández G.

    Me siento bendecido de haber sido alumno de mi querido profesor Linarte, además de paisano masatepino, le gustaba verme jugar Softball y baseball,en los campos de Lasalle, el mejor profesor de Geografía que pudimos haber tenido, enseñaba con sus propias experiencias, tube oportunidad de visitarlo con mi amigo Gerardo Gaitan en su lugar de retiro, el Crucero, que gran hobre tan sabio y tan umilde, ha sido una emoción leer su vida.

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    • Heberto José Linarte Cardoza.

      Gracias Nelson Hernández por tu comentario hacia mi padre. Este post del buen amigo Orlando Ortega hacía mucho que no lo abría y hoy que estoy finalizando mi primer subsidio en 31 años de trabajo para la UNAN-Managua, amanecí pensando en revisarlo de nuevo. Para la familia, nuestros padres están siempre presente y nos emociona saber que la cosecha de lo que sembraron es exitosa.

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  18. Rogher Mayorga

    Tengo el placer de haber sido alumno del Profesor Linarte. Excelsa enseñanza, realmente un guía, un personaje admirable.

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  19. Rogher Mayorga

    Tengo el honor de haber sido alumno del excelso profesor Heberto Linarte en el instituto Nuestra señora de las Victorias, El Crucero. Puedo dar fe de su genial, único, maravilloso método de enseñanza. Siempre lo recordaré con respeto y admiración.

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