Yo soy aquel

Raphael Yo soy aquel

Viene a tu encuentro,
desde el olvido,
reclamando una deuda
que nunca acabas de pagar,
arrastrando lo que fue
y lo que pudo haber sido,
y se pone a revolver
en el poso del ayer.

Serrat

El excepcional cantante español, Raphael, el Divo de Linares como lo llaman algunos, ha iniciado este 2009 una gira que ha llamado Tour: 50 años después, en celebración de sus cincuenta años de carrera artística.  Algo sin muchos precedentes, pues hay que considerar que el artista cuenta a la fecha con apenas 64 años.  La gira comprende una extensa lista de países de América Latina y Europa, entre los que no se encuentra Nicaragua.

En las presentaciones de esta gira, después de una proyección, con lujo de tecnología, de los aspectos relevantes de estos cincuenta años de su carrera artística, el Divo de Linares entra al escenario con un traje negro e interpreta a capella el poema Cantares de Antonio Machado, que arreglara y musicalizara de manera formidable Joan Manuel Serrat.  Luego, inicia el concierto, en donde por espacio de tres horas el cantante interpreta los mejores éxitos de toda su trayectoria musical.  Desde sus primeros temas: Cuando tú no estas, Desde aquel día, Mi gran noche, Digan lo que digan, No vuelvas, hasta sus éxitos finales Provocación, Escándalo, En carne viva, Toco madera. Incluye además algunos temas propios del país en donde actúa, por ejemplo en México incluyó Volver, volver de José Alfredo Jiménez y en Chile Gracias a la Vida de Violeta Parra.  Lo que evita el Ruiseñor, como también se le conoce, es interpretar Yo soy aquel, lo cual no se nota pues tres horas de concierto se hacen pocas para abarcar la discografía total del cantante.

El público no se imagina que esa canción le llega profundamente al Divo, pues está asociada a un episodio que por más que trata de olvidar, siempre se empeña en volver a su memoria. Lo interesante es que dicho recuerdo tiene que ver precisamente con Nicaragua.

Era el mes de noviembre de 1968 y como parte de una gira de Raphael por América Latina para promover su internacionalización, a partir del éxito obtenido a través de la película Yo soy aquel, se programaron una serie de conciertos en diferentes partes de Nicaragua.  Se encargaron de los arreglos contractuales los empresarios locales, el Sr. Manuel Jirón, conocido emprendedor de la radiodifusión y el Sr. Richard Moore, actor radial que por mucho tiempo formó parte de cuadro de Radio Mundial y que tenía buenos conectes con el mundo del espectáculo y con buen éxito había traído un año antes a Rocío Dúrcal.

Es importante aclarar que a pesar de que en Nicaragua Raphael empezaba a ser conocido, tanto por los éxitos que ya empezaban a sonar en las radiodifusoras, como por la película Yo soy aquel, que por cierto fue de las primeras en ser presentadas en el recién inaugurado Cine México, sin embargo, el cantante no tenía el arrastre de otros artistas, como en su momento tuvieron al visitarnos Pérez Prado, Agustín Lara o la Sonora Matancera, que causaron gran entusiasmo en miles de aficionados.  Raphael por su parte fue recibido en el Aeropuerto Las Mercedes por un pequeño grupo de jóvenes que respondió a la invitación de parte de los organizadores.  Este tibio recibimiento no fue muy del agrado de Raphael, pues en su país, El Niño, como se le llamó por mucho tiempo, tenía un gran número de admiradores desde que tenía nueve años.

Aquí es importante abrir un paréntesis para resaltar una situación que contribuyó al desaguisado que posteriormente protagonizó el cantante.  La sociedad nicaragüense en los años sesenta y todavía mucho tiempo después, era tremendamente homófoba.  No tanto por la intolerancia hacia las preferencias sexuales no ortodoxas, sino también y en mayor medida, en calificar como manifestaciones homosexuales, cualquier refinamiento o comportamiento fuera de los cánones previstos para una actitud varonil.  De esta forma, al observar en el cine el estilo de Raphael, en donde su histrionismo resaltaba en todas sus interpretaciones y hacía alarde de su voz con atrevidas figuras y exageraciones, muchas personas, sin contar con elementos de juicio, sin empacho y como dicen, al peso de la lengua, lo etiquetaron como gay.  Si nos sirve de consuelo, lo mismo ocurrió en varios países en los que por mucho tiempo se ha presionado al Divo para que defina de manera diáfana su orientación sexual, a lo que siempre él ha respondido que es completamente heterosexual.

En esa visita a nuestro país, Raphael comenzó a mostrar ciertas poses de divo, descalificando en primer lugar al Gran Hotel de Managua, que en esa época era prácticamente el único hotel de categoría en el país y exigió un lugar más discreto.  El empresario Manuel Jirón le ofreció su casa de habitación en Los Robles y ahí fue donde se alojó el cantante.

Se programó una entrevista de prensa y desde ahí empezó el detonante de lo que ocurriría después.  Por una parte, los periodistas invitados a la misma no conocían la carrera artística de Raphael y por la otra, no tenían la sagacidad para entrevistar a un cantante internacional.   El caso es que el la entrevista fue bastante desabrida y además de las preguntas de rigor, si le gustaba Nicaragua y demás; alguien le preguntó sobre un supuesto romance con Ava Gardner, sobre lo que admitió que había una amistad muy fuerte con la actriz norteamericana, a quien había conocido en Acapulco.  Luego, un reportero tomó valor y le preguntó si le gustaban las mujeres y si así era cuál era su tipo de mujer, Raphael contestó secamente: Mi madre.  A partir de entonces el cantante se mostró incómodo e hizo lo posible por terminar la entrevista y salió sin mucha ceremonia.

La presentación principal de Raphael fue en el Teatro González de Managua, el cual no se caracterizaba por tener una acústica perfecta y por otro lado, en esa época los artistas todavía no acostumbraban hacerse acompañar por un ingeniero de sonido para asegurar ese aspecto tan relevante en una presentación, así que el show inició con el pie izquierdo pues el sonido era cercano a lo fatal. El Divo apenas lograba disimular su incomodidad.  En cierto momento, en medio de grandes aplausos del auditorio que había abarrotado el teatro, el cantante comenzó a interpretar Yo soy aquel y justo cuando llegó a la línea que dice: y estoy aquí, aquí, para quererte… un individuo, con la agilidad de un felino, subió de pronto al escenario y se acercó al cantante, que se quedó patitieso.  El tipo que vestía con una indumentaria un tanto estrafalaria, tenía en la mano unas flores a punto de pasar a mustias y una muñeca, y en menos de lo que canta un gallo se las entregó al Divo y sin que éste pudiera reaccionar, le estampó un beso en la mejilla.  Luego, se dirigió al auditorio y exclamó al borde del paroxismo: ¡Ahora, ya puedo morir tranquilo! Se trataba de Pablo García, conocido en la vieja Managua con el remoquete de La Paulina, por sus obvias inclinaciones.  El relajo que se suscitó en el teatro fue tremendo, desde rechiflas, gritos y aplausos que provocaron tal ruido que sirvió para disimular la forma cómo terminó la canción.

Después de salir del shock, Raphael, haciendo de tripas chorizo, logró cantar tres temas más y dio por terminado el concierto.  Abandonó abruptamente el teatro y pidió que lo llevaran a la casa de Jirón.  A la mañana siguiente, el Divo de Linares realizó un squeeze play que hubiese hecho que el propio Rickey Henderson se quitara la gorra en señal de admiración.  Cuando se le buscó para ver el programa del día, ya el cantante se encontraba en Guatemala.  Se dice que salió con el pretexto de conocer Tipitapa y se bajó en el Aeropuerto para tomar el siguiente vuelo hacia el norte.  El problema serio es que el cantante había recibido un fuerte anticipo de cerca de cincuenta mil dólares, que en aquel tiempo era una cantidad enorme de dinero.

La noticia corrió como reguero de pólvora, sin embargo los que pegaron el grito al cielo fueron desde luego los empresarios organizadores, pues además de Jirón y Moore, parte del dinero lo habían puesto los ínclitos hijos de La Salle, pues tenían previsto una presentación en el Teatro del Instituto Pedagógico de Diriamba.  Los reverendos se quedaron atónitos y lo único que hicieron fue sacar a los alumnos en una manifestación con pancartas expresando que querían ver a Raphael “en vivo”, pues no podían balconear abiertamente a su paisano; a lo mejor si hubiese sido de otra nacionalidad hubieran pedido que lo quemaran “vivo”.

La prensa hablada y escrita del país comentó en grandes titulares la huída de Raphael, sin embargo, la crítica más agria fue de parte de La Semana Cómica, que con su humor mordaz publicó el siguiente epigrama:

El grandioso Raphael,

el monstruo de la canción

hizo aquí doble papel:

el de cantante y ladrón

Espejo de la indecencia

correspondió a nuestro abrazo

zampándonos sin conciencia

el golpe del “Raphaelazo”

Sin embargo nuestra gente

sin pizca de patriotismo

sigue oyendo con cinismo

al payaso delincuente.

Según algunas versiones, los organizadores lograron alcanzar a Raphael en Guatemala en donde llegaron a un arreglo, sin embargo, en Nicaragua no se volvió a saber nada del asunto.

El Ruiseñor continuó su carrera artística con mucho éxito, pues en total solo en español ha llegado a grabar más de 60 discos de larga duración, sin contar los que ha grabado en francés, italiano, alemán, inglés y japonés.  Ha recibido 350 discos de oro, 50 de platino y el único disco de uranio otorgado a un artista de habla hispana, por sus ventas del album “Raphael, ayer, hoy y siempre” en 1982 y del cual vendió 50 millones de copias.  De los premios y reconocimientos ni se diga, el Divo de Linares cuenta con una lista interminable de ellos, desde el título de Excelentísimo Señor Comendador de Isabel la Católica, otorgado por el propio Rey de España, Don Juan Carlos I, hasta cinco veces las llaves de oro de Nueva York, Chicago, Los Angeles y Miami.  Podría decirse pues que Raphael ha alcanzado un éxito tal en su carrera artística, que muy pocos artistas en el mundo han logrado alcanzar.

Sería válido entonces aseverar que los logros que ha obtenido del Divo dependen exclusivamente de su calidad vocal, su capacidad artística y la forma en que ha desarrollado su carrera y que los aspectos íntimos de su vida privada, como son las interrogantes sobre su orientación sexual, los blasones que obtuvo con su matrimonio, los bien logrados enlaces de sus hijos e incluso su enfermedad y recuperación, no tienen nada que ver con el éxito alcanzado.

No obstante, hay un detalle que mueve a la reflexión.  En algún momento de su carrera, Raphael o los expertos en marketing de su disquera, descubrieron, quién sabe cómo, que un importantísimo segmento de la compra de los discos del Divo, provenía de la comunidad gay. En forma coincidente en sus últimas etapas proliferan canciones en donde el blanco hacia donde se dedican está un tanto indefinido o por lo menos lo femenino no resalta.  Para complementar lo anterior, en 2008 el Divo de Linares apareció en la portada de la revista gay Zero y en la entrevista correspondiente habló sobre el matrimonio homosexual, declarándose partidario del mismo y expresando que deberían ser legales, además agregó que los rumores sobre su condición sexual no le afectan, pues -Cada uno es lo que tenga que ser, y bien hecho está. No hay porqué avergonzarse de nada. Pero vamos, yo no estoy en ese caso- remató.  Ante esto no queda más que echarle segunda al Ruiseñor y exclamar: -¿Qué sabe nadie?

Cabría agregar que la relación entre Rapahel y Nicaragua no quedó en aquel episodio de 1968; en junio de 2006 como parte de su gira “Cerca de ti” se presentó en Managua en un concierto a beneficio de APROQUEN.  Fue evidente su deseo de reivindicarse pues reiteró en un par de ocasiones:  “Tengo ganas que la gente me vea actualmente y lo que he aprendido, que es muy importante”.  En realidad era otro Raphael, más maduro, más profesional, con todas las tablas del mundo, no obstante, por aquello del Mmmmm…, no hubo conferencia de prensa abierta, la seguridad fue muy estricta y no cantó Yo soy aquel, no fuera a ser que La Paulina todavía no hubiese muerto tranquilo.

Gracias a Ovidio, que con su prodigiosa memoria pudo rescatar el epigrama

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8 comentarios

Archivado bajo Mùsica, Nicaragüense, radio

8 Respuestas a “Yo soy aquel


  1. Espectacular voz la de Raphael, me encanta, ME ENCANTA escucharlo pero verlo, no.

    Gracias por la información.

    ♥♥

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  2. A.L. Matus

    Muy interesantes los detalles de aquel famoso episodio en la vida de Raphael. Es curioso que cuando le solicitan la canción “Yo soy aquel
    “, siempre se hace el zonzo e interpreta “Yo sigo siendo aquel”, que es otra cosa. También evita mencionar que su nombre lo debe a los radios Philips, pues al chaval aquel le pareció bonito que el “ph” se pronunciara como la “f”, aunque algunos mal pensados señalan que la “h” es un símbolo un tanto “homo”.

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  3. Oswaldo Ortega

    Algunas incursiones que Raphael aventuró en el mercado americano son poco recordada por los medios cuando se habla de su impresionante trayectoria pero es justo rescatar la interpretación del tema Going out of my head que pese a su marcado acento posee un mérito innegable . Si mal no recuerdo cuando Ed Sullivan lo invitó a su famoso show interpretó la canción Ave Maria con la letra traducida al inglés pero imprimiendo el mismo sentimiento que el público esperaba y esa fué, sin lugar a dudas, su gran noche.

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  4. Ricardo

    Este cuento lo había escuchado a pedazos, la parte de la Paulina no me la sabía. Me he reído con este cuento!.

    Bueno, pero en serio, debió haber cantado gratis el caradura en la actividad de Aproquen para resarcir el dinero robado de los 60s.

    Saludos

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  5. Ele fez muito sucesso no Brasil – tenho o compacto com a canção que ele ganhou no Festival Internacional da Canção; um divo. Vê-lo era uma delícia… Adoro “El Golfo” para enxergar o quão belo era.

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  6. Hector Martinez

    Hola:
    Necesito saber si Raphael viene de gira a California o a las Vegas algun dia, yo radico en San Francisco California.
    Gracias.
    Hector Martinez

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  7. Mauricio Silva.

    Igual que Uds. de algo me acuerdo. Soy costarricense, ahora con 58 al hilo. Por aquellos días, entonces un chiquillo de unos 14 ó 15 años, por primera y única vez visité Nicaragüa. Estaba de modo Rafael y, al lado de sus cantos, empezan sus películas, algunas de las cuales pude ver. Como chiquillo que era no le di importancia a las críticas que se le hacían. No tenía malicia. Chiquillos y chiquillas, guilas, “chavalos” y “chavalas” (como dicen ustedes) abarrotaban los cines. No pude asistir a esa “memorable” presentación pese a que me encontraba cerca, pues viví seis meses en una vieja colonia que luego se derrumbaría con el terremotor del 72 (para entonces ya había retornado a mi país). ¿Recuerdan la Colonia Lugo, contiguo al Club Manuagua? Yo viví en la segunda casa esquinera, contiguo a dicho club. Sobre la cuestión, escuché que un hombre había subido al escenario y le había regalado un ramo de flores. Nada más, pero me quedó el recuerdo. Pues bien, hoy, casi 50 años después, buscando referencias sobre el empresario y emprendedor de radiodifución Manuel Jirón, me encuentro esta página que me parece excelente. He leído con gusto el blog y me ha sido encantador rememorar vivencias de la infancia. Nada sabía en detalle. Excelente que alguien encuentre el medio para lujo hacerlo con lujo de detallles. Un saludo para todos los nicaraguenses y feliz año.

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