Que me le vaya bien

El habla nicaragüense, al igual que el español de muchos países, a menudo sacrifica la precisión y claridad con el fin de introducir ciertas fórmulas que denotan un interés especial o preocupación de parte del interlocutor.  Este es el caso del uso del dativo ético, que de acuerdo al Diccionario de la Real Academia de la Lengua no es otra cosa más que un pronombre, no necesario para el sentido de la frase y que designa a la persona afectada por la acción o interesada por ella.  Es decir que el que habla se implica, un tanto a la fuerza, como sujeto muy interesado en la acción a que se hace referencia en la oración.

Un ejemplo, tal vez el más usado, es la expresión de saludo. ¿Cómo me le va?, que equivale a decir ¿Cómo le va?, ¿Cómo está usted? o lacónicamente ¿Qué tal?  En este caso, nuestro interlocutor al introducir el “me” está reforzando su interés muy especial en saber cómo estamos y si bien es cierto, si se le quita el “me” la frase no sufre ningún cambio, se utiliza como una fórmula para enfatizar un saludo de manera supuestamente afectuosa.  Este mismo uso se realiza en la fórmula de despedida: Que me le vaya bien, en lugar de Que le vaya bien.  Estas fórmulas parecen formar parte de los nuevos manuales de atención al cliente, de manera especial en el personal femenino, pues se puede observar que cualquier dependienta o promotora, aunque apenas la conozcamos, de la manera más fácil incluye el “me” en los saludos o despedidas.

A diferencia del ejemplo anterior, existen ciertas ocasiones en donde el uso del dativo ético puede causar cierta confusión al interlocutor, por ejemplo cuando nos encontramos a una amiga y le preguntamos:

-¿Hola, cómo estás?

-Mal, responde ella, -se me cayó mi mamá.

–Qué barbaridad, espero que no haya sido nada grave, agregando, -pero ¿no creés que está un poquito pasada de peso para cargarla?

A lo que ella responde -No, se cayó de las gradas de la puerta.

 -Ah, entonces, se cayó, no se te cayó.

 – Bueno, pues sí. 

En este caso, la amiga agrega el “me” para dar a entender que su mamá estaba a su cuidado cuando ocurrió el accidente o bien, se siente un tanto responsable por el mismo, no necesariamente que la estuviera cargando como cuando se dice: -se me cayó el florero.

De esta forma, el dativo es muy utilizado cuando el que habla se refiere a una persona a su cuidado o muy cercano.  Así escuchamos: Juan me dejó tres clases, la Chepita no me comió nada al mediodía, la tos de Ramiro no se me le quita, es que la María me salió medio pizpireta, mi marido me está llegando muy noche.

En ciertas ocasiones esta forma se utiliza para expresar una orden o advertencia categórica, por ejemplo, Se me calla inmediatamente, no te me pongás al brinco, te me salís de la clase, no se me raje mi compa, me apaga el celular, se me pone el cubrebocas, te me vas calmando, no se me vaya todavía, no me lo alborote, déjeseme de babosadas, no me juegue la comida.

Existen casos en que el interlocutor quiere acentuar su jerarquía o influencia en determinado ambiente, no obstante puede causar una mala interpretación del uso del dativo, como es el caso en que la señora pregunta:

– ¿Cómo me lo tratan?

– No tengo idea Señora, usted sabrá mejor que yo.

–Me refiero a ¿Cómo lo están atendiendo?

–Ah, ahhhh.  O como dicen los gringos: Ou, ou, ou.

Muchas veces, la falta de contexto puede provocar alguna mala interpretación cuando se usa el dativo, como en el caso en que la señora si más antecedentes dice:

 -Algo me huele mal

–Me imagino que se bañó por la mañana, señora.

–Quiero decir que hay algo sospechoso

 –Ou, ou, ou.

A pesar de que estamos en pleno siglo XXI, todavía puede escucharse a un jayán decir: es que en ese pueblo me tienen un hijo.  En este caso, el dativo se introduce con el afán de minimizar responsabilidad.

En ciertos casos, el dativo ético se incluye para recalcar los efectos de la acción, como puede ser una pérdida irreparable: Se nos murió el tío Alfonso, o bien, Se nos fue la empleada.

En fin, es necesario tener una especial sensibilidad para captar el sentido de las frases que incluyen al dativo ético, así que se me cuidan.

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4 comentarios

Archivado bajo cortesía, cultura, lenguaje, Nicaragüense, urbanidad

4 Respuestas a “Que me le vaya bien


  1. Ciertamente el uso del dativo “me”provoca ambigüedades en el lenguaje en muchas ocasiones.

    Excelente artículo.

    Salud♥s

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  2. A.L. Matus

    Definitivamente esta forma de expresión causa una gran cantidad de malos entendidos. Habría que recordar a Pepito cuando el profesor le ordenó: Se me para y se me sale y el pobre niño creyó que era una adivinanza.

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  3. Marco Antonio

    Muy bueno el presente articulo, es necesario saber hablar para evitar malos entendidos.

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  4. Augusto Perez Montano

    Es preciso manifestar com precisión lo que se que se quiere decir; para que el interlocutor compreenda el assunto.

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