(2) Del Danubio al Xolotlán

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A mediados de 1961, un joven que resaltaba en la muchedumbre, caminaba con paso firme por las calles de Managua.  Era alto, rubio, delgado, vestía con un estilo semi formal y un tanto desenfadado que parecía salido de una novela de Graham Greene.  Por el rumbo del Gimnasio Nacional llegó a la oficina inmobiliaria del empresario de origen colombiano, Don Julio Lalinde y se dirigió a la secretaria solicitando una entrevista con don Julio, a lo que ella le notificó que el Sr. Lalinde estaba fuera del país, pero que cualquier asunto relacionado con la oficina lo podía tratar su abogado.  El joven le explicó que se trataba de algo personal y la secretaria amablemente le informó que el Sr. Lalinde regresaría en dos meses.  En la sin remedio, el joven pidió entonces una entrevista con el abogado de don Julio.  La secretaria lo condujo al cubículo del abogado de la oficina, el Dr. Julio Miranda Cortés.

El joven le expresó a Julio Miranda que un amigo del Sr. Lalinde en Colombia le había preparado una carta de recomendación, con la atenta solicitud de que apoyara al Sr. Istvan Hidvegi, portador de la misiva, a radicarse en Nicaragua.  El citado amigo explicaba que el joven Hidvegi había escapado del régimen comunista de Hungría y que no dudaba que con los contactos que tenía el Sr. Lalinde, podría fácilmente ayudarle al joven a encontrar un empleo.

El abogado le expresó que ante la prolongada ausencia del Sr. Lalinde, él en su representación atendería la solicitud del amigo colombiano.  Empezó a conversar con el joven a fin de conocer acerca de sus capacidades y poder analizar las alternativas de apoyarlo con un empleo.  Hidvegi le contó sobre su odisea a partir de la persecución del régimen de Janos Kadar y la manera en que el destino lo había lanzado hasta Colombia.  Luego, en la conversación salió a colación el escritor húngaro Lajos Zilahy y fue el hilo que los condujo a una plática que se fue extendiendo y fue ante el movimiento del medio día en la oficina que el abogado se percató que habían transcurrido cerca de dos horas, por lo que decidió invitarlo a almorzar en su casa.  Continuaron platicando y al final el abogado le informó que en el colegio donde estudiaban sus pequeños hijos podría haber una oportunidad para un entrenador de natación, disciplina que el joven húngaro le comentó había practicado por varios años en su tierra.  Se citaron para el día siguiente por la mañana en el Instituto Pedagógico de Managua.

A primera hora el Dr. Julio Miranda se presentó al Instituto con Istvan Hidvegi, y conversaron con el Hermano Andrés, conocido entre el alumnado como “Coca Cola” porque con su tamaño y su sotana negra recordaba el envase pequeño del popular refresco.  La llegada del joven húngaro parecía providencial pues el colegio requería urgentemente un entrenador de natación, por lo que casi de manera inmediata Hidvegi consiguió empleo.

Así fue que a mediados de 1961 el joven húngaro se hizo cargo del equipo de nadadores del Instituto Pedagógico de Managua, puso todo su empeño para hacer un buen papel, trabajó incansablemente para mejorar las técnicas utilizada por los niños y jóvenes del equipo y en un corto tiempo habían mejorado sustancialmente su desempeño en la piscina.  Animó entonces al Hermano Andrés para que invitara a nadadores infantiles salvadoreños a un dual meet en Managua, el hijo de La Salle dudó, pero al final accedió y los nicaragüenses salieron airosos de la prueba.  En aquel grupo estaban los hermanos Julio y Sergio Miranda, hijos del abogado, los hermanos Wong, Jerry Chow, Iván García, Joaquín Gómez, Jaime Villavicencio, Jaime Flores, Frank Amador, Víctor Vidaurre y varios más.

Poco a poco la fama de Hidvegi fue creciendo, sus alumnos mejoraban de manera sorprendente y muchos de ellos llegaron a establecer marcas nacionales que tardaron años en ser batidas.  Además de utilizar técnicas adecuadas, la disciplina y dedicación de los miembros del equipo eran un elemento distintivo.

Istvan Hidvegi y Julio Miranda además de continuar con una gran amistad, se dedicaron de lleno a fortalecer la natación, habiendo obtenido grandes logros, como fue la preparación del primer nicaragüense en obtener un campeonato Centroamericano y del Caribe, Luciano León.

A inicios de 1962 Hidvegi conoció a una guapa joven originaria de Matiguás al norte del país, Nubia, con quien al poco tiempo se casó, siendo sus padrinos de boda Julio Miranda Cortés y el Hermano Andrés.  Vivieron en ese tiempo en la calle principal de Bolonia, cerca de donde ahora es el Canal 2.  Posteriormente, el joven húngaro se nacionalizó nicaragüense.

En 1963 el Instituto Pedagógico de Managua celebró el cincuentenario de su fundación y como parte de las celebraciones se realizó una Olimpiada Lasaliana.  Hidvegi mostró su versatilidad al preparar además de los nadadores a un equipo de atletismo que arrasó en las competencias.  Desde entonces, además de la natación se dedicó a fortalecer el atletismo nacional en compañía de Julio Miranda y Marvin Caldera.

De ahí en adelante, el húngaro se dividió para atender ambas disciplinas y continuar cosechando éxitos a nivel Centroamericano.  En algún momento parecía que el atletismo captaba más su atención, sin embargo, siempre mantuvo su presencia preponderante en la natación nicaragüense.

El Teacher Hidvegi fue uno de los promotores para que Nicaragua participara en una Olimpiada, bajo la tesis de que el fogueo de los atletas al más alto nivel serviría para mejorar su rendimiento.  Algunos cronistas deportivos lo criticaron agriamente por su “osadía” sin embargo, la participación de Nicaragua en la Olimpiada de México, sirvió para fortalecer el olimpismo y el desempeño de muchos atletas.

A finales de los setentas, decidió compartir sus conocimientos de natación con el lanzador de martillo, Carlos Meneses, conocido como Marabunta por su descomunal apetito, quien se convirtió en su asistente y poco a poco fue aprendiendo algunas de las técnicas de su mentor.

Una de las últimas figuras que resaltaron dentro de la era Hidvegi en la natación fue la excepcional nadadora Garnet Charwat, quien impuso una serie de records nacionales y centroamericanos.

En 1982, cuando Hidvegi siente que la situación política de Nicaragua poco a poco se va asemejando a su natal Hungría, decide trasladarse a Miami.  Ahí no tiene problemas para colocarse como entrenador de los principales clubs de natación de Miami, en donde logra a entrenar a grandes nadadores que llegaron a ser figuras de ese deporte en ese país.

Su cargo como entrenador en el Club La Salle de Managua se lo deja a Marabunta, que con el tiempo se convierte en Mara y posteriormente en el Profesor Mara.  Lo admirable de Carlos es su devoción por el Teacher.  Cada año, llueve, truene o relampaguee, Mara mueve cielo y tierra para hacer realidad La Copa de Natación “Istvan Hidvegi In Memoriam”.  Aparte de su ingreso en el Salón de la Fama en el capítulo de Atletismo en el año 1995, el torneo organizado por Carlos Meneses es uno de homenajes más consistentes a este hombre que revolucionó el deporte en Nicaragua.

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6 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense

6 Respuestas a “(2) Del Danubio al Xolotlán

  1. .
    Es bueno ser agradecido, qué bueno que nos traés noticias de este húngaro quien desarrolló excelente labor deportiva. Vidas como las de él son ejemplares.

    Gracias.

    ♥♥♥

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  2. Escelente labor. Yo en lo personal en la epoca del 81 nada en lasalle, con el profesor mara, posteriormente nade
    con Garnet Charguar, e ivet sosa, quisiera saber de ella para saludarla y expresarle mi cariño a todos los nadadores de esa epoca. si alguien sabe su correo.

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  3. Alvan Dazbohrk

    Que bueno seria retomar la natacion en nicaragua y devolverle el brillo que tuvo tanto a nivel nacional como regional. El sr Hidgevi y su familia eran vecinos nuestros, ellos vivieron de donde fue la moneda 1 C. al sur y 1 C. arriba. Alvan Dazbohrk

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  4. Elizabeth Pasquier

    Nuevamente presente. Le haré llegar estos ensayos a cerca de Itsvan Hidvegi a mi sobrino Itsvan Urcuyo Caldera PhD., hasta la universidad de Pennsylvania, en Gettysburg, donde se desempeña como profesor; le encantarán y los disfrutará con mucho sentimiento, pues lleva su nombre en honor del “Teacher”, pues mi hermano fue su gran amigo y por ello todos sus hijos aprendieron a nadar con muy burn suceso en la piscina del pedagógico, en cuenta los primeros pinitos de mis dos hijos, allá por 1980, antes de que nos
    cubriera la “infame mancha roja y negra” de los Sandías.

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    • HECTOR VALENZUELA

      Excelente comentario, yo en lo personal conocí a Mara, quien me entreno recién llegado a mi colegio Lasalle, conocí y nade con Garnet, Ivet sosa, Luis correa, los hermanos de Ivet Sosa y termine entrenando con el Cub Las Colinas, vaya que excelentes años. Hector Leonel Valenzuela

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