Archivo diario: diciembre 22, 2008

Fe de vida

No hay nada que florezca siempre,

a una edad le sucede otra

Cicerón


Hay ocasiones en que nos toca celebrar con más ausentes que presentes y aunque valoramos a estos últimos como a un tesoro, los primeros serán siempre materia para un profundo extrañar. Aunque decía De Musset que ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama, nuestro brindis pareciera perderse en un eco infinito que amenaza con llegar hasta la soledad.

Debería encontrar todos los rostros de los grandes acreedores a quienes debo de reconocer y agradecer por siempre todo lo que he alcanzado en esta vida. Aquellos que me han acompañado en el largo y sinuoso camino, empecinándose en que sea feliz. Esos que cuando caigo, no cuentan hasta diez o que me lanzan ramos de sonrisas cuando la tristeza se estaciona en mi calle. Los que aprendieron a escucharme y abrieron su voz para que yo los escuchara. Las voces que me acompañaron a recordar viejas canciones y las memorias que rescataron recuerdos perdidos.

A todos, presentes y ausentes, mi agradecimiento imperecedero.

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