La sopa de piedra

 

Tal vez algunos lectores, en alguna ocasión, habrán escuchado hablar de la sopa de piedra. Yo la conocía desde niño, pues mi padre era muy aficionado a mencionarla.

La receta de esta sopa se podría resumir de esta manera.

Ingredientes:

1 piedra lisa de aproximadamente 20 cmsx8 cmsx5 cms.

2 libras de posta de res

5 libras de hueso y aguja

4 chiltomas

2 cebollas en rebanadas

1 ajo machacado

1 ayote en trozos

4 trozos de yuca

6 zanahorias pequeñas

4 chayotes en trozos

3 elotes en pedazos

20 chilotes

3 quequisques medianos

1 repollo en trozos

3 pipianes

2 ramas de apio en trozos

6 hojas de culantro

3 limones

6 litros de agua

Sal y pimienta al gusto

 

En una olla de unos dos galones de capacidad, si no encuentra, puede utilizar una de 8 litros que le servirá igual, se pone en el centro del fondo la piedra y enseguida se le agrega el pecho, el hueso y la aguja, luego se ponen las verduras y posteriormente, la cebolla, chiltoma, ajo y el culantro. Luego se le agrega 6 litros de agua, sal y pimienta al gusto. Se pone a cocer a fuego medio y cuando las verduras estén suaves, se le agrega el jugo de los limones y se termina de condimentar con sal y pimienta.

De pequeño escuchaba la famosa receta de la sopa de piedra, que repetía mi padre, siempre con un aire de burla, sin embargo, para mí era una simple sopa y nada más. Luego crecí y estaría en quinto año de secundaria, ya con la ilustración de la lógica aristotélica y el conocimiento fortalecido con los fundamentos de filosofía, Cogito, ergo sum; una vez que mi padre trajo la famosa sopa a colación le pregunté cuál era el papel que jugaba la piedra, pues para mí no le daba el menor sabor a la sopa. –Precisamente, me respondió, ahí está el detalle. Muchas cosas en esta vida –me dijo- en realidad no tienen ningún valor agregado en los procesos en que intervienen. Lo interesante fue que se alegró mucho de mi señalamiento y a través de eso, comprendió que ya mi nivel de razonamiento había madurado y a partir de entonces me entregó una llave de la casa y me enseñó a manejar.

Siempre que surgía la oportunidad de identificar algún elemento que ni sumaba ni restaba en su ámbito de acción, mi padre sacaba el famoso cuento de la sopa de piedra. Algunas medicinas para él eran como la piedra en la sopa, pues eran inertes como un placebo, como el Vick Vaporub o algunas fórmulas para bajar de peso que requieren de una dieta estricta y ejercitarse igual que un cadete.

En realidad, en Nicaragua son pocas las personas que manejan el cuento de la sopa de piedra o por lo menos no de la forma en que lo usaba mi padre. No esperen encontrar su receta en un programa del Chef Porta o de Doña Pinita.

Hace tiempo, en mi recurrente ejercicio de recordar a mi padre, me puse a investigar sobre la sopa de piedra y me di cuenta que se trata de una fábula, que muchos reclaman como portuguesa y que según Wikipedia es así:

“Unos viajeros llegaron a una aldea, llevando nada más que una olla vacía. Al llegar, los aldeanos no querían compartir sus reservas de comida con los hambrientos viajeros. Éstos llenaron la olla con agua, tiraron una piedra grande y limpia dentro, y la pusieron al fuego en la plaza mayor de la aldea. Uno de los habitantes sintió curiosidad y les preguntó lo que estaban haciendo. Los viajeros le contestaron que estaban preparando una deliciosa “sopa de piedra”, aunque les faltaban algunos acompañamientos para poder incrementar el sabor. El aldeano no tuvo inconveniente en prestarles algunos a cambio de un poco de sopa al final. Otro aldeano pasó por allí, preguntó por la olla, y los viajeros volvieron a mencionar su sopa de piedra, que aún no había alcanzado todo su potencial. El aldeano les dio un poco de condimento a cambio de un plato de sopa. Más y más aldeanos fueron acercándose, añadiendo otros ingredientes. Finalmente todos, aldeanos y viajeros, disfrutaron de una deliciosa y nutritiva olla de sopa”.

Esta fábula tiene diferentes versiones, sin embargo, todas giran alrededor de la participación de una comunidad en la elaboración de la sopa. Muchos le atribuyen a esta fábula la exaltación del trabajo en equipo y la solidaridad, sin embargo, si se mira a fondo el asunto se observará que exalta más bien la forma en que algunos vivianes se aprovechan de la ingenuidad de otros, al aportar algo inerte, aunque algunos más vivos dirán que la función de la piedra es mantener por mucho más tiempo el calor de la sopa.

En estos tiempos, en los que la extrema competencia ha promovido que las unidades de producción nos inunden de bienes y servicios que si los analizamos a fondo, al suprimirlos de nuestra vida no cambiará el rumbo de la misma, pues su efecto es igual al de la piedra en la sopa. Vale la pena, pues recordar siempre esta fábula y no dejar nuestra ingenuidad en manos de algún vivián.

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3 comentarios

Archivado bajo cultura, lenguaje, Nicaragüense

3 Respuestas a “La sopa de piedra

  1. Hola, no conocía esa fábula. La expresión “sopa de piedra” la conocía referida a una sopa sin todos los ingredientes de una gran sopa sino unos cuantos disponibles en el momento.

    Interesante historia.

    Salud♥s

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  2. Oswaldo Ortega

    Sergio Torres Cruz comprobó que tenía más vena de abogado que de cazador en las montañas del norte mientras perseguía el rastro de un venado al que había herido . Llegó hasta una remota choza donde sus moradores estaban en afanes de destazar la pieza y sopesando las mínimas posibilidades de reclamar la preciada posesión, optó por ignorar la faena pidiendo agua para llenar una porra que puesta sobre un brasero le dejo caer una piedra lisa. Ante la curiosidad de la gente explicó que la piedra tenia la propiedad de producir la mejor sopa del mundo y para demostrarlo pidió un poco de más agua momento que aprovechó para dejar caer un cubo Maggie , agregando al momento que convidaba a los asombrados lugareños que lo malo de la sopa es que lo tenia un poco aburrido y que cambiaría la piedra por cualquier alimento diferente -¿Cómo la carne de ese vanado que tenemos ahí? insinuaron los moradores -Trato hecho, la piedra es suya – dijo el cazador con tono de apesarada resignación.

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  3. lenin sosa

    bueno amigo con respecto a si es una fabula o no aca en el Peru ese plato si existe en la parte sierra de lima en la provincia de cajatambo y data de mas de un milenio de antiguedad su preparacion segun algunos cronistas constaba de diversas carnes de animales que con el tiempo fueron aumentando por la llegada de los españoles a america como la carne de cerdo y carnero el detalle de la piedra que consiste en un canto rodado seleccionado que recogian de los rios los mismos que eran echados al fuego hasta conseguir estar al rojo vivo ya preparado el plato esta piedra era puesta dentro del plato al momento de servir consiguiento una breve ebullicion al tener contacto con el caldo y creo a titulo personal que mas decorativo que otra cosa esta piedra tenia la duncion de mantener caliente la sopa mas tiempo pues por las bajas temperaturas de la sierra limeña el potaje se terminaba enfriando de muy rapido sin quitar los comentarios de quien dice que la piedra le da un sabor paticular al plato bueno tambien podria decir que hay algo de particular y cierto en ello

    espero que algun dia lleguen a probar este buenisima sopa haaa que me olvidaba lleva por nombre ancestral SOPA DE PARI

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