El amor en tiempos del Bay Rum

Bay Rum

Bay Rum

El siglo XX llevó a Nicaragua los destellos de una modernidad que parecía galopar. El país iniciaba una lenta pero sostenida mejoría económica al fortalecerse la producción agrícola, principalmente la de exportación, pues ya se empezaba a sentir el impacto de la producción del café. Los grandes inventos que vinieron a cambiar la vida de la humanidad empezaron a llegar al terruño a medida que avanzaba el siglo. La luz eléctrica, el automóvil, el radio y el cinematógrafo marcaron una nueva era en la vida de los nicaragüenses. El mundo se acercó de repente y en medio de su provincianismo, la gente empezó a moverse al ritmo de la euforia que producían las perspectivas del nuevo siglo.

La imagen del varón cambió radicalmente y aquellos melenudos, barbudos y bigotudos del siglo XIX pasaron a la historia. El look de Bristol se quedó en su almanaque y el hombre moderno empezó un nuevo concepto de pulcritud, poniéndose en boga el uso del cabello corto, con un cerquillo cortado a la navaja alrededor de la oreja y en la parte superior de la nuca. El cine trajo los prototipos de este nuevo hombre con los ídolos como Rodolfo Valentino, John Barrymore, John Gilbert, Douglas Fairbanks, Ramón Novarro e incluso Carlos Gardel. Esta nueva moda se extendió gracias a la aparición de la máquina de afeitar inventada por King Gillete a comienzos de siglo que motivó a los señores a afeitarse a diario y aquellos que mantenían la moda del bigote, lo empezaron a utilizar de manera fina y estilizada, mandando al olvido aquellos bigototes como los de Mennen, Sloan o José Santos Zelaya. Así mismo, comenzaron a proliferar los barberos que complementaban su oficio con el de sombrereros, talabarteros e incluso dentistas.

De esta forma, el nicaragüense citadino del siglo XX comenzó a ponerle cuidado a su apariencia, a gastar un poco en su cuidado personal, sin abandonar por esto sus actitudes machistas. En otras palabras nació el concepto que casi un siglo después se convertiría, con ciertos refinamientos, en el Metrosexual. Sin embargo, marcó un hito en la historia nacional cuando haciendo a un lado sus atavismos, el varón se atrevió a usar perfume.

Fueron los inmigrantes europeos, alemanes en su mayoría, quienes trajeron la costumbre de utilizar agua de colonia. Estos la traían directamente de Europa, o a través de los grandes almacenes de Managua. Entre estas finezas de colonias estaban Jean María Farina, 4711, Roger Gallet, Acqua di Genova, Creed, Truefitt & Hill o D.R.Harris. Indudablemente estos artículos tenían precios que estaban fuera del alcance de la mayoría de la población.

Fue en la década de los veinte que apareció en el país una fragancia con propiedades cosméticas y medicinales, obtenida mediante la combinación de alcohol con las hojas de una baya (Pimenta racemosa) que crece en el Caribe. Tenía un aroma sutil y varonil así como propiedades astringentes que la hacían ideal para utilizarse como loción para después de afeitarse. Su nombre era Bay Rum y algunos dicen que la trajeron al país los soldados norteamericanos de ocupación. Lo cierto es que su preparación era tan sencilla que algún alquimista criollo consiguió la receta y decidió importar el aceite esencial obtenido de las hojas de la baya y comenzó su producción local. Su aroma era tan suave que los señores comenzaron a utilizarlo sin reservas y de pronto su uso fue extendiéndose de tal manera que muchas boticas empezaron a venderlo ya fuera produciéndolo o adquiriéndolo en las grandes farmacias de Managua.

En su botica de San Marcos, mi abuelo produjo por mucho tiempo su propio Bay Rum. Nunca supe si lo hacía a partir de una receta proporcionada por un colega o si él había ensayado su propia versión. Como todos sus preparados, lo hacía dentro de un extremo secretismo (Ortega al fin), en sesiones en donde nadie podía interrumpirlo, so pena de causar su enojo. Se encerraba en su bodega, que era su sancto sanctorum y ahí comenzaba su ritual de preparación. Tomaba un recipiente de vidrio de aproximadamente medio galón y en él ponía unas 6 onzas del aceite de Pimenta Racemosa, que extraía cuidadosamente de una lata y luego llenaba el recipiente con alcohol de 96, que era del etílico, en otras palabras guarón, diferente al alcohol desnaturalizado o metílico que era el que se utilizaba para desinfectar. Luego le agregaba al recipiente cáscara de naranja rallada, unos trocitos de jengibre y una onza de cumarina que producía un ligero aroma avainillado. Cerraba herméticamente el recipiente y lo cubría con una estera y lo dejaba reposar por algún tiempo. Luego a través de un embudo, al que le ponía un papel de filtro, lo trasegaba a otro recipiente y de esta manera obtenía el famoso Bay Rum. Pero como dicen por ahí, cada quien tiene su forma de matar pulgas; algunos barberos rebajaban el Bay Rum con más alcohol, le echaban hojas de naranjo y clavos de olor y lo mezclaban bien, lo colaban y lo utilizaban como loción para después de afeitar.

Esta rústica agua de colonia tenía una gran demanda y se vendía a un chelín, es decir veinticinco centavos, la cucharada, que equivalía a media onza fluida. En el estante donde se mantenía el elixir tónico antiflemático, el aceite eléctrico y el jarabe de Tolú, a un lado estaba la botella del Bay Rum. En la sección donde estaban las medidas había un medidor de vidrio de unas 4 onzas, con la escala dibujada en un costado y que tenía un pico que facilitaba su trasiego. Ese era el medidor del Bay Rum y era uno de los más utilizados en la botica.

En una época en el pueblo, el prohombre y el villano como diría Serrat, utilizaban el Bay Rum a discreción, sin distingos de ninguna especie. Los galanes del pueblo, “tipurines” como les llamaban popularmente, mantenían su pelo bien cortado, su rostro bien afeitado y si usaban bigote cuidaban que el mismo se dibujara como una fina línea sobre su labio superior, manejaban además una buena dotación de Bay Rum y salían a visitar a sus enamoradas dejando detrás de ellos una suave estela del varonil Bay Rum. Sin embargo, la temporada de mayor demanda de este producto era el período del corte de café, de noviembre a enero, en donde los sábados que recibían su pago, bajaban los cortadores a gastar su dinero. Recuerdo que era muy común que los compradores del Bay Rum no llevaran recipiente al momento de comprarlo, sino que pedían el medidor para echárselo directamente en todo el cuerpo y la ropa.

Para los años cincuenta aparecieron en escena colonias y lociones after shave para caballeros que tenían varios años en el mercado internacional. Estos productos, con precios más accesibles, comenzaron a quitarle la supremacía al Bay Rum. Entre ellas estaban la Old Spice fabricada por la casa Shulton, la Aqua Velva fabricada por la casa Williams, la Skin Bracer fabricada por Mennen y Lavanda de Yardley, . Por ese tiempo, se imposibilitó la importación del aceite esencial de la Pimenta Racemosa y se empezó a comercializar un Bay Rum fabricado quién sabe donde pero que tenía un olor a menta…, hostigante, casi tirándole al Siete Machos, motivo por el cual su demanda bajó considerablemente.

Poco a poco la oferta de colonias para caballero empezó a ampliarse, al aumentar la demanda y allá por los años sesenta aparecieron otras marcas ya de cierto renombre en el exterior, como la English Leather y Varón Dandy. En esos tiempos, ya algunos cosmetólogos vieron en estos productos una veta y empezaron a producir sus propias fragancias para hombres, como Max Factor y su colonia Signature. Ya en la década de los setenta, cuando finalizó la fiebre del pachuli y el sándalo, extendida por el movimiento hippie, Fabergé internacionalizó su popular Brut que se convirtió en un símbolo del hombre cosmopolita. Los diseñadores de ropa también se entusiasmaron y cada quien empezó a producir su propia fragancia. Los años ochenta se caracterizaron por el predominio en el gusto popular de dos fragancias: el Agua Brava de Puig y Drakar Noir de Guy Laroche.

En la actualidad existe una proliferación impresionante de marcas de fragancias para hombres. Ya no sólo es ofertada por perfumistas de tradición o diseñadores, sino por joyeros, deportistas, fabricantes de zapatos, relojeros, actores de cine, toreros, talabarteros, astrólogos, entre otros. Así mismo, con la salida a escena del Metrosexual, se amplió la oferta de manera astronómica, incluyendo una gama inverosímil de productos, que hacen de cada operación un verdadero ritual. Como por ejemplo, la cotidiana rasurada que requería de crema de afeitar, rasuradora, loción after shave y a los leones, ahora requiere de una loción de preparación inicial, una crema suavizante, una preaplicadora, un gel de afeitar, una rasuradora de tres hojas, una loción astringente, otra reafirmante, un gel prefijador, una colonia after shave, una crema bloqueadora de UV y a los radicales hasta le pueden recetar un supositorio mentolado para transpirar de manera fresca.

Es sumamente difícil encontrar en estos días Bay Rum en el país, por lo menos del legítimo. Resulta ser que de acuerdo a las últimas investigaciones, el aceite obtenido de las bayas de la Pimenta Racemosa es un veneno efectivo para eliminar a la cucaracha alemana y por lo tanto su producción se está desviando para esos nuevos usos. Puede ser que en algunas farmacias de las zonas rurales pueda encontrarse alguna imitación que se vende bajo el nombre de Bay Rum, pero como dicen las Divinas: nada que ver, o sea. Sin embargo, si usted desea un frasco con la versión original, puede conseguir por tan sólo 18 dólares una botella de 10 onzas de Bay Rum, producido por sus fabricantes originales en la Isla Dominica, y comprarla on line y traerla a través de Nica Box o similar. Vale la pena, pues es un aroma que a pesar de tanto tiempo refleja esa rara combinación de sutileza y virilidad, que hizo desmayarse de amor a tantas damitas nicaragüenses.

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7 comentarios

Archivado bajo cultura, farmacias, Nicaragüense

7 Respuestas a “El amor en tiempos del Bay Rum

  1. Hola, Orlando, interesante artículo.

    No conocí el Bay Rum, siento curiosidad…:D

    Salud♥s

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  2. Coro

    Muy interesante este artículo sobre el BAYRUM

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  3. Coro

    Muy interesante este artículo sobre el BAYRUM, les puedo decir que yo tengo una planta de este arbol en mi casa, y su aroma es exquisita, lo uso para los dolores de las articulaciones, para los dulces, atoles en resumen es una maravilla

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  4. Viviana Schiffer

    Hola! Vivo en Panamá y encontré este artículo buscando las propiedades cosméticas y medicinales del bay rum, ya que tengo una pequeña empresa de cosmética natural y aqui no he encontrado quien produzca el aceite esencial de bay rum.
    El artículo me encantó!!! Es un poco mi experiencia olfativa en casa de mis abuelos, que me trajo a la memoria buenos recuerdos de la infancia
    Uso las hojas para producir tinturas, hidrolatos y oleatos para jabones y cremas, pero no puedo conseguir el aceite esencial mas que a precios carísimos y solo fuera de Panamá y leo que en Nicaragua lo venden on line. Si usted me pudiera facilitar la dirección de alguna página de Nicaragua en la que pudiera comprar el aceite esencial, le estaría infinitamente agradecida.
    He buscado por mi cuenta, sin suerte, alguna página de Nicaragua.
    Me encanta trabajar con este árbol, recoger su perfume con vapor de agua de lluvia, sol y sombra durante 40 días para los aceites, con hojas picadas muy menuditas, y la poderosa fragancia de la tintura despues de 15 días en un sitio oscuro y fresco, moviéndolo despacito cada día. Gracias por el escrito!
    De tanto usarla, se me habían olvidado las razones por las cuales escogí usarla.

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  5. Oscar

    Como siempre, bien interesantes los escritos de Don Orlando. No conocí el Bay Rum, pero si use mucho el perfume Aqua Velve de Willias. Tambien la brillantina y el talco Yardley. No he podido encontrarlos en Managua nuevamente. En una oportunidad mire el perfume Aqua Velva en el Supermacado La Union de Bello Horizonte, pero cuando regrese a los dias a comprarlo, se habia terminado. Si alguien conoce donde se puede conseguir estos productos, les agradeceria me informen. Gracias!!

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  6. betty cecilia

    Tengo el árbol en mi casa es muy bello aquí en la isla toman las personas de la tercera edad te de sus hojas, sera eso malo para la salud sobre todo para la artritis y dolores reumáticos sera recomendable? gracias por la información…

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