La vida en rosa

 

 

El cierre de las operaciones de la Bolsa de Valores de Nueva York, en Wall Street, va acompañado de un acto protocolario en el cual participa un grupo de invitados especiales provenientes de alguna importante organización.  A las cuatro de la tarde en punto, desde un balcón, mientras suena una insistente campana, este grupo declara cerrado el período de operaciones.  Lo interesante del caso es que no importa cuales fueron los resultados de la jornada bursátil, pueden haber sido los más desastrosos del año, sin embargo, al iniciar el repique de la campana, este grupo de personas, que parecieran ajenas al resultado del Dow Jones, empieza a aplaudir con una singular emotividad mostrando amplias sonrisas en sus rostros y prodigándose abrazos y uno de ellos, con una solemnidad digna de una coronación en Westminster, golpea varias veces con el mazo cerrando oficialmente las operaciones, mientras su rostro muestra un singular éxtasis.

 

Cada vez que veo esta ceremonia, me acuerdo de algo parecido que ocurre en Nicaragua.  No importa que los periódicos nos mantengan en vilo con sus espeluznantes titulares o nos pongan la piel de gallina con sus notas nacionales o de sucesos; siempre tienen los rotativos un reducto de paz y tranquilidad que  permite evadirnos de la cruda realidad y es la sección de sociales.  

 

Si por ejemplo nos revuelve el estómago el caso de un alto funcionario público que resulta tener a su disposición un avión para viajar con su familia al exterior y en un acto de extremo cinismo se niega a explicar las condiciones en que hace uso de la nave, declarando que se trata de su vida privada y no contento con eso, culpa a quienes denunciaron el hecho de cualquier cosa que le pueda pasar a él o a su familia; seguramente nos devuelve el sosiego saber que en su casa solariega de San Marcos, doña Teté Vílchez de López-Mc Carthy ofreció una fiesta de disfraces a sus amigas del Garden Club y nos produce una inmensa paz interior apreciar el bucólico retablo que nos brinda una oportuna instantánea, presentando en el orden establecido a las alegres asistentes a tan original y divertido evento. 

 

Es indudable que nos pone al borde de la depresión la noticia de que la inflación acumulada en el primer cuatrimestre de este año es la mayor de los últimos dieciocho años y supera por mucho a la de cualquier país de Centroamérica, sin embargo, recobramos el aliento al saber que en la Iglesia Saint Mary of the Hills, en Redondo Beach, California, el ejemplar matrimonio compuesto por los señores Billy y Aury Vargas, originarios de El Dulce Nombre de Jesús, Carazo, celebraron sus bodas de plata renovando sus votos matrimoniales y brindando posteriormente con sus distinguidos invitados en el exclusivo Deer Island Yatch Club.

 

Si las perspectivas del precio del petróleo nos producen un stress de coger raza, pues no contento con superar los 100 dólares el barril, amenaza con duplicarse, nos produce una singular serenidad saber que el simpático niño Raymond Alexander Putoy llegó a sus tres añitos, acontecimiento que celebró con sus amiguitos en la una pizzería del sur de la ciudad capital; ilustrada la nota con una fotografía en donde se aprecia al feliz cumpleañerito con sus amigos y el infaltable payaso Pipo.

 

Si acaso nos produce una dispepsia galopante saber que la Asamblea Nacional dejó de sesionar por casi un mes debido a que sus directivos se fueron a Londres para conocer cómo trabaja el parlamento inglés y de refilón visitar algunos pubs, es tan refrescante informarse que la bella y agraciada señorita Suhey Auxiliadora García Mendiola, fue electa por una abrumadora mayoría como novia de la Hípica de las fiestas de San Fernando y la vemos en una fotografía en donde aparece vestida con un traje estilo sevillano, tocándose delicadamente el ala del sombrero.

 

Es posible que las constantes contradicciones del Ministro de Energía respecto al racionamiento de energía eléctrica, que cuando repica dobla, puedan conducirnos al tramafat, pero es muy probable que nos transporte al paraíso darnos cuenta  que el robusto niño, Alvin Josué, hijo del ilustre caballero don Marcial de Jesús Colindres Quiñónez y de su agraciada esposa doña Julita Isabel Pevedilla de Colindres, recibió el Santo Sacramento del Bautismo.  En una nítida fotografía se observa el momento en que el Reverendo Padre Manolete vierte el agua bautismal en la cabeza de Alvin Josué, ante la complaciente mirada de sus orgullosos padres y sus responsables padrinos, don Róger Enríquez y doña Mayra de Enríquez quienes viajaron desde Panamá para asistir al emotivo evento.  

 

Tal vez nos amenace con llevarnos hasta la diabetes la noticia de que nos estamos llenando de gente que es buscada por la justicia de otros países, no obstante podemos respirar tranquilos al saber que la brillante jovencita Mariela Porras Solís obtuvo su título de Licenciada en Administración de Empresas en la prestigiada Universidad San Gregorio Magno y observamos complacientes la gráfica que muestra a la inteligente damita acompañada de sus padres mostrando el preciado título.

 

Las dramáticas noticias sobre desastres naturales en el mundo, terremotos, tsunamis, erupciones volcánicas, que estremecen al planeta y nos invitan a tomar nuestra intimidad a dos manos, pasan a un segundo plano al saber que los distinguidos viajeros don Marlon Javier Zepeda Silva y su agraciada esposa doña Isabelita Vergara de Zepeda, residentes en Miami, Florida se encuentran en nuestro país gozando de unas merecidas vacaciones y los vemos rebosantes de felicidad en un desenfadado atuendo, mientras degustan las delicias de la cocina criolla.

 

Indudablemente es una adecuada estrategia de comunicación de parte de un rotativo, ofrecer a sus lectores los mecanismos en donde puedan ecualizar las reacciones que provocan las noticias que muy a su pesar deben de transmitir, siendo la página de sociales el reflejo de esa capacidad que tienen algunos paisanos de aislarse de un mundo cada día más agobiante y compartir con sus conciudadanos esos destellos de una vida que pareciera transcurrir en color rosa.  No importa que doña Teté viva en constante pleito con sus vecinos que la consideran una fuereña, que Billy y Aury tenga cada quien su respectivo affaire, que doña Zoila, mamá de Raymond, haya empeñado hasta la conciencia para sufragar los gastos de la piñata o que Mariela haya necesitado ocho años para graduarse y haya que tenido que buscar a alguien que le elaborara su monografía.  Lo importante es el instante, casi siempre capturado por una oportuna lente y que da fe de esos momentos que pueden matar de envidia a muchos, que ni sueñan esa vida, a la cual emotivamente cantó Edith Piaf:  La vida en rosa.

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1 comentario

Archivado bajo cultura, Familia, Nicaragüense

Una respuesta a “La vida en rosa

  1. Hola, este escrito refleja muy bien lo desenfadados que solemos ser los nicas.

    Por mi parte, mi rabia la desahogo cada domingo con los suplementos El Alacran y El Azote 😀

    Salud♥s

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