Archivo de la etiqueta: Roberto-Carlos

Esqueça

En el año 2000, por motivos de trabajo estuve un par de semanas en el estado brasileño de Río Grande del Sur, en donde está ubicada la reserva natural Pantanal del Mattogrosso, muy famosa en Nicaragua por haberse filmado ahí una telenovela que tuvo a la ciudadanía pegada al televisor por mucho tiempo.  Al final de la visita, una noche salí con unos amigos a un local en Porto Alegre, la capital del estado, en donde había música en vivo.

Esperaba que la actuación de los intérpretes en el estrado se centrara en la música que para mí era lo más representativo de ese país: Jobin, Moraes, Powell, Gilberto, entre otros, sin embargo, el programa giraba en torno a la música popular, incluyendo los éxitos de Alexandre Pires y Só pra contrariar.  En cierto momento, le llegó al cantante en turno un papelito de parte de alguien de la audiencia y después de hablar rápidamente con el resto del grupo, se arrancaron con una canción.  Al inicio, por la introducción no logré identificarla, como casi todas las que ahí se cantaban, sin embargo, el cantante inició:  Esqueça, si ele ñao te ama, esqueça, si ele ñao te quer…

En ese momento se me vino a la mente una canción que por más de treinta años, por alguna razón se había quedado olvidada en algún lugar de mi memoria.  Sería tal vez porque el título en español de la misma: Olvídalo, había sido como una orden hipnótica para archivarla en alguna carpeta que a su vez se escondería en alguna pista ignota de mi disco duro.  En 1967 habían llegado a Nicaragua algunos temas de Roberto Carlos pertenecientes al álbum Eu te darei o ceu, lanzado por el cantante en 1966, que por alguna razón estaban en portugués: Eu estou apaixonado por você, Esqueça y el tema con el mismo nombre del álbum.  Debió haber sido por motivos de comercialización o disponibilidad de tiempo, pues un par de años antes, ya había llegado la versión en español de Mi cacharrito y Rosa, Rosita, es más del citado álbum, el tema Namoradinha de um amigo meu, tenía una versión es español, que por cierto no se prestaba muy bien a la traducción.

Los temas tuvieron en Nicaragua una gran aceptación, pues tenían una melodía agradable y pegajosa, a pesar de que con la letra la mayoría se quedaba en ele olo chico zapote.  Algunos grupos nacionales se atrevieron a interpretarlas en portugués cometiendo una sarta de barrabasadas, como aquel que decía: pensó en José, en lugar de penso em você.  En esos éxitos se comenzó a observar los intermedios que hicieron famosos a los temas de Roberto Carlos, en donde un instrumento, en aquel caso, el órgano (Hammond), jugueteaba con la melodía.

El local en Porto Alegre se emocionó con la interpretación de Esqueça al punto que corearon las últimas estrofas al unísono y al final ofrecieron una gran ovación al cantante, quien agradeció de manera especial a la audiencia, aludiendo al gran cantante e ídolo brasileño Roberto Carlos.  En esa ocasión me dio la impresión que este tema, aún dentro de la extensa discografía del cantante, era una de las preferidas del público brasileño.  No estaba equivocado, pues en el espectáculo Elas cantam Roberto, realizado en mayo de 2009 en el Teatro Municipal de Sao Paulo, en ocasión de los 50 años de carrera artística de Roberto Carlos, con la participación de las principales cantantes de ese país, Daniela Mercury y Wanderlea, interpretaron a dúo Esqueça.

Lo más interesante del caso es que aunque la mayoría de los brasileños y los pocos nicaragüenses que recuerdan esa canción creen que el tema es de la autoría de Roberto Carlos, no es más que un cover que el brasileño realizó del tema que a inicios de 1964 lanzara el cantante de rock norteamericano Bobby Rydell.  Este intérprete no fue muy conocido en Latinoamérica, a pesar que sus principales temas se colocaron en las listas de preferencia de los Estados Unidos, como la canción que nos ocupa que tenía originalmente el título de Forget him.  Sus amigos de la infancia, Frankie Avalon y Fabian, con quienes tuvo un conjunto fueron más reconocidos por estos lugares.  Rydell interpretó la versión que años antes interpretara e hiciera famosa el gran Dean Martin del tema Quién será, del músico mexicano Pablo Beltrán Ruiz y que en inglés se conoció con el nombre de Sway, así como el tema Wild one y Volare.  Un año más tarde el grupo liderado por Gary Lewis, The Playboys, lanzaron una nueva versión de Forget him, con un toque más parecido a los grupos de la British invasion, pero cuya calidad no llegaba a los talones a la versión original y solo fue un relleno para el álbum This diamond ring.

Más interesante es el hecho de que el autor de Forget him es el gran músico inglés Tony Hatch, quien a veces navegaba con el seudónimo de Mark Anthony (nada que ver con el salsero).  Hatch es un renombrado músico y compositor conocido con el mote de El Bacharach inglés.  Dentro de su extensa producción tal vez algunos recordarán Look for a star (Buscando una estrella), que a finales de los años cincuenta interpretara el saxofonista Billy Vaughan y que era de las piezas preferidas por los concursantes en el recordado Programa Perfecto, que se trasmitía en la Estación X y era patrocinado por la Mercedes Benz.  Hatch, también compuso mucho del repertorio de la cantante inglesa Petula Clark, incluyendo el éxito del cual ella vendió más de tres millones de copias: Downtown.

Así pues es muy pertinente aquel viejo dicho: “Nadie sabe para quién trabaja”.  Aunque aquí también se aplica:  “Una de cal por otra de arena”, pues algo similar ocurre con el éxito original de Roberto y Erasmo Carlos, Sentado a la vera del camino, del cual la cantante italiana Ornella Vanoni, realizara un cover bajo el título de L´appuntamento, el cual alcanzó un gran éxito y recientemente fue incluido en la banda sonora de la película Ocean Twelve.  Es posible que en Italia una gran mayoría crea que este tema es original de la Vanoni compuesto por su esposo Gino Paoli, quien amorosamente le había compuesto Senza fine.

Así pues, vemos que en el mundo del espectáculo siempre hay omisiones ingratas y los verdaderos autores de algún tema, o el intérprete original, generalmente queda escondido en el olvido para una gran parte de la audiencia.  Sin embargo, ahora con la magia de Youtube, puede usted disfrutar de Esqueça, en las versiones de Roberto Carlos y Daniela Mercury y compararlas con Forget him de Bobby Rydell o de Gary Lewis y los Playboys.

 

 

 

 

 

1 comentario

Archivado bajo Mùsica

Lady Laura

Cuando me di cuenta que el gran cantautor brasileño Roberto Carlos recién había iniciado una gira para celebrar sus cincuenta años de carrera artística, lo primero que hice fue empezar a sumar y restar pues a vuelo de pájaro no me cuadraba la cifra.  Cincuenta años se dice fácil pero es toda una vida.  Para llegar a esa cifra era necesario que el cantante hubiera iniciado su carrera en 1960.  No era nada imposible, pues el brasileño nació en abril de 1941, así que tiene la respetable edad de 69 años, lo que pasa es que en aquella época creíamos que todos los ídolos eran de nuestra edad y por otra parte, hay que considerar que muchos artistas llegaron a nuestros oídos después de varios años de haber comenzado su carrera en sus respectivos países.  De hecho Roberto Carlos tiene mucho más tiempo de dedicarse a la música, sin embargo, como cantautor cumplió los cincuenta años.

La primera vez que escuché a Roberto Carlos fue en el cover de un clásico norteamericano de John Laudermilk, Road Hug y que en su versión en portugués salió bajo el nombre de O calhambeque y que para nosotros fue Mi cacharrito.  Eran las vacaciones del cuarto año de secundaria a finales de 1965, así que ingresamos a nuestro último año con los ínclitos hijos de La Salle tarareando la pegajosa canción del brasileño.

Luego, ya en la universidad, con el alma y el corazón a tambor batiente Roberto Carlos y su música pusieron un marco musical a esa inolvidable época, cuando todavía teníamos a la vieja Managua viviendo sus últimos años, con aquellos interminables paseos por la Roosevelt, llena de luces y muchachas contoneándose, mientras escuchábamos La novia de un amigo mío, Yo te daría el cielo, Estoy apasionado por usted, Olvídalo, Como es grande mi amor por ti, Por eso corro, Amada Amante.

Luego admiramos el triunfo del brasileño en San Remo con Canción para ti, así como sus posteriores éxitos, en especial El gato en la oscuridad que también causó sensación en ese festival italiano y que en innumerables ocasiones los Ortega cantamos a coro en nuestra casa del Callejón de Alí Babá.

Mucho se criticaba a Roberto Carlos, especialmente en su país, pues lo tachaban de simplista, de cantar música comercial, apartándolo por ese motivo de los grandes ídolos brasileños como Baden Powell, Vinicio de Moraes y demás.  Sin embargo, la sencillez de sus canciones nos llenaba la vida, deleitándonos con aquellas interpretaciones que siempre tenían un arreglo especial para el intermedio, en donde el solo de un instrumento el imprimía un sello original a la canción.

Luego, cuando a partir de 1973 el destino nos impuso nuevas rutinas en nuestra cotidianidad, Roberto Carlos continuó con sus canciones acompañándonos en nuestra nueva vida, en especial con Detalles, La distancia, Qué será de ti, Usted ya me olvidó, Yo te recuerdo, entre otras.

Sin embargo, a pesar de que la mayoría de los temas del brasileño llegaban a calar profundamente en nuestros sentimientos, en 1978 compuso un tema que nos apartó un tanto del romance característico de su música y nos hizo reflexionar profundamente.  Es un tema que dedicó a su madre, con el título de Lady Laura y que constituye el mejor homenaje que el cantautor podría haberle dedicado a la autora de sus días.  En esa canción Roberto Carlos resalta lo que a veces en la soledad de nuestras noches llegamos a sentir y que muchas veces no nos atrevemos a expresar.  Es ese sentimiento de indefensión en el cual nos sentimos tantas veces, a pesar de que en el día podemos proclamarnos reyes del mundo y hacemos creer que podemos luchar contra todo lo que se nos presente, pues de nuestra serenidad y de lo que se adivine en nuestra mirada depende la tranquilidad de nuestra familia, conscientes tal vez que en cualquier momento podríamos caer en picada hacia el suelo y lo único que nos hace mantenernos es pensar que ese maravilloso ser que se llama madre, nos puede volver a abrazar, a contar un cuento y hacernos dormir tranquilamente, a darnos esa tregua momentánea que necesitamos para levantarnos de nuevo y seguir luchando.

Lady Laura

Erasmo Carlos/Roberto Carlos

Tengo a veces deseos de ser

nuevamente un chiquillo

y en la hora que estoy afligido

volverte a oír

De pedir que me abraces y lleves

de vuelta a casa

que me cuentes un cuento bonito

y me hagas dormir

Muchas veces quisiera oírte

hablando sonriendo:

“Aprovecha tu tiempo,

tú eres aún un chiquillo”

A pesar la distancia y el tiempo

no puedo olvidar

tantas cosas que a veces de ti

necesito escuchar

Lady Laura, abrázame fuerte

Lady Laura, y cuéntame un cuento

Lady Laura, un beso otra vez

Lady Laura

Tantas veces me siento perdido

durante la noche

con problemas y angustias

que son de la gente mayor

Con la mano apretando

mi hombro seguro dirías:

“Ya verás que mañana las cosas

te salen mejor”

Cuando era un niño

y podia llorar en tus brazos

y oir tanta cosa bonita

en mi aflicción

En momentos alegres

sentado a tu lado reía

y en mis horas difíciles

dabas tu corazón

Lady Laura, abrázame fuerte

Lady Laura,, y cuéntame un cuento

Lady Laura, y hazme dormir

Lady Laura

Lady Laura, abrázame fuerte

Lady Laura llévame a casa

Lady Laura, y cuéntame un cuento

Lady Laura

Tengo a veces deseos de ser

nuevamente un chiquillo

el pequeño que tú todavía

aún crees tener

Cuando a veces te abrazo y te beso

en silencio entendido

tú me dices aquello

que yo necesito saber

Lady Laura, abrázame fuerte

Lady Laura, y cuéntame un cuento

Lady Laura, un beso otra vez

Lady Laura

Este pasado fin de semana, falleció a la edad de 96 años, Laura Moreira Braga, la madre de Roberto Carlos, mientras este se encontraba de gira en Nueva York, misma que fue suspendida pues el cantante regresó a su país natal para asistir al sepelio, en donde interpretó con todo sentimiento Lady Laura.

Es posible que de vez en cuando, aquellos éxitos de siempre de Roberto Carlos vengan a buscarnos una vez más, a traernos un trozo del pasado efímero, a conducir nuestra memoria hacia rostros que se perdieron en el tiempo, sin embargo, siempre estará un tema del brasileño que nosotros iremos a buscar, en esas noches de insomnio, cuando la desesperanza amenaza por campear en nuestro ánimo y lo único que deseamos es regresar a nuestra niñez, al beso, al cuento, al abrazo fuerte del maravilloso ser, que esté donde esté, siempre nos dedicará un momento para decirnos en silencio entendido, aquello que necesitamos saber.

9 comentarios

Archivado bajo cultura, Familia, Mùsica, Nicaragüense