Archivo de la etiqueta: Radio-de-transistores

El chavalito es National

Para quienes nos ufanamos de vivir en el tercer milenio, ya no nos sorprende la inmediatez.  Es lo más natural del mundo conocer en tiempo real los resultados de las elecciones en Perú, el recalentamiento de la planta de Fukushima en Japón o las cenizas del volcán Puyehue en Chile dando la vuelta al mundo, tanto para nosotros como para nuestros conciudadanos en Peñas Blancas,  El Espino o en Bluefields.   Se nos hace difícil de creer que apenas en los años cincuenta del siglo pasado, más del noventa por ciento de la población nicaragüense no tenía acceso directo a la información sobre lo que ocurría en el resto del país, mucho menos en el mundo.

En la mitad del siglo XX, cuando todavía no aparecía la televisión, la prensa escrita era el medio de comunicación con mayor cobertura, pues tenía distribución en las principales ciudades de Nicaragua.  No obstante, habría que recordar que en ese entonces la tasa de analfabetismo nacional alcanzaba el 65% y en las regiones rurales era mayor al 80%.   En lo que se refiere a la radiodifusión, desde los años treinta se había registrado un crecimiento sostenido de la actividad, iniciando unas pocas emisoras, de carácter experimental de parte de los empresarios de la radio y de carácter mágico de parte de los privilegiados de contar con un aparato de radio, hasta alcanzar cerca de35 emisoras en los años cincuenta, algunas de ellas propiedad de la familia Somoza quien descubrió una veta en este medio de comunicación para sus proyectos políticos y económicos (¿resulta familiar?).  El alcance de este medio de comunicación era limitado, en primer lugar por el costo de los aparatos de radio que en ese entonces se ubicaba arriba de los 40 dólares y en segundo lugar, por el acceso a los servicios de energía eléctrica, pues en ese entonces menos del 12% de la población lo tenía.

A partir de los años sesenta, un invento vino a transformar drásticamente la cobertura de la radiodifusión en Nicaragua: el radio de transistores.  Inicialmente los receptores de radio funcionaban mediante válvulas termoiónicas al vacío basadas en el principio de que los metales en caliente liberan electrones y que permite recoger ondas electromagnéticas y transformarlas en sonido. Algunos recordarán que en aquellos tiempos los aparatos de radio tenían que pasar un período de calentamiento antes de poder funcionar.  Eran tan ineficientes en el consumo de energía eléctrica que no admitían el funcionamiento mediante baterías, por lo que debía existir una conexión a la energía eléctrica.    A finales de los años cuarenta se inventó en los laboratorios Bell en los Estados Unidos, el transistor, que no es otra cosa que un semi conductor con propiedades para amplificar, oscilar, conmutar o rectificar.   Su nombre viene de resistencia de transferencia y vino a revolucionar completamente el mundo de la electrónica.

En 1954 la empresa japonesa Tokyo Tsuchin Kogyo Ltd, conocida posteriormente como Sony, compró la patente del transistor a los laboratorios Bell y en 1956 produjo el primer radio de transistores portátil de baterías, el TR-55 el cual fue manejado a nivel interno en el Japón.  El modelo que comenzó a venderse a nivel mundial fue el TR-63, aunque el que se comercializó con mayor éxito en esa época fue el modelo TR-610, del cual se vendieron cerca de medio millón de unidades.  Posteriormente, se comercializó la licencia de estos radios portátiles de transistores y otras fábricas empezaron a producirlos en serie, entre ellos japonesas como la National Panasonic, Sanyo y Toshiba y luego todas las grandes empresas internacionales tuvieron que ofrecer la nueva tecnología en sus aparatos eléctricos.

En Nicaragua los primeros radios a transistores comenzaron a comercializarse casi al filo de la década de los sesenta.  Los Sucesores de Rafael Cabrera obtuvieron la distribución exclusiva de la marca Sony, la Casa Sengelman inició la distribución de las marcas Hitachi y Sanyo, mientras que la Casa Mántica obtuvo la representación de la marca National Panasonic.  Al inicio parecía que se trataba de una pelea entre tigre y burro amarrado, pues las marcas de prestigio como la Philips, Philco, Zenith, Punto Azul, Westinghouse, etc. estaban colocadas por muchos años y con un gran arraigo en el mercado nacional, mientras que los productos japoneses tenían poco tiempo de haber aparecido en escena, mediante bienes de baja calidad.  Tal vez muchos recuerden unos espejitos con base metálica que tenían una figura de una geisha al reverso y abajo una pequeña leyenda que con orgullo decía: “Made in Japan”.   De la misma forma los juguetes japoneses inundaron los mercados, entre ellos los carritos de fricción a precios ínfimos y que tenían pintados en los cuatros costados unos monigotes de frente y de perfil, conforme su posición e invariablemente en algún rincón tenían la leyenda de Made in Japan.   Duraban funcionando una semana y luego quedaban para desarmarlos y posteriormente tirarlos a la basura.   De la misma forma cuando aparecieron los automóviles Toyota y Nissan, se decía que al rasparle la pintura aparecía la lata del bote de Avena Quaker.

Lo que nadie anticipaba era que los radios portátiles tenían la enorme ventaja que funcionaban con baterías y con un consumo de energía más eficiente y lo mejor de todo que su precio era sustancialmente menor que los otros.   Mientras un radio Philips de tubos, costaba cerca de 40 dólares, un radio de transistores japonés tenía un precio que oscilaba entre los 10 y los 15 dólares.    De esta manera, con un plan de crédito podía conseguirse con cuotas semanales menores a un dólar, por lo que las ventas de los radios japoneses se fueron hacia arriba.

Mediante una fuerte publicidad los radios National Panasonic tomaron la delantera en la absorción del mercado de radios de transistores.  Fue famosa aquella campaña que tenía como slogan:  “El chavalito es National y el chavalo un radio National” que se repetía incesantemente sobretodo en los partidos de beisbol, en donde uno de los locutores decía “El chavalito es National” preguntando a su colega “¿Y el chavalo?”, “un radio National” contestaba solícito el otro, aunque a veces el Bachiller Lombillo estaba descuidado y se equivocaba de comercial, respondiendo: ”De vainilla, bien helada”.

Fue el sector rural de Nicaragua quien le dio el tremendo empuje a la venta de radios de transistores, pues sin energía eléctrica no tenían alternativas para poder disfrutar de la radiodifusión y de esta manera, se inició la fiebre de instalación de antenas de parte de las emisoras de radio, especialmente en El Crucero, para incrementar su cobertura y nuevas empresas se instalaron para atender la nueva demanda.  Cabe resaltar la fundación de Radio Corporación que con una programación primordialmente orientada al sector campesino logró colocarse en los primeros lugares de audiencia en el sector rural.   Se empezó a escuchar programas que además de las complacencias trasmitían mensajes para los familiares en las regiones más apartadas, al estilo de: “Se le avisa a la familia de fulano de tal que llegará a Cara de Mono el domingo por la tarde, que tengan listas las bestias”.  De la misma forma, la publicidad dio un giro enorme al llevar la nueva cobertura los anuncios de los productos de consumo masivo a las regiones más apartadas.

Fue interesante observar que el gobierno de los Somoza, ante las enormes expectativas de crecimiento de la industria de la radiodifusión elaboró y puso en funcionamiento un Código de Radio y Televisión para prepararse a cualquier intento de utilizar las ondas hertzianas para difundir mensajes subversivos.  Era tan represivo el citado código que se le llegó a conocer como el Código Negro.

Con el tiempo todos los aparatos eléctricos como radios, grabadoras y televisores empezaron a funcionar con transistores, incluso las marcas tradicionales como Philps, Philco y demás.  De la misma manera, tuvieron que bajar sus precios para competir con los japoneses, aunque con el tiempo y el prestigio que llegaron a adquirir, en especial la marca Sony, sus precios fueron subiendo poco a poco.

En la actualidad, entre los medios de difusión, el radio se mantiene como el líder en la cobertura a nivel nacional, pues no existe prácticamente ningún lugar en el territorio nicaragüense en donde no exista una señal de radio y de esta manera la población está enterada de lo que pasa en su país y en el mundo.  Todo lo anterior se debe a ese maravilloso invento que es el transistor que permitió la fabricación de aparatos de radio que estuvieron al alcance de la mayoría de la población.

3 comentarios

Archivado bajo cultura, Nicaragüense, radio