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El último romántico

 

Era el año de 1970, tal vez por marzo o abril, cuando un canal de televisión, no recuerdo bien si el canal 6 o su competencia el canal 2, anunció que trasmitiría el Festival de San Remo 1970, mismo que se había efectuado a finales de febrero de ese año.  En nuestra casa nos entusiasmamos porque era la primera vez que trasmitirían ese festival, aunque un poco desfasado, pero algo era algo, pues en años anteriores sólo tuvimos acceso a algunos fragmentos que habían sido trasmitidos por radio.  Ya el Festival tenía cierta fama en el país, desde que Roberto Carlos ganara en 1968 el primer lugar junto con Sergio Endrigo con Canzone per te, aunque la canción de ese festival que tuvo éxito a nivel mundial fue Cuando me enamoro, habiéndonos llegado a Nicaragua a través de la versión en español de Angélica María.  Otras grandes canciones ganadoras de festivales anteriores habían llegado al país, pero no teníamos idea que provinieran de ese evento, como La hiedra, Azul pintado de azul, No tengo edad, entre otras.

El día de la transmisión del festival, todavía en blanco y negro, nos deleitamos con las más de dos horas del programa en donde tuvimos la oportunidad de ver la final de tan célebre evento.  Observamos que el primer lugar lo ganó la canción Chi no lavora non fa l´amore, interpretada por Adriano Celentano y Claudia Mori.  Es importante aclarar que el Festival de San Remo, que lleva por nombre oficial Festival de la Canción Italiana, premia a las mejores canciones de ese país, no tanto al intérprete, pues participaban dos artistas que cantaban su propia versión del mismo tema.  La canción de Celentano se nos hizo demasiado extraña para lo que conocíamos de la canción italiana, en cambio el tema que cautivó a toda la audiencia nacional fue la canción ganadora del segundo lugar y en especial la versión de uno de los dos intérpretes que era un joven que tenía una poderosa y viril voz y que a la vez le imprimía un singular toque romántico al tema. La canción era La prima cosa bella, de una extremada sencillez, pero de un romanticismo escandaloso.  Los otros intérpretes del tema fueron Ricchi e poveri, un grupo que se caracterizaba en sus inicios por vestir dos de ellos con suma elegancia y los otros dos casi en harapos. A pesar del buen ensamble de sus voces, no llegaban a superar la interpretación de Nicola Di Bari, que además era el autor de la música.  El joven cantante había llegado al festival por pura casualidad pues el tema estaba destinado a ser cantado por Gianni Morandi, aquel intérprete de No soy digno de tí, sin embargo éste se echó para atrás a última hora, por lo que Nicola tuvo que entrar al quite y reemplazarlo en la interpretación.

La discográfica del festival, la RCA, encontró en la interpretación de Di Bari una enorme veta para su mercado hispanoamericano, de tal manera que trabajó de urgencia una traducción al español de La prima cosa bella y con ciertos atropellos en la misma, la lanzó en un sencillo que antes de que finalizara el año ocupaba los primeros lugares de venta en la región y alcanzaba la cima de los hit parade.  En Nicaragua, la canción se apoderó inmediatamente del gusto popular y se escuchaba mañana, tarde y noche.  Las clásicas serenatas con música de tríos, fueron transformadas al incluir La primera cosa bella como primera selección.  En ese tiempo, mis hermanos comenzaban a descobijar los secretos de la guitarra y esa canción, por su sencillez, se prestaba para sus primeros pasos, así que no era remoto observar que en el Callejón de Alí Babá en Managua, flotaba de manera perenne la canción de Nicola Di Bari, con especial énfasis en aquella parte que decía: “no se tocar siquiera, esta es la vez primera”.

En el festival de San Remo 1971, Nicola Di Bari logró llevar al primer lugar, junto a la afamada cantante Nada, al tema El corazón es un gitano.  El segundo lugar lo ocupó Qué será, interpretada por José Feliciano y Ricchi e Poveri y el tercer lugar 4/3/43 a cargo de Lucio Dalla y Equipe 84.  Celentano en esa ocasión tuvo que conformarse con quedar entre los finalistas.  Esa vez la disquera tuvo una visión más ambiciosa, seleccionó las canciones más susceptibles de ser traducidas al español y produjo un álbum entero dirigido al mercado hispanoamericano, a la par del sencillo de El corazón es un gitano a cargo de Nicola Di Bari.  El éxito fue arrollador, en especial el sencillo de la canción ganadora que rápidamente se colocó en los primeros lugares de venta y en las radiodifusoras también arrasó en los hit parade.  En nuestra casa llegó el álbum con los mejores éxitos de San Remo 1971, más bien los temas que RCA pudo traducir, a su manera, en donde disfrutamos repetidamente y cuando digo repetidamente era al estilo de canción nueva en la roconola del Salón Rosado, pues creo que al final resultó rayado de tanto ejecutarse.  Además de El corazón es un gitano, estaba la versión de José Feliciano de Qué Será, 4/3/1943 o Un hombre llamado Jesús, a cargo de Lucio Dalla,  Cómo estás, en la voz del legendario Domenico Modugno, Como es dulce la tarde, a cargo de Donatello, Blancos cristales serenos, a cargo de Claudio Baglioni, Historia de hoy, con Al Bano, Rosas en la oscuridad a cargo de Ada Mori, Ninna nanna con el conjunto Capitolo VI con la fabulosa voz de Riccardo Bartolotti, El último romántico con Peppino di Capri, Una historia en la voz de Sergio Endrigo, Una sonrisa el paraíso con Sergio Menegale, La bofetada a cargo del conjunto Gens, aunque no fue finalista.  Como ipegüe, el álbum traía una interpretación instrumental de José Feliciano luciendo su guitarra.

Cuando llegó 1972, Nicola Di Bari era todo un ídolo para la audiencia nicaragüense, aunque debido a las limitaciones en las comunicaciones de esa época, muy poco se sabía acerca de él, más allá de su nombre, alguna que otra foto y los éxitos de los últimos dos años.  Casi nadie sabía que su verdadero nombre era Michele Scommegna y que era originario de una pequeña comunidad del sur de Italia llamada Zapponeta.  Llevaba varios años apostándole al canto y a pesar de que no había tenido el éxito deseado, su tremenda voz y su tenacidad lo mantuvieron siempre en la lid, participando incluso un par de veces sin mucho suceso, en el Festival de San Remo .  Entre los temas que lanzó, sin obtener el reconocimiento que merecía, destaca una versión en italiano de la canción que Charles Chaplin utilizó en su película Candilejas, con el título de Eternamente, en donde con su particular voz hace resaltar esta impresionante canción.

No fue pues ninguna sorpresa que Nicola Di Bari ganara el primer lugar del Festival de San Remo 1972 con la canción Los días del arcoíris.  En esa ocasión sólo se presentó un intérprete por canción.  El segundo lugar lo ocupó la canción Como violetas en la voz de Pepinno Gagliardi y el tercer lugar El rey de oros a cargo de Nada.  Es interesante el hecho de que en ese festival Roberto Carlos participó con el tema, Un gatto nel blu que no llegó a la final, pero que su versión es español, Un gato en la oscuridad, logró colocarse en los primeros lugares del gusto lationoamericano.  De igual manera, la RCA preparó de manera urgente, la producción de éxitos del festival en español, con los temas traducibles.  En nuestra casa nos turnábamos para buscar constantemente en las discotecas de Managua el Long Play, hasta que un día apareció y lo adquirimos de inmediato.  Lo particular de este álbum es que Nicola Di Bari, además de cantar Los días del arcoíris, también interpretó en español la canción Como violetas.  Huelga decir que ambos temas se colocaron en tiempo record en los primeros lugares de audiencia en Nicaragua. Al igual que el álbum anterior, disfrutamos al máximo el del festival de 1972, con las grandes canciones que traía, en especial, además de los tres primeros lugares mencionados, Piazza grande, en la voz de su autor Lucio Dalla, así como No quiero enamorarme más a cargo de Gianni Nazzaro, Amigos jamás con Rita Pavone y Gira el amor con Gigliola Cinquetti.

Ese mismo año, Nicola participó en el festival de Eurovisión con la misma canción Los días del arcoíris, sin embargo como decía la Pedrona: No tuvo éxito, pues apenas alcanzó el sexto lugar. No obstante, en ese mismo año, antes de San Remo había participado en el Festival Canzonissima ganando el primer lugar con el recordado tema: Chitarra suona piu piano.

Con una visión bastante clara de sus posibilidades en el mediano plazo, Nicola Di Bari y su disquera pusieron una mayor atención en el mercado hispanoamericano, preparando una serie de temas en español de todo el repertorio del cantante y encontrando una extraordinaria acogida, especialmente en América del Sur.  Este menester le aleja del Festival se San Remo por lo que no participa en 1973.  Regresa al Festival en 1974 con la canción Il matto del villagio, con la que tiene que conformarse con llegar a la final.

Por esa época Nicola decide cambiar de sello discográfico dejando la RCA y embarcándose en el sello Carosello cuyo catálogo sería adquirido por la WEA Italia.  Coincide lo anterior con un sensible declive de popularidad de Nicola en el gusto italiano, no obstante, el público latinoamericano todavía lo tiene entre sus más grandes ídolos, lo cual aprovecha el cantante para fortalecer dicho gusto, con giras de conciertos por las principales plazas.

En su discografía en español incluye temas que habían sido lanzados por otros artistas, pero que nunca habían estado disponibles para el público hispanoparlante, como es el caso de Un gran amor y nada más, Como violetas, Zíngara y especialmente El último romántico, que llegó a convertirse en el nombre con que se le conoce en muchos lugares de América Latina.  En su discografía también resaltan canciones inolvidables como Agnese, Trotamundos, Guitarra suena más bajo, Rosa, El corazón es un gitano, Los días del arcoíris, Sé que bebo sé que fumo, El amor te hace linda, Prueba a llamarme amor, De noche sale el sol, Qué difícil es, Por ejemplo, Yo te amo solo a tì, La paloma de papel, Lisa de ojos azules, Mi pueblo, Ojos claros, Lejos lejos, He sabido que te amaba, Cuerpo sin alma. También es importante resaltar que Di Bari supo seleccionar algunos temas latinoamericanos para incorporarlos a su repertorio, habiendo logrado magníficas versiones de La historia de un amor, del panameño Carlos Eleta Almarán, así como Mi viejo y Pedro Nadie de Piero.

Después de un efímero éxito en Italia en 1976 con la canción La più bella del mondo, en la cual Di Bari incursiona en la música disco, llega a opacarse dentro del ambiente musical italiano, dando paso a una nueva generación de cantantes con sus propuestas dentro de lo que se conoce como la música ligera italiana, entre ellos Umberto Tozzi, Patty Pravo, Toto Cotugno, Zucchero, Anna Oxa,  Loretta Goggi, Ricardo Cocciante, entre otros.  No obstante el público latinoamericano, siempre fiel, sigue entusiasmado con las presentaciones del Ultimo Romántico.

Actualmente Nicola Di Bari cuenta con 71 años y continua apareciendo en conciertos, principalmente en América del Sur y sigue trabajando en proyectos discográficos, aunque ya su voz no es la misma de su juventud, todavía le imprime un gran romanticismo a sus canciones, no obstante como dice Roberto Carlos: “No se arriesga en marcha suelta”.

Lo que es irrefutable es que Nicola Di Bari es un icono de la música romántica de fines del siglo pasado.  Muy pocos ciudadanos de entre 50 y 70 años pueden negar que la música de este cantante tiene un significado especial en sus vidas y cada vez que escuchen uno de sus temas, invariablemente viajarán a una época de oro.  Lo único que yo criticaría de su música es la calidad en las traducciones al español de muchas de sus canciones. Después de escuchar las versiones originales en italiano y captar la pletórica poesía que hay en muchas de ellas, no deja de asomarse cierta desilusión al observar la letra en español.  No obstante, nadie podría resistirse en una noche de insomnio a probar una copa de vino y escuchar al Ultimo Romántico, Nicola Di Bari, interpretar Guitarra suena más bajo.

 

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