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Aunque parezca un tanto reiterativo, no me canso de agradecer, también en nombre de Cecilia, Cecilia María, Orlando Emilio, Doña Bertita y toda la familia Ortega, todas las muestras de cariño recibidas en ocasión de la muerte de nuestro querido Rodrigo Joaquín. Deseamos que sepan que esas manifestaciones a través de visitas, llamadas telefónicas, correos electrónicos, mensajes en Facebook y comentarios al post que dediqué a mi hijo en este Blog, han sido como un bálsamo en nuestras heridas. A todos ustedes, nuestro más sincero agradecimiento.
Aprovecho la ocasión para solicitar sus disculpas debido a que en mi post, llegué a tocar algunas situaciones que merecían quedar en la intimidad de la familia, pero que debido a que algunas personas inescrupulosas se prestaron para hacerle comparsa a quien con el peor cinismo pretende cambiar los hechos y venderse como desconsolada doliente, me atreví a mencionar parte de toda la verdad. Creo que Rodrigo no merecía que su memoria sufriera daño alguno, suficiente con lo mucho que sufrió su humanidad. En lo particular, les agradezco su comprensión.
