Pobre del pobre
que vive soñando un cielo,
pobre del pobre
que vive sin un consuelo…
Adolfo Salas
Muchos sentimos como un balde de agua fría cuando resalta que esta tierra de lagos y volcanes se encuentra entre los países más pobres del mundo. La reacción es mayor cuando se comprueba que a excepción de Haití, Nicaragua es el país más pobre del hemisferio americano. Aquí no hay vuelta de hoja, pues tal como dicen los húngaros: “Los perros ladran, los números hablan”.
Uno de los indicadores más fríos para determinar el grado de pobreza es el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita, que en términos cristianos no es otra cosa que la suma de todos los bienes y servicios producidos en determinado año por parte de un país, dividido entre la población registrada en ese mismo año. Para el año 2009, según registros del Banco Mundial, Nicaragua alcanzó un PIB per cápita de US$2,664.00 (a precios corrientes). Tal vez si se compara con el mismo indicador de la República Democrática del Congo que fue de US$320.00, pues Nicaragua no estaría tan mal, sin embargo, si se compara con el de Luxemburgo que es de US$83,000.00 ahí la cosa se pone color de hormiga.
Para muchos el PIB per cápita no es determinante para tener una visión de la pobreza o riqueza de un país, sin embargo, existen otros indicadores, un tanto más odiosos que reflejan una cruda realidad. Algunos organismos han determinado indicadores a través de la proporción de la población que sobrevive al día con US$2.00 o menos y de manera más dramática la proporción de la población que sobrevive tan sólo con US$1.00 o menos al día. En este sentido, en Nicaragua de acuerdo al Reporte de Desarrollo Humano de la ONU 2007/2008, un 79.9 % de la población sobrevive con US$2.00 diarios o menos y un 45.1% se las arregla con US$1.00 al día o menos. Si se compara este indicador con países de la región, se podrá ubicar fácilmente el grado de pobreza del país. Guatemala tiene el 31.9 y el 13.5, respectivamente, mientras que Costa Rica se ubica en 9.8 y 3.3, El Salvador tiene 40.6 y 19.0 y Honduras anda por 35.7 y 14.9.
Cuando se llega a la plena conciencia del grado de pobreza de Nicaragua, lo primero que salta de manera invariable es la pregunta de los sesenta y cuatro mil dólares, (es decir, el PIB de veinticuatro paisanos): ¿Por qué? Aquí es donde empiezan a escasear las respuestas y en su lugar aparecen complejos análisis sobre los efectos de la pobreza y su comportamiento, además de una lista interminable de pretextos, sin embargo, no se ha profundizado sobre las verdaderas causas de la pobreza extrema que aqueja al país y que pareciera perpetuarse.
Recuerdo que cuando cursaba la carrera de economía, cuando llegamos al estudio de la pobreza y analizábamos las teorías de Gunnar Myrdal, saltaba la expresión: “Los países pobres son pobres porque son pobres”. A simple vista esto pareciera una perogrullada o una tomadura de pelo de primer orden, sin embargo el sentido de la misma es que existe un círculo vicioso que no permite que algunos países subdesarrollados puedan alcanzar un desarrollo adecuado, debido a su propia pobreza. Lo anterior, debido a que al ser el ingreso de sus habitantes tan bajo, no es posible generar el ahorro interno necesario para la inversión que permitirá el desarrollo. Algunos países han logrado romper ese círculo vicioso y han llegado a convertirse en verdaderas potencias económicas.
Ahora bien, hay que considerar que en Nicaragua en los últimos años se ha dado una inversión extranjera nada despreciable, por otro lado la cooperación internacional ha canalizado una cantidad impresionante de recursos hacia el país y en adición, las remesas familiares de los hermanos lejanos alcanzan aproximadamente los 850 millones de dólares anuales. Con este flujo de recursos, se hace más difícil entender cómo es que no se ha podido romper el dichoso círculo vicioso o por lo menos no ha habido un indicio de que pudiera romperse.
Cada año se gastan centenares de miles de dólares en estudios, tanto de parte de organismos internacionales como de dependencias gubernamentales, para analizar la pobreza en Nicaragua y proponer estrategias para poder sacarla de ella,. Los brillantes economistas se aprietan el cerebelo hasta llegar al punto de meningitis, analizando cientos de variables en complejas ecuaciones de donde llegan a plantear estrategias que a simple vista pareciera que lograrán que al fin se rompa el círculo vicioso y que Nicaragua entre en un crecimiento sostenido que asegure además el desarrollo humano necesario para salir de la pobreza. Se definen indicadores que se alcanzarían en el corto, mediano y largo plazo, sólo para que nuevos equipos de economistas y otros especialistas regresen años más tarde a constatar que ninguno de los indicadores se ha cumplido y a buscar algún pretexto que pueda justificar al gobierno en turno respecto a la ineficiencia en alcanzar los indicadores propuestos, afirmando siempre, sin embargo, que se nota una ligera reducción en la pobreza.
Las ciencias económicas por lo tanto no han sido de mucha utilidad para aclarar la verdadera causa de la pobreza en Nicaragua. A través de la politicología, ciencia no tan exacta, pero ejercida por un vasto porcentaje de la población nicaragüense, se han realizado aproximaciones un tanto simplistas que concluyen que la culpa de la pobreza es algún régimen anterior, desde la colonia, pasando por los conservadores, la tiranía de los Somoza, la noche oscura de los ochenta, las administraciones neoliberales y habrá un momento en que le corresponda al orteguismo. Cada una de las teorías, con su debido respaldo, compuesto de altas dosis de demagogia.
De la misma manera que Bob Dylan afirmó que la respuesta a muchas preguntas fundamentales en esta vida, estaba en el viento que sopla, podría decirse que la respuesta a la pregunta de por qué este país es tan pobre y empobrecido, no está donde se ha estado buscando y no es ni la economía, ni la politicología, ni ciencias relacionadas que pueden ayudar a encontrarla, sino que la biología y en particular la biogenética. Lo anterior porque el factor clave que no permite que el país pueda encontrar su camino para el desarrollo, es el propio factor humano.

El dicho bíblico que los que tienen tendrán más y los que no tienen, lo poco que tienen lo perderán se aplica aquí también. Por un lado, la razón puede que tenga que ver con la falta de “Ética de Trabajo Protestante” o Protestan Work Ethic en inglés que no es típica en Latino América.
Por otro lado sí, he leído estudios que ranquean a Nicaragua como una de las poblaciones más alegres de todo el mundo. Así que al final puede ser que sierva como consuelo recordar que el dinero no es todo o lo único que vale. Pero claramente si existe una opción es mejor tener recursos que no. El secreto no es obsesionarse en recursos hechos de papel sólamente.
Un abrazo fuerte desde Los Angeles,
Manolo
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Excelente el artículo No 1 de no sé cuántos. Creo que estás poniendo el dedo en la llaga -qué tanto, lo sabré en los siguientes artículos. Recuerdo cuando se decía que Haití y Honduras eran los países más pobres del hemisferio. No se podría plantear como dos más dos son cuatro que hay cosas que Honduras hizo que nosotros dejamos de hacer. El contexto socio-económico y político de ambos países es muy dispar. No conozco este país a pesar que nací a pocos kilómetros de sus fronteras pero algunas personas me han dicho que es sólo pasar la frontera y la diferencia es notable en favor de los vecinos, empezando por la conservación de pinares, de que la gente no viaja apretujada en los medios de transporte colectivo. Aunque no hay que olvidar la elevada incidencia de los grupos maras ejercen de manera muy negativa…En fin, digo lo que se va ocurriendo…De momento, sólo agregaré que cada vez que leo o escucho de los daños y del lucro cesante de fenómenos naturales como los huracanes Mitch, Félix, me estremezco…ésto, sumado a todo lo demás.
¡Ah!, otro tema que seguramente abordarás será el de la educación, sobre todo de la primaria y relación con el tema.
Esperaré a ver.
Felicitaciones y gracias.
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Hola Orlando, no se trata de ser cínico, o mata mamá, pero, hay mucha verdad en tu punto de cierre en el artículo, claro, mi opinión puede causar enojo y hasta me puede tildar de muchas cosas, espero que lo hagan sin mucha pasión. Y dije que podemos cambiar, utilizo el ejemplo del animal domesticado, en su ADN (DNA), traen esa agresividad para sobrevivir en la selva, pero que ya domesticado, no necesita, y muy pocas veces vemos a un perro atacando al amo…
Cada uno de estos gobiernos, tienen escusas para lavarse las manos, peor en estos tiempos dónde no existe una línea de separación ideológica o de comportamiento moral o humano, y encontramos, similitud entre: neoburgueses – neoliberales. Lo que sí, está claro, es que los políticos son una clase privilegiada, por eso, son capaces y lo han hecho, de vender el alma al diablo, del reparto el Carmen.
Nicaragua tiene tantos recursos naturales, que es insulto la pobreza de su gente.
Seme olvido, agregar, que la comparación que hice sobre el perro, lo hacía en relación a los políticos criollos, mis disculpas a los perros.
Una vez más, gracias Orlando
Estimado Poeta, muy intersante tu árticulo, totalmente de acuerdo que la culpa del desastre económico de Nicaragua, es un producto de los políticos que nos gobiernan, Ahora bien, durante la Dictadura Somosista Nicaragua era el granero de Centro América y el Cordoba flugtuaba del 1=7, llegabas a las fronteras de los Píses vecinos y los coyotes te persegían para cambiar su moneda por la nuestra. El Dictador era uno, despues llegaron los 9 comandantes de la robolución y los comandantes robolucionarios y sus secuaces y dejaron al País en la banca rota.
Al pan pan y al vino vino, Poeta. La peor desgracia de Nicaragua fu y sigue siendo el fsln, y el que no lo quiera reconocer es un atrazado mental. No hay peor ciego, que el que no quiera ver. Muy de acuerdo con Chepeleón, hay que pedirles disculpas a los Perros.
Un fuerte abrazo.
Más que interesante, considero su artículo como el cuestionamiento que debería ser obligatorio que todos los nicaragüenses nos planteáramos y fuera el tema de discusión por mucho tiempo, para tratar de sacar al país de la extrema pobreza que lo ahoga. No quiero saltar a conclusiones, sino que voy a esperar los siguientes artículos, que estoy seguro ayudarán a alimentar ese necesario debate. Saludos
Me gusta el enfoque, aunque me parece que estás eximiendo de culpa a muchos responsables de la deplorable situación económica de nuestro país: yo señalaría sin el menor recato como responsables importantes a los gobernantes de estos últimos 30 años, sin excepción, y a las clases poseedoras, nuestra lamentable burquesía nicaraguense, en la que hay que incluir a los nuevos burgueses rojo y negro.
hoy es 16 de enero del 2012. gracias por la pagina, debo decir q vivo en otro país C R y no soy ni liberal ni sandinista lo digo de corazón, buscando información de por que la pobreza de Nicaragua he llegado ala conclusión que mientras no nos unamos y busquemos a salir de la pobreza juntos no lo lograremos ya dejemos de pensar en que fuimos el granero de Centroamérica de pensar que estamos pobres por la guerra o por los políticos por los huracanes o no se por que mas, la verdad es que según el banco mundial en 10 años no hemos avanzado nada, lo único que a pasado es que cada día la gente emigra mas y mas dejando a sus hijos abandonados con los mas ancianos de su casa y es así que mucha gente en Nicaragua logra comer pero que pasa es verdad que parte de la gente q emigra manda remesas a Nicaragua pero que pasa con esos niños que quedan prácticamente abandonados, problemas psicológicos y graves, o peor se hacen pandilleros digo sin nadie q los vigile, es lamentable, no hemos avanzado en 10 años nada y entonces que es lo que pasa desearía poder hacer hacer algo por mi país bendiciones a todos