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Juicio-Final, Parusía, Fin-del-mundo, Family-Radio, Religión

Que se me acabe la vida, frente a una copa de vino. José Alfredo Jiménez
El pasado fin de año, después de haber vivido, tal vez el peor tiempo de mi vida; un año funesto; annus horribilis como diría la Reina Isabel de Inglaterra, tenía yo la expectativa de que el 2011 no podría ser peor y eso sería ganancia. Necesitaba que la vida me concediera una tregua, como señalaba Benedetti, así pues inicié el año con cierto optimismo respecto a lo que este podría ser.
No había finalizado de digerir ese estado de mente, cuando este pasado 2 de enero, regresando del aeropuerto de Managua, escuchando en el autoestéreo Hoy puede ser un gran día, cuando en el semáforo de La Subasta, exactamente donde está la 6ª. Delegación de Policía, observé un rótulo gigantesco, de esos que sólo las grandes empresas comerciales y los políticos pueden pagar. Me puso los pelos de punta, pues dice literalmente: El Día del Juicio Final: 21 de mayo de 2011. Arriba de este terrorífico anuncio, está una cita bíblica: “tocaré trompeta…avisaré al pueblo” Ezequiel 33:3. Luego, abajo en letra más pequeña: folletos gratuitos: Family Radio, Oakland, CA 94621, USA. A la derecha en letras más grandes, una URL: FamilyRadio.com.
Ante un anuncio de esa naturaleza cabe toda suerte de exclamaciones. Como se diría en castizo nicaragüense: ¿Ideay?, o tal vez como expresaría un banquero: Cómo que se murió, si me debía, o quizá como diría una de las viejas de mi pueblo: Dios nos coja confesados. Un cinéfilo podrá cuestionarse sobre qué pasará con la segunda parte de la película de Harry Potter, una muchacha pensará en el destino de la fiesta de sus quince años. El Gordo Rivas, al igual que muchos dirá: ¿Y las elecciones, papá? A mí, la verdad, se me hizo un nudo en la garganta y al recuperar el resuello, sólo pude exclamar, de acuerdo a las circunstancias: ¡Chanfle!
En el trayecto de regreso a mi casa estuve visualizando una estrategia para enfrentar tan inexorable fin. Estaba la posibilidad de fiar un crucero por Alaska, un viaje por España, abandonar cualquier tipo de restricción en cuanto a la comida y a la bebida, en fin, despreocuparme por todo lo que podría ocurrir después de la fatídica fecha.
De regreso en mi casa, todavía con el fondillo a dos manos, lo primero que hice fue buscar en internet aquel profético sitio: FamilyRadio.com, quien muy inteligentemente, al detectar que la búsqueda procedía de Nicaragua, automáticamente me redirigió hacia otro sitio en español. De no haber estado familiarizado con el funcionamiento de estos sitios, hubiera creído que era algo sobrenatural. El sitio está manejado por la organización Family Radio que es una franquicia de radiodifusión en los Estados Unidos que tiene su base en Oakland, California y repetidoras en todos los Estados Unidos. Fue fundada en 1958 por Harold Camping y a pesar de sus integrantes originales procedían de diferentes religiones: bautistas, presbiterianos conservadores, cristianos reformistas, entre otros, la estación se declara como independiente de cualquier denominación religiosa. La emisora funciona gracias a donaciones de los radioescuchas y se estima que tiene activos del orden de los 150 millones de dólares.
El sitio está dedicado exclusivamente al Día del Juicio y tiene tres enlaces para archivos de audio con los nombres: Día del Juicio, Nadie sabe el día o la hora? y Otra prueba infalible. Estos mismos archivos están escritos en formato pdf. Escuché un poco del archivo de audio, pero la voz se me pareció a aquellas que emanaban de las “baratas” que anunciaban toda suerte de productos y servicios en la vieja Managua, así que opté por leer los archivos pdf.
Los tres archivos contienen a lo sumo seis páginas en las cuales las gentes de Family Radio realizan un análisis de la Biblia y mediante una serie de malabarismos llegan a la conclusión, según ellos irrefutable, que el 21 de mayo de 2011 el Señor destruirá el mundo. La base para ese cálculo es en primer lugar una cita bíblica respecto al diluvio universal cuando Jehová le anticipó a Noé que en siete días terminaría con el mundo. Luego, estos exegetas se van hasta una cita de la segunda carta de Pedro en donde reflexiona que para el Señor un día es como mil años y mil años como un día. De esta forma, extrapolan la reflexión de Pedro a los siete días del diluvio y concluyen que a la misma vez que Jehová predijo lo del diluvio, estaba anticipando que siete mil años después, ni un día más, ni un día menos, volvería a destruir al mundo. Luego se sacan de la manga una fecha para los siete días previos al diluvio y llegan con una precisión sorprendente, casi al nivel de El Firuliche, que esto ocurrió el 21 de mayo del año 4,990 antes de Cristo, a eso de los ocho y cuarenta y cinco de la mañana. Aquí no queda de otra que exclamar: Recórcholis.
Luego para reforzar su conclusión, los sabios de la Family Radio agregan que hace 35 años, Jehová empezó a abrir el entendimiento de los verdaderos creyentes respecto a la cronología de la historia. No obstante lo anterior, fue hasta hace unos pocos años, no precisan cuando, que Jehová empezó a revelar a unos pocos creyentes, el conocimiento exacto de toda la cronología de la historia y son estos quienes han llegado a determinar con extraordinaria exactitud la fecha del fin del mundo. Habría que aclarar también que en esta fecha coinciden, El Rapto, la destrucción del mundo y el Juicio Final. Nadie proporciona explicación alguna de lo que significa El Rapto, si se trata de una abducción o bien una derivación del tiempo, en donde un rapto puede ser toda la nopche.
Luego entra en acción el libro de Daniel, me imagino que hablan del Profeta, que ha estado sellado con siete sellos (número cabalístico) pero que ya se abrieron, pues según el Apocalipsis cuando se abrió el séptimo sello se hizo un silencio en el cielo. Ahora bien, estos sabios hacen ver que el silencio en el cielo se dio a partir del 21 de mayo de 1988 (Atiza) porque el gozo en el cielo tiene lugar cuando los pecadores se arrepienten. Ese mismo día, comienza el período de 23 años que se conoce como la Gran Tribulación, durante el cual Satanás está siendo usado por Dios para que gobierne de manera oficial en todas las iglesias y durante los primeros 2,300 días, el Espíritu Santo ha sido retirado de todas las iglesias. Luego estos exégetas saltan a Tesalonicenses en donde dice que el Señor vendrá como ladrón por la noche, pero los que no saben la cronología viven en la noche espiritual, entonces cuando venga Cristo, serán destruidos en el Día de Juicio: Que horrible, como diría el Longe, no así los que saben con precisión el día en que acabará el mundo.
En el tercer documento, los sabios de Family Radio se dedican a jugar con los números, realizando toda suerte de cálculos al revés y al derecho, sin embargo, para no meterse en honduras, se limitan a cálculos simples de sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, pues con una ecuación hipocicloide se los hubiera llevado Candanga. De la misma forma, le asignan significado a cada número, al igual que hacía la Charada Cubana y que utilizaba graciosamente Trespatines.
Después de leer los documentos de Family Radio respiré tranquilo con la plena conciencia de que se trata de una tomadura de pelo. Algunos crédulos de lo que dice esta radioemisora e incrédulos de lo que yo digo, se preguntarán: – ¿Y en qué se basa este mono para afirmar tal cosa?
Tal vez aquí quepa la frase, para algunos apócrifa, de Sherlock Holmes: Elemental querido Watson. En primer lugar, debemos considerar que si para científicos de la cosmología física como Friedman o Lemaitre, les llevó décadas de investigación y miles de documentos para exponer a grandes rasgos la teoría del Big Bang, a los iluminados de Family Radio les basta con seis cuartillas para precisar de manera exacta, el día en que finalizará este mundo. Ni que decir de los complejos cálculos matemáticos y físicos que tuvieron que realizar aquellos científicos, comparados con las vaciladas matemáticas que realizan los seguidores de Camping, simplicidad que nos recuerda aquellos versos que se introdujeron en La Bamba: Para subir al cielo se necesita, una escalera grande y otra chiquita.
Por otra parte, es sumamente contradictorio suponer que Jehová, al momento de anunciarle a Noé que en siete días destruiría el mundo, supuestamente para darle una nueva oportunidad a la humanidad para que corrigiera su imperfección, estuviera pensando al mismo tiempo que dentro de siete mil años exactamente, volvería a destruir al mundo porque no aprovecharía esa segunda oportunidad, además del sacrificio de su hijo unigénito al que mandó a la cruz para borrar los pecados de la humanidad.
Otro de los puntos fundamentales del cálculo de estos iluminados es una frase de Pedro en su segunda carta que dice literalmente: “Pero, amados, una cosa no paséis por alto: que delante del Señor un Día es como mil años y mil años como un Día”. Si se observa bien el contexto de la frase, puede colegirse que Pedro está hablando a nivel de plática de preso, es decir, una apreciación muy general, como cuando se dice: ”Es como quitarle un pelo a un gato”. Sería absurdo realizar un cálculo determinado, partiendo del número promedio de pelos que pueda tener un gato.
Así mismo, no existe la menor lógica al considerar que en medio de su sabiduría, Jehová ha seleccionado a cuatro pelafustanes para que esclarezcan la fecha del fin del universo, si existen en el mundo gentes de mayor mérito para realizarlo, con base en su santidad y trayectoria, como el Dalai Lama, el propio Papa o bien un Rabino para considerar a su pueblo escogido. O tal vez, en un afán de transparencia y claridad, encadenar a todas las emisoras y estaciones de televisión del mundo, para dirigirse a su pueblo y anunciarle lo que viene.
Así pues amables lectores, como dijo William Shakespeare: ”Fear no more”, “No temáis”, que el mundo no será destruido por Jehová el próximo 21 de mayo y lo más probable es que estos amigos de Family Radio, aparecerán en junio próximo con aquella frase tan de las ruletas: “ Va jugando”.
Lo que si debe de ponernos con los pelos de punta es la creciente carrera armamentista a nivel nuclear de parte de algunos países que son gobernados por verdaderos orates y que a causa de un estornudo pueden llevarnos a un holocausto.
Disfrutemos pues de nuestra vida, recuperemos el optimismo y aunque tengamos la plena conciencia de que este año viviremos como dice mi amigo Pío Martínez, “peligrosamente” y si escuchamos una trompeta, que sea la del Maestro Víctor “Vitín” Paz.