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Una de las expresiones más ligadas a la identidad del nicaragüense es sin duda alguna la interjección “ideay”, la cual ha sido recientemente aceptada por la Real Academia de la Lengua e incluida en su diccionario como: interj. Nic. U. para denotar extrañeza o protesta.

De acuerdo al maestro de la lengua nicaragüense Róger Matus Lazo, esta interjección se deriva de la contracción de la expresión: ¡y de ahí!, sin embargo, desde mi humilde punto de vista, podría haberse derivado de la misma expresión pero a manera de interrogación ¿y de ahí?, en donde se demanda o requiere una conclusión, un corolario, a partir de lo expuesto antes de la expresión.  Sería algo así como decir: ¿y entonces?, ¿y luego?, y por tanto ¿qué?

Con el tiempo, la contracción de esa expresión, convertida en interjección, llegó a incrustarse en el habla nicaragüense, expresando una amplia gama de significados dependiendo del contexto y de la entonación de la misma.

Uno de los usos más comunes de ideay es como componente esencial de una fórmula de saludo:

- Ideay fulanó, ¿en dónde te has perdido?,

-Ideay fulanitá, cara más perdida,

-Ideay hermanó, cuánto tiempo.

Como puede notarse, la interjección se introduce para darle al saludo un leve matiz de reclamo, aunque puede ser más agresivo:

-Ideay, ¿qué acaso dormiste conmigo que no me saludás?

También puede llegarse al extremo, aunque usted no lo crea, de limitar el saludo a la interjección sola, es decir un ideay a secas, aunque sean hermanos que no se han visto en diez años.

Como un reclamo puro, esta expresión se utiliza para solicitar una explicación cuando una deuda no se ha honrado, en este caso el acreedor acostumbra agregar otra interjección:

-Ideay jodidó, ¿cuándo?,

-Ideay, no me jodás, no te hagás el loco con los reales.

Generalmente este reclamo está acompañado por un gesto realizado con ambas manos, un tanto extendidas hacia delante con las palmas hacia abajo, realizándose de pronto un giro rápido hacia arriba hasta quedar las palmas completamente hacia arriba, mientras las manos se separan ligeramente.  Para llamar la atención puede agregarse al inicio un leve palmeo.

El reclamo puede también darse para reprobar una acción que está ocurriendo:

- Ideay, güevón, para dónde llevás mi bolsa.

- Iday jodidó, te vas a acabar la botella.

Es muy utilizada la expresión para denotar asombro o extrañeza como dice el DRAE,

-Ideay, se me robaron la bicicleta.

-Ideay, me dejaron sólo.

-Ideay, no me dejaron comida.

Puede observarse que además del asombro, existe cierta dosis de reclamo en la expresión.

En unión de la conjunción “pues” llega tener una connotación un tanto filosófica, por ejemplo,

-Juanita, qué vestido más elegante. –Ideay, pues.

Amigo, su hijo es muy inteligente.  –Ideay, pues.

En estos casos esta combinación asume un papel de demostración de obviedad.

También puede utilizarse para dar entrada a la respuesta a una pregunta un tanto fuera de lugar:

-Y por qué no te has ido a la reunión?  -Ideay, no ves el pijazo de agua que está cayendo?

- ¿por qué no compraste la carne? –Ideay, ¿Qué acaso me diste reales?

Con cierta entonación especial, alargando la “a”, puede denotar impaciencia:

-Ideaaaaay, aligerate.

-Ideaaaaay, ¿a qué horas?

En este sentido, también se utiliza el gesto igual al realizado con las manos del reclamo de la deuda.

En términos generales, la interjección siempre está revestida, en mayor o menor medida, de un reclamo y en muchos casos se considera grosera, a tal punto que existen muchos que ante dicha expresión, inmediatamente saltan alegando:

-Ideay se le dice al que debe y no paga.

En los últimos años, ciertas personas que sienten que en Ideay existe cierta agresividad, han modificado sus fórmulas de saludo, incluyendo el adverbio “entonces”.  Así pues, se escucha un poco más amable la expresión:

-Entonces, fulanitó.

Los muchachos fresa han sustituido la interjección que precede al señalamiento que algo salta a la vista por la expresión “hello”,  así pues escuchamos frecuentemente:

-¿Por qué no entraste al cine? –Helloooouu, está lleno de jinchos, o sea, equis nada que ver.

Es posible que en el futuro, el uso de ideay se vea un tanto limitado, ante el avance del movimiento del “No Pago”, que están presionando para ser protegidos por la ley, a tal punto que se prohíba hasta el uso de la interjección como elemento de cobro.

-¿Y será posible que lo logren?

-Ideay, pues

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