En inglés, con subtítulos, por favor

Los nicaragüenses nos acostumbramos a ver el cine como debía ser, más bien a escucharlo, pues debía ser en su idioma original, con subtítulos en español, a excepción desde luego de las películas mexicanas, españolas o argentinas que a pesar de no captarse los diálogos al 100%, disfrutábamos de la suficiencia de no utilizar los subtítulos.  Era en el cine en donde llegábamos a afinar la lectura de corrido, pues de lo contrario, nos quedábamos en ele olo chico zapote.

Mediante el respeto al sonido original, lográbamos captar fielmente la actuación de cada personaje, disfrutando de la voz de cada artista, lamentando solamente la traducción caprichosa que realizaban quienes se encargaban de subtitular la cinta.  A medida que se iba avanzando en el estudio del inglés, en el caso de las películas en ese idioma, nos íbamos dando cuenta de todas las licencias que se tomaban los traductores, algunas veces por pereza y otras por un excesivo puritanismo, pues las expresiones como: son of a bitch o similares la traducían invariablemente como “desgraciado” o los más atrevidos como “mal nacido” o el vocablo shit, como “basura”.

La televisión fue un caso aparte, pues desde un inicio nos acostumbramos a ver los programas en idioma inglés doblados al español.  No había de otra.  No obstante, se nos hacía gracioso el hecho de que ciertos personajes de diferentes series tenían la misma voz.  Eran timbres tan especiales que a pesar del esfuerzo que realizaban por variarla, se reconocían a la legua, como es el caso de la voz de quien doblaba a Paul Michael Glaser en la serie Starsky y Hutch, que se puso de moda y se repetía en cuanta serie nos llegaba. Esto ponía de manifiesto las “argollas” que se formaban en los doblajes, en donde determinadas voces lograban acaparar la mayoría de los contratos.

Al menos en la televisión teníamos la suerte de que el doblaje se realizara en México, que no es por nada, pero ahí se realizaban los mejores trabajos al lograr voces sin ningún acento específico y evitando todos los regionalismos posibles.  En cierta ocasión nos llegó por alguna razón un capitulo de Los Intocables doblado en Colombia y no logramos entenderle nada, es especial cuando Elliot Ness gritaba ante unos toneles de whisky de contrabando:  Rompan toda esa maricada. Qué se ha creído el berraco ese.

A través del doblaje, las travesuras de los traductores quedaban impunes, pues nadie sabía de que se trataba el original, llegando en algunos casos a cambiar totalmente el sentido de un diálogo completo por la dificultad de traducirlos literalmente al español o en casos extremos a eliminar capítulos enteros que se basaban en juegos de palabras en inglés imposibles de trasladarlos al español.

En algunos países como España, pareciera que por ley las películas extranjeras, no importa el idioma, deben ser dobladas al español, de esta manera, ese público es completamente “analfabeta” en cuestión de subtítulos.  Deben sufrir en algunos casos la mala actuación quienes doblan la película y que en algunas ocasiones llegan a echar a perder completamente una cinta.  Para quienes no somos afectos al doblaje, se nos hace de lo más extraños escuchar a Gary Cooper exclamar:  Soltad vuestras armas, coño, a Marlon Brando decir: Os haré una proposición que no podrás rechazar o a Eddy Murphy gritar: Eres más feo que el Fari comiendo limones.

Cuando llegaron las películas italianas de vaqueros, bautizadas como Spaghetti Westerns, debimos soplarnos el doblaje del italiano al inglés y luego los subtítulos.  Era un inglés completamente aséptico, propio de este trabajo de doblaje que parecía salido de un disco de ejercicios de los cursos de inglés de la Hemphill Schools.  No obstante, todo quedaba un tanto encubierto con la acción a raudales que emanaba de esos films y la particular partitura musical de compositores como Enio Morricone que hacía vibrar los parlantes de los cines.

Fue tal vez Walt Disney quien pensó que en el mercado latinoamericano, debido a los subtítulos, un importante segmento del mercado infantil que no sabía leer, perdía interés en sus películas, a pesar de tratarse de dibujos animados con temas infantiles.  Por ese motivo, comenzó a realizar producciones especiales para el público latinoamericano, totalmente dobladas al español e incluso con toda la banda sonora interpretada por artistas de habla hispana. Así un tema de película interpretado por Elton John en el original, se escuchaba en español en la voz de Mijares.  Ante esto, una serie de estudios cinematográficos hicieron lo mismo con cintas, no precisamente de dibujos animados, pero sí con temas para todo público que fueron dobladas para incrementar el acceso de audiencias infantiles.

Lo anterior vino a animar a las “argollas” de doblaje y se ha incrementado la presión para que la mayor parte de las películas que nos llegan sean dobladas.  En la televisión nacional ya es un hecho, pues todos los canales locales que trasmiten películas, un tanto desfasadas, son dobladas al español, al igual que todos los programas de televisión extranjeros que se trasmiten.   Para quienes tienen televisión por cable todavía tienen la opción de seleccionar algunos canales que como principio trasmiten toda su programación en el idioma original con subtítulos en español.

El colmo de esta situación ocurre cuando algunos programas que originalmente son en inglés y que se doblan al español, de vez en cuando se desarrollan en países de habla hispana y los diálogos originales en español son doblados nuevamente al mismo idioma.  Hace poco estuvo en Nicaragua un pelón que come hasta piedras en los lugares más exóticos del mundo y aparece comiendo chanfaina y demás platillos de chancho y la persona que lo atiende hablaba con voz prestada.

Hay que admitir sin embargo, que con la necesidad de subtitular rápidamente los estrenos de películas que van saliendo en los Estados Unidos, la calidad de los subtítulos ha decaído considerablemente en las películas que llegan en DVD, en los videoclubs o peor aún en los piratas.  Los subtítulos de estas películas son una interminable colección de horrores ortográficos y de garrafales errores de traducción que hacen insufrible la cinta.

Pero como dicen por ahí, el cine se ve mejor en el cine y afortunadamente, en Nicaragua las salas de cine todavía tienen el respeto para el público al ofrecer la mayoría de las películas en inglés con subtítulos en español y en los casos en que se ofrece una versión doblada, lo anuncian de previo.

Dicen que en gustos se rompen géneros y habrá quienes prefieran las películas dobladas.  A mí en lo particular me parece una agresión a las manifestaciones artísticas de directores y actores, así como discriminatorias al considerar a la audiencia incapaz de leer de corrido los títulos mientras tratan de entender a la vez lo que dicen en el idioma original.

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3 comentarios

Archivado bajo cine, cultura

3 Respuestas a “En inglés, con subtítulos, por favor


  1. Cuánta razón tenés, en este ilustrativo artículo. He comenzado a ver películas dobladas al castellano por españoles y, aunque me parecieran buenas, he tenido que dejar de verlas ante la imposibilidad de entender. Además, lo que señalás del uso del vosotros. También, imaginate a Lenin, por ejemplo, hablando, o como español o como cubano. Insufrible. Por los años 80, muñecos películas, (en TV) y todo era doblado con las mismas voces…Aún las tengo en el cerebro, de vez en cuando las reencuentro.

    Es un verdadero placer leerte.

    Salud♥s

  2. Oswaldo Ortega

    Muy acertado tu enfoque sobre este tema que dificilmente puede desprenderse de su matiz cultural. Creo que nosotros aprendimos a leer de corrido en las salas de cine donde el 90% de las películas eran en inglés. Los españoles por el contrario por una defensa a ultranza del castellano por un lado y por efectos de la censura franquista por el otro, se acostumbraron a doblar todas las películas tanto del cine como la televisión. Por tanto, creo que los subtítulos no es para todo el mundo, hay quienes pierden el enfoque de la cinta por las trabas que se deriva de una lenta lectura.
    El público americano por ejemplo, se siente poco atraído por una cinta que no esté en su idioma no importa cuantas veces haya sido galardonada y aclamada por la crítica internacional. Preferirán siempre una comedia de afro-americanos donde -
    viendolo desde nuestro ángulo- no existe alguien capaz de convertir el slang del Bronx a expresiones en español. Para muchos de nosotros leer frases como: “pamplinas” “púdrete” “canalla” o “maldita vagabunda” no encontrarán correspondencia a la violenta reacción de los personajes a quienes van dirigidas. Aquí la habilidad del traductor se quedó corta, el argumento llegó débil a nosotros y la trama se tornó confusa.
    Con todo, prefiero leer subtítulos imprecisos a perderme una actuación de Anthony Hopkings

  3. A.L. Matus

    Yo me sumo al grupo de los que prefieren escuchar el idioma original en las películas y hacer uso de la lectura de corrido, que mucho tiempo, esfuerzo y jaladas de orejas nos costó. Le dejamos el doblaje a quienes tienen pereza de leer y prefieren la mala calidad de lo fácil.

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