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Por varias décadas las grandes bandas (Glenn Miller, Artie Shaw, Tommy Dorsey, Benny Goodman, Bunny Berigan, Harry James y varios más) dominaron la música instrumental a nivel internacional.  Fue la segunda guerra mundial y el período de la post guerra que finalizaron la época dorada de esta música y abrieron la puerta a nuevas formas y estilos que habrían de caracterizar a la música instrumental en la segunda parte del siglo XX.  Muchos catalogan a esta música como Easy listening, otros más severos la etiquetan como música de elevador o de supermercado, sin embargo sería muy injusto tratar de encasillar todo el gran esfuerzo de grandes músicos en la transformación de la música instrumental de ese tiempo.

Podría decirse que uno de los pioneros de esta nueva música fue el gran Percy Faith, que logró un nuevo ritmo y sonido orquestado que pueden observarse claramente en el que fue su mayor éxito: A summer place (Tema de la película Un lugar de verano), que define, de manera diáfana, lo que representó para el mundo la década de los cincuenta.  Otro de los grandes músicos que inició un nuevo sonido fue el saxofonista Billy Vaughan, que realizó versiones muy bien arregladas de viejos temas musicales (La Paloma, Wheels).  De la misma forma el músico de origen italiano Paolo Mantovani logró un sonido romántico basado en la predominancia de los violines y el uso de silencios, llenos y rubatos.  En Europa Bert Kaempfert por su parte logró una interesante fusión entre el swing y el jazz con un estilo ligero pero lleno de ritmo que fue realmente impresionante.

Sin embargo, el músico que realizó una verdadera revolución en la música instrumental y que a su vez logró cautivar el gusto de miles de nicaragüenses fue sin duda alguna Ray Coniff.

Su nombre completo era Joseph Raymond Conniff y nació en 1916 en Attleboro, Massachussets, en un hogar de músicos, pues su madre era pianista y su padre trombonista y fue él quien precisamente lo inició en el mundo de la música.  Ray dominó muy bien el trombón de tal forma que el director de una de las renombradas orquestas de su época, Bunny Berigan, le dio la oportunidad para tocar en su organización.   El joven músico empezó a destacar en su interpretación de tal forma que fue escalando posiciones en orquestas de mayor renombre, pasando a formar parte de la banda de Bob Crosby, hermano de Bing y que en Nicaragua fue conocido por su tremendo éxito Pequeña Flor.  Luego Conniff empezó a ser considerado como uno de los mejores trombonistas de su época y formó parte de las orquestas de Art Hodes y de Artie Shaw, en donde sus solos de trombón llegaron a ser famosos, combinando su habilidad de trombonista con la de arreglista, contribuyendo ocasionalmente a los arreglos de los temas interpretados por esas orquestas.

Conniff sirvió a su país en la Segunda Guerra Mundial y al finalizar se unió a la orquesta de Harry James como arreglista, sin embargo al poco tiempo renunció para trasladarse a Hollywood en busca de un trabajo más estable.  Mitch Miller de la disquera Columbia lo contrató en 1951 como arreglista de planta de esa empresa.  En cierta ocasión, Miller le solicitó realizar un arreglo para la canción Band of Gold que interpretaría el vocalista Don Cherry.  Ray realizó el arreglo e incluyó un coro en lugar de la sección de violines, imprimiéndole un estilo especial a la canción que se ubicó en el 5º lugar del Hit Parade de su época y otorgándole a Cherry su éxito más grande.

Ray Conniff continuó estudiando su idea sobre la inclusión de coros en la música popular, sustituyendo algunas secciones de la orquesta por voces masculinas o femeninas.  En 1956 la empresa Columbia le dio la oportunidad a Ray de grabar un disco con su innovación de los coros.  En esa ocasión utilizó a ocho cantantes, cuatro hombres y cuatro mujeres y una orquesta de 18 instrumentos que incluían dos guitarras que estuvieron a cargo de quienes luego alcanzarían una gran fama: Tony Mottola y Al Caiola, este último, años más tarde lanzó como solista los inolvidables temas Media Noche en Moscú y Los Cañones de Navarone. El disco de Ray Conniff se llamó ´s Wonderful y en sus arreglos Ray sustituyó la sección de trompetas por las voces femeninas y los saxofones por las voces masculinas.  El álbum contenía covers de éxitos de las grandes bandas como Beguine the beguine, Polvo de estrellas, Jornada Sentimental y desde luego el tema que dio origen al nombre del disco ´s Wonderful.  El disco fue todo un éxito y estuvo por espacio de casi un año en los primeros veinte lugares del Hit Parade norteamericano.

De esta forma Ray Conniff inició una nueva etapa en su extensa carrera musical y sus arreglos con base en coros fueron haciéndose famosos en todos los Estados Unidos a finales de la década de los cincuenta.  Ray continuó trabajando en sus ideas sobre las voces en sus arreglos y en ocasiones ampliaba sus cantantes a un total de 25, de los cuales 12 eran mujeres y 13 hombres reduciendo la cantidad de instrumentos musicales al mínimo.

En Nicaragua Ray Conniff no llegó a conocerse sino hasta mediados de 1961.  En 1960 había lanzado el álbum Say It With Music, con temas que cuando llegaron al país llegaron a enmudecer de asombro a las audiencias nicaragüenses:  Bésame Mucho, Extraño en el paraíso, Brasil, Noche y día, Te llevo dentro de mí, Justo una de esas cosas, entre otras.  Todos los que escuchaban estos temas trataban de explicarse cómo lograba ese director de orquesta aquellos particulares sonidos.  De pronto los temas de Ray Conniff se estaban escuchando en todas las emisoras nacionales y los nicaragüenses no hablaban de otra cosa que de este nuevo sonido.

Al año siguiente, en 1961 Ray lanzó su álbum ´s Continental, que incluía temas que lograron consolidar a esta orquesta como una de las preferidas por el público nicaragüense por muchos años.  El álbum incluía temas como El Continental, Pobre gente de París, El tico tico, Los blancos riscos de Dover, Lisboa Antigua, Aquellos Ojos Verdes, sin embargo, el tema que conmocionó al público nicaragüense fue el arreglo de Conniff al clásico tema francés de Charles Trenet, La mer, El mar que su ubicó inmediatamente en el primer lugar de las preferencias nacionales.

En los años sesenta cobró fama un programa radial que se trasmitía en la Estación X y que era patrocinado por la Mercedes Benz:  El programa perfecto.  Era un programa tan popular que tenía dos emisiones, la primera a la una de la tarde y la segunda a las siete de la noche, justo antes del programa de música romántica patrocinado por los cigarrillos Windsor y que tenía como tema Humo en tus ojosEl Programa Perfecto era integrado por las sugerencias de los radioescuchas, que enviaban sus cartas con las selecciones de su preferencia y que de acuerdo a su criterio constituían un programa perfecto.  Inicialmente se incluían temas clásicos o semi clásicos como En un mercado persa, La danza de las Horas, Carmen, Celos, entre otros.  Sin embargo, cuando apareció Ray Conniff, inmediatamente se abrieron las puertas del programa para incluir sus más famosos temas, en especial El mar.

Los temas de este músico también pasaron a formar parte de los repertorios de los bailes de esa época, especialmente cuando eran amenizados por “agujita y sus redondos” es decir realizados en casas de habitación y con un equipo de sonido.  La juventud en esos tiempos buscaba una música que pudiera bailarse agarrado y que a la vez tuviera ritmo y Ray Conniff llenaba esas expectativas, en especial Bésame mucho, Aquellos ojos verdes, El mar, Frenesí, La forma en que luces esta noche, La calle donde tu vives. En esos días, las muchachas jugaban a ser más altas que los muchachos y lucían peinados que sobresalían varios centímetros arriba de sus cabezas, llamados “embombados” y que se mantenían a punta de laca.  Para muchos veteranos, escuchar uno de esos temas de Ray Conniff le traerá inmediatamente el olor tan particular de la laca y recordarán la tersura de una mano reposando justo arriba del corazón y la otra rodeando suavemente el cuello.

La carrera de Ray continuó en ascenso y llegó a su climax cuando a finales de 1965 realizó un arreglo al Tema de Lara, del compositor Maurice Jarré, de la película El doctor Zhivago y la convirtió en el gran éxito Somewhere my love, por el cual obtuvo el premio Grammy en 1966.

Para ese tiempo, Conniff había puesto a cantar a sus coros pues anteriormente se limitaban a imitar a los instrumentos musicales.  De ahí en adelante, compilaba los mejores éxitos del año ya fueran rock, soul, beat o pop y les realizaba un arreglo light que tenía siempre una gran preferencia de parte del público maduro.

Al final de su carrera su afición por la música latina se desbordó y lanzó varios álbumes con temas en español, algunos de ellos un tanto folklóricos para el estilo de Conniff como La Bilirrubina, Caballo Vieo y La Gota Fría, animando a ciertos aficionados a esperar versiones de Las sabanas del diluvio, El palito de malambo, 039, Amor de pobre, Vete mujer o La india y el civilizado.

Ray Connif falleció en su residencia de Escondido, California el 12 de octubre de 2002, después de sufrir una fatal caída en el baño, poco antes de cumplir sus 86 años.  No cabe duda que Ray es uno de los exponentes más emblemáticos de la música instrumental del siglo XX.  En su carrera profesional de más de 60 años llegó a producir 84 álbumes y llegó a vender más de 50 millones de copias.

En nuestro país, Ray Conniff llegó a ganarse el corazón de muchos nicaragüenses, que después de tanto tiempo, todavía tienen una devoción especial por todos aquellos temas que los acompañaron en sus momentos románticos.  Tal vez, aquella pareja de baile ha sucumbido al paso de los años, las lozanas manos que se apretaban al ritmo de la música están ahora marchitas y aquellos ojos verdes de mirada serena se pierden en el grosor de unos lentes, sin embargo, todavía persiste incólume aquella promesa susurrada al oído, mientras les envolvía el olor a laca y la inigualable música de Ray Conniff:  Te recordaré de la forma como luces esta noche.

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