
Muchos de los exponentes de la cocina nicaragüense tienen un origen bien identificado, pues proceden de la cocina española, de la cocina indígena o de una fusión de ambas. Sin embargo, existen algunos cuyo origen se pierde en el tiempo y al no existir documentación al respecto, quedan en el más completo misterio.
Uno de los casos más representativos de lo anterior es el del delicioso Vaho, que se encuentra entre los platos más emblemáticos de la cocina nicaragüense y que cuenta con varias teorías respecto a su origen.
El Vaho, como su nombre lo indica, es un plato que se prepara por el método de cocción al vapor. Es muy claro que este método era uno de los preferidos de los pueblos precolombinos, en especial de los náhuatl y de ahí provienen los tamales en sus diversas formas y los mixiotes que es carne aderezada, envuelta en hojas de maguey y cocida al vapor. Sin embargo, este método también era el favorito de algunas tribus africanas que llegaron a suelo americano. En la cocina española por su parte, no había una tendencia a utilizar el vapor como método de cocción.
Con relación a los ingredientes, la cecina o carne salada era utilizada en la cocina española, aunque también lo era en la cocina de las tribus africanas que fueron traídas al nuevo mundo. La yuca es de claro origen americano, aunque se ubica en las regiones de América del Sur, precisamente en la frontera entre lo que es ahora Colombia y Venezuela y de ahí fue traída a Nicaragua por las tribus que subieron a Centroamérica. El plátano es originario de Asia y fue traído por los españoles a América en donde se adaptó fácilmente.
De acuerdo a los elementos anteriores, es más factible que el Vaho surgiera como una fusión entre la cocina africana y la cocina de los pueblos indígenas procedentes del sur del continente y que poblaron la región central y caribe de Nicaragua. Es muy posible que este plato iniciara con la cocción de los vegetales, envueltos en la hoja de plátano (chagüite) y con el tiempo se le agregara la cecina para completarlo.
A nivel familiar el Vaho es un plato festivo, pues su elaboración se realiza principalmente para ocasiones especiales en donde el número de comensales es numeroso. La receta no es complicada, sin embargo hay detalles que cuidar como es el caso de la selección de los ingredientes. La calidad de la cecina es básica y es necesario que la misma se exponga durante un día al sol, así mismo debe de sazonarse previamente con naranja agria, chiltoma, cebolla y tomate. Hay personas que utilizan pecho de res y últimamente se está utilizando carne fresca. Los plátanos maduros deben tener cierto punto específico de maduración de tal forma que con el efecto del vapor queden de un color rojizo y una textura suave. La yuca debe ser fresca con el fin de que reviente adecuadamente. Por otra parte es importante la cantidad de agua, la intensidad del fuego y el tiempo de cocción. Al igual que los nacatamales, hay ciertas supersticiones al respecto, pues se dice que si dos personas participan en ciertas etapas del proceso, el Vaho se pelea.
La cantidad de ingredientes depende de la cantidad de comensales y a la vez del apetito de los mismos, pues como dicen, según el sapo es la pedrada. Generalmente por cada tres comensales se necesitan dos libras de cecina, tres maduros, dos plátanos y libra y media de yuca.
Para la preparación del Vaho se requiere de un recipiente, que originalmente era una olla de barro, pero actualmente es más frecuente utilizar una metálica de suficiente tamaño para poder acomodar todos los ingredientes, más las hojas de chagüite. En el fondo el recipiente se arma la “cama” que es una pequeña armazón, generalmente de varas o reglas de madera que levantan la base en donde irán los ingredientes y que posibilitan el depósito de agua en el fondo para producir el vapor necesario. Es importante que las varas, el bejuco o la madera con que se arma la “cama” no suelten sabor alguno pues pueden trasmitirlo al Vaho. En algunos casos se prefiere utilizar armazones metálicas. Luego se forra el recipiente con las hojas de chagüite.
No existe un consenso respecto al orden que deben de llevar los ingredientes en la olla. Lo más usual es que en el fondo se ponga una capa de yuca y plátano verde y encima la carne cubierta de tomate, cebolla, chiltoma y ajo, luego otra capa de yuca y plátano verde y encima otra de carne y así sucesivamente y al final encima de todo, los maduros, luego se cubre con hojas de chagüite y se le pone una tapa a la olla. A cada capa se le agrega naranja agria y sal. Otros ponen en el fondo sólo la yuca, luego la carne y encima los plátanos, sin embargo hay quienes ponen todos los vegetales juntos y encima la carne.
La cocción del Vaho requiere de unas dos o tres horas de calor, vigilando que exista la cantidad necesaria de agua, de lo contrario el vaho se puede ahumar.
El Vaho se sirve con una ensalada, que en Managua se le conoce con el nombre de ensalada “callejera”. Está preparada con repollo rallado, tomate y cebolla y se adereza con vinagre, preferiblemente de guineo y se la da el punto con sal y chiles congos. En algunas partes se acostumbra preparar el picante aparte de la ensalada.
Hay versiones sofisticadas del Vaho en donde al final se le agregan chorizos y hay también quienes lo sirven con morongas.
El Vaho también se puede conseguir comercialmente, pues se prepara a diario en algunos puntos de expendio y por el equivalente a 1.50 o 2.5 dólares es posible comprar una ración con todos los ingredientes. Generalmente en todos los mercados de Managua existen puestos en donde se ofrece el Vaho. Es probable que cada quien tenga sus propios gustos en este sentido y tenga un lugar de preferencia, sin embargo, en Managua han cobrado fama algunos puestos por ejemplo a partir de los años setenta, se hizo de renombre el Vaho del Hospital Bautista, en donde una señora conocida como Chelita, se apostaba en las afueras del nosocomio a ofrecer su delicioso producto. En los noventa, empezó a tener renombre el Vaho de doña Carmen al finalizar la Calle del Triunfo, cerca del Arbolito, en el occidente de la capital o el “Vaho de la Esquina” de la familia Villalobos, que fue conocido también como el “Vaho de las mujeres”, nombre un tanto cuanto bandido.
El Vaho generalmente se acompaña de un tiste, aunque en este aspecto se observan diversos gustos que van desde fresco de cacao, chía, cebada, linaza y demás refrescos naturales, aunque hay algunos herejes que se lo atraviesan con una gaseosa.
Otra de las grandes polémicas en torno a este tradicional platillo es su escritura. Obviamente, si nos atenemos a su significado original debería escribirse Vaho, que según la Real Academia de la Lengua es: 1.- el vapor que despiden los cuerpos en determinadas ocasiones y 2. Nic. Guiso de carne que se prepara al vapor con verduras y otros ingredientes. No obstante, es muy común observar que este platillo se anuncia como “Bajo” debido a que en el español nicaragüense no se pronuncia la uve y la “h” deriva en “j”. En realidad no importa como lo escriba o lo pronuncie, siempre le van a entender cuando se refiera a este platillo estelar de los nicaragüenses.
Tal vez Rubén Darío el único vaho que alude en su poesía es aquel que vio echar a un buey en su niñez, bajo el nicaragüense sol de encendidos oros, sin embargo, si hubiera visto a un robusto sujeto echándose un vaho con todas las de ley, quizas otra hubiera sido la oda.














